{"id":259,"date":"2009-10-22T16:35:07","date_gmt":"2009-10-22T16:35:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=259"},"modified":"2014-05-09T18:20:53","modified_gmt":"2014-05-09T23:20:53","slug":"destinos-cruzados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/22\/destinos-cruzados\/","title":{"rendered":"Destinos Cruzados"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/nov_destinos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-236\" title=\"nov_destinos\" alt=\"nov_destinos\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/nov_destinos.jpg\" width=\"93\" height=\"140\" \/><\/a>No le hab\u00eda anunciado el regreso. Al llegar al apartamento, sinti\u00f3 miedo. Por debajo de la puerta sal\u00eda un destello de luz. Estaba \u00e9l ah\u00ed, no hab\u00eda duda. Toc\u00f3 suavemente. Esper\u00f3 a que la puerta se abriera de inmediato. Pero no fue as\u00ed. Aplic\u00f3 con cuidado el o\u00eddo y en el interior sinti\u00f3 ruido. Volvi\u00f3 a golpear.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-192 aligncenter\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>EL AUTOR Y LA OBRA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar no es un desconocido en las letras nacionales. En el suplemento dominical de <em>El Espectador<\/em> nos sorprendi\u00f3 un d\u00eda con el precioso cuento titulado <em>El sapo burl\u00f3n<\/em> y en \u00e9l hizo gala de su extraordinaria imaginaci\u00f3n, del manejo de su sencillo l\u00e9xico y de la profundidad de conclusi\u00f3n a la que desea llegar en sus escritos, con una sutil y fina iron\u00eda, ratificada m\u00e1s tarde en <em>La corrida<\/em>, cr\u00f3nica suya, aparecida, otro domingo, en el mismo suplemento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es sorpresa, pues, encontrarlo ahora como novelista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Destinos cruzados<\/em> refleja muchos aspectos de la vida contempor\u00e1nea, en contraste con la descripci\u00f3n rom\u00e1ntica, un poco aristocr\u00e1tica, narrada en su primera parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maneja el autor muchas t\u00e9cnicas en la trama y el arte capitular, para lograr el inter\u00e9s de quien, al iniciar la lectura de la obra, encuentra amplio camino en la comprensi\u00f3n de las situaciones urdidas por \u00e9l, y en el desenvolvimiento de sus personajes, a quienes molde\u00f3 de acuerdo con su m\u00faltiple experiencia de hombre acostumbrado a conocer a las gentes de todos los matices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Destinos cruzados<\/em> tiene un fin concreto en el prop\u00f3sito de su autor: entretener. En mi concepto lo logra. En contraposici\u00f3n a fen\u00f3menos literarios actuales, en donde se utiliza el vocabulario grosero, la escena er\u00f3tica, la distorsi\u00f3n de la l\u00f3gica, P\u00e1ez Escobar enruta sus personajes dentro de la decencia, en busca de la reivindicaci\u00f3n, de la lucha y del sufrimiento. Por esto, creo, har\u00e1 impacto en los lectores de todos los matices, \u00e1vidos de encontrar algo nuevo en un mundo literario que s\u00f3lo describe, en la mayor\u00eda de las veces, lo deplorable de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Love story<\/em> caus\u00f3 impacto mundial cuando mostr\u00f3 la cara de la abnegaci\u00f3n. Sin tratar de establecer paralelos, <em>Destinos cruzados<\/em> realiza lo mismo. Precipita sus personajes al abismo de la desesperaci\u00f3n y los eleva finalmente a la sublime redenci\u00f3n que el amor puro de una madre abnegada y el de una novia ideal logran con el poder del sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda alguna <em>Destinos cruzados<\/em> causar\u00e1 impacto en la literatura contempor\u00e1nea del pa\u00eds, porque ofrece un escenario nuevo, que no es folclore, y que, siendo rom\u00e1ntico, posee fuerza suficiente para elevar los sentimientos del lector que reclama de los novelistas obras que complementen su descanso y lo desglosen del cotidiano af\u00e1n de vivir dif\u00edcilmente.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>ALIRIO GALLEGO VALENCIA<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><span onclick=\"salir(&quot;text1&quot;)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><\/span><strong><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Cristina penetr\u00f3 al edificio donde se hallaba situado el apartamento de Ricardo. Era como entrar a su propia casa. All\u00ed hab\u00eda compartido las mejores horas de amor. Y se sent\u00eda ahora profundamente satisfecha al regresar. Pero esta vez llegaba insegura. Las dudas la atormentaban. El porvenir se le presentaba dudoso.