{"id":282,"date":"2009-10-02T17:13:24","date_gmt":"2009-10-02T17:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=282"},"modified":"2014-05-10T07:45:10","modified_gmt":"2014-05-10T12:45:10","slug":"rafagas-del-silencio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/02\/rafagas-del-silencio\/","title":{"rendered":"R\u00e1fagas de silencio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/nov_rafagas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-241\" title=\"nov_rafagas\" alt=\"nov_rafagas\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/nov_rafagas.jpg\" width=\"93\" height=\"139\" \/><\/a>Sent\u00ed que un cuerpo se arrastraba entre la hojarasca. De pronto apareci\u00f3 una serpiente acuerpada, te\u00f1ida de rombos amarillos. Estaba est\u00e1tica, lista para el combate. Yo pas\u00e9 por su lado con fingido aplomo. Me sent\u00ed morir de p\u00e1nico, pero aprend\u00ed la lecci\u00f3n de no atacar a las serpientes para que ellas no me atacaran. Este animal le ense\u00f1a al hombre una ley fundamental de la vida: que el derecho de cada cual termina donde comienza el derecho ajeno.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"text1\"> <strong>MUJER Y SELVA<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay libros que impactan desde el comienzo, y que no sueltan al lector. Y eso precisamente me ocurri\u00f3 leyendo <em>R\u00e1fagas de silencio,<\/em> de Gustavo P\u00e1ez Escobar, obra que se suma a sus ya numerosos logros anteriores, tanto en la novela como en el ensayo y en el cuento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la fuerza que atrapa a los lectores de esta novela? Primero, en los personajes: bien estructurados, convincentes, definidos con mano maestra; cercanos por su c\u00e1lida condici\u00f3n de sufrientes o gozantes, de ambiciosos o desprendidos; arquetipos humanos que se proyectan m\u00e1s all\u00e1 de las p\u00e1ginas y comprometen los sue\u00f1os y la vigilia del lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa categor\u00eda se pueden ubicar el narrador Vicente Lizcano, empleado bancario que lucha contra el medio, no el de la selva sino el de lo que solemos llamar civilizaci\u00f3n; o el m\u00e9dico Emilio Soto, generoso hasta el sacrificio, convencido de su misi\u00f3n sobre la tierra, no solo la de m\u00e9dico del cuerpo sino la de redentor de los oprimidos, que se pelea contra las autoridades sordas a la voz de los necesitados y acaba meti\u00e9ndose de lleno en la guerrilla, cuando \u00e9sta era una fuerza ideol\u00f3gica que se preocupaba por el futuro y no como ahora, un terrorismo sin ideales que se ocupa del narcotr\u00e1fico y a la que solo entusiasma el dinero mal habido; o como Lorenzo Olivares, el comandante del puesto militar, preocupado por la disciplina aunque a veces la olvide como en el caso de la visita de la francesa Brigitte, que llega con sus faldas al viento y alborota a todo el personal de hombres solitarios metidos en la sorda disciplina del cuartel; o como Gabino Sotomonte, el alcalde, o Martiniano Fandi\u00f1o, el jefe de correos, o Magdaleno Galarza, el director de la c\u00e1rcel; y finalmente, como Fidolo Petri, contrabandista, que arrasa con los animales y con la selva, narcotraficante de larga data, violador de las muchachas y asesino de los indios, que parece resumir en su sola persona todos los vicios incalificables de la nefasta Casa Arana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y con ellos, los indios, callados, temerosos, perseguidos, como el cacique Yuma, o Toranga, al que Petri le viol\u00f3 la hija; o los mestizos como Sebasti\u00e1n, que tambi\u00e9n sufri\u00f3 la violaci\u00f3n de su esposa por parte del patr\u00f3n Petri, hasta que encabez\u00f3 la ejecuci\u00f3n que era indispensable como un acto supremo de justicia y de reivindicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como llamas vivas, Anabel y Zulema, las hijas no tanto de Yuma como de la selva; dos mujeres sensuales, hermosas, apasionadas, ardientes y profundas como la manigua, misteriosas y fascinantes como ella. Dos mujeres que sacuden las p\u00e1ginas del libro como una fuerza tel\u00farica, y que son barro de los caminos, flor de las