{"id":3363,"date":"2011-10-02T21:45:57","date_gmt":"2011-10-03T02:45:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3363"},"modified":"2015-05-25T21:18:56","modified_gmt":"2015-05-26T02:18:56","slug":"%e2%80%9caguja-de-marear%e2%80%9d-de-otto-morales-benitez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/%e2%80%9caguja-de-marear%e2%80%9d-de-otto-morales-benitez\/","title":{"rendered":"\u201cAguja de marear\u201d de Otto Morales Ben\u00edtez"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Indudable acierto para la Biblioteca Banco Popular lo constituye la inclusi\u00f3n de esta formida\u00adble obra de Otto Morales Ben\u00edtez, distinguida con el n\u00famero 97 de la serie que viene poniendo en manos del p\u00fablico, a precios m\u00f3dicos, t\u00edtulos de excepcional calidad. En el a\u00f1o de 1969 inici\u00f3 el Ban\u00adco Popular esta biblioteca con un libro de impacto: Herm\u00f3genes Maza, escrito para la ocasi\u00f3n por don Alberto Miram\u00f3n, y el que no obstante haberse ree\u00additado m\u00e1s tarde, al poco tiempo qued\u00f3 agotado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Eduardo Nieto Calder\u00f3n, forjador no s\u00f3lo de una de las instituciones financieras m\u00e1s s\u00f3lidas y de mayor sentido social con que cuenta el pa\u00eds, sino adem\u00e1s hombre de profundas ra\u00edces humanas y desvelado propulsor de la cultura, tuvo la feliz idea de poner en marcha esta empresa editorial de tanta envergadura para la superaci\u00f3n de nuestras gentes. Dignos del mayor encomio resultan estos enfoques, sobre todo cuando los acometen entidades crediti\u00adcias, por lo general fr\u00edas y ap\u00e1ticas para hacer cultu\u00adra. La directiva actual del Banco Popular prosi\u00adgue en el empe\u00f1o de brindar a los colombianos li\u00adbros cuidadosamente seleccionados, como el de Otto Morales Ben\u00edtez de que se ocupa esta nota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aguja de marear<\/em> entra con sobrados m\u00e9ritos a enriquecer los anaqueles del Banco Popular, y con ello el patrimonio cultural del pa\u00eds. La aparici\u00f3n de un libro de Otto Morales Ben\u00edtez constituye un acontecimiento para el mundo intelectual, y es\u00adto es ya suficiente desahogo para quien intenta trazar algunas l\u00edneas frente a este suceso editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El literato y el pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes han seguido la trayectoria literaria de Otto Morales Ben\u00edtez saben que su pluma no conoce la fatiga. Hombre de irreductible vocaci\u00f3n humanis\u00adta, no se da tregua en el af\u00e1n de pulir la mente para desentra\u00f1ar, cada vez con mayores br\u00edos, las emocio\u00adnes est\u00e9ticas de ese prodigioso universo en que ha convertido su existencia, y que ni siquiera en la hora del combate pol\u00edtico o de la representaci\u00f3n p\u00fablica permite que se debilite ante afanes que \u00e9l mantiene subordinados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, cuando desde distintos \u00e1ngulos de la opi\u00adni\u00f3n publica se promueve su nombre para la primera magistratura del pa\u00eds, se mantiene invulnerable a las tentaciones del poder, y si el juego de las convenien\u00adcias p\u00fablicas lo lanzara en busca de soluciones que le reclaman sus amigos, ser\u00eda violentando su mundo in\u00adterior. El pueblo, que no se equivoca en el juicio so\u00adbre sus l\u00edderes, sabe que en Morales Ben\u00edtez existe una de las reservas m\u00e1s valiosas de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Autenticidad provinciana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Otto Morales Ben\u00edtez se conjugan atributos excepcionales. Formado dentro de exigentes c\u00e1no\u00adnes hogare\u00f1os, ha sido su existencia un canto perma\u00adnente a lo m\u00e1s positivo que tiene el hombre, que es la familia. Resulta admirable encontrarlo siempre, as\u00ed sea en las