{"id":3160,"date":"2011-10-02T13:33:01","date_gmt":"2011-10-02T18:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3160"},"modified":"2014-05-05T12:20:55","modified_gmt":"2014-05-05T17:20:55","slug":"no-al-secuestro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/no-al-secuestro\/","title":{"rendered":"No al secuestro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En comentario de d\u00edas pasa\u00addos se anotaba en esta columna que \u00ablos malhechores tienen montada una productiva indus\u00adtria que se alimenta con la facilidad de obtener, a distan\u00adcia de las autoridades, cuan\u00adtiosas sumas que no se rega\u00adtean\u00bb. Pero, contra lo que ha sido usual y casi que se ha convertido en regla, aparece ahora una valerosa mujer, Esperanza Campo viuda de Vallejo, que se niega a negociar el rescate de su hija. Es una en\u00e9rgica actitud, sin duda la respuesta m\u00e1s contun\u00addente que puede darse a los facinerosos, si bien constituye un inmenso drama de sacrificio que hiere la sensibilidad de todos los hogares de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una cuota muy dolorosa para esta dama, dos veces martirizada por la bar\u00adbarie de hordas en decadencia, la de exponer la vida de su hija con un no rotundo a las pretensiones de los secuestra\u00addores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego que gestos como este, por lo ins\u00f3litos, sorpren\u00adden no solo a los delincuentes, tan acostumbrados a traficar con el dolor de la sociedad desarmada, sino al pa\u00eds entero que presencia sobrecogido el holocausto de la madre que contribuye as\u00ed patri\u00f3ticamente a que cese este monstruoso estilo de violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia es pa\u00eds excep\u00adcional. Si son tantos los fatalis\u00adtas que solo ven desgracias por todas partes, es hora de reafir\u00admar el \u00e1nimo ante las inagota\u00adbles fuentes de reservas con que contamos y que representan no solo la esencia del pa\u00eds que no ha perdido la fe, sino adem\u00e1s el sost\u00e9n para que las nuevas generaciones forjen un futuro digno de nuestras tradiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia no podr\u00e1 ser sino un pa\u00eds dem\u00f3crata que rechaza la violencia y todo intento subversivo. Las dictaduras no tienen arraigo en nuestro me\u00addio y siempre que han pretendi\u00addo entronizarse han sido derro\u00adtadas por el pueblo que sabe que el progreso solo es posible bajo la sombra tutelar de la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Medell\u00edn, hasta hace pocos d\u00edas sometida a la dura prueba de los secuestros continuos, ve desaparecer la violencia ante la arremetida de las autorida\u00addes y la ciudadan\u00eda en pleno que no se dejan amedrentar y que, por el contrario, se ponen en pie de guerra para respon\u00adder al ataque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se debe tener confianza en las autoridades cuando se dan pruebas de eficacia, como en el caso de Medell\u00edn, para diezmar a las bandas fratricidas. En las redes de las autoridades han estado cayendo reconocidos protagonistas de estos sucesos, y es preciso que contin\u00fae im\u00adplacable el rigor de la ley para castigar a los culpables y garantizar la tranquilidad p\u00fablica. Si alguna banda desorientada se traslad\u00f3 ahora a Cali, como parece, se pre\u00adsiente que su aventura ten\u00addr\u00e1 mal final, pues el pa\u00eds est\u00e1 dispuesto a terminar con el terrorismo. Se enfrenta, por lo pronto, una mujer resuelta a todo y que no dar\u00e1 un paso atr\u00e1s en su decisi\u00f3n de no seguir estimulando la industria del secuestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a esta parte, la ra\u00addio comunica que la ni\u00f1a ha si\u00addo rescatada en Medell\u00edn, sin pagar suma alguna, a tiempo que dos de sus secuestradores cayeron en manos de la justicia y otros dos facinerosos fueron muertos al enfrentarse a los agentes del orden. Si el objeto de esta nota era el de ponderar el acto de valor de esta dama y alegrarnos, en alguna forma, con esta clase de resistencias que dejan, con todo, un sabor amargo por el riesgo que entra\u00ad\u00f1an y que a todos nos duele, el desenlace no puede ser m\u00e1s afortunado, ni m\u00e1s entusiasta y solidaria la admiraci\u00f3n que se experimenta ante este acto de hero\u00edsmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds debe estar en este momento rodean\u00addo a esta intr\u00e9pida mujer que, aun a costa de su propio des\u00adgarramiento espiritual, deci\u00addi\u00f3 retar a sus verdugos \u2014los verdugos de toda la sociedad\u2014, rechazando cualquier f\u00f3rmula de transacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 la hora de decirle no al secuestro. Las bandas saben que el pa\u00eds, con las autoridades a la cabeza, est\u00e1 de pie para repeler el asalto. Y que no se olvide que Colombia es un pue\u00adblo que sabe reaccionar a lempo. Ante la \u00faltima noticia no puede menos de sentirse aut\u00e9ntico patriotismo, que se hace m\u00e1s vigoroso ante el ejemplo de una mujer converti\u00adda en m\u00e1rtir para refrenar la avaricia. Este acto heroico merece la Cruz de Boyac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16-XII-1975.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En comentario de d\u00edas pasa\u00addos se anotaba en esta columna que \u00ablos malhechores tienen montada una productiva indus\u00adtria que se alimenta con la facilidad de obtener, a distan\u00adcia de las autoridades, cuan\u00adtiosas sumas que no se rega\u00adtean\u00bb. 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