enredaderas, ojos de las tinieblas. Porque ellas dos representan la selva arrasadora y redentora, la selva iluminada y sombr\u00eda; y son, como el paisaje, la suma de la luz y de la oscuridad primigenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro es eso: selva, barro, pasi\u00f3n, violencia. Y en la misma medida, amor, y un erotismo bien llevado. Y hasta la historia del cura Severino Moravia, y de sor Griselda, es limpia y elemental como los seres primitivos a los que no han deformado los prejuicios. Y ese amor, que no le pide permiso a nadie porque el verdadero amor no necesita de licencias ni documentos ni autorizaciones, es como el de Vicente y Zulema: libertad hasta para renunciar al amor mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo se desarrolla en un pueblo que tiene nombre de canci\u00f3n y consecuencias de tragedia: Guaran\u00e1. Una calle sola y larga que viene no sabemos desde d\u00f3nde y avanza no sabemos hasta cu\u00e1ndo. Y en ella, el barro de que estamos hechos, el barro que es carne de los desaparecidos y de los muertos, que es piel de la lujuria, hojas de la enorme podredumbre de los \u00e1rboles fusilados por los que necesitan m\u00e1s tierra para sembrar m\u00e1s coca; barro que es llanto y semen y sangre y sudor, y que es el distintivo de Guaran\u00e1; barro con el que ning\u00fan Dios ser\u00eda capaz de hacer ning\u00fan hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> es una novela dura, agresiva, nuestra: como la selva, que pese a que los hombres blancos la han violado para destruirla, seguir\u00e1 floreciendo y tejiendo la red de sus bejucos y de sus madrugadas, cuando la vida del hombre se haya apagado sobre la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>FERNANDO SOTO APARICIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><span onclick=\"salir(&quot;text1&quot;)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><\/span><strong><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">Continuamos por el camino fangoso. De repente surgi\u00f3 ante mis ojos un cuadro terror\u00edfico: una camada de culebras. El hombre me impuso silencio. Los reptiles reci\u00e9n nacidos (diez o doce) estaban enroscados en sue\u00f1o placentero y mostraban en sus carnes frescas, que parec\u00edan ba\u00f1adas en alguna sustancia aceitosa, colores diversos. Muy cerca vigilaba la madre, una culebra del tama\u00f1o de un brazo de hombre. Se trataba de la verrugosa, experta en inocular el veneno por las venas y matar a la v\u00edctima en minutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enchipada en su fortaleza, saltar\u00eda sobre m\u00ed para defender el nido. Sus ojos brillantes y verdosos giraban como brasas encendidas. Con la lengua husmeaba al enemigo. Yo era el enemigo, claro est\u00e1. Y pronto pasar\u00eda a ser la v\u00edctima. Sebasti\u00e1n, con sonrisa discreta, observaba mi pavor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pase por un lado \u2013me indic\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando avanc\u00e9 varios pasos sin sentir la mordedura, supe que me hab\u00eda salvado. La culebra me miraba con ojos de fuego y me dio a entender que pod\u00eda continuar por no haber tocado sus dominios. M\u00e1s adelante tropec\u00e9 con una caravana de hormigas carn\u00edvoras, que me embistieron con furor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ahora mire hacia arriba, forastero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde las ramas del \u00e1rbol me miraba, con ojos penetrantes, otra culebra. Una se\u00f1ora culebra. Despavorido, quise echar a correr. Pero el gu\u00eda me tom\u00f3 del brazo y me oblig\u00f3 a permanecer quieto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Es muy venenosa \u2013dijo\u2013. Es la coral. Unas veces se esconde en las ramas en busca de comida, y otras persigue a los roedores en las plantaciones de yuca o de ma\u00edz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ave de color verde el\u00e9ctrico se pos\u00f3 en mi espalda y me produjo desconcierto. Luego alz\u00f3 el vuelo y fue a encontrarse con su hembra, con la que se apare\u00f3 en la rama de un caimito. \u00bfPor qu\u00e9 vine a la selva? \u00bfNo era mejor la vida lejos de fangales, culebras y torturas? De todas maneras, a la selva vine a sufrir carencias y suplicios, y yo mismo eleg\u00ed ese camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de tanta privaci\u00f3n, hasta la maritornes del r\u00edo me parec\u00eda tentadora. Al otro extremo del sendero se hab\u00eda quedado la india, pendiente de mis andanzas y clavada en m\u00ed su mirada de lujuria. Me incitaba con sus tristes desnudeces. Me sonre\u00eda con seducci\u00f3n. \u00a1Pobre maritornes! \u00a1Pobre de m\u00ed!