{"id":2830,"date":"2011-06-17T11:47:38","date_gmt":"2011-06-17T16:47:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2830"},"modified":"2014-03-24T06:40:12","modified_gmt":"2014-03-24T11:40:12","slug":"medalla-eduardo-arias-suarez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/06\/17\/medalla-eduardo-arias-suarez\/","title":{"rendered":"Medalla Eduardo Arias Su\u00e1rez"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Palabras pronunciadas al recibir la medalla en Calarc\u00e1, el 19 de junio de 1974 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un quinquenio es como una brizna en la vida de los hombres. Sin embargo, cu\u00e1ntos sucesos, cu\u00e1ntas dichas y desdichas, cu\u00e1ntas emociones de\u00adpara este ciclo que a muchos les recuerda apenas que la carrera del tiempo es fugaz, y a otros nos nutre el esp\u00edritu con saludables a\u00f1oranzas y reconfortantes vivencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco a\u00f1os han corrido desde que una familia, peregrina de extra\u00f1os caminos, descend\u00eda con el coraz\u00f3n abierto hacia reservados destinos, sin adivi\u00adnar que detr\u00e1s de una curva se dibujar\u00eda de repen\u00adte en el paisaje una pincelada de promisi\u00f3n e irrum\u00adpir\u00eda el Quind\u00edo milagroso con su perfume de cafe\u00adtales y su hospitalidad inmarchitable. A la entrada,\u00a0 como columpi\u00e1ndose en el abismo, surgi\u00f3 del mis\u00adterio e intempestivamente Calarc\u00e1 la se\u00f1orial, la esbelta Villa del Cacique, y en ella inhalamos el pri\u00admer soplo de una nueva amistad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien est\u00e1 que recuerde ahora tan grata remi\u00adniscencia, si esterecinto est\u00e1 impregnado de hidalgu\u00eda y confraternidad. Si estamos aqu\u00ed para realzar la amistad, el coraz\u00f3n llega henchido de admiraci\u00f3n y asombro, que ni mi esposa ni yo podr\u00edamos explicar del todo si no supi\u00e9\u00adramos que en esta sala existen suficientes int\u00e9rpre\u00adtes que conocen nuestros afectos por el Quind\u00edo y su gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil compromiso el de recibir esta me\u00addalla! Reacio mi temperamento a la ostentaci\u00f3n, y amigo por el contrario de la labor silenciosa, tuve que vencer mis propias inhibiciones para subir a escena. Pens\u00e9, para hacerlo, que no se trataba de tener o no vocaci\u00f3n para estas ceremonias, ni de sen\u00adtirse o no merecedor de galardones, sino ante todo de contribuir a resaltar la vigencia del escritor en este mundo hostil y materialista que se ha olvidado de los valores morales, para entronizar en cambio el imperio de la ordinariez y el desenfreno, y fabri\u00adcar para\u00edsos artificiales bajo el est\u00edmulo de sopor\u00ed\u00adferas y absurdas evasiones, cuando se es incapaz de elevar el coraz\u00f3n a las cumbres del pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falseado el mundo y distorsionada la conciencia colectiva, quienes rendimos culto a las ideas veni\u00admos esta noche a cumplir una cita de honor para reafirmar inmortales principios \u00e9ticos y est\u00e9ticos que no dejar\u00e1n envejecer el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si en el caso m\u00edo apenas se han garrapateado algunas p\u00e1ginas bajo el v\u00e9rtigo de estrechos mar\u00adcos, no eludo el encuentro con esta culta concurren\u00adcia por saber que represento a tanto escritor esfor\u00adzado que no se conforma con la mediocridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resplandece esta sala con el brillo de egregias figuras de las letras. Y como invitados de honor y ungidos con refulgentes s\u00edmbolos literarios, dos pioneros de la intelectualidad del pa\u00eds, el maestro Rafael Maya y el poeta Bernardo Pareja, engran\u00addecen este momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien s\u00e9 yo cu\u00e1nta generosidad encierran las palabras de Alirio Gallego Valencia, que enaltecen mi modesta obra, y me abruman por su largueza. Me honro con sus conceptos por venir de un maestro de las disciplinas human\u00eds\u00adticas; y tanta es su benevolencia, que la interpreto como un aguij\u00f3n para producir cosas mejores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ignoro el compromiso que significa el peso de esta medalla creada para honrar la me\u00admoria de Eduardo Arias Su\u00e1rez, inteligencia de po\u00adlifac\u00e9ticas virtudes y orgullo de una raza que tem\u00adpl\u00f3 su alma entre arrier\u00edas y surcos sentimentales, y que hoy, como si fuera f\u00e1cil, se nos pone como ejemplo para imitar. Habr\u00e1 de ser, con todo, un reto para continuar cincelando, a golpes de orfebre\u00adr\u00eda, la majestad de la palabra. La palabra, como lo pregona Alirio, es la que mueve, la que conmueve al universo, y no los gritos in\u00fatiles en el vac\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or Humberto Jaramillo \u00c1ngel:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Usted que sabe que el oficio de escribir es honor que cuesta, debe sentirse satisfecho al ver coronados sus desvelos con esta perseverante y me\u00adritoria obra. Afortunado mecenas usted que, tras infatigables vigilias, sienta sus reales en Calarc\u00e1 y atrae sobre ella la mirada del pa\u00eds, y de paso les ense\u00f1a a las nuevas generaciones que desde la pro\u00advincia puede tambi\u00e9n hacerse cultura. Mucho ten\u00addr\u00e1 que agradecerle su terru\u00f1o el entusiasmo de su car\u00e1cter que le permite congregar, a\u00f1o tras a\u00f1o, estos foros de la inteligencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recibo este homenaje con desconcertada grati\u00adtud y con el emocionado alborozo de saber que tan alto honor ha pasado ya a ser patrimonio de mi esposa y de mis hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria, Revista Dominical,<\/em> <\/strong>7-VII-1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Palabras pronunciadas al recibir la medalla en Calarc\u00e1, el 19 de junio de 1974 Un quinquenio es como una brizna en la vida de los hombres. 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