{"id":3247,"date":"2011-10-02T15:38:43","date_gmt":"2011-10-02T20:38:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3247"},"modified":"2014-03-06T16:46:40","modified_gmt":"2014-03-06T21:46:40","slug":"la-cronica-roja","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/la-cronica-roja\/","title":{"rendered":"La cr\u00f3nica roja"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Ovidio: Disc\u00falpeme usted si invado terrenos que no son de mi incumbencia. Lo hago, con todo, con el privilegio de ser lector de <em>La Patria,<\/em> y los privilegios crean derechos. Quiero referirme sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos a la cr\u00f3ni\u00adca roja, p\u00e1gina que no puede suprimirse de los medios de comunicaci\u00f3n pero que debe destilarse con moderaci\u00f3n, con suavi\u00addad, sin toques noveleros ni escenas repugnantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00f3nica roja, como su nombre lo indica, es la que recoge los hechos de sangre, la que registra las desgracias de la hu\u00admanidad, pero no por eso debe despedir chisguetes de sangre ni pintar contornos escabrosos. El drama pasional, de tan com\u00fan fre\u00adcuencia, no ha de prestarse para despertar fantas\u00edas morbosas de periodistas apresurados en busca de sensacionalismos te\u00f1idos de purulencias, invadiendo intimidades que deben respetarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La honra de las personas muchas veces se pierde por el af\u00e1n de plu\u00admas ligeras y mentes desaforadas que no se toman el cuidado de penetrar con sigilo en la noticia, de evitar la narraci\u00f3n truculenta y hacer, en fin, menos \u00e1spero y m\u00e1s humano el infortunio ajeno, que en este mundo de los reveses puede ser ma\u00ad\u00f1ana el nuestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo experiment\u00e9, don Ovidio, ingrata sensaci\u00f3n mientras por las calles de Armenia desfilaban los ata\u00fades de dos obreros de las Empresas P\u00fablicas que hab\u00edan quedado asfixiados por un alud de barro, y al mismo tiempo en la esquina que vende sensacionalismo se exhib\u00eda la segunda p\u00e1gina de <em>La Patria<\/em> con los cad\u00e1ve\u00adres de las v\u00edctimas en\u00a0 impresionantes escenas de angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En uno de ellos, la pupila dilatada, la boca deforme, el rictus des\u00adpiadado parec\u00edan haber sido enfocados por la lente del fot\u00f3grafo para hacer todav\u00eda m\u00e1s macabra la mala hora. En el otro, el ros\u00adtro mustio del\u00a0 anciano emerg\u00eda de su sepultura por entre palas y basuras, en desastrosa exposici\u00f3n de impiedad que no podr\u00e1n ol\u00advidar jam\u00e1s sus familiares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sugiero que el peri\u00f3dico eluda el contacto con la muerte. La desgracia es ingrediente de la vida que mal har\u00edamos en ocultar, y que el registro period\u00edstico tampoco har\u00eda bien en esquivar. Pero estos cap\u00edtulos deben saberse tratar. Ojal\u00e1 no se olvide el verso de Petrarca, incluso ante cuadros de in\u00admenso dramatismo: \u00abLa muerte misma parec\u00eda bella en su rostro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es raro hallar en ciertos escritos el \u00e9nfasis en el hecho espeluznante, en el rebuscamiento del perfil bochornoso, en la compla\u00adcencia con la atrocidad. El vicio, el delito, la degradaci\u00f3n, la fatalidad deben comentarse cuando sea necesario, pero con \u00e1nimo aleccionador. Los cronistas de la p\u00e1gina roja deber\u00edan ser humanistas capaces de hacer brotar, hasta en las m\u00e1s infaustas circunstancias, brillo donde hay sombras, tersura donde hay asperezas, afecto donde hay dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ni\u00f1a violada, el esposo uxoricida, el padre depravado, la mujer descarriada, el hijo calavera, y tanto exabrupto de la vida, componen dramas de la humanidad. Son las inevita\u00adbles lacras del destino. Pero cambiemos la apolog\u00eda de lo sinies\u00adtro para buscar el lado amable de la vida. \u00bfPara qu\u00e9 especular con el muerto, present\u00e1ndolo con la mirada torva, en vez de encontrarle el \u00e1ngulo tranquilo que tambi\u00e9n tiene la muerte? \u00bfPara qu\u00e9 tanto rostro desfigurado, y tanta sangre, y tanta aberraci\u00f3n, y tanta violencia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suelo saltarme en los peri\u00f3dicos las p\u00e1ginas desapacibles, y no porque carezca de capacidad para entender las dimensiones del mundo. Me chocan, s\u00ed, la rudeza y la exageraci\u00f3n. Veo que a ciertos periodistas se les va la mano, y a ciertos fot\u00f3grafos se les desenfoca la imagen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 2-VI-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Don Ovidio: Disc\u00falpeme usted si invado terrenos que no son de mi incumbencia. 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