{"id":326,"date":"2009-10-03T19:02:03","date_gmt":"2009-10-03T19:02:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=326"},"modified":"2014-05-16T07:18:42","modified_gmt":"2014-05-16T12:18:42","slug":"alas-de-papel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/03\/alas-de-papel\/","title":{"rendered":"Alas de papel"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/ensayos_alas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-323\" style=\"margin: 10px;\" title=\"ensayos_alas\" alt=\"ensayos_alas\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/ensayos_alas.jpg\" width=\"93\" height=\"140\" \/><\/a>La Academia, en fin de cuentas, no hace otra cosa que investigar para, en \u00faltimas, protocolizar lo que la costumbre se ha encargado de imponer. Por eso nuestro real diccionario vive desactualizado. Alguien le replic\u00f3 a un acad\u00e9mico: \u00abusted sabe gram\u00e1tica, yo s\u00e9 escribir\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><span id=\"text1\"> <strong><em>ESTE LIBRO<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi libro est\u00e1 hecho de recortes. Pero no es una colcha de retazos. Estos recortes llevan alas. Sobre mi mesa de trabajo he volcado papeles y recuerdos. Es una manera de volver sobre uno mismo, repasando fatigas y satisfacciones. Frente a mis escritos, trabajados a lo largo de cinco a\u00f1os de recias vigilias, y valerosamente, el \u00e1nimo no puede hoy menos de sentirse fortificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el 30 de mayo de 1971 cuando la p\u00e1gina literaria de <em>El Espectador<\/em> public\u00f3 mi primer cuento. Lo que pudiera haber sido una intromisi\u00f3n en las letras, se consolidar\u00eda en empe\u00f1o inquebrantable. Y al paso de los d\u00edas continuaron hilvan\u00e1ndose p\u00e1ginas perseverantes hasta plasmar una vocaci\u00f3n literaria. <em>El Espectador,<\/em> amplia casa del pensamiento y mecenas de escritores, \u00abalborot\u00f3\u00bb mi entusiasmo. El aliento dispensado a mis escritos me oblig\u00f3 a no retroceder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>La Patria,<\/em> de Manizales, otra cuna de la intelectualidad, ensay\u00e9, con igual suerte, mis afanes espirituales. All\u00ed se ha formado toda una generaci\u00f3n de escritores, y poder siquiera rastrear sus huellas es ya bastante privilegio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son cinco a\u00f1os de ejercicios. Cinco a\u00f1os de sudores. Revuelvo ahora recortes como reviviendo emociones. Se entrecruzan cr\u00f3nicas, cuentos, ensayos. Y se agiganta el alma. Es el itinerario de un ciclo vivido con reflexi\u00f3n, puede que con prisas y sobresaltos, pero en todo momento con la mente abierta y el coraz\u00f3n amplio. Procuro hacer del caso com\u00fan un punto de apoyo para la inteligencia y para la fabricaci\u00f3n de ideas. Detesto las cosas pesadas y por eso mis escritos son leves como espuma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entresaco varios trabajos, algunos in\u00e9ditos, los repaso, los pongo en l\u00ednea&#8230; \u00a1y ya! Queda hecho un libro. Son temas diversos que pueden leerse en cualquier orden. Tienen la ventaja de permitir saltar p\u00e1ginas para llegar pronto al final, si el lector resiste tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MI libro no tiene pr\u00f3logo. Es casi una orfandad. No s\u00e9 si sea una l\u00e1stima o una fortuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribir es una actitud del alma. Transitar por los misterios de la palabra, crear im\u00e1genes, enhebrar ideas, ser\u00e1 siempre, y en cualquier circunstancia, la mayor conquista del esp\u00edritu. La palabra escrita es b\u00fasqueda, amor, canto. Es sufrimiento y es triunfo. Es agon\u00eda, y tambi\u00e9n luz. Y por sobre todo es vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong>GUSTAVO P\u00c1EZ ESCOBAR<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong><em>EL ESTILO<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el estilo un distintivo, una marca de f\u00e1brica. Se dice que el estilo es el hombre. Por su manera de ser se distingue una persona de otra. Por la forma de escribir se diferencia un escritor de otro. Los maestros de la literatura insisten, en variados tonos, en que el escritor debe poseer ciertas condiciones b\u00e1sicas. Se habla tambi\u00e9n de poderes, de inclinaciones innatas. El estilo se puede superar; no pasa lo mismo con el ingenio, que es algo intr\u00ednseco. Se hace \u00e9nfasis en la pureza y la propiedad; en la espontaneidad; en la fluidez. Ortega y Gasset ped\u00eda: temperatura, densidad y m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas cualidades, de tan complejo calado, son reglas de oro. El cat\u00e1logo parece simple. Lo arduo, lo inalcanzable a veces, consiste en mezclar esos misteriosos ingredientes para imprimirle vida a una p\u00e1gina. El mundo est\u00e1 lleno de eruditos, de acad\u00e9micos, de