{"id":2669,"date":"2011-05-12T16:52:28","date_gmt":"2011-05-12T21:52:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2669"},"modified":"2014-03-02T18:42:53","modified_gmt":"2014-03-02T23:42:53","slug":"alberto-angel-montoya-el-caballero-romantico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/05\/12\/alberto-angel-montoya-el-caballero-romantico\/","title":{"rendered":"Alberto \u00c1ngel Montoya: el caballero rom\u00e1ntico"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe principia a dejar de ser ni\u00f1o cuando se comienza a jugar a ser hombre\u00bb, medita Alberto \u00c1ngel Montoya, el vibr\u00e1til poeta de la juventud ardiente que \u00abamaba el juego, la mujer y el vino\u00bb y que retrocede, en un par\u00e9ntesis del octubre de 1933, a la a\u00f1oranza de la adolescencia sangu\u00ednea y sensual en que lim\u00f3 los primeros versos que le herv\u00edan en la sangre y que estaban desbrozando la herida de poeta que ya nunca habr\u00eda de cerrarse. Comenz\u00f3, en aquella pr\u00edstina aurora de su mocedad, el juego de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, que no es sino el eco de sus prime\u00adros movimientos y cuya arcilla se hace roca desde bien temprano, regresa muchas veces a los pasos que le dieron impulso, que le imprimieron consistencia, a rebuscar en sus propias ra\u00edces la ex\u00adplicaci\u00f3n de su transitar por la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nace y se muere en perenne actitud de regreso, de introspec\u00adci\u00f3n, con la mirada titilante y el \u00e1nimo indeciso. Con peregrina necedad se supone que fueron mejo\u00adres los tiempos pasados, y cuando se le prenden velas al futuro no es sino la manera de alimentar el optimismo vacilante que se hace cada vez m\u00e1s caduco conforme se desgajan las hojas del atardecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso pienso mientras me adentro en la exquisita, en la fragorosa personalidad de Alberto \u00c1ngel Montoya. Y es la noche silenciosa, radiante de luna y de sosiego espiritual, noche de rec\u00f3nditas medita\u00adciones y serenos soliloquios. Veo al poeta reclina\u00addo en su silla de mimbre, como regresando entre la niebla de sus melancol\u00edas, con los ojos perdidos en la inmensidad de su alma, absorto su esp\u00edritu en el crep\u00fasculo que sus pupilas no ven porque se derri\u00adtieron en la llamarada de encendidos placeres<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta, que hizo brotar con su par\u00e1bola enardecida lujuriosos desenfrenos, que fue el perfecto dandy de la \u00e9poca, desde\u00f1oso y virilmente arrogante, que convirti\u00f3 a la mujer en la raz\u00f3n de su vida, que fun\u00add\u00eda en el verso el desenfado de una noche de vino y de torrenciales devaneos, que fue mundano, peca\u00addor y penitente, y siempre poeta, rabiosamente poe\u00adta, declina como la amapola que, habiendo pose\u00eddo raro encanto, solo se dobla para fertilizar la tie\u00adrra con el polen que madur\u00f3 en su lozan\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto \u00c1ngel Montoya, en su retiro de El Cor\u00adso, rodeado de frondosa vegetaci\u00f3n que le em\u00adbriaga los sentidos con fragancias de mujer, repasa, con los ojos marchitos y el talante meditabun\u00addo, su \u00e9poca de adolescente, cuando comenz\u00f3 a jugar a ser hombre. Dif\u00edcil postura esta para \u00e9l que fue todo movimiento, de no estar inspirado por el h\u00e1lito de su mundo interior, manantial de inagotable poes\u00eda. Y all\u00ed, hundido en el sereno para\u00edso del cre\u00adp\u00fasculo, brotan p\u00e1ginas inmortales, maduras a fuer\u00adza de soledades, iluminadas por su taciturna bohemia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo veo, en esta radiante noche de luna plena, y se me ocurre que el mundo cabe en su alma, si el mundo se eclips\u00f3 en sus ojos, despu\u00e9s de haberlo abarcado todo. Apagada la vista, suenan en su inte\u00adrior las marchas triunfales de \u00e9pocas ardorosas y por su mente cruzan, acaso como fantasmas, velo\u00adces im\u00e1genes de mujeres, y es cuando cincela esos cuerpos alargados en el recuerdo er\u00f3tico, coloc\u00e1n\u00addoles el alma est\u00e9tica de la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dandy de perfumados salones, fue por excelencia el artista galan\u00adte de la mujer. Esclavo de la voluptuosidad de los sentidos, conoci\u00f3 el placer en sus fren\u00e9ticas dimen\u00adsiones y se entreg\u00f3 a degustar la voracidad del sexo. Tal el hombre, el hombre instintivo que, des\u00adpu\u00e9s de haberlo probado todo, recoge sus arreos y edifica sobre la dura experiencia de sus recuerdos un mundo diferente, su mundo espiritual. La mu\u00adjer, que ha sido la raz\u00f3n de su existencia, surge m\u00e1s di\u00e1fana. Sin esa fuerza interna, llena de luces y de arrebatos est\u00e9ticos, no habr\u00eda tolerado el ocaso y, como tanto poeta del infortunio, se habr\u00eda sepul\u00adtado en las penumbras suicidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto \u00c1ngel Montoya es el caballero del ade\u00adm\u00e1n rom\u00e1ntico y el verso encantado. Si prob\u00f3 los deleites del sexo fue para idealizar m\u00e1s a la mujer. Su grandeza, su sensibilidad l\u00edrica, producto son de su alma enamorada. Am\u00f3 la vida, am\u00f3 la belleza, a trav\u00e9s de la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en s\u00fabito golpe de su remanso sentimen\u00adtal se detiene, como Pablo el pecador, en el camino de El Corso, y se encuentra con Jesucristo, en cu\u00adyos brazos abiertos est\u00e1 la luz que ya la vida ha dejado de prodigarle. \u00abAs\u00ed eran los caballeros de anta\u00f1o\u00bb, son palabras suyas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria, Revista Dominical,<\/em> <\/strong>Manizales, 28-IV-1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00abSe principia a dejar de ser ni\u00f1o cuando se comienza a jugar a ser hombre\u00bb, medita Alberto \u00c1ngel Montoya, el vibr\u00e1til poeta de la juventud ardiente que \u00abamaba el juego, la mujer y el vino\u00bb y que retrocede, en un par\u00e9ntesis del octubre de 1933, a la a\u00f1oranza de la adolescencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[84],"class_list":["post-2669","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poesia","tag-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2669","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2669"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2669\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9797,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2669\/revisions\/9797"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2669"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2669"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2669"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}