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Este es un criadero de serpientes \u2013anot\u00f3 Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sent\u00ed que un cuerpo se arrastraba entre la hojarasca. De pronto apareci\u00f3 una serpiente acuerpada, te\u00f1ida de rombos amarillos. Estaba est\u00e1tica, lista para el combate. Yo pas\u00e9 por su lado con fingido aplomo. Me sent\u00ed morir de p\u00e1nico, pero aprend\u00ed la lecci\u00f3n de no atacar a las serpientes para que ellas no me atacaran. Este animal le ense\u00f1a al hombre una ley fundamental de la vida: que el derecho de cada cual termina donde comienza el derecho ajeno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reptil avanz\u00f3 tras un p\u00e1jaro que picoteaba una fruta. Cuando estuvo cerca de \u00e9l, abri\u00f3 de repente los anillos y luego los cerr\u00f3 hasta hacerle crujir los huesos. Lo mastic\u00f3 despacio, lo sabore\u00f3, lo devor\u00f3 con inmenso placer. Puso tanta maestr\u00eda en esta operaci\u00f3n, que sent\u00ed deseos de pasarle un vaso de agua como complemento del banquete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ya puede considerarse habitante de la selva: aprendi\u00f3 a tratar a las culebras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Espero que tambi\u00e9n ellas aprendan a tratarme a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ahora le ense\u00f1ar\u00e9 lo que significa agredirlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Embisti\u00f3 con un palo a otra serpiente, la cual, al sentir el golpe alevoso, se lanz\u00f3 fren\u00e9tica contra el enemigo. Era una verdinegra, que med\u00eda m\u00e1s de un metro y mostraba los colmillos afilados. De la boca le escurr\u00eda una baba repugnante. Y emiti\u00f3 un ruido sordo desde la caverna del vientre. El hombre avanzaba y retroced\u00eda, saltaba de un sitio a otro y cada vez la hostigaba m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras m\u00e1s golpes recib\u00eda, m\u00e1s se irritaba y respond\u00eda con mayor \u00edmpetu. Se empinaba sobre el abdomen. Brincaba contra el adversario. Escuch\u00e9 en el aire unos silbidos parecidos a latigazos, que se replegaron por el humedal. Y percib\u00ed en mi cara y en mi propio aliento \u2013dentro de esta sicosis irreprimible\u2013 el resuello del ofidio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1P\u00f3ngase a salvo! \u2013me grit\u00f3 Sebasti\u00e1n, empapado en sudor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La serpiente, invencible, avanzaba como un tanque de guerra. Hab\u00eda sufrido serias contusiones, pero no se daba por vencida. Su resistencia era demoledora. La aturdi\u00f3 de pronto un machetazo en la regi\u00f3n cervical. Quiso volver a atacar, pero ya estaba fuera de combate. Y enturbi\u00f3 el ojo. En seguida lanz\u00f3 un espumarajo, dobl\u00f3 la cerviz y vomit\u00f3 un l\u00edquido oscuro. Despu\u00e9s le sobrevino un estertor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sebasti\u00e1n se sent\u00f3 al lado del reptil, como el cazador celebra el triunfo junto a la presa abatida. Estaba exhausto, aunque jubiloso, y se tir\u00f3 cuan largo era sobre la hierba ensangrentada. Cerr\u00f3 los ojos para descansar, y alcanz\u00f3 a dormir unos segundos. De pronto advirti\u00f3 que el animal se mov\u00eda. Lo oy\u00f3 respirar y quejarse. Lo vio erguirse con pesadez, con clase, escupiendo la rabia por los colmillos tr\u00e9mulos. Ciego y agonizante, el reptil buscaba todav\u00eda al enemigo. A\u00fan ten\u00eda fuerzas para inocularle el veneno mortal. Pero el machetazo final le cercen\u00f3 