maestros de la gram\u00e1tica, y hasta de sabios, pero no de genios. Un Dal\u00ed, o un Chaplin, o un Borges, o un Churchill, o un de Greiff, para rese\u00f1ar apenas algunas de las genialidades, en sus diversos matices, de \u00e9pocas recientes, solo se revelan de tarde en tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abundan los pont\u00edfices que predican teor\u00edas y que sin embargo no saben crear. Escribir bien no es necesariamente saber mucha gram\u00e1tica. Casals naci\u00f3 con la m\u00fasica en el cerebro y ya desde ni\u00f1o, ajeno a\u00fan a solfeos y partituras, era un virtuoso. En la literatura deben observarse, obviamente, ciertos c\u00e1nones y no atropellar la lengua, pero no esclavizarse a gramatiquer\u00edas ociosas ni a reglas ortodoxas. Los preceptos son cambiantes, nunca r\u00edgidos ni est\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte de escribir, dice Silvio Villegas, no est\u00e1 en un vocabulario muy rico, sino en darles una cadencia o un sentido nuevo a las palabras comunes. La cadencia de que habla el maestro no es otra cosa que la musicalidad, la fluidez, la elegancia, dones estos que solo son posibles en un gusto fino; o refinado, mejor, para que el t\u00e9rmino indique con mayor propiedad la lucha constante que debe imponerse el escritor. Silvio Villegas, que nos ha legado p\u00e1ginas sublimes en la magia de la expresi\u00f3n, asombra con la sencillez, con la sonoridad, cuando al propio tiempo nos est\u00e1 deslumbrando con el esplendor y la profundidad de su pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lenguaje ampuloso es basura. Es f\u00e1cil distinguir lo superfluo, lo afectado, de lo sobrio y lo exquisito. Incapaces muchos de crear una imagen o expresar un pensamiento, acuden al t\u00e9rmino sofisticado, torturante para el buen gusto, para ocultar su impotencia. Abusan del circunloquio, de la vaguedad, porque son inh\u00e1biles para la concisi\u00f3n y la elocuencia. Construyen frases perfectas, gramaticalmente hablando, y martillan puntuaciones reforzadas que hieren la fluidez; as\u00ed, el contenido es hueco, sin consistencia y sin altura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El buen escritor, el artista, con un brochazo nos pintar\u00e1 un paisaje y con pocas palabras nos inquietar\u00e1 la mente. Sin palabras altisonantes, sin t\u00e9rminos misteriosos \u2013de esos que hacen consultar el diccionario a cada momento\u2013, nos deleitar\u00e1n sus argumentos y nos har\u00e1n pensar. Vivir es saber pensar. El lenguaje sobrio, ajustado, bien medido, es un condimento para el buen paladar. El pintor, lo mismo que el poeta, lo mismo que el m\u00fasico, lo mismo que el escultor o el escritor, llevan en el subconsciente esa vena, esa rara inspiraci\u00f3n que no en todos aflora con igual propiedad; y por eso lo que en unos es mediocre, o apenas com\u00fan, en otros se sublimiza y se manifiesta en brotes de genialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los puristas, tan esclavos del perfeccionismo \u2013y ya se sabe que el perfeccionismo, como todo extremo, es vicioso\u2013, pierden sus pr\u00e9dicas atacando giros o palabras que, por no haber recibido las aguas bautismales de los acad\u00e9micos, los consideran un atropello. Son, con todo, expresiones de uso com\u00fan y expresan, mejor que las sacrosantas, el verdadero sentido, la verdadera traducci\u00f3n vern\u00e1cula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trate usted de encontrar en el Diccionario de la Real Academia un sinn\u00famero de palabras en boga, empleadas en el lenguaje popular y tambi\u00e9n culto, y no solo estar\u00e1n ausentes sino que, de pronto, recibir\u00e1 un rega\u00f1o por tratarse de un galicismo, de un barbarismo, de una asonada contra el idioma. Esa palabra, hoy b\u00e1rbara, medio sacr\u00edlega, en pocos a\u00f1os entrar\u00e1 con todos los honores a los registros acad\u00e9micos, con una larga lista de acepciones que ni siquiera hab\u00edamos sospechado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Academia, en fin de cuentas, no hace otra cosa que investigar para, en \u00faltimas, protocolizar lo que la costumbre se ha encargado de imponer. Por eso nuestro real diccionario vive desactualizado. Alguien le replic\u00f3 a un acad\u00e9mico: \u00abusted sabe gram\u00e1tica, yo s\u00e9 escribir\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estilo es el hombre. Lo mismo en la vida privada que en la intelectual. En un mismo peri\u00f3dico, en una colecci\u00f3n de libros, se encuentran el estilo pendenciero con el sencillo; el complicado con el llano; el altruista con el eg\u00f3latra; la modestia y el narcisismo; la humildad y la soberbia; lo florido y lo est\u00e9ril. Se unen, en fin, la cima y la sima. Es inevitable, porque tal es la miscel\u00e1nea de la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que se escriba, o se ejecute, o se cree, ser\u00e1 siempre el