{"id":335,"date":"2009-10-26T21:32:12","date_gmt":"2009-10-26T21:32:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=335"},"modified":"2014-05-16T07:51:08","modified_gmt":"2014-05-16T12:51:08","slug":"caminos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/26\/caminos\/","title":{"rendered":"Caminos"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/ensayos_caminos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-324\" title=\"ensayos_caminos\" alt=\"ensayos_caminos\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/ensayos_caminos.jpg\" width=\"93\" height=\"140\" \/><\/a>Va por los mares, picando las olas, y se remonta ligeramente cuando siente sus plumas humedecidas. Pocos espect\u00e1culos tan fascinantes como una bandada de golondrinas de mar, que semejan flechas sobre el agua.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>LA VOCACI\u00d3N LITERARIA DE GUSTAVO P\u00c1EZ ESCOBAR<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar es boyacense, nacido, concretamente, en el lindo pueblecito de Soat\u00e1, que el can\u00f3nigo Pe\u00f1uela llamara l\u00edricamente \u00abLabranza del Sol\u00bb en amorosa monograf\u00eda publicada hace alg\u00fan tiempo. Vinculado desde su m\u00e1s temprana mocedad al Banco Popular, ha hecho, gracias a una limpia constancia y a una indiscutible eficiencia, s\u00f3lida y brillante carrera que lo ha llevado a la gerencia de importantes sucursales en diferentes ciudades del pa\u00eds. Precisamente, en la actualidad ocupa la de la sucursal del Banco en la ciudad de Armenia (Quind\u00edo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo poseo t\u00edtulos \u2013anota en alg\u00fan esbozo de autobiograf\u00eda\u2013. Me incomoda, me irrita, me desquicia el mote de &#8216;doctor&#8217; que me acomodan algunos despistados, no s\u00e9 si por ingenuidad, por adulaci\u00f3n o por burla. Es la moda del momento y todos quieren ser doctores. Y si no lo son se lo inventan. Los falsos t\u00edtulos abundan como la mala hierba, porque el mundo es apergaminado. Somos dados al lustre externo, a la ampulosidad, a los convencionalismos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Columnista de<em> El Espectador <\/em>y<em> La Patria,<\/em> peri\u00f3dicos en los cuales analiza y expone \u00e1gil y amenamente muy variados temas del acontecer cotidiano y cultural de los tiempos modernos, es, igualmente, ensayista, cuentista y novelista. Conocedor de los cl\u00e1sicos, ha realizado estupendos ensayos sobre Flaubert \u2013<em>Madame Bovary <\/em>y<em> Salamb\u00f3\u2013<\/em>; y sobre <em>Germinal<\/em>, la famosa novela de Emilio Zola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hombre de f\u00e9rreas disciplinas, madruga todos los d\u00edas a las cuatro de la ma\u00f1ana y se mete en su biblioteca a leer y a escribir hasta que es la hora de marcharse a ocupar su sill\u00f3n gerencial. De ah\u00ed que pueda vivir muy bien informado y que, de paso, vaya realizando, lenta, firme y calladamente, de espaldas a los consabidos y poderosos sanedrines del privilegio, su obra tanto period\u00edstica como literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres de sus libros editados hasta el presente son <em>Destinos cruzados, Alborada en penumbra<\/em>, novelas, y <em>Alas de papel<\/em>, suma de diversos art\u00edculos publicados en los dos peri\u00f3dicos arriba mencionados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pr\u00f3ximamente, tambi\u00e9n, el Banco Popular publicar\u00e1, en su sobria y selecta serie bibliogr\u00e1fica, su primera selecci\u00f3n de cuentos, que incluye, obviamente, algunos difundidos en el <em>Magaz\u00edn <\/em>de<em> El Espectador.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El de Gustavo P\u00e1ez Escobar es, pues, como puede juzgarse, un caso de ejecutivo muy especial. De ejecutivo pensante, so\u00f1ante y opinante. Como quien dice, un caso de doble filo. Riqueza en las cavas y en la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fen\u00f3meno trascendente, de veras ins\u00f3lito en el r\u00edgido, seco y matem\u00e1tico campo bancario y altamente aleccionador a nivel general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fen\u00f3meno de doble eficacia, en suma. Con un nombre: Gustavo P\u00e1ez Escobar. Soatense. Casi, casi tipacoque&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong>HERNANDO GARC\u00cdA MEJ\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comentario aparecido en la revista <em>El Impresor<\/em>, de la Editorial Bedout, edici\u00f3n de agosto de 1980, de la que es director Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda, poeta y cuentista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong><em>LA MUERTE DE UNA GOLONDRINA<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mi despacho bancario acuden con frecuencia las golondrinas. Hay algo que las atrae. Les gusta revolotear alrededor de los ventanales y posarse sobre los voladizos. Algunas veces penetran a la oficina y, al sentirse prisioneras entre cuatro paredes, buscan con torpeza la salida y terminan golpe\u00e1ndose contra los vidrios. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n he recogido del piso al fr\u00e1gil animal, que me mira angustiado y ansioso, y lo he lanzado al aire para que contin\u00fae disfrutando de la libertad que no puedo dispensarle en mi recinto. La golondrina es ave t\u00edmida y escurridiza, para la que no se hicieron los espacios cerrados. Por eso le gusta el cielo abierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Va por los mares, picando las olas, y se remonta ligeramente cuando siente sus plumas humedecidas. Pocos espect\u00e1culos tan fascinantes como una bandada de golondrinas de mar, que semejan flechas sobre el agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez tom\u00e9 en mi mano al atontado animal que, inconsciente, hab\u00eda quedado maltrecho sobre la alfombra de mi despacho. Estaba l\u00e1nguido, pero respiraba. As\u00ed doblado, quise indagar en su m\u00ednima anatom\u00eda el misterio de su existencia huidiza. Era apenas un remedo de esa airosa y sutil raya alada que todos los d\u00edas ve\u00eda circuir mis predios de las cifras y los millones ajenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abajo, en al calle, un mundo febril se mov\u00eda afanoso y ap\u00e1tico. Era el torrente de la vida tumultuosa que ignora la indefensi\u00f3n de una pobre golondrina retenida en un cuarto con olor a negocios. En ese momento pens\u00e9 que tal vez todos los millones que me rodeaban no ser\u00edan capaces de restituir la vida que se estaba escapando entre mis manos deseosas de milagro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00e9 con dedos inciertos el cuello abatido y pretend\u00ed aplicar conocimientos ignorados. El animal pretendi\u00f3 entender mi af\u00e1n y entreabri\u00f3 un ojo confuso. Se encontr\u00f3, de seguro, con la misma negaci\u00f3n de la vida, ya que para ese armonioso suspiro del viento la presencia del hombre debe ser perturbadora. El desvanecido visitante se movi\u00f3 ligeramente. Le insufl\u00e9 luego calor y observ\u00e9 que se reactivaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 en un instante de la muerte a la vida. Lo vi levantarse aturdido y, siempre miedoso, busc\u00f3 la manera de huir de su salvador. Lo tir\u00e9 al espacio, como se lanza una ilusi\u00f3n, y permanec\u00ed extasiado frene al espect\u00e1culo de dos alas raudas y un leve plumaje que ascend\u00eda por los aires persiguiendo la vida. Los billetes de banco, entre tanto, segu\u00edan en sus b\u00f3vedas, prisioneros de la avaricia. Si ellos pudieran sentir, envidiar\u00edan el vuelo de las golondrinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro d\u00eda la golondrina penetr\u00f3 al laberinto a donde no ha debido llegar. Quiero pensar que la mensajera de los vientos se acostumbr\u00f3 al sitio donde hab\u00eda hallado una mano amiga. Es posible que desde lejos vigilara al circunspecto manejador de cifras, y hasta que le coqueteara desde sus dominios et\u00e9reos. Quiz\u00e1 le descubri\u00f3 el alma que generalmente no se le encuentra al gerente de banco. El diminuto animalejo, que debi\u00f3 de acercarse con curioso instinto, estuvo dando espaciosas vueltas frente a mi ventana e insinu\u00e1ndome, con sus arm\u00f3nicos movimientos, una expresi\u00f3n agradecida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto se lanz\u00f3 por el peque\u00f1o orificio abierto en el alero de la edificaci\u00f3n. Era como una tentaci\u00f3n y por all\u00ed se introdujo. Estaba como fabricado para su cuerpo. El animal ignoraba que era el respiradero del cemento y que en sus senderos no encontrar\u00eda sino sombras y frialdades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces, intentando orientarse, se golpear\u00eda contra aquellas cavernas, antes de volver a hallar un indicio de luz. Cuando de nuevo lo vi aparecer, ya estaba muerto. Apenas se notaba la cabeza, emergiendo