la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando nos desliz\u00e1bamos por el r\u00edo, el motorista coment\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Nunca hab\u00eda tenido una pelea tan re\u00f1ida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Parece usted un amansador de serpientes \u2013lo halagu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Lo soy, se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e9roe picaba cada vez m\u00e1s el motor, sin duda embriagado por el triunfo. La oquedad de las catedrales del silencio repercut\u00eda en las orillas con murmullos fatigosos. Atr\u00e1s quedaban los raudales traicioneros. Ahora, bajo la reverberaci\u00f3n solar, se ve\u00eda mejor la devastaci\u00f3n de las riberas. Los monos aulladores jugaban en las copas de los moriches y se deslizaban por los bejucos celebrando sus acrobacias. Un tapir, parecido a un ternero por su tama\u00f1o y su nariz achatada, dio media vuelta cuando escuch\u00f3 el estr\u00e9pito de la lancha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013La una y diez \u2013anunci\u00f3 el motorista, mirando al cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Apenas se ha equivocado en tres minutos \u2013admir\u00e9 su precisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013La naturaleza es nuestro reloj. Por eso nunca nos equivocamos. Ahora desear\u00e1 saber por qu\u00e9 soy experto en estos lances con las culebras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Desde luego, Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Mi patrono es negociante de serpientes y animales ex\u00f3ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me cont\u00f3 que con frecuencia ven\u00eda un gringo que se llevaba culebras, cocodrilos, caimanes, loros, churucos, torcazas, ibis, pavas de monte, tortugas, papagayos, micos, peces, flores, plantas extra\u00f1as&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfCon permiso de qui\u00e9n? \u2013le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Lo ignoro, se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fidolo Petri, due\u00f1o de varios latifundios, explotaba las maderas tropicales y pose\u00eda miles de cabezas de ganado, que traficaba de contrabando hacia los pa\u00edses vecinos. Su presencia en la selva databa de 18 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando su padre, un italiano buen mozo y buena vida, viajero por muchos pa\u00edses, subi\u00f3 por el Amazonas y se radic\u00f3 en la selva colombiana. Se dedic\u00f3 a la agricultura, la navegaci\u00f3n y la pesca. Y a enamorar a las indias. Para \u00e9l traer hijos al mundo significaba lo mismo que para el tigre tener cachorros: era la manera de demostrar ambos la \u00edndole del macho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al \u00fanico que le dio su apellido fue a Fidolo, nombre que tom\u00f3 de un lejano pariente suyo, mujeriego, bebedor y jugador. La madre de Fidolo hab\u00eda sido una bella cacica, a quien este, aparte de odiar \u2013por creerse superior a la raza esclava de los indios\u2013, termin\u00f3 despojando de dos fincas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la extensa red fluvial se mov\u00eda la carga clandestina de Fidolo Petri, sin que nadie se lo impidiera. A sus obreros les pagaba jornales miserables y los trataba con brutalidad. Se apoder\u00f3 de las tierras ind\u00edgenas para agrandar sus propios dominios, hasta llegar a ser el mayor hacendado de la regi\u00f3n. Seduc\u00eda a las indias, las violaba y les dejaba hijos malditos, como los llamaba con vanidad y al mismo tiempo los aborrec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u00a0<span onclick=\"salir(&quot;text1&quot;)\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"..\/..\/images\/bullet.gif\" width=\"20\" height=\"18\" \/><\/span><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u00a0<strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Castro Caicedo se inspir\u00f3 en la selva, y en fin, la selva colombiana est\u00e1 presente en la literatura y es lo que ha aprovechado el escritor Gustavo P\u00e1ez Escobar para producir <em>R\u00e1fagas de silencio.