{"id":272,"date":"2009-08-31T16:58:40","date_gmt":"2009-08-31T16:58:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=272"},"modified":"2014-05-10T06:27:23","modified_gmt":"2014-05-10T11:27:23","slug":"ventisca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/08\/31\/ventisca\/","title":{"rendered":"Ventisca"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/nov_ventisca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-239\" title=\"nov_ventisca\" alt=\"nov_ventisca\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/nov_ventisca.jpg\" width=\"93\" height=\"140\" \/><\/a>La campana estuvo tocando toda la noche a muerto. Chiras, presente en todo acontecimiento, entr\u00f3 repetidas veces a la iglesia, donde dos cirios cuidaban la soledad del difunto, pero no se ama\u00f1\u00f3. Alborotado por las calles desiertas, se quej\u00f3 a la luna, que no asomaba por ning\u00fan cerro. Ladr\u00f3 hasta que despunt\u00f3 la primera luz de la alborada.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><br \/>\n<\/a><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><span id=\"text1\"> La Universidad Central, dentro de su programa de promoci\u00f3n cultural, tendiente a exaltar los valores intelectuales de la Patria, presenta la novela <em>Ventisca<\/em>, cuyo autor es el destacado intelectual y atildado escritor y periodista Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al leer y releer <em>Ventisca<\/em>, se encuentra el lector con una de las mejores p\u00e1ginas de la narrativa colombiana y latinoamericana, donde se enaltecen los mejores s\u00edmbolos de nuestro costumbrismo campesino, en el cual los personajes se desenvuelven dentro de la soledad, la angustia, la desesperanza y la melancol\u00eda, sin que est\u00e9 ausente, aunque sea lejana, una luz de realismo m\u00e1gico en su relato hundido en el silencio y mezclado de pesimismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Definitivamente la vocaci\u00f3n de P\u00e1ez Escobar es la de narrador que ya se hab\u00eda expresado en 1971 con la publicaci\u00f3n de su novela <em>Destinos cruzados<\/em>. En 1974 hace su segunda incursi\u00f3n con <em>Alborada en penumbra<\/em>, con un acento puesto en lo social, y posteriormente nos regala su tercer libro, <em>Alas de papel.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese gran colombiano y escritor que es Otto Morales Ben\u00edtez prolog\u00f3 el cuarto libro del autor Gustavo P\u00e1ez Escobar, <em>El sapo burl\u00f3n<\/em> y otros cuentos. Dec\u00eda Morales Ben\u00edtez que \u00abla gran pasi\u00f3n del autor son los problemas relacionados con el universo cultural. Anda en azogue, defendiendo toda vislumbre de creaci\u00f3n de sus amigos o de quienes admira en la lejan\u00eda. Vigila que se exalte a los grandes valores aun cuando no est\u00e9n cerca de su intimidad y aun sin tener total identificaci\u00f3n con sus ideas y sus expresiones est\u00e9ticas. \u00c9l sabe que el hecho de que aquellos o estas tengan un destello, permanezcan un tiempo influyendo, va a mejorar a todos. \u00c9l acepta como evangelio que la comunidad se perfeccione en la medida en que escucha, examina o mira las obras de sus creadores. De suerte que ya tenemos establecido su sitio y su filiaci\u00f3n\u00bb. Estamos de acuerdo con Otto, hoy, al hacer esta cordial presentaci\u00f3n de <em>Ventisca<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1ez Escobar, nacido en Boyac\u00e1 pero adoptado intelectualmente por el Quind\u00edo, a\u00fana una mezcla boyacense-quindiana, es decir, un mestizaje interdepartamental que con su riqueza nos ofrece esta nueva satisfacci\u00f3n literaria, donde se relatan los mejores ancestros y tradiciones campesinas de estos dos nobil\u00edsimos departamentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta nueva entrega de P\u00e1ez, tambi\u00e9n se advierte la influencia del gran novelista Juan Rulfo, especialmente en sus obras <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> y <em>El llano en llamas<\/em>. Los tristes relatos de Rulfo se observan en <em>Ventisca<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en la novela surgen los chismes del d\u00eda en la iglesia, contados por las beatas, los amores desnudos, la humildad campesina y sabia como la propia tierra, la dulzura del di\u00e1logo con la profundidad de la verdad, la alegr\u00eda y tristeza de nuestros trabajadores que con sus machetes y sus callos solidificados por el trabajo son los hacedores de riqueza, las venganzas est\u00e9riles e in\u00fatiles, los mitos de las serran\u00edas y la mulata Diana, denominada por Ofelia como la devoradora de los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ser\u00e1n ustedes los lectores quienes den su veredicto y se regocijen espiritualmente con esta novela, que en mi sentir se encuadra dentro de una de las producciones m\u00e1s meritorias escritas por nuevos y viejos