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con una peque\u00f1a maleta fue ascendiendo las escalas y, a medida que se aproximaba, su coraz\u00f3n palpitaba de emoci\u00f3n. Sab\u00eda, en el fondo de s\u00ed misma, que Ricardo era otro. Pero se esforzaba por no creerlo. Admit\u00eda que la reconquista era dif\u00edcil. Sin embargo, estaba resuelta a librar una denodada batalla.<\/p>\n<p align=\"justify\">La atormentaban las dudas, la acosaba la incertidumbre. Todo cuanto hab\u00eda visto y o\u00eddo la agobiaba. Y a pesar de que los celos la persegu\u00edan sin piedad, hab\u00eda logrado controlar sus impulsos y se hab\u00eda propuesto resistir al deseo de pedir cuentas, de interrogar. Ahora que sub\u00eda las escalas, su \u00fanico anhelo era el de estar a solas con su amante. Deb\u00eda revivir las horas ardientes que hab\u00eda pasado a su lado. Pero&#8230; \u00bfc\u00f3mo la recibir\u00eda Ricardo?<\/p>\n<p align=\"justify\">No le hab\u00eda anunciado el regreso. Al llegar al apartamento, sinti\u00f3 miedo. Por debajo de la puerta sal\u00eda un destello de luz. Estaba \u00e9l ah\u00ed, no hab\u00eda duda. Toc\u00f3 suavemente. Esper\u00f3 que la puerta se abriera de inmediato. Pero no fue as\u00ed. Aplic\u00f3 con cuidado el o\u00eddo y en el interior sinti\u00f3 ruido. Volvi\u00f3 a golpear.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ricardo apareci\u00f3. Cristina intent\u00f3 abalanzarse sobre \u00e9l, abrazarlo, hacer, en fin, emocionante el regreso. Pero el hombre, sorprendido con la inesperada aparici\u00f3n, permaneci\u00f3 est\u00e1tico, con actitud seria y con semblante adusto. Su expresi\u00f3n era fr\u00eda. Pareci\u00f3 contrariarlo el regreso de su amante y, repuesto de la sorpresa, no pudo evitar el interrogarla con severidad:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00bfQu\u00e9 haces t\u00fa aqu\u00ed?<\/p>\n<p align=\"justify\">Cristina qued\u00f3 descontrolada. No se imaginaba que Ricardo la fuera a recibir en esa forma tan inexpresiva, tan dura, tan sin afecto, y a su vez pregunt\u00f3:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00bfNo te alegra que regrese de nuevo a tu lado?<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013Has debido anunciarme tu visita \u2013coment\u00f3 secamente Ricardo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00bfPero qu\u00e9 te sucede? Te encuentro serio, poco afectuoso. Parece como si mi presencia te molestara. \u00bfQu\u00e9 te sucede?<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1Basta de tantas preguntas! \u2013exclam\u00f3 \u00e9ste con indignaci\u00f3n. Ya tengo bastantes problemas y no estoy en condiciones de fingir buen genio despu\u00e9s de haber fracasado mi plan.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1S\u00ed, ya s\u00e9! Por eso he venido a compartir contigo los malos momentos. El jefe me orden\u00f3 retirarme de la casa y aqu\u00ed estoy. Pero&#8230; \u00bfni siquiera me invitas a entrar?<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013No. Lo siento mucho, Cristina. No puedes entrar&#8230; Hoy no es posible.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00bfQue no puedo entrar? \u00bfAcaso est\u00e1s comprometido con&#8230; alguien?<\/p>\n<p align=\"justify\">Ya Cristina hab\u00eda advertido lo que suced\u00eda en el apartamento. Sentada en un sof\u00e1, not\u00f3 la presencia de una mujer. No logr\u00f3 verle la cara. Sus celos volvieron a explotar, esta vez en forma irrefrenable. Estaba demasiado susceptible. Sin pensarlo dos veces, retir\u00f3 bruscamente el brazo de Ricardo, que sosten\u00eda la puerta entreabierta, y se arroj\u00f3 al recinto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue inmensa su sorpresa. Y no estaba preparada para ella. Qued\u00f3 p\u00e1lida, inmensamente ofuscada, al encontrarse frente a frente nada menos que con Graciela. Ella, desconcertada, llena de asombro, s\u00f3lo acert\u00f3 a exclamar:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1Cristina!