{"id":2802,"date":"2011-05-22T18:54:14","date_gmt":"2011-05-22T23:54:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2802"},"modified":"2014-04-12T13:39:11","modified_gmt":"2014-04-12T18:39:11","slug":"el-tabaco-de-yagari","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/05\/22\/el-tabaco-de-yagari\/","title":{"rendered":"El tabaco de Yagar\u00ed"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mi despacho del Banco Popular en la ciudad de Armenia se present\u00f3 un d\u00eda, de esto hace ya cinco a\u00f1os, un caballero \u00e1gil, impecablemente vestido, refinado en sus modales y envuelto en una aureola de humo. Por esa \u00e9poca todav\u00eda se consum\u00edan tabacos de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su cabellera tersa, sobriamente or\u00addenada, dejaba ver la envidiable madu\u00adrez de algunas canas bien vividas que comenzaban a insubordinarse, en con\u00adtraste con unas cejas negras y pobladas que le pon\u00edan marco de solemnidad a la mirada penetrante. La frente ancha y surcada por ligeras l\u00edneas que co\u00adrr\u00edan, como pr\u00f3fugas, para pelearse el dominio del ce\u00f1o, le daba aspecto de pensador romano y de gladiador espar\u00adtano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el primer momento adivin\u00e9 que no se trataba ni de un charlat\u00e1n ni de un lagarto, de los tantos que abun\u00addan en mi oficio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me llamo Luis Yagar\u00ed \u2013me dijo, d\u00e1ndole media vuelta al tabaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poca gracia me caus\u00f3 el extra\u00f1o ape\u00adllido. Luises los habr\u00e1 muchos, pens\u00e9, pero Yagar\u00ed no puede haber sino uno. Lo mir\u00e9 con curiosidad y con sorpresa, y casi que con desconsuelo, por parecerme que el nombre ind\u00edgena no cab\u00eda en su porte arrogante. Pero co\u00admo la ignorancia debe ser humilde, prefer\u00ed simular que no hab\u00eda compren\u00addido la presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi interlocutor, acostumbrado a tropezarse con gentes de todas las la\u00adyas, tuvo a su vez, sin duda, compasi\u00f3n del pobre gerente de banco que ignoraba la exis\u00adtencia de Luis Yagar\u00ed. Pero supo disculpar mi falta de conocimiento y expir\u00f3, como desahogo, una fuerte bo\u00adcanada de humo que apenas me roz\u00f3 de pasada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me cont\u00f3, de refil\u00f3n, que hab\u00eda sido amigo del gran Lenc, el pro\u00adgenitor de mi ilustre jefe, y de seguro no tanto para impresionarme como pa\u00adra dosificar la entrevista y ponerle velas \u2013porque los periodistas saben mu\u00adchas t\u00e9cnicas\u2013 al cheque que ya hab\u00eda cogido forma para ayudar al costo de impresi\u00f3n del suplemento que prepara\u00adba como homenaje a los ochenta a\u00f1os de la Ciudad Milagro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando d\u00edas m\u00e1s tarde termin\u00f3 de armar la revista, hab\u00eda tenido tiempo el gerente \u2013reci\u00e9n llegado de otras latitudes, y no del todo despabilado, co\u00admo aquel pudo suponer\u2013 de investigar la personalidad del cronista de <em>La Patria<\/em>. Y es oportuno confesar que, desde entonces, hab\u00eda ganado el peri\u00f3\u00addico un nuevo lector, y m\u00e1s tarde se descubrir\u00eda un escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de aquel instante era preciso seguir con cuidado la trayectoria de Luis Yagar\u00ed, vertida en c\u00e1psulas desde su rinc\u00f3n de <em>La Patria,<\/em> su rom\u00e1nti\u00adco remanso de toda la vida. Seguir los flechazos de este se\u00f1or de la lanza en ristre, poeta por nacimiento y cronista por seducci\u00f3n, fue la secuela natural de aquel encuentro repentino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde sus c\u00e9lebres <em>Jornadas<\/em> se ha batido con fibra, con garra de le\u00f3n. Tiene la particularidad de que con una pincela\u00adda pinta lo mismo un paisaje que un estado del alma. Su pluma es suave, galante, pero tambi\u00e9n afilada. Hiere a sus enemigos haci\u00e9ndoles cosquillas. No siempre se distingue si en la frase que fabrica al desgaire, trabajada con intenci\u00f3n y con maestr\u00eda, hay una rosa o una espina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso a Luis Yagar\u00ed hay que leerlo despacio y descifrarlo entre l\u00edneas. Es el mejor fot\u00f3grafo del pa\u00eds. Su capaci\u00addad de captaci\u00f3n es tan instant\u00e1nea co\u00admo la lente de una Kodak.