{"id":3324,"date":"2011-10-02T20:52:53","date_gmt":"2011-10-03T01:52:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3324"},"modified":"2014-06-12T19:14:06","modified_gmt":"2014-06-13T00:14:06","slug":"el-retrato-de-monsenor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/el-retrato-de-monsenor\/","title":{"rendered":"El retrato de monse\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede decirse que Adel L\u00f3pez G\u00f3mez traduce al cuento todas las vivencias. En su columna de <em>La Patria<\/em> desgrana sus emociones est\u00e9ticas en finas piezas que va fundiendo, casi in\u00adsensiblemente, al gran cuader\u00adno de su vida. Los protagonistas de sus relatos adquieren forma, se entrelazan y forjan su dimensi\u00f3n dentro del ancho mundo cotidiano de su pluma infati\u00adgable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha hecho imprescin\u00addible, como algo esencial, la pulsaci\u00f3n diaria de este maestro de la literatura. <em>La Patria,<\/em> que durante largos a\u00f1os lo cuenta entre sus cola\u00adboradores preferidos, no parece completa cuando est\u00e1 ausente su columna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dir\u00edase que es toni\u00adficante ejercicio mental que lo lleva a tramar la vida en tono de cuento. Adel L\u00f3pez G\u00f3mez ha venido, de escal\u00f3n en es\u00adcal\u00f3n, desde sus primeros a\u00f1os y hasta hacerse maestro, enhebrando sus impresiones en relatos perseverantes, trabajados a fuerza de duras disci\u00adplinas y siempre con el ojo in\u00adquieto y la mente l\u00facida. Ates\u00adtigua su itinerario una obra in\u00admensa, plasmada hoy en cerca de veinte libros y en inn\u00fameros art\u00edculos dispersos en peri\u00f3\u00addicos, revistas y todo g\u00e9nero de publicaciones literarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hombre de hondas convic\u00adciones human\u00edsticas, no se ha conformado con ser tes\u00adtigo de su tiempo, sino que ha hecho de su existencia y de cuanto gira en derredor suyo un universo movido por el \u00edm\u00adpetu de su voluntad subyugante. Edifica, en esta hora ma\u00adterializada, encontrar a\u00fan precursores del esp\u00edritu que no desfallecen en la b\u00fasqueda de lo sobrenatural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa vida interior, complementada con las dotes del caballero perfecto, es la que aflora en todos sus escritos. El hecho com\u00fan lo convierte en motivo de inspiraci\u00f3n para presentar el \u00e1ngulo digno o la faceta proclive que escapan al ojo profano y que solo el buen observador \u2014el fot\u00f3grafo de los tiempos\u2014 logra transformar con el recurso de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo ser\u00eda despreciable si no existiera el escritor. No pasar\u00eda de ser una sucesi\u00f3n de hechos desabridos y experiencias in\u00fatiles. Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, cuentista por esencia, maestro de la palabra, no se arredra an\u00adte el hecho trivial, y con el prodigio de su imaginaci\u00f3n vuelve luminosas las asperezas de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es retratista afortunado de su terru\u00f1o. Buena parte de su obra se desenvuelve en los marcos de las tierras cafeteras, donde ha vivido y so\u00f1ado, y en las incursiones por los caminos vern\u00e1culos hace reventar el \u00e1mbito campesino, tan entra\u00f1ablemente suyo, donde cada atardecer es un poema y\u00a0 cada muchacha de la tierra el testimonio de una Colombia grande. All\u00ed, al lado de las matas rendidas por la exube\u00adrancia y del obrero que empuja con sudores la prosperidad de la patria, suelta a sus personajes al trote con la grandeza agr\u00ed\u00adcola, entre gozos y sufrimien\u00adtos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo apasiona la aldea, pero tambi\u00e9n penetra con algo de recelo en los vericuetos ur\u00adbanos, y con amplio enfoque de los problemas del hombre inyecta en sus f\u00e1bulas los vientos huracanados de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los l\u00edmites de la ciudad y el campo discurren los 42 re\u00adlatos de su \u00faltimo libro, <em>El\u00a0 retrato de monse\u00f1or,<\/em> que acaba de salir bajo el auspicio del Banco Comercial Antioque\u00f1o y con el sello de Quingr\u00e1ficas. Son piezas trabajadas en el sosiego de su fruct\u00edfera trayectoria literaria, que entran a engrandecer el patrimonio cultural del pa\u00eds. Se conjugan, en un solo jal\u00f3n, tres hechos significativos: el del banco preocupado por el avance cultural, el del escritor que le brinda al p\u00fablico otro acopio de inspiraci\u00f3n, y el de la casa impresora de Armenia que sigue poniendo en alto su talento ar\u00adt\u00edstico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son personajes extra\u00eddos de distintos ambientes, que remedan los rasgos, costumbres y vicios de la sociedad, captados por la lente del soci\u00f3logo. Quedan en evidencia, una vez m\u00e1s, las condiciones cuent\u00edsticas, de sobra conocidas, de este profesional de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 15-XI-1976.<br \/>\n<em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 18-XI-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Puede decirse que Adel L\u00f3pez G\u00f3mez traduce al cuento todas las vivencias. 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