&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013S\u00ed, soy yo. Y m\u00edreme bien. Soy Cristina, la misma que hasta ayer desempe\u00f1aba el oficio de criada en su casa. No me da pena que mi condici\u00f3n sea humilde. Pero usted, la se\u00f1orita aristocr\u00e1tica, la joven inmaculada, est\u00e1 aqu\u00ed a escondidas haciendo el amor en la oscuridad de un apartamento.<\/p>\n<p align=\"justify\">Graciela, horrorizada, retrocedi\u00f3 unos pasos. Quiso apoyarse sobre la pared, pero sus piernas tambalearon y cay\u00f3 en el sof\u00e1.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1C\u00e1llate! \u2013grit\u00f3 Ricardo\u2013. \u00a1No te permito que le faltes al respeto a Graciela! Ella es digna y si est\u00e1 aqu\u00ed es por motivos especiales. T\u00fa no puedes entenderlos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1Claro que los entiendo! \u00a1Y adem\u00e1s lo s\u00e9 todo! Anoche presenci\u00e9 el momento en que Ricardo, el h\u00e1bil embaucador, halagaba a la inocente &#8216;se\u00f1orita&#8217; con palabras dulces. Esas mismas palabras me las ha dicho a m\u00ed muchas veces. Con las mismas palabras me sac\u00f3 de mi casa, y despu\u00e9s me perdi\u00f3. Pero ya lo entiendo todo: ha ca\u00eddo usted en sus redes. Y ha sido una presa f\u00e1cil.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cristina, fuera de s\u00ed, escupi\u00f3 rabiosa el rostro de Graciela. Ricardo no pudo contenerse y golpe\u00f3 furiosamente a Cristina.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1Vete de aqu\u00ed!<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1Muerta me sacar\u00e1s! \u2013contest\u00f3 Cristina. Puedes continuar golpe\u00e1ndome, pero ni aun as\u00ed me har\u00e1s callar.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013\u00a1Oh! \u2013exclam\u00f3 Cristina\u2013. \u00a1No entiendo! \u00bfQu\u00e9 sucede, por favor, Ricardo?<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2013Te pido disculpas por estas escenas grotescas. Y te ruego que no pongas atenci\u00f3n a las palabras malintencionadas de esta mujer. Est\u00e1 celosa. Est\u00e1 celosa porque me encuentro contigo. Oye lo que voy a decirte y lo entender\u00e1s todo: esta mujer \u00abera\u00bb mi amante. De ella te habl\u00e9 anoche y de ella te estaba hablando hace unos minutos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Graciela, en el colmo de la confusi\u00f3n, no acert\u00f3 a hablar. La escena hab\u00eda sido demasiado intensa. Se sinti\u00f3 desfallecer. Las fuerzas le flaquearon y, cubri\u00e9ndose el rostro con ambas manos, se ech\u00f3 a llorar. Quiso correr, desaparecer, esconderse. No pudo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><span onclick=\"salir(&quot;text1&quot;)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><\/span><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El influyente diario capitalino <em>El Espectador<\/em> public\u00f3 hace poco un cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar. Lo hemos le\u00eddo con deleite porque nos pareci\u00f3 algo salido de lo com\u00fan. Y aqu\u00ed est\u00e1 en <em>Destinos cruzados<\/em> la ratificaci\u00f3n de lo anterior. Sirvan estas frases para felicitar a su autor y expresarle nuestro sincero deseo de que contin\u00fae aportando riqueza a la literatura colombiana. <strong>Diario del Quind\u00edo,<\/strong> Armenia, 14 de octubre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos ha sorprendido Gustavo P\u00e1ez Escobar con su elocuente y demostrada capacidad literaria, primero a trav\u00e9s de los cuentos publicados en <em>El Espectador<\/em> y ahora con la presente novela. <strong>Carlos Botero Herrera,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 21 de octubre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Destinos cruzados<\/em> constituye un t\u00f3nico efectivo contra la desintoxicaci\u00f3n producida por la execrable literatura de alcantarilla, fruto de la mecanizaci\u00f3n y maquinizaci\u00f3n de la \u00e9poca. <strong>Mario Sirony,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 31 de octubre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descrita en un sencillo estilo, esta novela tiene el m\u00e9rito de estar compuesta de elementos cotidianos y en ciertos trozos con excesiva elementalidad. <strong>AIUS,<\/strong> <em>El Tiempo \u2013Lecturas Dominicales\u2013<\/em>, Bogot\u00e1, 28 de noviembre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La trama va bien hilvanada dentro de lo real y com\u00fan de nuestro medio. Vale la pena leer esta descarnada novela. <strong>Revista <em>El