del cautiverio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus compa\u00f1eras estuvieron una ma\u00f1ana entera tratando de rescatar el cad\u00e1ver. Las alas hab\u00edan quedado enredadas contra cualquier obst\u00e1culo y ella, mi fr\u00e1gil golondrina, termin\u00f3 fractur\u00e1ndose todo el organismo. Poco a poco las otras golondrinas halaban, a picotazos, el cuerpo que se resist\u00eda a salir del todo. Fue una ma\u00f1ana de incesante solidaridad, y sin duda de angustia, de unos seres min\u00fasculos que no pod\u00edan hacer nada contra la inclemencia del cemento, pero que tampoco se negaban a abandonar la \u00edmproba labor del rescate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 distinta, pens\u00e9, la sociedad humana. Por aquella misma calle que ten\u00eda a mi vista rodaba un mundo hostil, ajeno, insolidario. En la esquina un limosnero expon\u00eda sus llagas y todos las ignoraban. En los rostros hab\u00eda prevenci\u00f3n y en el alma, ego\u00edsmo. Y prensado en una ranura traicionera estaba el cuerpo despedazado de la err\u00e1til golondrina, ense\u00f1\u00e1ndoles a los hombres, como un mensaje a los aires, una lecci\u00f3n de amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\" width=\"300\" height=\"70\" \/><\/a><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1ez Escobar trabaja con reposada mentalidad, en comprimido estilo, con una limpieza conceptual que se realiza en funci\u00f3n de pensamientos concretos, sin divagaciones in\u00fatiles, a la manera como se pasa sobre las definiciones f\u00e1ciles para descubrir la almendra verdadera, sin meterse en extravagancias de interpretaci\u00f3n o excesos de fronda. <strong>Adel L\u00f3pez G\u00f3mez,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 23 de julio de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Caminos<\/em> encontramos la expresi\u00f3n del autor acerca de aquellas cosas que por lo triviales no tienen menos importancia para el escritor: el diccionario que siempre lo asiste cuando trabaja; la m\u00e1quina a la que se acostumbra y apega por m\u00e1s que lo tienten otras m\u00e1s modernas&#8230; Y lo m\u00e1s importante, el estilo que es la verdadera personalidad del escritor, su sicolog\u00eda, su emoci\u00f3n, su cultura, el diario de su vida sutilmente transmito. <strong>Jos\u00e9 Jaramillo Mej\u00eda,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 5 de agosto de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor de <em>Caminos<\/em> comprueba con algunos de los ensayos incluidos en este tomo que es un exquisito lector y un fino cr\u00edtico, y que sabe recorrer los caminos que le brindan los libros. En ocasiones se le sale el poeta que lleva escondido en los pliegues de la prosa. <strong>\u00d3scar Echeverri Mej\u00eda,<\/strong> <em>Occidente,<\/em> Cali, 11 de agosto de 1982. <em>La Tarde,<\/em> Pereira, 24 de octubre de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco libros publicados lleva Gustavo P\u00e1ez. Hechos de una solvencia igual a la que le ha servido para despachar no se sabe cu\u00e1ntos problemas de descuentos, encajes, giros, comisiones, sobregiros, balances y \u00abculebras\u00bb por cazar. Due\u00f1o de una caja de caudales adicional: la que guarda los valores escasos de la sensibilidad y la capacidad creadora. <strong>Fernando Solarte Lindo,<\/strong> <em>El Pa\u00eds,<\/em> Cali, 12 de agosto de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez es un cr\u00edtico sagaz que sabe penetrar en el fondo mismo de lo que lee y analiza y estudia. Sus opiniones, de gran valoraci\u00f3n cr\u00edtica, tienen el m\u00e9rito de no ser gratuitas o improvisadas. Su estilo es correct\u00edsimo y brillante, de corte moderno, sin afectaci\u00f3n alguna. Une a sus virtudes una conciencia l\u00edmpida y una bondad inagotable. <strong>Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 14 de agosto de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em>, con sus cr\u00f3nicas, art\u00edculos y ensayos cortos, contin\u00faa en su l\u00ednea de testimoniar la presencia cultural de nuestra provincia. <strong>Carlos Enrique Ruiz,<\/strong> Manizales, 10 de septiembre de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en tu prosa esa sugerente plasticidad de las palabras exornadas de la dif\u00edcil sencillez, que le imprimen al cotidiano acaecimiento el renovante encanto de las evocaciones. <strong>Bernardo Pareja,<\/strong> Quimbaya, Quind\u00edo, 25 de septiembre