<\/em> Fernando Soto Aparicio, escritor reconocido, dice que este es uno de los libros que lo agarran a uno desde el principio. <strong>Alberto Casas Santamar\u00eda,<\/strong> en el programa radial La W, de Caracol, Bogot\u00e1, 6 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema es apasionante y todas las situaciones las manejas con gran realismo. Se siente el ambiente, el calor, el fango, la algarab\u00eda de los animales, se vive cada instante de manera vehemente. Manejas un fino erotismo, sutil y hermoso. Tu arte consiste en mantener el tono, la armon\u00eda, sin caer en la ordinariez. El manejo del idioma y de la puntuaci\u00f3n es impecable. Utilizas palabras hermosas, exaltas el castellano tan maltratado en estos d\u00edas. <strong>Esperanza Jaramillo Garc\u00eda,<\/strong> Armenia, 14 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La vor\u00e1gine<\/em> y <em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> tienen de com\u00fan que una y otra son novelas de clara y genuina \u00edndole de protesta social. Ambas denuncian la corrupci\u00f3n de las autoridades en connivencia con los terratenientes; los desmanes del poder; la inequidad de los gobernantes para con los naturales, tratados peor que si fueran esclavos. Es una delicada y humana historia de amor narrada lejos de la cruda sensualidad, la vulgaridad, la pornograf\u00eda y canaller\u00eda. Tu narraci\u00f3n, desarrollada en un \u00e1mbito primigenio y paradis\u00edaco, posee el encanto de una novela buc\u00f3lica. <strong>Vicente Land\u00ednez Castro,<\/strong> Duitama, 15 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar, un escritor camuflado de banquero, de origen boyacense, conoci\u00f3 a Bayer Jaramillo en un pueblito del Putumayo, donde ejerc\u00eda como m\u00e9dico oficial, sometido a la impotencia profesional por la falta de recursos para atender a los pacientes y \u00abenvenenado\u00bb por las injusticias que comet\u00edan las autoridades y con la ostensible corrupci\u00f3n de los empleados p\u00fablicos. Toda esta historia la ha novelado P\u00e1ez Escobar en <em>R\u00e1fagas de silencio,<\/em> uno de esos textos que atrapan en la versatilidad de los personajes, el inter\u00e9s social y el humano de la historia y el escenario majestuoso y al mismo tiempo brutal de la manigua. <strong>Jos\u00e9 Jaramillo Mej\u00eda,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 13 de agosto de 2007.<em> La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> Armenia, 17 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eres un excelente narrador, manejas una prosa inmejorable, porque aunada a la belleza po\u00e9tica hay agilidad y soltura. Conjugar estos dos aspectos s\u00f3lo lo logran los verdaderos escritores. Logras comunicar la infinita belleza y el insondable misterio de la selva, el dolor secular de una raza sometida a todas las injusticias, la maravilla del amor verdadero. <strong>Gladys Garc\u00eda de Londo\u00f1o,<\/strong> Bogot\u00e1, 17 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya comenc\u00e9 a leer <em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> y me ha cautivado desde las primeras p\u00e1ginas, por la fuerza que expresan sus personajes y por el espacio duro y agresivo en que est\u00e1n colocados. El pr\u00f3logo de Fernando Soto Aparicio, a quien considero uno de los escritores m\u00e1s destacados de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os en el pa\u00eds, me ha llenado de expectativas. <strong>Alvaro Pineda Botero,<\/strong> Medell\u00edn, 17 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es esta novela otra a manera de vor\u00e1gine m\u00e1s rica en descubrimientos psicol\u00f3gicos, m\u00e1s cargada de poes\u00eda evocativa, que obliga al lector a echar paso atr\u00e1s para disfrutar de nuevo parcelas de impactante buena narrativa. <em>R\u00e1fagas de silenci<\/em>o no es una novela rosa. Es tremendamente humana y transida de dolorosa poes\u00eda. Cada cap\u00edtulo es un mundo complejo y estremecido, que respira vida, amor y muerte. <strong>H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn,<\/strong> <em>El Diario del Ot\u00fan,<\/em> Pereira, 26 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me sumerg\u00ed