{"id":2562,"date":"2011-04-27T07:15:13","date_gmt":"2011-04-27T12:15:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2562"},"modified":"2014-05-06T12:26:34","modified_gmt":"2014-05-06T17:26:34","slug":"el-alcalde-mordelon","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/27\/el-alcalde-mordelon\/","title":{"rendered":"El alcalde mordel\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mordisco que el alcalde de Carta\u00adgena acaba de propinarle a un turista exaltado, m\u00e9dico para colmo del do\u00adlor, con lesiones en su indefensa oreja izquierda, no es un mordisco cualquie\u00adra. Si usted camina tranquilamente por la calle y siente, en el momento menos pensado, los colmillos del perro vagabundo, al que sin darse cuenta le hab\u00eda pisado la cola, clavados en el muslo o en la nalga (y quiera Dios que no en lugares lim\u00edtrofes m\u00e1s sensibles), el ca\u00adso pasar\u00e1 inadvertido y no revestir\u00e1 ninguna importancia, por m\u00e1s impor\u00adtante que usted sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si la morde\u00addura proviene de dientes tan finos co\u00admo los del se\u00f1or alcalde, el hecho, a m\u00e1s de pintoresco y por m\u00e1s desgarra\u00addor que resulte, despertar\u00e1 el inter\u00e9s que suscitan los actos oficiales, y es po\u00adsible que su adolorido ap\u00e9ndice se con\u00advierta, como en las fiestas bravas, en emblema de triunfo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos, para corroborar la trascendencia de ciertos incidentes ex\u00f3ticos, el arrebato de Nikita Kruschef que movi\u00f3 la atenci\u00f3n del mundo, y no armado de bombas at\u00f3micas, como era su distracci\u00f3n y contin\u00faa siendo la de sus sucesores, si\u00adno con su bota como medio para hacerse escuchar. Es el \u00fanico hombre que ha sido capaz de ta\u00adconear tan fuerte, tan en\u00e9rgico, que el mundo entero se eri\u00adz\u00f3. Aquella bota, de por s\u00ed un elemento insignificante, pas\u00f3 a las p\u00e1\u00adginas de la historia solo por haberla agitado el bravo Nikita en adem\u00e1n tan inesperado como grandilocuente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laureano G\u00f3mez, otro bravo de la historia, cobr\u00f3 una discordia a paraguazos en pleno centro de Bogot\u00e1. Aunque no caus\u00f3 da\u00f1os f\u00edsicos, nunca un paraguas hab\u00eda sido tan aplastante ni desmoralizador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleras Restrepo, genio igualmente volc\u00e1nico \u2013y los volcanes son sober\u00adbios\u2013, aplast\u00f3 una revoluci\u00f3n con su reloj de pulso, al manifestar a los colombia\u00adnos, en escalofriante escena de firme\u00adza, que la ley marcial que se impon\u00addr\u00eda en una hora no quer\u00eda gente en las calles. Los hogares quedaron com\u00adpletos en contados minutos, pues se comprendi\u00f3 que el desacato a la advertencia presidencial podr\u00eda de\u00adjarlos incompletos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no confundamos las arremeti\u00addas que tienen un fondo oculto de grandeza, con lo que en otro terreno puede ser un simple deseo de hacerse notar. La separaci\u00f3n de Liz Taylor de su bohemio Richard, sus posteriores coqueteos y su dulce reconciliaci\u00f3n, como si nada hubiera sucedido, hacen pensar en un aparato publicitario, tan \u00fatil para las personas que comienzan a oxidarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pol\u00edticos se desgastan m\u00e1s que las luminarias del cine. Y tambi\u00e9n los alcaldes. Si esto, de pronto, le ha suce\u00addido al burgomaestre cartagenero, claro est\u00e1 que un mordisco bien dado puede restablecer su popularidad. Su fogosidad ha creado suspenso, expectativa y hasta cierto entusiasmo para algunos que no quieren que sus alcaldes se pas\u00admen y desean, por el contrario, que salgan de inconvenientes marasmos, as\u00ed sea a empellones o a mordiscos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falta saber si la \u00ableg\u00edtima defensa\u00bb que llama el alcalde de marras a su ac\u00adci\u00f3n extraoficial con el galeno bogota\u00adno es un toque publicitario o un arre\u00adbato de mal genio. La discusi\u00f3n entre varios amigos est\u00e1 dividida. Unos ha\u00adblan de canibalismo; otros de desenfre\u00adno tropical; y otros de un acto de au\u00adtoridad. Pero todos coincidimos en que el precedente no es bueno, porque puede ser prendedizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayer estuve metiendo el hocico en las finanzas municipales de Armenia, en amable tertulia con su alcalde, mi caro amigo, bajo la sombra hospitalaria de una casa de campo. Al llegar a cierto punto de cor\u00addial controversia, la ficci\u00f3n\u00a0 me hizo verle los colmillos demasia\u00addo afilados. Desde entonces prefer\u00ed ponerme de acuerdo en todos los plan\u00adteamientos y pensar, m\u00e1s bien, en el paraguazo de Laureano, pues por for\u00adtuna mi dilecto amigo no usa tal arte\u00adfacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 11-I-1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El mordisco que el alcalde de Carta\u00adgena acaba de propinarle a un turista exaltado, m\u00e9dico para colmo del do\u00adlor, con lesiones en su indefensa oreja izquierda, no es un mordisco cualquie\u00adra. 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