circunstancias m\u00e1s agitadas, en afanosa comuni\u00f3n con los suyos y compenetrado con lo que vale la armon\u00eda hogare\u00f1a. Una per\u00adsona que como \u00e9l le concede tanta dimensi\u00f3n a su mundo \u00edntimo, no puede menos de poseer grandes virtudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ha permitido que su autenticidad provin\u00adciana, de que tanto se jacta, se deteriore a lo largo de su brillante carrera p\u00fablica y de eminente figura de las letras \u2013cuyo prestigio tiene proyecciones conti\u00adnentales\u2013, y se mantiene inalterable en su postura de hombre afable y descomplicado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocedor agudo de los problemas del pa\u00eds, es\u00adtructurado en s\u00f3lidas disciplinas intelectuales, formi\u00addable en la tribuna, due\u00f1o de vigorosa personali\u00addad, sin resistencias partidistas y, por a\u00f1adidura, maestro en el arte de ablandar la situaci\u00f3n m\u00e1s com\u00adpleja con una de sus jacarandosas carcajadas, su nombre se abre paso como carta ideal para colo\u00adcarla en el momento de las decisiones para la suerte de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Sentido de la amistad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le concede importancia trascendental a la amistad. Para \u00e9l tener amigos, como los tiene en to\u00addos los confines del pa\u00eds, no es una circunstancia ca\u00adsual, sino algo que lo llena, que lo tonifica. Alguna vez le o\u00ed decir que la amistad no se da gratuitamente. Hay que merecerla. Y es que, en efecto, \u00e9l naci\u00f3 pa\u00adra hacer amigos. Busca la amistad, la cultiva y la ha\u00adce florecer con sus portentosas maneras de entender a la gente y familiarizarse hasta con el temperamento m\u00e1s sencillo. Los amigos son para \u00e9l tan imprescin\u00addibles como respirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este libro recoge las notas cr\u00edticas publicadas durante muchos a\u00f1os en su columna <em>Aguja de marear<\/em> de <em>El Tiempo.<\/em> Es el testimonio que les rin\u00adde a sus amigos a trav\u00e9s de la literatura. Siempre atento lo mismo a los autores que han influido en su vida intelectual que al lejano escritor de provincia, recoge en estas notas ensayos perseverantes y pro\u00adfundos, cosechados despu\u00e9s de mucho tiempo de ob\u00adservaci\u00f3n y an\u00e1lisis. Sigui\u00e9ndoles la huella a sus amigos de la literatura, que por lo general son tam\u00adbi\u00e9n sus amigos personales, deja estructurado el amplio itinerario de su propia carrera intelectual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una frase de su libro que mide el hondo sentido que le brinda a la amistad:\u00a0 \u00abLos adjetivo han servido para exaltar, para comunicar la alegr\u00eda est\u00e9tica que me despiertan las obras y los gestos de mis amigos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con reflexi\u00f3n, con absoluta convicci\u00f3n, pero so\u00adbre todo con el goce espiritual que le producen las obras de sus amigos, repasa la trayectoria de escrito\u00adres como Daniel Cruz V\u00e9lez, Fernando G\u00f3mez Mart\u00ed\u00adnez, Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, Lino Gil Jaramillo, Le\u00f3n de Greiff, Jorge Artel, \u00c9dgar Poe Restrepo, C\u00e9sar Uribe Piedrah\u00edta, Jos\u00e9 Mej\u00eda y Mej\u00eda, Ovidio Rinc\u00f3n, Anto\u00adnio Cardona Jaramillo, Humberto Jaramillo \u00c1ngel, Jaime San\u00edn Echeverri. Muchas de esas notas tienen m\u00e1s de treinta a\u00f1os de escritas, y sorprende, por eso, que los conceptos se mantengan frescos, como si el tiempo, que transforma y destruye, se hubiera detenido ante una pluma sapiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la mayor atenci\u00f3n he le\u00eddo, por ejemplo, los enfoques que sobre Ovidio Rinc\u00f3n y su libro <em>El me\u00adtal de la noche<\/em> escribi\u00f3 en el a\u00f1o de 1943 y encuen\u00adtro que, 33 a\u00f1os