narradores colombianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al agradecer a Gustavo P\u00e1ez Escobar la oportunidad que dio a la Universidad Central de editar esta su sexta obra, lo hago con especial satisfacci\u00f3n intelectual y universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong>JORGE ENRIQUE MOLINA MARI\u00d1O<\/strong><br \/>\nRector Universidad Central<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><span onclick=\"salir(&quot;text1&quot;)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><\/span><strong><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Continuaba bajando la niebla. Eran nubes inmensas que cubr\u00edan las pocas casas del poblado. Apenas sobresal\u00eda la torre de la iglesia, que apuntaba hacia lo m\u00e1s alto del monte. La Serran\u00eda se fue ensombreciendo con la negrura del atardecer. Al d\u00eda siguiente habr\u00eda muerto fresco, una manera de mantener activa la cr\u00f3nica municipal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La campana estuvo tocando toda la noche a muerto. Chiras, presente en todo acontecimiento, entr\u00f3 repetidas veces a la iglesia, donde dos cirios cuidaban la soledad del difunto, pero no se ama\u00f1\u00f3. Alborotado por las calles desiertas, se quej\u00f3 a la luna, que no asomaba por ning\u00fan cerro. Ladr\u00f3 hasta que despunt\u00f3 la primera luz de la alborada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca Ofelia hab\u00eda sentido tanto miedo. A las doce y media abandon\u00f3 el templo y se encamin\u00f3 a su casa. Sus pisadas retumbaban en la quietud de la noche. Subiendo las escaleras de la casa se encontr\u00f3 con los ojos del mendigo. Se horroriz\u00f3 y sigui\u00f3 su marcha. Pero el espectro no la abandonaba. La campana segu\u00eda doblando. Una lechuza se descolg\u00f3 del naranjo y hendi\u00f3 el silencio con su sonido agorero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHay pueblos que son peores que los muertos\u00bb, pens\u00f3. Lleg\u00f3 tambaleando hasta su lecho. Estir\u00f3 una pierna, muy despacio, y se quit\u00f3 la media. Despu\u00e9s hizo lo mismo con la otra. Cubri\u00f3 la cara de los espejos para no ver fantasmas, y se meti\u00f3 entre las cobijas. Pared de por medio escuchaba los ronquidos de su padre. No lo despertar\u00eda por nada del mundo, porque era capaz con su propio miedo. Adem\u00e1s, le guardaba rencor en ese preciso momento. Hab\u00eda sido indolente con el limosnero. Y de continuo experimentaba resquemor. Por \u00e9l permanec\u00eda solterona. No le perdonaba que le hubiera ahuyentado quince a\u00f1os atr\u00e1s al novio con que deb\u00eda ahora compartir un lecho tibio, en lugar de la cama pegajosa que la entristec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span onclick=\"salir(&quot;text1&quot;)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><\/span><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de una gran novela. Bien trabajada. Incisiva, penetrante, hermosamente escrita. La historia en <em>Ventisca<\/em> es descarnada y dolorosa. Una par\u00e1bola tr\u00e1gica. Pero Gustavo respeta a sus personajes. No habla por ellos. Los coloca bien parados y deja que ellos se expresen con fuerza y con naturalidad. <strong>Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal,<\/strong> <em>Dominical de La Rep\u00fablica,<\/em> Bogot\u00e1, 17 de junio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No importa que los hechos ocurran en un perdido pueblo y que se hable otra vez de las pasiones ocultas, pues el relato es llevado de tal manera, que uno no puede dejar el libro a un lado y ponerse a echar chistes. Me gusta <em>Ventisca<\/em>, no importa que a veces el autor pretenda moralizar o alterne al omnisciente narrador con un intento de di\u00e1logo al lector que de pronto es plural y acto seguido se vuelve uno solo. Es un relato claro y directo. <strong>Eduardo Y\u00e1\u00f1ez Canal,<\/strong> <em>El Espacio,<\/em> Bogot\u00e1, junio 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada personaje es una convulsa tragedia, secreta, que al final revienta en p\u00fablico como revienta la misma aldea estremecida por un terremoto. La Serran\u00eda es cualquier Macondo latinoamericano, una aldea de falso pudor. En todos los personajes hierven las pasiones represadas. El fruto del embarazo clerical de Ofelia es una incertidumbre, quiz\u00e1s el principio de una nueva generaci\u00f3n m\u00e1s podrida que la anterior. El fin de la obra, condenar la beater\u00eda, la falsa moral, se logra. Es una obra que agarra al lector. <strong>Jos\u00e9 Antonio Vergel,<\/strong> <em>Agencia de Prensa Novosti,<\/em> Mosc\u00fa, junio 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El real protagonista de la novela no es Ofelia, ni el padre Carlos, ni el joven abogado Rigoberto, ni tampoco la mulata Diana. No. Es el amor. El amor que mueve el sol y las