{"id":2789,"date":"2011-05-22T18:42:37","date_gmt":"2011-05-22T23:42:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2789"},"modified":"2014-04-11T12:09:44","modified_gmt":"2014-04-11T17:09:44","slug":"el-artista-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/05\/22\/el-artista-colombiano\/","title":{"rendered":"El artista colombiano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este t\u00edpico personaje de las calles bo\u00adgotanas, que improvisaba f\u00e1ciles escenarios en cualquier sitio de la ciudad y que lleg\u00f3 a convertirse en aut\u00e9ntico int\u00e9rprete del pueblo, est\u00e1 ahora pos\u00adtrado en un hospital de caridad. Sus admiradores desaparecieron como por encanto. Ya no desfila ante sus ojos ese err\u00e1til mundo bogotano que deten\u00eda la marcha, entre curioso y sugestionado, atra\u00eddo por la lengua picante y a veces prohibida del leg\u00edtimo \u00abcachaco\u201d, y desde su lecho repasar\u00e1 con impaciencia tanto recuerdo, ahora medio desdibujado, de su incontenible re\u00adpertorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue, a lo largo de treinta o de cua\u00adrenta a\u00f1os, el mejor remedador de la far\u00e1ndula pol\u00edtica, lo mismo que del peque\u00f1o o del gran acontecimiento, y gozaba, al igual que su auditorio, per\u00adsonificando a los protagonistas de la actualidad, a quienes fustigaba con fina iron\u00eda y adem\u00e1n buf\u00f3n, aunque tambi\u00e9n les conced\u00eda a veces el honor de la alabanza, cuando lo merec\u00edan en su veredicto implacable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dotado de aguda receptividad, siempre comprendi\u00f3 cu\u00e1l era el proble\u00adma o el tema del momento y desde su tribuna callejera lleg\u00f3 a convertirse, sin propon\u00e9rselo, en cr\u00edtico de la vida cotidiana No siempre nos damos cuenta de la importancia de estos tribunos del pueblo que logran mantener, mejor que tanto pol\u00edtico envanecido, la simpat\u00eda de las inmensas masas que se deslizan por los r\u00edos humanos de las urbes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201cartista colombiano\u00bb sufre ahora la inclemencia de una lesi\u00f3n a la columna \u00a0vertebral. Necesita m\u00e9dicos y drogas. Por all\u00e1, en el fr\u00edo y solitario cuartucho del hospital, un perio\u00addista descubri\u00f3 que el talento colom\u00adbiano estaba derriti\u00e9ndose entre una enfermedad voraz, alejado por fuerza de su teatro y sufriendo la ausencia y la indiferencia de su p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pide ayuda econ\u00f3mica, seg\u00fan sus palabras, por m\u00e1s que se encuentre en absoluta indigencia, pero est\u00e1 espe\u00adrando desde hace cinco meses que de su gran auditorio salgan personas que le lleven alivio para su tormento f\u00edsico y moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cama del hospital sufre el \u00abartista colombiano\u00bb. Es, infortuna\u00addamente, el mismo destino del artista colombiano en general. Aquel, el que borr\u00f3 su nombre de pila para con\u00advertirse en un bien de inventario de la ciudad, y tambi\u00e9n de Colombia, ha pasado al olvido. Es el mismo que hizo gozar al pueblo durante largas tempo\u00adradas. Ha sido quiz\u00e1s el mayor censor del acontecer nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con \u00e9l se va algo, todos los d\u00edas, del Bogot\u00e1 de anta\u00f1o. Cada sitio tiene su propio artista, su personaje au\u00adt\u00f3ctono, que se va desmembrando de la sociedad con dolor, como aquel que est\u00e1 arrinconado en Bogot\u00e1 con su tra\u00adgedia a cuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del descubrimiento, varias c\u00e1maras de televisi\u00f3n y reporteros de peri\u00f3dicos lo visitaron y lo exhibieron con cierto toque de noticia, con cierto af\u00e1n de actualizarlo, pero no todos con el enfoque real ante el hombre de\u00adca\u00eddo, ante el artista que hizo las ale\u00adgr\u00edas del p\u00fablico heterog\u00e9neo y que ahora declina despu\u00e9s de haber cum\u00adplido el inevitable ciclo de la comedia humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00abartista colombiano\u00bb es patri\u00admonio de la ciudad. Y esta debe hacer\u00adle menos ingrata la decadencia. Para su p\u00fablico, ese amorfo espectro de las grandes ciudades, es posible que est\u00e9 preparando nuevas actuaciones pa\u00adra cuando pueda estirar, en cualquier v\u00eda p\u00fablica, como lo espera y nosotros lo deseamos, su esqueleto remendado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 1-III-1975.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Este t\u00edpico personaje de las calles bo\u00adgotanas, que improvisaba f\u00e1ciles escenarios en cualquier sitio de la ciudad y que lleg\u00f3 a convertirse en aut\u00e9ntico int\u00e9rprete del pueblo, est\u00e1 ahora pos\u00adtrado en un hospital de caridad. Sus admiradores desaparecieron como por encanto. 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