despu\u00e9s, conservan plena actuali\u00addad. Quienes conocen la vida y la obra de Ovidio Rinc\u00f3n saben que perfiles como el siguiente denotan profundo escrutinio:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEn Ovidio Rinc\u00f3n los poemas se van hacia la angustia y el amor desolado, que lo conduce a la muerte, y hacia los temas fisiol\u00f3gicos que no son co\u00admunes en Colombia. Sin olvidar, igualmente, que la provincia, la colina donde naci\u00f3, le trae aportes de melancol\u00eda, de apesadumbrado recuerdo. Todo ello, como trasunto de su vigor l\u00edrico, de su alma sacudida por un gran viento de desolaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Un var\u00f3n discreto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegado de Popay\u00e1n, ciudad que habr\u00eda de ejer\u00adcer honda conmoci\u00f3n espiritual en la vida del adolescente salido de su Riosucio arriero, Medell\u00edn le descubre horizontes insospechados y es all\u00ed donde consolida su vocaci\u00f3n intelectual, que nunca iba a abandonar y que, al contrario, cada vez ensanchar\u00eda con mayores entusiasmos. \u00abPopay\u00e1n \u2013dice Armando Solano\u2013 ser\u00e1 siempre im\u00e1n para las almas artistas y para los amantes de un pasado que redime de las mi\u00adserias presentes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Morales Ben\u00edtez, con esa llama en el pecho, irrumpe en medio de una ciudad industriosa, abier\u00adta a todas las inquietudes. Una generaci\u00f3n de litera\u00adtos, de pol\u00edticos, de escritores, se forma bajo el im\u00adpulso creador de la ciudad mecida por aires renova\u00addores. Y all\u00ed se encuentra, en los claustros de la Uni\u00adversidad Pontificia Bolivariana, con el \u00abvar\u00f3n discre\u00adto\u00bb, una de las br\u00fajulas que le abren la mente hacia nuevas fronteras y se convierte en impulsora de sus iniciales escarceos literarios. Es el doctor Fer\u00adnando G\u00f3mez Mart\u00ednez \u2013su profesor de derecho cons\u00adtitucional\u2013 quien como director de <em>El Colombiano<\/em> le conf\u00eda la p\u00e1gina literaria del peri\u00f3dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al correr del tiempo, aquel aprendiz de periodis\u00adta que se lanza desde <em>Generaci\u00f3n<\/em> \u2013p\u00e1gina literaria de <em>El Colombiano<\/em>\u2013 y que luego tendr\u00eda acceso a los principales peri\u00f3dicos de Colombia, con su plu\u00adma siempre pronta para las lides del pensamiento, encuentra justo galard\u00f3n al ser nombrado \u2013en noviembre de 1976\u2013 como presidente de Andiarios. Es el reconocimiento que le hace la prensa nacional por su devoci\u00f3n sin tregua a las ideas y su denodado sentido democr\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea oportuno, de paso, sugerir que Colcultura, dentro de su tarea por rescatar p\u00e1ginas que el tiempo va llenando de polvo, y que deben re\u00adfrescarse, remueva los archivos de <em>El Colombiano<\/em> y recupere el material de aquella \u00e9poca, una de las m\u00e1s plet\u00f3ricas en la vida del fecundo literato. Desde la tribuna que Fernando G\u00f3mez Mart\u00ednez pone a su disposici\u00f3n, libra, en asocio de figuras que con el tiempo ser\u00edan muy destacadas, interesantes ba\u00adtallas hacia una revoluci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y con el paso de los d\u00edas le corresponde a Mora\u00adles Ben\u00edtez el grato honor de pronunciar el dis\u00adcurso con el cual la Universidad Pontificia Bolivariana concede al excanciller, su profesor de derecho y su primer tutor literario, el grado honoris causa. Es con honda emoci\u00f3n con que el disc\u00edpulo aprove\u00adchado cumple tal cometido y fabrica sentida p\u00e1\u00adgina de elogio a este discreto var\u00f3n que le ha dejado huellas imperecederas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Los dos monse\u00f1ores<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Otto Morales Ben\u00edtez