de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en <em>Caminos<\/em> un depurado castellano producto de las lecturas y el amor a la cultura. <strong>Revista Bancos y Bancarios,<\/strong> septiembre de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosa noble, depurada y cristalina. Por este nuevo libro campea una vivaz inquietud pesquisidora. Y la impresi\u00f3n compacta que deja en el lector es la de estarse encontrando cada vez mejor con un escritor llevado a dejar huella perdurable en muchas direcciones. <strong>Bernardo Londo\u00f1o Villegas,<\/strong> <em>La Patria,<\/em> Manizales, 28 de noviembre de 1982. <em>El Colombiano,<\/em> Medell\u00edn, 17 de diciembre de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volumen de ensayos y art\u00edculos period\u00edsticos donde se encuentran caminos que conducen a Flaubert, Voltaire, Alberto Lleras, Caballero Calder\u00f3n, Otto Morales Ben\u00edtez, a libros y a lugares amados y remotos. Asombra en la lectura de Gustavo P\u00e1ez Escobar ese hallazgo permanente de la palabra que como en Azor\u00edn, recrea la emoci\u00f3n y los recuerdos. <strong>Jos\u00e9 Luis D\u00edaz Granados,<\/strong> <em>El Tiempo, Lecturas Dominicales,<\/em> 19 de diciembre de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar no es s\u00f3lo uno de los columnistas bien escritos de este diario de nuestros afectos, sino que m\u00e1s que eso es un escritor. Un buen y depurado escritor de esos para quienes escribir limpia y responsablemente es la \u00fanica forma de serlo a cabalidad. <strong>Consuelo Araujonoguera,<\/strong> <em>La carta vallenata,<\/em> <em>El Espectador,<\/em> Bogot\u00e1, 8 de enero de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en <em>Caminos<\/em> cr\u00f3nicas plenas de gracia y de encanto. Hay adem\u00e1s una apreciable cantidad de textos referentes a libros colombianos, que el autor analiza brevemente en forma casi siempre acertada. Su prosa es clara, rica y directa. Prosa de buen periodista. Y de escritor. <strong>Germ\u00e1n Vargas,<\/strong> <em>Ventana al mar, El Heraldo,<\/em> Barranquilla, 10 de enero de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Caminos<\/em>, en la C\u00e1psula de El Tiempo.<\/strong> <em>Caminos <\/em>ser\u00e1 un libro obligado para j\u00f3venes escritores. Es la realidad impresa del diario vivir protagonizado por personajes que fueron decisivos en la culturizaci\u00f3n del pa\u00eds. Nuestro autor ha sido muy refinado al auscultar lo m\u00e1s \u00edntimo de cada personaje, en una obra para la posteridad. All\u00ed est\u00e1n generosos y amplios los caminos que guiar\u00e1n a las nuevas generaciones. Sobrada raz\u00f3n y sabidur\u00eda fue la de <em>El Tiempo<\/em> para incluir en su c\u00e1psula la obra <em>Caminos<\/em>, la cual rescata del ocultismo algunos escritores nacionales y los enaltece con su pluma. Esta posici\u00f3n de Gustavo P\u00e1ez Escobar alimenta su vigencia como escritor, periodista y literato. <strong>Evelio P\u00e9rez Galvis,<\/strong> <em>Meridiano del Quind\u00edo,<\/em> 17 de marzo de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em> no solo encierra un contenido de plural\u00edsima importancia y aquilatado estilo literario, sino que encumbra al autor a los m\u00e1s altos horizontes de la literatura quindiana. <strong>Octavio Arbel\u00e1ez Giraldo,<\/strong> rector de la Universidad La Gran Colombia, Armenia, 4 de abril de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em> traza en sus p\u00e1ginas la verdadera efigie de algunos escritores colombianos. Es labor digna de aplauso esta de recordar los m\u00e9ritos de quienes se han interesado y se interesan por magnificar al pa\u00eds con sus puntos de vista y el relieve de sus ideas. <strong>Manuel Jos\u00e9 Forero,<\/strong> Academia Colombiana de la Lengua, Bogot\u00e1, 26 de mayo de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em> recoge una selecci\u00f3n de breves notas publicadas en peri\u00f3dicos, sobre diversos temas, la mayor\u00eda literarios \u2013y rese\u00f1as de libros\u2013. Porque \u2013\u00e9l mismo lo dice en la primera nota\u2013: &#8230;\u00bbDe pronto el art\u00edculo de urgencia, el del af\u00e1n cotidiano que escarba aqu\u00ed y all\u00e1, es el que perdura\u00bb. <em><strong>El Tiempo,<\/strong> Car\u00e1tulas y solapas,<\/em> 11 de junio de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em> me trajo muchas noticias de Boyac\u00e1 y reafirm\u00f3 mi opini\u00f3n anterior sobre tu elegante desenvoltura, tu manera de