{"id":3366,"date":"2011-10-02T21:50:01","date_gmt":"2011-10-03T02:50:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3366"},"modified":"2014-04-07T10:59:56","modified_gmt":"2014-04-07T15:59:56","slug":"la-sonrisa-del-optimismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/la-sonrisa-del-optimismo\/","title":{"rendered":"La sonrisa del optimismo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termina con el a\u00f1o 1976 una etapa especialmente dura para los colombianos. Dificultades de todo orden, sobre todo en los cam\u00adpos econ\u00f3mico y social, fueron la caracter\u00edstica predominante a lo largo de estos doce meses que se cierran. No es f\u00e1cil repasar en una breve nota las vicisitudes que afectaron al pueblo durante es\u00adte trayecto asediado, en lo econ\u00f3mico, por los peligros de la in\u00adflaci\u00f3n creciente que deja hondas huellas en los presupuestos fami\u00adliares, y en lo social, por la presencia de signos inequ\u00edvocos de descomposici\u00f3n moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El costo de la vida, que desde el primer mes del a\u00f1o registr\u00f3 s\u00edntomas preocupantes al oficializarse alzas en renglones de neto consumo popular, marc\u00f3 una tendencia siempre alcista, hasta llegar en diciembre a niveles agobiantes. El verdadero computador de la vi\u00adda est\u00e1 en la tienda o en la plaza de mercado y es all\u00ed donde el pue\u00adblo, que no entiende las enredadas explicaciones del Dane, compara la real disminuci\u00f3n del dinero. La desmesurada sensaci\u00f3n de bonanza que determin\u00f3 la buena suerte del caf\u00e9 en los mercados internacionales fue el mayor castigo para el hombre raso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien se entienden los esfuerzos del Gobierno por controlar el desborde de los precios, sometidos al vaiv\u00e9n de circuns\u00adtancias caprichosas, y se reconoce el beneficio de ciertas medidas dr\u00e1sticas que se adoptaron para evitar mayores desajustes. Bajo el influjo de una buena estrella \u2013el caf\u00e9 \u2013 se acentu\u00f3 una aguda des\u00adcompensaci\u00f3n social y su rigor result\u00f3 a\u00fan m\u00e1s pronunciado en las zonas cafeteras. En ellas los precios aumentaron m\u00e1s velozmente que en el resto del pa\u00eds, siempre bajo el acicate de la invasi\u00f3n de d\u00f3lares, que en la pr\u00e1ctica solo es una invasi\u00f3n de dolores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los co\u00admerciantes de art\u00edculos de la econom\u00eda dom\u00e9stica se acostumbraron a fijar precios cada vez m\u00e1s especulativos en la medida que avanzaban las noticias sobre nuevos juntos ganados en el exterior. Ellos, por l\u00f3gica que es dif\u00edcil contrarrestar en la pr\u00e1ctica, no se resignan a niveles est\u00e1ticos, si se imaginan, o lo saben, que los bolsillos de los cafeteros son todos los d\u00edas m\u00e1s abundantes. Esta guerra de po\u00adsiciones termina pag\u00e1ndola el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inmensa mayor\u00eda de los colombianos, ese pueblo raso que no tiene una sola pepa de caf\u00e9 y que vive de presupuestos fijos e insuficientes, recibe el impacto de tales des\u00adbarajustes. Su capacidad econ\u00f3mica se reduce implacablemente, mien\u00adtras son otros los beneficiados en el r\u00edo revuelto de las desigualda\u00addes sociales. Se dir\u00e1 que se trata de un fen\u00f3meno mundial, lo que no es remedio para quienes sufren en carne viva el aguij\u00f3n de estos rigores, ni justificaci\u00f3n para no buscar la soluci\u00f3n a nuestras penurias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inmoralidad de convirti\u00f3 en terrible flagelo de la sociedad, con hondas repercusiones en la vida colombiana. Fraudes, peculados, abusos de autoridad, despilfarro de bienes p\u00fablicos, y en una pa\u00adlabra, inmoralidades de diverso orden, se cometieron al amparo de esta democracia que da para todo, hasta para delinquir impunemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La justicia, lenta para aplicar correctivos, cuando no sorda para es\u00adcuchar el clamor del pueblo, se mueve entre sistemas obsoletos y resulta, por eso mismo, ineficaz para sanear nuestras costumbres. Con el socorrido argumento de la falta de pruebas, muchos delitos se quedan sin castigo y muchos delincuentes campean por las calles en busca de nuevas oportunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuerzas extremistas en el orden laboral pretendieron desbocar el imperio de las instituciones, siempre al grito de las reivindicaciones sociales. La huelga en los servicios p\u00fablicos perturb\u00f3 las bases de respetables establecimientos. Desde peri\u00f3dicos y gacetillas que circulan libremente por los re\u00adcintos de las empresas y por calles y veredas, se estimula la sub\u00adversi\u00f3n y se invita a la clase proletaria a apoderarse de los con\u00adtroles administrativos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ola de secuestros sembr\u00f3 el p\u00e1nico entre las clases trabaja\u00addoras, las productoras del capital, y ciudades como Medell\u00edn, emporio de riqueza y de prosperidad social, fueron vilipendiadas por bandas de facinerosos cuyo \u00fanico objetivo es desconcertar a la sociedad y aumentar el caudal de sus fondos mal habidos para ponerle velas a la revoluci\u00f3n. Bueno es registrar el \u00e9xito que tuvieron las autori\u00addades en los \u00faltimos d\u00edas al interceptar la acci\u00f3n de estas fuerzas y devolver, por lo menos en parte, la confianza perdida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se abre el a\u00f1o de 1977 con una sonrisa en los labios. Los comienzos de a\u00f1o dan motivo para el optimismo. Bien pudiera suceder que llegara, por fin, el desahogo que necesita y reclama la clase media. Se anuncian medidas m\u00e1s equitativas en el campo tributario y como hecho visible se cambia de personaje en el Ministerio de Hacienda, lo que resulta buen augurio, pues la gente termina cans\u00e1ndose de los viejos rostros, sobre todo si en ellos se confun\u00adde la explicaci\u00f3n de ciertos sinsabores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Voces tan eminentes como la del ilustre ex presidente Lleras Camargo claman por la moralidad y le hacen eco las conciencias limpias del pa\u00eds. Los padres de fami\u00adlia, agobiados de penurias, esperan el a\u00f1o con mejor suerte y con\u00adf\u00edan, sobre todo, en el freno de la especulaci\u00f3n. Ojal\u00e1 que la sonrisa del optimismo, tan caracter\u00edstica en los d\u00edas de la eufo\u00adria navide\u00f1a, no sea solo una expresi\u00f3n mec\u00e1nica, sino que acompa\u00f1e a los colombianos a lo largo de 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 27-I-1977.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Termina con el a\u00f1o 1976 una etapa especialmente dura para los colombianos. Dificultades de todo orden, sobre todo en los cam\u00adpos econ\u00f3mico y social, fueron la caracter\u00edstica predominante a lo largo de estos doce meses que se cierran. 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