{"id":3075,"date":"2011-10-02T12:07:45","date_gmt":"2011-10-02T17:07:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3075"},"modified":"2014-06-17T19:24:34","modified_gmt":"2014-06-18T00:24:34","slug":"la-bobada-de-felipe","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/la-bobada-de-felipe\/","title":{"rendered":"La bobada de Felipe"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi pueblo naci\u00f3 uno de esos c\u00e9lebres personajes que muy de tarde en tarde llegan al mundo. El fallo popular lo consagr\u00f3 como el \u00abbobo del pueblo\u00bb. Yo nunca lo consider\u00e9 as\u00ed y sigo creyendo lo mismo muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Dir\u00eda, sin embargo, que no se trataba, por lo menos, de un bobo cualquiera. Prueba es de ello el pro\u00adlongado per\u00edodo durante el cual ejerci\u00f3 su mandato. Mi pueblo no era escaso en bobos y muchos pretend\u00edan as\u00adcender de categor\u00eda. Pero Felipe aplast\u00f3 todos los mo\u00advimientos y conserv\u00f3 intacto el poder. La diferencia era evidente: mientras los otros eran bobos del mont\u00f3n, \u00e9l era todo un personaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pol\u00edticos, los hombres p\u00fablicos, necesitan cons\u00adtantes intervalos de descanso o distracci\u00f3n para no des\u00adgastarse. Generalmente se dan unas vacaciones por Eu\u00adropa o los Estados Unidos, para aparecer, al cabo de los meses y a veces de los a\u00f1os, seg\u00fan la intensidad de los descalabros, de nuevo en escena, con la cara remo\u00adzada. Y cuando el presupuesto no es tan pr\u00f3digo, lo m\u00e1s seguro es el regreso a la finca, a la oficina privada, a la c\u00e1tedra universitaria, a las activi\u00addades particulares. Pasada la borrasca, producida la amnesia colectiva, se reinicia la actividad con renovados br\u00edos, viene la insistencia de los amigos, el perd\u00f3n de los enemigos, y otra vez salta el hombre a la palestra, y se agitan las ideas, y se enarbola la bandera, y&#8230; \u00a1Todo en aras del amor a la patria! Felipe, en cambio, nunca tuvo vacaciones. Trabaj\u00f3 de sol a sol. Sin em\u00adbargo, no se quem\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pose\u00eda condiciones envidiables de l\u00edder. Su innata simplicidad le hac\u00eda ganar el aprecio r\u00e1pido de quienes tropezaban en su camino. (Ten\u00eda algo de rengo, aunque procuraba mantenerse erguido.) No fue orador, pero con su lengua trabada y su voz gangosa se hac\u00eda entender mejor que muchos indescifrables parlanchines. Tampoco fue escritor, ni matem\u00e1tico, ni graduado en nada, ni empleado de banco, porque abdic\u00f3 antes de entrar a la escuela; pero era feliz en su mundo desierto de com\u00adplicaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo recuerdo con su camisa almidonada a medias, y sus zapatos descoloridos pero con cordones, y su vestido ra\u00eddo pero cruzado, como era la moda, y su pa\u00f1uelo de adorno asomado en el bolsillo, aunque de uso m\u00faltiple, y su corbata ajada, y su sombrero al\u00f3n. Agr\u00e9guese una cara fresca, unos ojos vivarachos y un coraz\u00f3n grande; y con estas pinceladas queda dibujado mi personaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo cometi\u00f3 un error en su vida y fue haberse ena\u00admorado. Cualquier d\u00eda le lleg\u00f3 el amor hormigue\u00e1ndole por todo el cuerpo y ah\u00ed termin\u00f3 su tranquilidad y la de muchas quincea\u00f1eras que le hu\u00edan como al mism\u00edsimo diablo. La voz p\u00fablica poco a poco fue agrand\u00e1ndose hasta que el pueblo entero lo se\u00f1al\u00f3 como el donju\u00e1n de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio el sentimiento fue indiscriminado: le gus\u00adtaban todas las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella etapa, sin duda la m\u00e1s venturosa, el amor se mostr\u00f3 plat\u00f3nico. Sus inquietudes no fueron m\u00e1s lejos de admirar en silencio y contemplativamente los atributos femeninos y de acostarse temprano para exci\u00adtar sue\u00f1os blandos. Pero no satisfecho del todo, se lanz\u00f3 a la conquista abierta. Due\u00f1o de gran capacidad de imitaci\u00f3n, se ubicaba en las esquinas de mayor movi\u00admiento y deslizaba furtivos piropos en los o\u00eddos de las jovencitas, que no entend\u00edan, al principio, tan extra\u00f1o cambio en la compostura del buen hombre, pero que luego terminaron aceptando la aparici\u00f3n de otro es\u00adtorbo p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo hubiera ido bien de no