expresarte a trav\u00e9s de la prosa, con el dinamismo de los art\u00edculos de prensa y la vena literaria aunadas. <strong>Antonio Mart\u00ednez Zul\u00e1ica,<\/strong> Tunja, 22 de junio de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Antonio le\u00edmos, en voz alta, <em>Miserias de la literatura<\/em>, donde usted tiene la gentileza de citar a mi hijo periodista. Aun cuando es un poco tonto tomar un solo tema para referirse a <em>Caminos<\/em>, debo confesarle que mi preferido es <em>Soat\u00e1, Ciudad del D\u00e1til<\/em>. Como estoy de regreso de tantos recuerdos y, sobre todo, al territorio de mi infancia, cuanto evoque a Boyac\u00e1 me llena de algo indefinible, pero profundo, como lo es su nota que, inclusive, me ha tra\u00eddo el sabor de los d\u00e1tiles y de los limones comidos cuando todo sab\u00eda a bueno. <strong>Pr\u00f3spero Morales Pradilla,<\/strong> Bogot\u00e1, 24 de junio de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La suma de t\u00edtulos que nos has entregado a quienes comprendemos que la verdadera vida bulle secreta en un destino que solo muestra su perfil cuando el escritor logra el milagro de su verdad y se\u00f1ala su reciedumbre de insomne batallador de la palabra. <strong>Hermann Ceballos Duque,<\/strong> Tunja, 25 de octubre de 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la gama de escritos, son varios los que han atra\u00eddo nuestra atenci\u00f3n. Los hemos le\u00eddo en el <em>tranquilo discurrir<\/em> de la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico, es decir, en medio de los sonidos repetitivos del tel\u00e9fono, del ruido lento o ligero de las m\u00e1quinas, que siempre traducen la prisa de los manejadores de cuartillas. Pero de estos escritos hay uno en especial que nos ha llamado la atenci\u00f3n: <em>Defensa del libro<\/em>. <strong>Guillermo Garc\u00eda,<\/strong> <em>Apuntes del redactor, El Espectador<\/em>, 9 de febrero de 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Caminos<\/em> encontramos la reflexi\u00f3n del escritor y del periodista que trasegando como bancario espera sus ratos libres que lo alejen de las cifras con el af\u00e1n de encontrar su equilibrio de caminante y de so\u00f1ador. <em><strong>Vanguardia Liberal,<\/strong> Libros\u2013Revistas,<\/em> 18 de febrero de 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con agudeza cr\u00edtica, elegante desarrollo de las ideas y un amplio amor por la literatura, este autor hace un recorrido, con su prosa iluminadora, por los \u00e1mbitos literarios de Luis Tejada, Flaubert, de Eduardo Arias Su\u00e1rez a Voltaire, de Otto Morales Ben\u00edtez a Zola, entre otros, situando dentro de un contexto universal la creaci\u00f3n nacional y po\u00e9tica de Colombia. <strong>Humberto Senegal,<\/strong> <em>Revista Canora,<\/em> Calarc\u00e1, junio de 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em> es un diccionario de la vida period\u00edstica de un autor. Este libro est\u00e1 hecho con un estilo preciso, tallado, corto y brillante. Todo el libro se revienta de sentido com\u00fan, de sensibilidad art\u00edstica, de perspicacia social y de preocupaci\u00f3n estil\u00edstica. <strong>Vicente Jim\u00e9nez,<\/strong> Independence, Estados Unidos, 18 de julio de 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminos<\/em> contiene una prosa plena, vigorosa, cargada de aforismos y reflexiones filos\u00f3ficas originales. Es un libro plet\u00f3rico de pensamientos oportunos y de ense\u00f1anzas profundas. Eres un maestro del ensayo corto. Sabes decir en pocas palabras todo un mundo de sabidur\u00eda. Nunca hab\u00eda imaginado que eras el maestro sabio de la palabra exacta. <strong>Jos\u00e9 Antonio Vergel,<\/strong> Mosc\u00fa, 1\u00b0 de diciembre de 1990.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Va por los mares, picando las olas, y se remonta ligeramente cuando siente sus plumas humedecidas. Pocos espect\u00e1culos tan fascinantes como una bandada de golondrinas de mar, que semejan flechas sobre el agua. Pr\u00f3logo LA VOCACI\u00d3N LITERARIA DE GUSTAVO P\u00c1EZ ESCOBAR Gustavo P\u00e1ez Escobar es boyacense, nacido, concretamente, en el lindo pueblecito de Soat\u00e1, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=335"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/335\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13137,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/335\/revisions\/13137"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}