con tu hermoso libro en la selva amaz\u00f3nica: sent\u00ed su grandiosidad, su esplendor, la fuerza de la vida y la h\u00fameda y vigorosa fecundidad que estalla en todos los seres que la pueblan. Conoc\u00ed en tus p\u00e1ginas un pueblo olvidado entre el barro y el hambre. <em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> es un gran libro que encanta, ense\u00f1a y apasiona. <strong>Mercedes Medina de Pacheco,<\/strong> Bogot\u00e1, 27 de agosto de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bell\u00edsima: no hay mejor palabra para calificarla. <strong>Bernardo Nieto Quijano,<\/strong> La Dorada, 10 de septiembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas han sido las noches que he pasado acompa\u00f1ada de todos los personajes de <em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> y de su autor. No todo es suavidad en la selva, por el contrario, hay mucho de violencia, de injusticia, de luchas est\u00e9riles para acabar con los privilegios. Esa es la lucha que entablan tus personajes que, no lo dudo, fue una lucha real, en desigualdad de condiciones pero valerosa y aguerrida por parte del m\u00e9dico y del entonces empleado bancario, ahora escritor. <strong>Diana L\u00f3pez de Zumaya,<\/strong> Ciudad de M\u00e9jico, 22 de septiembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la magia de <em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> pude volver a mi juventud y recordar mis primeras lecturas: <em>Huasipungo, Los perros hambrientos, Siervo sin tierra<\/em>, y mucha m\u00e1s literatura que, exaltando con dulzura la belleza del paisaje y sus gentes, nos hace sentir menos dolorosa la tragedia de esa otra gente que muchas veces olvidamos y sepultamos dentro del bullicio, la irracionalidad y la dureza de las selvas de cemento. <strong>Wilson Alfonso Vallejo Rodr\u00edguez,<\/strong> Bogot\u00e1, 8 de octubre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy encantado con esta obra suya. El nombre del m\u00e9dico legendario Tulio Bayer, protagonista de la novela, junto con la selva, la misteriosa, la implacable, la devoradora de hombres, inevitablemente retrotraen al lector a <em>La vor\u00e1gine.<\/em> <strong>Jos\u00e9 Trino Campos,<\/strong> Bogot\u00e1, 17 de octubre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> es una lectura mesurada y paradigm\u00e1tica del g\u00e9nero novela (pinta tu aldea y pintar\u00e1s el mundo, dec\u00edan los maestros rusos). Es una vor\u00e1gine de hechos, de selvas y de personajes tan rica como la obra misma de Rivera; es una novela donde el autor se permite, mediante una precisa caracterizaci\u00f3n de personajes y roles, adentrarse en disquisiciones esenciales como la de ser escritor, revolucionario, patriota o humanista y auscultar con delicadeza y maestr\u00eda en la sicolog\u00eda de los hombres, las comunidades olvidadas y las culturas ind\u00edgenas. Es tambi\u00e9n un sentido homenaje al luchador de inn\u00fameras causas sociales que fue el m\u00e9dico Tulio Bayer, muerto en Par\u00eds hace 25 a\u00f1os. <strong>Iv\u00e1n de J. Guzm\u00e1n L\u00f3pez,<\/strong> <em>El Mundo,<\/em> 27 de octubre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu novela es una obra de arte. Es hermosa, preciosa. Pulida y arm\u00f3nica. Tiene un ritmo que marca el paso del lector y lo pierde en nebulosas de ensue\u00f1o. La fuerza de los actores es arrasadora. Veo por all\u00ed tu gesti\u00f3n de banquero honesto y luchador en ambiente tan hostil, y al mismo tiempo tan hermoso. Y el amor, siempre con sus contradicciones y sus paradojas eternas. <strong>Luis Eduardo G\u00f3mez Gallego,<\/strong> Bogot\u00e1, 28 de octubre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente al hermoso paisaje de Chinauta termin\u00e9 de leer <em>R\u00e1fagas de silencio.