{"id":3064,"date":"2011-10-02T11:56:29","date_gmt":"2011-10-02T16:56:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3064"},"modified":"2014-06-11T19:48:43","modified_gmt":"2014-06-12T00:48:43","slug":"la-inmortal-funeraria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/la-inmortal-funeraria\/","title":{"rendered":"La inmortal funeraria"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soy m\u00e9dico, anotaci\u00f3n importante para asociar el t\u00edtulo de este relato con mi profesi\u00f3n. El hombre se im\u00adpregna en tal forma de su oficio, que termina convirti\u00e9ndose en aut\u00f3mata, a veces en esclavo del medio en que vive. Distante hoy varios a\u00f1os del episodio que pretendo reproducir, y cuando ya el ejercicio profesional ha mesurado mi sistema nervioso y me ha tornado fr\u00edo y hasta esc\u00e9ptico ante el dolor o la tragedia, no puedo sustraerme a ciertas sensaciones nacidas del diario trajinar con los caprichos de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 aquella tarde a mi pueblo natal a acompa\u00f1ar las \u00faltimas horas de mi querido pariente. Tantas cosas compartidas y tantos v\u00ednculos comunes los sent\u00ed desmo\u00adronarse al penetrar al hospital donde libraba su \u00faltima batalla. Bien pronto me convenc\u00ed de que nada hab\u00eda que hacer. Su vitalidad, en otro tiempo prodigiosa y desa\u00adfiante, ca\u00eda ahora irremediablemente abatida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desconcertado y herido segu\u00ed el febril movimiento de pinzas y agujas en su tonto e in\u00fatil af\u00e1n por revivir lo que, de pronto, qued\u00f3 convertido en materia inerte. Me conform\u00e9 con verlo expirar sereno y libre de torturas y contorsiones. El m\u00e9dico, que en algo se parece al mec\u00e1nico, se arroj\u00f3 sobre el cuerpo inm\u00f3vil y, tras fuertes como est\u00e9riles zarandeos, se venci\u00f3 ante el coraz\u00f3n que se neg\u00f3 a responder, como no arranca el veh\u00edculo cuando la bater\u00eda est\u00e1 carcomida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camino de la funeraria, consult\u00e9 el reloj. Marcaba las dos de la ma\u00f1ana. Sol\u00edcito, acompa\u00f1aba al t\u00edo Rafael en la mortificante misi\u00f3n de organizar el funeral. Ex\u00adperto en tales faenas, todo lo hab\u00eda previsto y orga\u00adnizado. Y me cont\u00f3 que hasta la caja mortuoria estaba escogida y cotizada. \u00abLos muertos son negocio\u00bb, me dijo mientras nos guarec\u00edamos de la lluvia a poca distancia del establecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo la tenue luz de una bombilla repas\u00f3 el ajado papel donde el propietario de la casa f\u00fanebre hab\u00eda elaborado el presupuesto. Todo estaba calculado, discutido y casi que aprobado. S\u00f3lo faltaba el muerto. Aprend\u00ed, entonces, que en estos apremios de la vida es preciso contar con la serenidad y la previsi\u00f3n del t\u00edo Rafael para que el muerto no resulte encarecien\u00addo cinco o diez veces los art\u00edculos de primera necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a la funeraria, experiment\u00e9 un s\u00fabito senti\u00admiento de repulsi\u00f3n, de f\u00edsico miedo, ante el l\u00f3brego lugar que parec\u00eda abrir sus fauces hambrientas para hun\u00addir la primera dentellada. Dos golpes fueron suficientes para que al fondo se hiciera claridad, mientras una se\u00f1ora regordeta y con muestras inequ\u00edvocas de estar a\u00fan medio dormida, aparec\u00eda por la puerta que comu\u00adnicaba la alcoba conyugal. Escribiendo estas l\u00edneas, pienso en lo absurdo, en lo tragic\u00f3mico de la humanidad cuando es capaz de crear vida a poca distancia de la muerte, simbolizada esta por la hilera de ata\u00fades que el foco el\u00e9ctrico descubri\u00f3 a mis ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin esforzarse por reprimir varios bostezos y sin que mi presencia le infun\u00addiera ning\u00fan inter\u00e9s, qued\u00f3 esperando que le hablara algo, inm\u00f3vil en su sitio. Yo era, al fin y al cabo, un desconocido y no me cost\u00f3 trabajo entender su actitud. Al hacerse visible el t\u00edo Rafael, su presencia produjo prodigios. La se\u00f1ora disimul\u00f3 su