haber Felipe concretado sus preferencias. La agraciada no pudo desde entonces tener sosiego. Felipe, menos. Se desat\u00f3 una guerra sin cuartel que consist\u00eda en esquivar ella los dardos que comenz\u00f3 Cupido a disparar, y en pretender \u00e9l dormir acompa\u00f1ado. Aquella fue una persecuci\u00f3n implacable. Parec\u00edan jugando a las gambetas, pues cuando la v\u00edctima estaba a punto de caer atrapada y \u00e9l se lanzaba go\u00adloso sobre ella, con un movimiento r\u00e1pido consegu\u00eda esta burlar el asedio y escapar a toda prisa dejando ex\u00e1nime al desaforado perseguidor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una y otra vez le hizo atrevidas propuestas, y una y otra vez le dijo ella que no. Felipe comenz\u00f3 a desgastarse en la contienda pues la muchacha nunca respondi\u00f3 a los requiebros y prefiri\u00f3 seguir durmiendo sola. No comprendi\u00f3 \u00e9l que era preciso aplicar la t\u00e9cnica de la retirada a tiempo, para reaparecer m\u00e1s tarde con renovados br\u00edos. Ella, que demostr\u00f3 ser mejor pol\u00edtica, supo que m\u00e1s f\u00e1cilmente doblegar\u00eda las pretensiones del adversario si lograba extenuarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obtenida la victoria, proclam\u00f3 su pertenencia a otro hombre. Desenga\u00f1ado del mundo y sus tentaciones, Fe\u00adlipe no resisti\u00f3 el impacto y se mutil\u00f3 el sexo. \u00a1Pobre Felipe que ha debido seguir viviendo su mundo infantil, en lugar de meterse con cosas de hombres para compli\u00adcarse la vida! Protagoniz\u00f3, absurdamente, uno de los sacrificios de amor m\u00e1s dolorosos de la humanidad y en\u00adtreg\u00f3 sus armas sin pena ni gloria, pues su preferida de todas maneras y con mayor raz\u00f3n levant\u00f3 el vuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bobada de Felipe consisti\u00f3 en haberse enamorado. Que de no haber sucedido as\u00ed, se habr\u00eda conservado \u00edntegra su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ten\u00eda nada de bobo. Y era m\u00e1s listo \u2014y m\u00e1s ro\u00adm\u00e1ntico tambi\u00e9n\u2014 de lo que se supon\u00eda. Descubri\u00f3 por s\u00ed solo que el amor no est\u00e1 \u00fanicamente en el cerebro, sino que se riega por todo el cuerpo y se siente en unas partes m\u00e1s que en otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero como la vida es ir\u00f3nica, no demor\u00f3 el d\u00eda en que la resbaladiza quincea\u00f1era regres\u00f3 a \u00e9l, ya con las alas cortadas. Quincea\u00f1era, y fr\u00e1gil, y mujer al fin y al cabo, sinti\u00f3, como Felipe lo hab\u00eda sentido, que el amor no solo es cerebral. Fue aproxim\u00e1ndose, esperando las gambetas de otros d\u00edas. Y experiment\u00f3 ganas de Felipe, el bobo Felipe, el rom\u00e1ntico Felipe, que hab\u00eda ofrendado por ella uno de los tributos y de los errores m\u00e1s grandes del amor, que s\u00f3lo se cometen una vez en la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felipe se hab\u00eda mutilado el sexo, pero no la raz\u00f3n. La hab\u00eda perseguido, y la habla acosado, y la hab\u00eda apete\u00adcido. Pero la quer\u00eda completa, y ahora llegaba con las alas cortadas. La mir\u00f3 con desd\u00e9n y la rechaz\u00f3 con arrogancia. Y rabiosamente le dijo que no. Pens\u00f3, para conformarse, que el amor es mutable y que ya no ser\u00eda posible revivirlo si para los dos hab\u00edan cambiado tantas cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 3-VI-1973.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comentario del <em>Magaz\u00edn Dominical<\/em> al publicar este cuento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA riesgo de mortificar, queremos insistir sobre la pobreza de los materiales que recibimos y la imposibilidad de publicarlos. Hemos querido que el <em>Magaz\u00edn<\/em> no sea una entrada f\u00e1cil y, por lo mismo, rechazaremos sin contemplaciones, hasta llegar al g\u00e9nero de colaboraciones que encuadren en nuestra nueva orientaci\u00f3n. En este n\u00famero rescatamos, por bueno, del material que env\u00edan nuestros lectores, un cuento corto de Gustavo P\u00e1ez Escobar, quien reside en Armenia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar En mi pueblo naci\u00f3 uno de esos c\u00e9lebres personajes que muy de tarde en tarde llegan al mundo. El fallo popular lo consagr\u00f3 como el \u00abbobo del pueblo\u00bb. Yo nunca lo consider\u00e9 as\u00ed y sigo creyendo lo mismo muchos a\u00f1os despu\u00e9s. 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