{"id":2835,"date":"2011-06-17T11:53:02","date_gmt":"2011-06-17T16:53:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2835"},"modified":"2014-05-01T12:51:33","modified_gmt":"2014-05-01T17:51:33","slug":"sutilezas-del-protocolo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/06\/17\/sutilezas-del-protocolo\/","title":{"rendered":"Sutilezas del protocolo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si por protocolo se entiende un c\u00f3digo manejado por reglas caprichosas que cambian con los tiempos y las circunstan\u00adcias, debe admitirse que es una de las invenciones m\u00e1s simples del comportamiento de la sociedad. Nada tan ficticio, y al propio tiempo tan inc\u00f3modo, como este manual de mis\u00adteriosas recetas que busca mo\u00addelar la compostura social dentro de c\u00e1nones amanerados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, que se ha liberado de tantas cosas, inclusive de la sumisi\u00f3n de la mujer en esta era de la emancipaci\u00f3n femenina, no ha conseguido quitarse de encima torturas tan lacerantes como la del frac o el <em>smoking<\/em> que le frenan \u00a0el torrente sangu\u00edneo y le cortan, como reprimenda, la tranquila expresi\u00f3n de una sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el protocolo una de las m\u00e1s efectivas medidas para enjaular al hombre, despu\u00e9s de cortarle las alas de su libre albedr\u00edo. Es la mejor manera de trasquilarlo, de trans\u00admutarlo, de volverlo inaut\u00e9ntico. Porque no debe dudarse de que bajo la rigidez de una de esas prendas ceremoniosas que ponen a palpitar con velocida\u00addes peligrosas este l\u00e1nguido coraz\u00f3n de nuestros d\u00edas, de suyo acelerado, la figura pierde naturalidad, el apret\u00f3n de manos se vuelve flojo y la personalidad se torna huidiza. \u00bfHabr\u00e1 algo m\u00e1s sofocante que un\u00a0\u00a0 cuello estirado que reprime la respiraci\u00f3n, o que una parada r\u00edgida que entumece los m\u00fasculos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que la nobleza en el mundo se est\u00e1 extinguiendo m\u00e1s r\u00e1pido de lo que se aprecia. Los pr\u00edncipes azules escasean, para desconsuelo de tanta cenicienta trasnochada y para alivio de esta sociedad que cada d\u00eda desea ser menos apergaminada. Las venias, las genuflexiones, el pesta\u00f1eo, el \u00f3sculo ins\u00edpido y tanto prurito de realeza que colmaron \u2014con acrobacias que hoy ser\u00edan irrealizables\u2014 los salones de la aristocracia ya deste\u00f1ida, se miran ahora como muecas de un mundo agonizante, frente a este otro desenvuelto y desa\u00adbrochado. Si algo ha ganado la humanidad es la libertad de movimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por estos d\u00edas nos visit\u00f3 el pr\u00edncipe Bernardo de Holanda y nuestra \u00e9lite diplom\u00e1tica se vio en calzas prietas para condimentar la etiqueta debida a tan alta dignidad. Los fun\u00adcionarios de la embajada me\u00additaron, prepararon y aconsejaron la \u00abestrategia\u00bb que deb\u00eda seguirse. Solo tres periodistas pod\u00edan concurrir a una entre\u00advista que figuraba en la agenda, y las preguntas deb\u00edan estar preparadas de antemano. De pronto apareci\u00f3 el pr\u00edncipe, hombre sencillo, desprovisto de solemnidades, simp\u00e1tico y accesible. Tan accesible, que las puertas se abrieron de par en par y entr\u00f3 quien quiso, con fot\u00f3grafos, grabadoras y la mente libre para preguntar cuanto deseara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habl\u00f3 con los periodistas de los problemas m\u00e1s agobiantes del momento, en forma llana y sin cortapisas, y hasta propuso que no se de\u00adjara de lado uno de sus temas favoritos, la ecolog\u00eda, que encuadra tan bien en nuestro medio congestionado de toxinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por all\u00e1 lo vimos haciendo cambiar la champa\u00f1a dulce por la seca, que refresca mejor su paladar, y torturando, de paso, a los afanosos maestros de ceremonia que tuvieron que declinar sus c\u00f3digos ante la sencillez de un hombre sin misterios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se lamentaba el presidente Caldera, en la visita que le hizo nuestro presidente Pastrana, de que se hubiera perdido m\u00e1s de la mitad del programa en el cambio de trajes, cuando eran tantos los temas de importan\u00adcia para analizar. \u00a1Lastima grande que la etiqueta mutile tan buenos prop\u00f3sitos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo el protocolo una ceremonia establecida por \u201ccostumbre\u00bb, son los mismos tiempos, con personajes llanos como estos que la gente preten\u00adde atar a convencionalismos in\u00fatiles, los encargados de hacer variar los moldes sociales. Con mayor autentici\u00addad y sin tanto barniz la vida se vive mejor. Es la era de la prisa y de las soluciones r\u00e1pi\u00addas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los plumajes y los esplen\u00addores de la sana Edad Media \u2014y lo sano suele tambi\u00e9n pecar de bobo\u2014 pertenecen a p\u00e1ginas ret\u00f3ricas que continuar\u00e1n refrescando el esp\u00edritu, pero desentonan en este momento nuestro, febril y plastificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16-II-1975.<br \/>\n<em><strong>Prensa Nueva Cultural, <\/strong><\/em>Ibagu\u00e9, febrero de 1994.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Si por protocolo se entiende un c\u00f3digo manejado por reglas caprichosas que cambian con los tiempos y las circunstan\u00adcias, debe admitirse que es una de las invenciones m\u00e1s simples del comportamiento de la sociedad. 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