le han correspondido grandes satisfacciones. En otra nota emocionada que escribe en 1976, expone sus a\u00f1oranzas sobre monse\u00f1or Manuel Jos\u00e9 Sierra, fundador y primer rector de la Universidad Pontificia Bolivariana, hom\u00adbre de costumbres severas y aspecto r\u00edgido, y gran humanista. Por aquella \u00e9poca el jo\u00adven Morales Ben\u00edtez, con el ardor de su inquieta juventud, deseosa de conocimientos, toca en las puertas de la Universidad y sale a recibirlo el padre Sierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se habla de la vida de Popay\u00e1n, de sus hombres re\u00adpresentativos, del momento que vive el pa\u00eds, y a tra\u00adv\u00e9s de esa conversaci\u00f3n aparentemente trivial comienza el aspirante universitario a observar que de\u00adtr\u00e1s del aspecto tranquilo que revela el rector, se es\u00adconde su gran personalidad. Sale algo confuso de esa primera entrevista. Le parece que la Universi\u00addad, que acaba de iniciarse bajo los postulados de la ortodoxia cat\u00f3lica, no significa la respuesta a sus in\u00adquietudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la suya una juventud despierta que se lanza\u00adba a la vida entre compa\u00f1eros dispuestos para la ba\u00adtalla de las ideas. Le parec\u00eda que aquella Universi\u00addad, con su mote de pontificia, era retardataria para conceptos avanzados. Pero el nuevo universita\u00adrio queda desconcertado, d\u00edas m\u00e1s tarde, cuando el rector le deja esta ense\u00f1anza: \u00abLo hemos admitido porque creemos que su &#8216;radicalismo&#8217; nos sirve para despertar esp\u00edritu de lucha en nuestros disc\u00edpulos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En adelante le corresponde a Morales Ben\u00edtez recibir las sabias lecciones que le transmite su maes\u00adtro. Descubre en \u00e9l un profundo car\u00e1cter. Sacerdote convencido de su apostolado y severo con sus princi\u00adpios, no se muestra reacio a los movimientos de la ju\u00adventud, y al rev\u00e9s, su mente es amplia y accesible a las inquietudes de los alumnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Morales Ben\u00edtez, l\u00edder universitario, sien\u00adte enardecerse su vena liberal y pronuncia vehe\u00admente discurso a la memoria del general Uribe Uribe. Hay revuelo en el claustro y todos presienten que llegar\u00e1 la reprimenda rectoral. Pero, contra lo que el propio orador esperaba, recibe la felicitaci\u00f3n de su maestro que lo invita, de paso, a seguir influ\u00adyendo en las gentes, y le recomienda al mismo tiem\u00adpo \u2013y sin saber que le hablaba a uno de los grandes de Colombia\u2013 que ejercite la mente para provecho de la comunidad y que cada d\u00eda se capacite m\u00e1s en la b\u00fasqueda de ideas claras y de un vocabulario prolijo que le permita llegar a las masas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repasando estas vivencias, hoy sabe \u00e9l que en aquella figura parca no pod\u00eda existir sino un talento\u00adso orientador de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de sus mejores gu\u00edas es monse\u00f1or F\u00e9lix Henao Botero, rector benem\u00e9rito que siembra igual\u00admente en su alma profundas simientes. \u00abMonse\u00f1or Henao Botero \u2013dice\u2013 seguir\u00e1 dando luz en la sombra que abre con su muerte\u00bb. Hay, en el tributo p\u00f3stu\u00admo que le rinde ante la aciaga hora de su desapari\u00adci\u00f3n terrenal, la constancia inequ\u00edvoca de quien ha recibido la irradiaci\u00f3n de sabias directrices inyecta\u00addas en su car\u00e1cter por sabios varones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Haya de la Torre<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el turno de los privilegios \u2013y hay que insistir en que Otto ha sido privilegiado cosechador de ex\u00adperiencias, fino observador de hombres y talen\u00adtos\u2013, le viene en suerte destacar un alto elogio a la figura de