estrellas, como lo defini\u00f3 Dante Alighieri. Es el gran motor de la novela, y al final, la fuerza vencedora sobre los prejuicios sociales, los escr\u00fapulos religiosos y hasta sobre el empuje ciego de las fuerzas tel\u00faricas que borraron el pueblo. <strong>Vicente Land\u00ednez Castro,<\/strong> <em>Dominical de La Rep\u00fablica,<\/em> Bogot\u00e1, 24 de junio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un relato contra la hipocres\u00eda y que muestra el deseo al desnudo, en una sociedad que, como la nuestra, ha defendido tradicionalmente la gazmo\u00f1er\u00eda y la pudibundez. <strong>Carlos N\u00fa\u00f1ez Westendorp,<\/strong> <em>El Espectador,<\/em> Bogot\u00e1, 24 de junio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ventisca<\/em> es un viaje por el laberinto insondable del alma humana. All\u00ed, P\u00e1ez Escobar explora sus pasiones positivas y negativas en medio de un universo ensordecedor y represivo. Recuerda en algunos de sus pasajes los esperpentos de Gorki y los purgatorios abismales de Rulfo. A la trama creciente, P\u00e1ez Escobar agrega la sabia reflexi\u00f3n, la magistral narraci\u00f3n de un hombre que ha observado por a\u00f1os el comportamiento de los hombres y, desde luego, la madurez de quien ha le\u00eddo cuidadosamente las mejores novelas para escribir \u00e9l tambi\u00e9n una. <strong>Jos\u00e9 Luis D\u00edaz Granados,<\/strong> <em>Revista Consigna,<\/em> Bogot\u00e1, 30 de junio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justo afirmar que las huellas de Rulfo se manifiestan desde las primeras p\u00e1ginas de <em>Ventisca<\/em>, en una de las cuales incluye estas palabras del autor de <em>Pedro P\u00e1ramo:<\/em> \u00abVivimos en una tierra en que todo se da, gracias a la providencia, pero todo se da con acidez. Estamos condenados a eso\u00bb. <strong>Luis D. Salem, <\/strong><em>Excelsior,<\/em> M\u00e9jico, 30 de junio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ventisca<\/em> deja la sensaci\u00f3n de una obra bien lograda en la que sin duda alguna lo que mejor consigue el autor es la construcci\u00f3n del ambiente, el clima, el sabor, el gusto de esa atm\u00f3sfera pueblerina en la que la existencia transcurre sin que pase nada, en donde la nota predominante es el tedio. A Ofelia le falta m\u00e1s condimento, mejor elaboraci\u00f3n sicol\u00f3gica. <strong>Jos\u00e9 Chalarca, <\/strong><em>Consigna,<\/em> Bogot\u00e1, 15 de julio de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus personajes son de una vitalidad nada com\u00fan y han de lograr que el nombre de Gustavo P\u00e1ez Escobar sea recordado por quienes han le\u00eddo y lean este texto narrativo. <strong>Germ\u00e1n Vargas,<\/strong> <em>El Heraldo,<\/em> Barranquilla, 19 de noviembre de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1ez Escobar cuenta una historia recta, sin discordancias argumentales, entretejida con lugares, escenas, personas y temas que nada tienen de especial en s\u00ed mismos pero que, gracias al tono, al nervio, al sentimiento y al lenguaje que el narrador combina con atinado estilo, adquieren universalidad y profunda dimensi\u00f3n humana. <strong>Humberto Senegal,<\/strong> <em>El Quindiano,<\/em> Armenia, 28 de marzo de 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gust\u00f3 much\u00edsimo <em>Ventisca<\/em>. En ella manifiestas el magistral manejo de todos los elementos que deben asomar en la novela. Para que otros escritores disfruten de tu calidad literaria, dicha obra la he cedido en calidad de pr\u00e9stamo. A todos les ha encantado. <strong>Henry Kronfle,<\/strong> Miami Beach, Florida, 27 de febrero de 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He tenido la emoci\u00f3n de vivir su apocal\u00edptica novela <em>Ventisca<\/em>, cuyo electrizante argumento me devor\u00f3 en pocas horas, dej\u00e1ndome sacudido y aniquilado por esa naturaleza vengadora y fat\u00eddica que termina por obliterar a La Serran\u00eda. Asimismo, me pareci\u00f3 detectar, en el tono espiritual de la novela, r\u00e1fagas de tempestuosidad pardogarciana, con sus v\u00e9rtigos y desolaciones de inmenso p\u00e1ramo; de lo cual pude concluir que la afinidad del autor con el poeta de la brizna y el cosmos trasciende lo meramente objetivo para llegar a posarse en las genuinas inextricabilidades del coraz\u00f3n. <strong>Roberto Pinz\u00f3n Galindo,<\/strong> corrector de la Imprenta Patri\u00f3tica del Instituto Caro y Cuervo, Bogot\u00e1, 3 de abril de 1995.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La campana estuvo tocando toda la noche a muerto. Chiras, presente en todo acontecimiento, entr\u00f3 repetidas veces a la iglesia, donde dos cirios cuidaban la soledad del difunto, pero no se ama\u00f1\u00f3. Alborotado por las calles desiertas, se quej\u00f3 a la luna, que no asomaba por ning\u00fan cerro. 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