estado somnoliento y avanz\u00f3 presurosa. Su semblante se transfigur\u00f3. Muy cort\u00e9s, dispuso dos asientos cerca al viejo escritorio y se traslad\u00f3 a la alcoba. All\u00ed se ex\u00adpres\u00f3 afanosa, mientras rebull\u00eda el sue\u00f1o del marido: \u00abLleg\u00f3 el cliente\u201d\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apareci\u00f3 el due\u00f1o de la funeraria, arreglado con tal premura y destreza que no pude menos de asombrarme ante la t\u00e9cnica del acto, por m\u00e1s mec\u00e1nico que pudiera ser. T\u00e9cnica que sugestiona con mayor raz\u00f3n cuando llevamos un muerto a la espalda. Admir\u00e9 una vez m\u00e1s la sabidur\u00eda del t\u00edo, veterano en estas lides, como que era cliente del negocio por cuarta o quinta vez, y como tal sab\u00eda defenderse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la amabilidad del propietario y la comprensi\u00f3n que los un\u00eda, el di\u00e1logo con mi t\u00edo fue breve y f\u00e1cil:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Supongo que se ha decidido por el mejor ata\u00fad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por el que le sigue \u2014repuso mi t\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Pi\u00e9nselo, don Rafael! \u00a1Es leg\u00edtimo cedro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por el que le sigue \u2014corrobor\u00f3 mi t\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Entre los dos, don Rafael, no hay diferencias. Le rebajo unos pesos y hace un entierro de primera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Est\u00e1 bien&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, conduciendo su lujoso Pontiac mor\u00adtuorio, sorprend\u00ed en el semblante del afable empresario un airecillo de satisfacci\u00f3n. Hab\u00eda hecho, sin duda, buen negocio. Los muertos escaseaban y la competencia ve\u00adn\u00eda en aumento. El buen hombre me cay\u00f3 simp\u00e1tico y conquist\u00f3 mi aprecio. Enterrar los muertos es oficio no\u00adble. Profesi\u00f3n, como cualquier otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la m\u00eda, que me gradu\u00e9 m\u00e9dico al a\u00f1o siguiente y desde entonces tengo permanente contacto con los dolores de la humanidad. Y tambi\u00e9n, desde luego, con los muertos. Un d\u00eda le toc\u00f3 el turno al propietario de la funeraria. Luch\u00e9 con denuedo por su vida, hasta llegar a la impotencia. Sobre el cuerpo ex\u00e1nime apliqu\u00e9 los mismos ejercicios que a\u00f1os atr\u00e1s, cuando era apenas un proyecto de m\u00e9dico, hab\u00eda ayudado a practicar sobre mi pariente, con la derrota, en uno y otro caso, de m\u00fascu\u00adlos que se negaron a revivir. Sudoroso, abandon\u00e9 el aposento. En la retirada me acord\u00e9 de la escena de la fune\u00adraria y filosof\u00e9: \u00abSe me fue el cliente.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, <\/strong><\/em>20-II-1972.<br \/>\n<strong>El Imparcial, Altazor, <\/strong>Maracay (Venezuela), 12-V-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Los muertos son negocio<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Los muertos son negocio,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">dijo el t\u00edo Rafael a don Gustavo,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">no le digo doctor por ser el padre<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de este hermoso relato humanizado;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">porque unos viven con la muerte al d\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">cuando llega el cliente a los arreglos<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y tambi\u00e9n por su alma ya muy fr\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">para que tenga su \u201cdescanso eterno\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">viven otros rogando por los muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Gonzalo Cabrera Narv\u00e1ez, <\/strong><em>El Vespertino, <\/em>Bogot\u00e1, 23-II-1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Soy m\u00e9dico, anotaci\u00f3n importante para asociar el t\u00edtulo de este relato con mi profesi\u00f3n. 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