V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre, en la Universi\u00addad de Am\u00e9rica, en el a\u00f1o de 1957. El l\u00edder america\u00adno representa una de sus grandes pasiones intelec\u00adtuales. Lo seduce, sobremanera, la dimensi\u00f3n hu\u00admana del destacado luchador de la democracia, a quien califica, dentro del \u00e1mbito americano, como \u00abel \u00fanico caudillo con una verdadera vocaci\u00f3n filos\u00f3\u00adfica\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Morales Ben\u00edtez el l\u00edder aprista es el proto\u00adtipo del humanista y del combatiente p\u00fablico, refun\u00addidas ambas calidades para estructurar el hombre ideal, tal como \u00e9l lo concibe. Sigue en su ensayo, pa\u00adso a paso, la trayectoria de quien, desafiando peli\u00adgros y sufriendo c\u00e1rceles y destierros, arrastra con sus ideas grandes masas de opini\u00f3n no s\u00f3lo en el Pe\u00adr\u00fa sino en todo el continente. Lo enfoca como el ora\u00addor aguerrido y el conductor sin desmayos a quien no interesa la mala fortuna para sostenerse firme en sus principios, siempre atento al convulso proceso americano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pregunta uno, desprevenido observador, si acaso en tales enfoques no est\u00e1 Morales Ben\u00edtez afir\u00admando su propia raigambre. Hay puntos convergen\u00adtes que hacen pensar que ha sido Haya de la Torre una de las figuras m\u00e1s influyentes en su formaci\u00f3n. No se puede tener, en efecto, aprecio y seducci\u00f3n por la trayectoria pol\u00edtica e intelectual de alguien, si no se desea imitarlo, o si de hecho no se es una personalidad similar. Y cuando las ideas, el temperamento y el estilo son equivalentes, y de pronto determinados rasgos propios, habr\u00e1 que admitir que la admiraci\u00f3n que se experimenta hacia esa persona resulta el eco de la propia indivi\u00addualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Testimonios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aguja de marear<\/em> es el trasunto de una vida. Est\u00e1n ah\u00ed declaradas las ra\u00edces del hombre, del pen\u00adsador, del pol\u00edtico. \u00abEscribe con sangre y aprende\u00adr\u00e1s que la sangre es esp\u00edritu\u00bb, dijo Nietzsche. No hay art\u00edculo, ni tratado, ni glosa que Otto no haya escrito con sangre, con nervio, con emoci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este libro que lanza el Banco Popular no s\u00f3lo despertar\u00e1 el inter\u00e9s que inspira toda obra del autor, sino que perfila un ciclo del hombre que corona una de las m\u00e1s brillantes carreras del pa\u00eds. Los testimo\u00adnios que se insertan al final son el complemento ne\u00adcesario para redondear conceptos acerca de lo que ha escrito y pensado. Hay explicaciones suyas sobre va\u00adrios de sus libros, entreveradas con reportajes que ajustan a\u00fan m\u00e1s ciertas caracter\u00edsticas de la persona y aportan juicios ajenos para el sereno an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hombre llano, abierto al di\u00e1logo intermina\u00adble, profundo en el concepto, insaciable en sus derro\u00adteros espirituales, que lo mismo entiende la enjundia de los grandes despachos, que abarca y admira la simpleza de los hechos menudos, sabe que lo real\u00admente imperecedero, por encima de cualquier honor, es el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 7-VIII-1977.\u00a0 <strong><\/strong><br \/>\n<em><strong>El Espectador,<\/strong> <\/em>Bogot\u00e1, 24-V-2015.<br \/>\n<em><strong>Eje 21,<\/strong> <\/em>Manizales, 25-V-2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Indudable acierto para la Biblioteca Banco Popular lo constituye la inclusi\u00f3n de esta formida\u00adble obra de Otto Morales Ben\u00edtez, distinguida con el n\u00famero 97 de la serie que viene poniendo en manos del p\u00fablico, a precios m\u00f3dicos, t\u00edtulos de excepcional calidad. 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