espejo del alma. Y el alma es sensitiva, como puede ser burda. Imposible remediarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como lo recuerda Gustavo P\u00e1ez Escobar en su \u00faltimo libro <em>Alas de papel<\/em>, aqu\u00ed, en nuestro <em>Magazine Dominical,<\/em> se public\u00f3 su primer trabajo intelectual. Era un cuento. El 30 de mayo de 1971, por lo tanto, arranca su tarea p\u00fablica de escritor. Y desde esa \u00e9poca nos ha seguido acompa\u00f1ando en las p\u00e1ginas dominicales y con sus breves ensayos que insertamos en nuestra p\u00e1gina editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La constancia y la fe de P\u00e1ez Escobar en el destino de la inteligencia se hacen evidentes en sus tres libros publicados. Los dos primeros, las novelas <em>Alborada en penumbra y Destinos cruzados<\/em>. La cr\u00edtica, en su oportunidad, se ocup\u00f3 ampliamente de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Alas de papel<\/em> es un libro integrado por tres secciones bien delimitadas en el orden intelectual: el breve ensayo literario, la cr\u00f3nica y temas esenciales a la colectividad. En ellos se desenvuelve con natural predisposici\u00f3n para destacar lo que merece consagraci\u00f3n por su incidencia en la inteligencia o en la sensibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cr\u00edtica va adentr\u00e1ndose con reflexiones acerca de la misi\u00f3n del escritor, las caracter\u00edsticas del estilo, para avanzar por el mundo intelectual y creador, en la poes\u00eda y en el ensayo, de Alberto \u00c1ngel Montoya o de Otto Morales Ben\u00edtez. Igualmente se detiene en la obra folcl\u00f3rica de Jaramillo Arango; en las producciones de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, de Jorge Santander Arias, de do\u00f1a Sof\u00eda Ospina o de Alirio Gallego Valencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a lo que interesa a la comunidad, especialmente a la de Armenia, en donde vive, se podr\u00eda decir que formula an\u00e1lisis acerca del desenvolvimiento econ\u00f3mico, social, c\u00edvico de la comunidad. Todo ello puntualizado en un nombre, Ra\u00fal Mej\u00eda Calder\u00f3n, que all\u00ed es paradigma de las grandes empresas colectivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00f3nica la maneja con destreza. Lo mismo le sirve la frialdad y crueldad de Francisco Franco, que la rebeld\u00eda juvenil, la violencia urbana, los cementerios quimbayas, el desnudismo o los toros, para, en breves s\u00edntesis, se\u00f1alar c\u00f3mo reacciona, sue\u00f1a, se alegra o angustia la humanidad. A Gustavo P\u00e1ez Escobar, nuestro colaborador, le han dado dos medallas por su obra intelectual: <em>La Flor del Caf\u00e9 <\/em>y la de<em> Eduardo Arias Su\u00e1rez<\/em>, Calarc\u00e1, en memoria del gran cuentista hoy tan extra\u00f1amente silenciado en cr\u00edticas y antolog\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora este libro <em>Alas de papel<\/em> vuelve la mirada intelectual justamente hacia la obra del escritor P\u00e1ez Escobar y exalta, una vez m\u00e1s, la admirable labor del editor Javier Londo\u00f1o en su ejemplar \u00abQuingr\u00e1ficas\u00bb, de Armenia. <strong>El Espectador,<\/strong> Bogot\u00e1, 23 de diciembre de 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por las p\u00e1ginas de <em>Alas de papel<\/em>, de Gustavo P\u00e1ez Escobar, pasan los temas de la literatura, la cr\u00edtica, las meditaciones acerca del destino del escritor. Se detiene el escritor en el an\u00e1lisis de libros que le han despertado inquietudes intelectuales y repite nombres que le han permitido adentrarse en los grandes conflictos del hombre. Adem\u00e1s, una serie de cr\u00f3nicas sobre los m\u00e1s diversos temas. Estas <em>Alas de papel<\/em> confirman la vocaci\u00f3n de escritor de P\u00e1ez Escobar. <strong>El Tiempo,<\/strong> Bogot\u00e1, 29 de diciembre de 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar, banquero y escritor, literato y hombre de bien, entrega esta nueva producci\u00f3n como si entregara una parte de s\u00ed mismo, rob\u00e1ndole tiempo al descanso y a la recreaci\u00f3n. Pero afortunadamente, Gustavo P\u00e1ez aprendi\u00f3, hace mucho tiempo, que la m\u00e1s honda satisfacci\u00f3n humana es aquella que se logra con la creaci\u00f3n art\u00edstica. <strong>Gabriel Echeverri Gonz\u00e1lez,<\/strong> <em>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical,<\/em> Bogot\u00e1, 22 de enero de 1978.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Academia, en fin de cuentas, no hace otra cosa que investigar para, en \u00faltimas, protocolizar lo que la costumbre se ha encargado de imponer. Por eso nuestro real diccionario vive desactualizado. Alguien le replic\u00f3 a un acad\u00e9mico: \u00abusted sabe gram\u00e1tica, yo s\u00e9 escribir\u00bb. Pr\u00f3logo ESTE LIBRO Mi libro est\u00e1 hecho de recortes. 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