Ni\u00f1o<\/em><\/strong>, Armenia, noviembre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Destinos cruzados<\/em> es un libro que constituye una buena novela. Y entiendo por buena novela aquella que leemos desde la primera p\u00e1gina hasta la \u00faltima. La que sin desbordar la curiosidad del lector para conducirlo a saltarse hojas buscando el desenlace, s\u00ed lo lleva, a trav\u00e9s de toda la lectura, con inter\u00e9s. Los personajes aparecen bien creados, bien delineados, y algunos, como Cristina, se roban el cari\u00f1o del lector. Y los di\u00e1logos, esa cosa terrible de tan dif\u00edcil manejo en la novel\u00edstica, est\u00e1n muy bien tra\u00eddos y mejor presentados. <strong>Euclides Jaramillo Arango,<\/strong> <em>El Espectador \u2013Magaz\u00edn Dominical\u2013,<\/em> Bogot\u00e1, l9 de diciembre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos atrevemos a afirmar que <em>Destinos cruzados<\/em> causar\u00e1 impacto en los c\u00edrculos intelectuales del pa\u00eds en virtud del inter\u00e9s que despiertan todos los cap\u00edtulos de la singular novela. Y es ins\u00f3lito el caso de que un funcionario de alto nivel bancario, dedicado a labores tan diferentes, tenga un sentido tan human\u00edstico de la vida. <strong>Revista <em>Bancos y Bancarios de Colombia<\/em><\/strong><em>,<\/em> Bogot\u00e1, diciembre de 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que <em>Destinos cruzados<\/em> est\u00e1 escrita con agilidad y lucidez, desperdicia Gustavo la gran oportunidad de hacer una novela sociol\u00f3gica. C\u00f3mo nos gustar\u00eda leer a este joven novelista en un libro donde se vierta toda la realidad de la \u00e9poca. Y la \u00e9poca es de hambre, de transformaci\u00f3n y gritos que claman pan. En todo caso, Gustavo P\u00e1ez Escobar es un gran narrador y un gran observador. Su inteligencia como para ser un Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez en <em>Entre naranjos <\/em>o un Conan Doyle en <em>Sherlok Holmes <\/em> y <em>los monederos falsos de Londres<\/em>. <strong>Adri\u00e1n Acero<\/strong>, <em>La Patria,<\/em> Manizales, 25 de febrero de 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay novela, fina novela, del principio al fin. De lo que se trata no viene a ser de falta de novela. Es decir: de trama. De tema. De ambiente para los personajes. De di\u00e1logo o de situaciones. Los problemas son de estilo. Superrecargo de adverbios. Yo me confieso enemigo del adverbio y de la conjunci\u00f3n \u00abpues\u00bb. Y, pasando a otro asunto, qu\u00e9 personajes, los de la obra, tan humanos, tan reales y con tanta y tan pat\u00e9tica vida cotidiana. <strong>Juan Ram\u00f3n Segovia,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 25 de febrero de 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tiene el escritor talento y buena forma de descripci\u00f3n y, sobre todo, considero la obra interesante por la sencillez de su contenido y la forma como nos acerca a la realidad de la vida. Manifiesto sinceramente a Gustavo P\u00e1ez Escobar que tomo en pr\u00e9stamo las palabras de Nekrasov en la revista period\u00edstica Sovremennik cuando le enviara su primera nota de editor a Le\u00f3n Tolstoi con motivo de la primera obra del genio ruso: \u00abPueda ser que no sea usted un hu\u00e9sped de paso en la literatura. <strong>Cultura<\/strong>, Armenia, mayo de 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es visible en esta novela el logro del autor, Gustavo P\u00e1ez Escobar, en el empleo del lenguaje usado por el com\u00fan de la gente de las mismas condiciones de aquellas que caracterizan los protagonistas usados en ella, as\u00ed como en la descripci\u00f3n adecuada de los ambientes. Se puede conceptuar que en esas p\u00e1ginas de Gustavo P\u00e1ez Escobar se halla latente la presencia de un escritor de proyecciones literarias de gran val\u00eda. <strong>Ernesto Bustamante Uribe,<\/strong> <em>Diario del Quind\u00edo,<\/em> Armenia, 13 de julio de 1973.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No le hab\u00eda anunciado el regreso. Al llegar al apartamento, sinti\u00f3 miedo. Por debajo de la puerta sal\u00eda un destello de luz. Estaba \u00e9l ah\u00ed, no hab\u00eda duda. Toc\u00f3 suavemente. Esper\u00f3 a que la puerta se abriera de inmediato. Pero no fue as\u00ed. Aplic\u00f3 con cuidado el o\u00eddo y en el interior sinti\u00f3 ruido. 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