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volv\u00ed a ver a Luis Yagar\u00ed en reciente visita a Manizales. En el sal\u00f3n cultural de <em>La Patria,<\/em> donde Carmelina Soto ley\u00f3 varios de sus maravillosos poemas, ocupaba puesto de honor. M\u00e1s tarde, en el calor de unos whiskys ofrecidos por el due\u00f1o de casa, doctor Jos\u00e9 Restrepo Restrepo, lo vi husmeando con el olfato de galgo como lo hab\u00eda conocido cinco a\u00f1os atr\u00e1s. Porque Yagar\u00ed, que es acci\u00f3n y nervio, no puede perma\u00adnecer quieto ni callado un minuto. Por eso ha sido cronista toda la vida. El periodismo le alborota la sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rubric\u00f3, con arrogancia y do\u00adnaire, dos ejemplares de su libro <em>Jor\u00adnadas<\/em>, reci\u00e9n editado: uno para Car\u00admelina Soto, otro para Chila Latorre. El tercero, que le sobraba, se lo guard\u00f3. Me dej\u00f3 por puertas y se qued\u00f3 mir\u00e1ndome, como preguntando: \u00bfde d\u00f3nde sali\u00f3 este lagarto? Mal pod\u00eda re\u00adconocer al gerente de anta\u00f1o que le hab\u00eda colocado un aviso en el suple\u00admento dedicado a Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las celebridades es mejor mirarlas de lejos. Si uno se acerca mucho, de pronto se bajan del pedestal y se vuel\u00adven personas corrientes. A Yagar\u00ed, que es pedazo de historia de este Gran Cal\u00addas, se le ve mejor a distancia, recostado en la c\u00faspide de su grandeza. Dej\u00e9\u00admoslo all\u00e1, intocado. No quise siquiera recordarle que no me hab\u00eda avisado re\u00adcibo de mi libro, porque era tanto co\u00admo codearme con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en desquite compr\u00e9 sus <em>Jorna\u00addas.<\/em> Acabo de darle vuelta a la \u00faltima p\u00e1gina. Delicioso manjar este de sabo\u00adrear, una por una, sus cr\u00f3nicas salpicadas de humor, de iron\u00edas, de romances, de br\u00edos y de sustancias agridulces. Y he cerrado el libro con candado, como un tesoro, para que este Luis Yagar\u00ed, que es tan andariego, no se me vaya a salir y de pronto me queme con el rescoldo de su tabaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 18-III-1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(36 a\u00f1os despu\u00e9s)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Magn\u00edfica p\u00e1gina. Me lleg\u00f3 hasta lo m\u00e1s profundo del alma. Pensando que con Yagar\u00ed los hombres de la pluma hab\u00edan sido injustos, cargaba el dolor de mi incapacidad para retratarlo. Gracias a Dios, un hombre de su talla lo conoci\u00f3 y lo admir\u00f3 y con lujo lo dijo. Gracias, don Gustavo P\u00e1ez Escobar. (4-X-2011).<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Fui el cuarto de los hijos de Yagar\u00ed y me impresion\u00f3 el retrato de cuerpo y de esp\u00edritu que usted logr\u00f3, con su pluma, de mi padre. Magn\u00edfico sencillamente. Usted desmiente el manoseado decir que asegura que los gerentes de banco no tienen alma. Perm\u00edtame saludarlo y felicitarlo. <strong>Gonzalo Uribe Palacio <\/strong>(7-X-2011).<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A mi despacho del Banco Popular en la ciudad de Armenia se present\u00f3 un d\u00eda, de esto hace ya cinco a\u00f1os, un caballero \u00e1gil, impecablemente vestido, refinado en sus modales y envuelto en una aureola de humo. Por esa \u00e9poca todav\u00eda se consum\u00edan tabacos de La Habana. 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