{"id":3337,"date":"2011-10-02T21:13:33","date_gmt":"2011-10-03T02:13:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3337"},"modified":"2014-04-14T10:11:54","modified_gmt":"2014-04-14T15:11:54","slug":"canecas-y-desperdicios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/canecas-y-desperdicios\/","title":{"rendered":"Canecas y desperdicios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armenia, hasta no hace mucho, gozaba de merecida fama de ciudad aseada. Los visitantes se sorprend\u00edan de en\u00adcontrar un sitio ordenado, con alto sentido de higiene p\u00fablica. Las calles permanec\u00edan limpias y las basuras eran desalojadas con t\u00e9cnica, para que ning\u00fan desperfecto afeara la cara de la joven capital que se esmeraba por ser recatada y hacendosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rasgo destacado de Armenia lo constituy\u00f3 el esp\u00edritu de sus gentes no solo para combatir la suciedad, sino para frenar cualquier signo de indisciplina. Uno de los h\u00e1bitos que no se ha descontinuado, por fortuna, es el de cuidar los parques y avenidas. Y esto se logra gracias al tes\u00f3n de entidades como la Sociedad de Mejoras P\u00fablicas que entienden que el progreso de las ciudades no es posible si se abandona su parte ornamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parques mantenidos con celo, con aut\u00e9n\u00adtico af\u00e1n art\u00edstico, dan cuenta de esta virtud ciudadana. Bien es sabido que si el t\u00edtulo de \u00abciudad de los parques\u00bb lo ostenta otra ciudad, la realidad es distinta, pues es la capital quindiana de las m\u00e1s avanzadas en la t\u00e9cnica de hacer florecer jardines y lugares p\u00fablicos. Los forasteros quedan impresionados ante la lozan\u00eda de nuestros sitios de recreo y tienen que convencerse de que manos expertas y amantes de la naturaleza cultivan estas zonas con empe\u00f1o y verdadera devoci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sucede lo mismo con el aseo. En otra \u00e9poca, como ya se dijo, exist\u00eda mayor preocupaci\u00f3n en este sentido. Poco a po\u00adco fue desapareciendo dicha costumbre. Las autoridades, las primeras interesadas en que la ciudad luzca un rostro ama\u00adble, se han olvidado de adelantar efectivas campa\u00f1as que preserven esta tradici\u00f3n digna de nuevos impulsos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por las calles c\u00e9ntricas se ven de continuo papeles y desperdicios que ponen un p\u00e9simo toque de abandono. Los ba\u00adsureros colocados en los postes de la luz para lo menos que sirven es para recibir basura. Parece, al rev\u00e9s, que se hubieran inventado para hacer m\u00e1s desaseada la ciudad. Muchos ociosos se dedican a voltearlos ante los ojos de los tran\u00adse\u00fantes y los polic\u00edas, que nada hacen por evitarlo y que casi aprueban la maniobra con su indiferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las canecas, que se dejan al borde del and\u00e9n para que el veh\u00edculo recolector las recoja, son revolcadas por los gamines, ofreciendo un lamentable cuadro de suciedad.\u00a0 La ciudad, con sus ba\u00adsuras a la calle, ofrece la sensaci\u00f3n de una mancha, de una afrenta p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los carros recolectores, en su mayor\u00eda destartalados y carentes de mecanismos modernos para cumplir su objetivo, aparte de dificultar el desarrollo del tr\u00e1nsito, por lo ge\u00adneral en las horas m\u00e1s inapropiadas, resultan otro comple\u00admento para que la ciudad viva mugrienta. La mitad de la ba\u00adjura se riega en el momento de la recolecci\u00f3n y la otra mitad se acumula en el recipiente atestado, como si se trata\u00adra de un espect\u00e1culo digno de contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es hora de que las Empresas P\u00fablicas, que cada vez cobran mayores tarifas pero no retribuyen lo mismo a los usuarios, adquieran modernos equipos para ponerse a la altura de esta ciudad en mar\u00adcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es tiempo, adem\u00e1s, de que se emprenda una decidida cam\u00adpa\u00f1a para hacer de Armenia una ciudad limpia. Para in\u00adculcar en las gentes el necesario esp\u00edritu c\u00edvico que plas\u00adme en la ciudad, como en tiempos anteriores, su af\u00e1n progresista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armenia debe brillar por la pulcritud. Tirar un papel a la calle no solo es signo de incultura, sino un atentado contra el decoro p\u00fablico. No es dif\u00edcil, por cier\u00adto, para un conglomerado como el de Armenia, sensible a los llamados c\u00edvicos, que reinicie la sana costumbre de vigilar su higiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre todo ahora, cuando la ciudad despega hacia un acelerado crecimiento, ser\u00e1 preciso disci\u00adplinar su conducta. Hay normas que no se cumplen porque no se recuerdan. Hay vicios que se dejan progresar porque no se cortan a tiempo. Es oportuno pensar en la est\u00e9tica que no siempre patrocinan las autoridades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Satan\u00e1s, <\/strong><\/em>Armenia, 4-XII-1976.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Armenia, hasta no hace mucho, gozaba de merecida fama de ciudad aseada. Los visitantes se sorprend\u00edan de en\u00adcontrar un sitio ordenado, con alto sentido de higiene p\u00fablica. 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