{"id":3236,"date":"2011-10-02T15:24:57","date_gmt":"2011-10-02T20:24:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3236"},"modified":"2014-04-05T10:44:17","modified_gmt":"2014-04-05T15:44:17","slug":"dos-paisas-en-boyaca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/dos-paisas-en-boyaca\/","title":{"rendered":"Dos paisas en Boyac\u00e1"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adel L\u00f3pez G\u00f3mez y su hija Gloria L\u00f3pez de Robledo, asiduos colaboradores de <em>La Patria<\/em> y de otros \u00f3rganos period\u00edsticos, y por otra parte aut\u00e9nticos paisas, no resistieron la tentaci\u00f3n de recorrer los paisajes boyacenses durante los d\u00edas santos y encontraron de anfitri\u00f3n nada menos que a Carlos Eduardo Vargas Rubiano, el famoso Carlos\u00e9, afiebrado propulsor del desarro\u00adllo tur\u00edstico de Boyac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos\u00e9, mi ilustre paisano \u2013y conste que por estas tierras paisas del Quind\u00edo existen tambi\u00e9n boyacenses, a manera de trueque\u2013, es un enamorado de su tierra, o mejor, de nuestra tierra. Son excepcionales las cr\u00f3nicas suyas en <em>El Tiempo<\/em> que no se re\u00adfieran a alg\u00fan tema boyacense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo quiere a Boyac\u00e1, sino que la defiende, la proclama y quiere verla cada d\u00eda m\u00e1s esplendorosa. Noble misi\u00f3n la suya de vivir repicando, con su lenguaje direc\u00adto y de grato sabor, sobre las necesidades de la comarca, al pro\u00adpio tiempo que enalteciendo las maravillas de la naturaleza pl\u00e1\u00adcida que invita a la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adel y Gloria, que no se hacen rogar para apreciar uno de los espect\u00e1culos m\u00e1s embriagantes que tiene Colombia, descendieron de su monta\u00f1a manizale\u00f1a y, entre rezos y arrebatos m\u00edsticos, vie\u00adron desfilar la Semana Mayor de Tunja, una de las pocas ciudades que a\u00fan conservan todo el fervor religioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Tunja se llega como a un santuario. Sus techos legendarios, cargados de historia, evocan epopeyas y misterios. Ciudad a\u00f1eja y envuelta en denso manto de niebla, silenciosa y casi que in\u00adm\u00f3vil en su pasado glorioso, habr\u00e1 que mirarla siempre con res\u00adpeto y admiraci\u00f3n, si su solo nombre evoca grandeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Depositaria de inmenso acervo cultural, conserva casi intac\u00adtas sus reliquias coloniales. Sus templos son verdaderos museos donde el \u00e1nimo se conmueve ante la magnificencia de sus cuadros, de sus muros centenarios, de sus maderas art\u00edsticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00f3paga y Mongu\u00ed, a un lado de Sogamoso y mir\u00e1ndose de reojo, son dos pueblecitos recostados en la estribaci\u00f3n de la cordillera. En sus templos se guarda un venero de arte re\u00adligioso. Se llega a Villa de Leiva por entre el sosiego de paisa\u00adjes que obligan a la paz interior. Resucita en aquel itinerario ese af\u00e1n que todos hemos acariciado alguna vez, de sentirnos ca\u00adminantes de sendas encantadas. Es la estampa europea, con sus plant\u00edos quietos, sus aires sedosos y sus atardeceres huidizos entre sombras y luces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Villa de Leiva, dormida en siglos de historia, con sus a\u00f1oranzas de pr\u00f3ceres y hechos patri\u00f3ticos, es el remanso donde se quisiera morir. Sus piedras milenarias, sus balcones coloniales, sus museos, su convento de monjas enclaustradas, sus calles melanc\u00f3licas nos remontan a esos esce\u00adnarios del siglo pasado colmados de paz y de sue\u00f1o, que hoy es\u00adt\u00e1n destruidos por el v\u00e9rtigo de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hotel Sochagota, en Paipa, reclinado sobre un lago apaci\u00adble, es el hogar que encuentra el turista para calmar sus cansancios. En los alrededores han quedado otros hospe\u00addajes que sacian, como en los viejos cuentos de caballer\u00edas, la sed del transe\u00fante. El hotel Termales, con sus aguas vaporosas y relajantes, reconforta las energ\u00edas para proseguir la ruta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duitama, con sus manzanas encarnadas, quiz\u00e1s haga despertar alg\u00fan apetito dormido, y all\u00ed, para fortuna de los dos paisas buscadores de emociones, habr\u00edan de tropezarse con su pisano de la p\u00farpura obispal, monse\u00f1or Julio Franco Arango, dispuesto a abrazarlos con su abrazo mitad caldense y mitad boyacense. Adel y Gloria hab\u00edan salido santificados desde que en Tunja se encontraron con otro caldense, tambi\u00e9n de p\u00farpura eclesi\u00e1stica, el ilustre arzobispo de Boyac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00e1stima que la brevedad de esta nota no permita continuar adelante por estos senderos de mi tierra. A los visitantes tampo\u00adco les qued\u00f3 tiempo para proseguir la jornada. Yo los hubiera con\u00adducido por entre p\u00e1ramos y frailejones hasta Soat\u00e1, mi tierra chi\u00adca, y les hubiera dado a probar un d\u00e1til. Les hubiera ense\u00f1ado otros horizontes en aquellas anchas polvaredas que a\u00fan no han sido profanadas por el infierno del asfalto. La vida all\u00ed es buc\u00f3lica, descomplicada y hasta arisca. Pero placentera. Y habr\u00edamos llegado a Tipacoque, el para\u00edso inmortalizado por Eduardo Caballero Calder\u00f3n, rinc\u00f3n rupestre y altivo en medio de su sosiego. Alg\u00fan d\u00eda volver\u00e1n y hallar\u00e1n nuevos paisajes y latitudes insospecha\u00addas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ahora b\u00e1stenos saber que han regresado gratos con la hos\u00adpitalidad de un terru\u00f1o que no en balde se precia de ser amable y querend\u00f3n. Y para no dejar adormecer el entusiasmo, aterrizaron en sus lares caldenses y empu\u00f1aron la pluma para contornear deliciosas cr\u00f3nicas que para ellos son un deber que no les perdonar\u00eda Carlos\u00e9. Boyacenses y paisas, cuando tenemos capacidad para medir la her\u00admosura, podemos recreamos en elogios mutuos, y nadie puede con\u00adtradecirnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 1-V-1976.<br \/>\n<em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 10-V-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Adel L\u00f3pez G\u00f3mez y su hija Gloria L\u00f3pez de Robledo, asiduos colaboradores de La Patria y de otros \u00f3rganos period\u00edsticos, y por otra parte aut\u00e9nticos paisas, no resistieron la tentaci\u00f3n de recorrer los paisajes boyacenses durante los d\u00edas santos y encontraron de anfitri\u00f3n nada menos que a Carlos Eduardo Vargas Rubiano, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-3236","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-paisajes"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3236"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3236\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11497,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3236\/revisions\/11497"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}