<\/em> Me encant\u00f3. El libro lo hace sentir a uno en la selva, rodeado de barro, que es el barro que muchas veces arrasa nuestras vidas, pero que, haciendo las cosas bien, logramos quitarlo del camino. Cada personaje es fuerte y se desenvuelve con fluidez en una gran trama que hace que el lector conserve el inter\u00e9s de principio a fin. <strong>Liliana P\u00e1ez Silva,<\/strong> Bogot\u00e1, 6 de noviembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la historia de un pueblo medio perdido en la selva, Guaran\u00e1; pero en verdad, es la relaci\u00f3n de una \u00e9poca de la vida y tragedia de este pa\u00eds, que hace d\u00e9cadas est\u00e1 sumido en la m\u00e1s oscura violencia, de la que parece que no acabar\u00e1 de salir nunca. Pero no se trata de una obra m\u00e1s sobre este flagelo que todos padecemos. Uno de sus grandes aciertos es la creaci\u00f3n de los seres humanos que la pueblan. <em>R\u00e1fagas de silencio<\/em> es una novela muy bien escrita; una obra de madurez, de reflexi\u00f3n, de dominio del oficio de imaginar y escribir. Personajes, ambiente, historia. Todo est\u00e1 dado en ella para convertirla en uno de esos textos a los que siempre se ha de volver, para entender, as\u00ed sea un poco, todo lo que le est\u00e1 pasando a esta Colombia que seguimos amando de una manera entra\u00f1able. <strong>Fernando Soto Aparicio,<\/strong> <em>Ver Bien, Magaz\u00edn,<\/em> Bogot\u00e1, 15 de noviembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El valor de esta novela es la denuncia, el clamor por que aparezca, de pronto, la mirada del Gobierno sobre este mapa colombiano. Literariamente est\u00e1 construida con un ritmo que no nos deja abandonar su lectura y que va sacudiendo emociones y tristeza de desamparo. La lucha vital del m\u00e9dico es cierta porque conocimos y departimos largamente su ideario y su valor. Fuimos disc\u00edpulos y camaradas del doctor Emilio Soto de la novela, alias Tulio Bayer en la vida real. <strong>Alberto G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal,<\/strong> director de la <em>Revista La P\u00edldora,<\/em> Cali, noviembre\u2013diciembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar, vers\u00e1til creador y novelista de realidades sociales, rinde homenaje con esta novela al citado m\u00e9dico caldense, autor de textos que denuncian situaciones amargas que hoy tratan de ser olvidadas. Tulio Bayer fue un inc\u00f3modo intelectual para quienes gobernaron a Colombia entre los a\u00f1os 30 y 60 del siglo pasado, pues no interpreta el pa\u00eds con el ropaje de la literatura, sino que lo describ\u00eda con la denuncia airada. Gustavo P\u00e1ez Escobar adem\u00e1s de creador y recreador de bellos textos literarios que acercan a la verdad nacional, es un documental ensayista que mira las entretelas de los sucesos generales con la \u00f3ptica acertada del estudioso. <strong>Jorge Eli\u00e9cer Zapata,<\/strong> <em>La Patria \u2013Papel Salm\u00f3n\u2013,<\/em> Manizales, 23 de septiembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me impresion\u00f3 mucho tanta sensibilidad tuya frente a los dolores de nuestra patria abandonada y explotada. La narraci\u00f3n que m\u00e1s me conmovi\u00f3 fue esta donde buscas tu propio pasado, y se ha borrado: <em>\u00abPregunt\u00e9 por el m\u00e9dico y nadie me dio raz\u00f3n sobre \u00e9l, ni sobre m\u00ed. Era como si no hubi\u00e9ramos existido. Esto me hizo meditar en la condici\u00f3n del ser humano como tr\u00e1nsfuga de la vida. El hombre es un mu\u00f1eco del olvido\u00bb.<\/em> Tu novela me pareci\u00f3 ante todo muy honesta. A la vez que llegas a esas conclusiones filos\u00f3ficas tan interesantes, admites con cierto candor las debilidades del hombre blanco frente a la contundencia de la realidad americana. <strong>Alfredo Arango,<\/strong> Miami, 28 de enero de 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre, desde que me siento parte de esta existencia, por mis d\u00edas, unos bellos y otros oscuros, he tenido que soportar r\u00e1fagas de silencio, as\u00ed a veces, acribillado por la poes\u00eda, sobreviva en esa infinita tarea que es sostenerme de pie. D\u00e9jeme decirle que su reciente novela es un libro de viaje, de esos tr\u00e1nsitos que nos arrastran misteriosamente la existencia. La selva y los personajes que usted maneja los capto en un bello enfoque humano. <strong>Javier Hu\u00e9rfano,<\/strong> Bogot\u00e1, 5 de febrero de 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sent\u00ed que un cuerpo se arrastraba entre la hojarasca. 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