{"id":3436,"date":"2011-10-02T23:45:48","date_gmt":"2011-10-03T04:45:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3436"},"modified":"2014-04-28T19:28:51","modified_gmt":"2014-04-29T00:28:51","slug":"el-cafe-sin-recolectores-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/02\/el-cafe-sin-recolectores-2\/","title":{"rendered":"El caf\u00e9 sin recolectores"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suena a broma la noticia de que el caf\u00e9 amenaza perderse por falta de brazos. En distintos lugares viene sinti\u00e9ndose en estos d\u00edas el grito de alarma ante la escasez de obreros para exprimirles el fruto a los cafetales. Dentro de los contrastes de un pa\u00eds que se da el lujo de poner en los mercados mundiales la mayor cotizaci\u00f3n que ha registrado el term\u00f3metro cafetero, y que al propio tiempo tiene una inmensa poblaci\u00f3n angustiada, los recolectores hacen un pacto secreto para vender a precio de inflaci\u00f3n la mano de obra que todos los d\u00edas debe valer m\u00e1s si los clarines de la bonanza re\u00adsuenan con \u00edmpetus arrolladores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es el precio de la riqueza. Ahora que los cafetales est\u00e1n cargados de esperanzas en varias zonas de cosecha, la poblaci\u00f3n n\u00f3mada que recorre el \u00a0pa\u00eds en busca de trabajo se niega a recoger el caf\u00e9 si no se le retribuye a los precios que quiera imponer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un sindicato invisible movido entre telones por las conocidas fuerzas de la intransigencia, en afanoso intento por bloquear la econom\u00eda regional. Los cafeteros, alarmados, van subiendo los jornales bajo presiones que no pueden discutir, porque el reto es disparejo, y que est\u00e1n dislocando peligrosamente la realidad de los campos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jornalero decide, de pronto, hermanarse con la bonanza y termina cobrando la pros\u00adperidad que se grita con tanta algazara. Es una manera de subir al tren de la victoria. Bien es sabido que quien tenga en el momento una mata de caf\u00e9, as\u00ed sea pobre de remate, ipso facto es catalogado como millonario. Desgranar un cafeto es se\u00f1al de fuerza, de poder\u00edo, de auto\u00adm\u00f3vil \u00faltimo modelo, de viaje a Europa. Y como los bienes terrenales deben compartirse, ah\u00ed tenemos a este ej\u00e9rcito de recolectores listos a cobrar su parte, instigados por los maes\u00adtros del conflicto permanente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el caf\u00e9 adquiere de con\u00adtinuo nuevos puntos en los mer\u00adcados internacionales y por doquier se anuncian r\u00edos de leche, as\u00ed para la mayor\u00eda resulten r\u00edos de hiel, los jor\u00adnaleros no quieren confor\u00admarse con precios que no suban por la misma escalera que la del propietario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un recolector de caf\u00e9 ganaba hasta hace poco, bien pagado, $ 60 por arroba recogida. M\u00e1s tarde, a medida que la br\u00fajula de Nueva York miraba m\u00e1s hacia arriba, el jornal pas\u00f3 r\u00e1pido la frontera de los $ 100 por arroba, hasta llegar en dos volandas a $ 150, y de ah\u00ed a $ 200, precio que se est\u00e1 abriendo campo ante la aparente escasez de brazos. Un obrero eficiente recoge tres arrobas, o sea que devenga $ 600 diarios, para un total de $18.000 al mes. El mediocre ganar\u00e1 $ 8.000. Ambos desean sueldo de ejecutivo de empresa privada. Exigen, adem\u00e1s, excelente alimenta\u00adci\u00f3n y dormitorio, y se reservan el derecho de insultar al patrono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una carrera desenfrenada, desconocida por el pa\u00eds que no vive al lado de los cafetales, la que est\u00e1 creando este peligroso clima de distorsi\u00f3n del campo. El due\u00f1o de la finca, acosado por las cargas fiscales, debe adem\u00e1s afrontar la revancha de jornales desorbitados, con de\u00adtrimento de su producci\u00f3n. El \u00a0obrero, que no hab\u00eda visto tan\u00adtos billetes juntos, termina dilapid\u00e1ndolos al final de la semana. Esos billetes entran, sin pena ni gloria, a la danza de las alegr\u00edas tontas. Se dice, con cierta melancol\u00eda, que nadie sabe para qui\u00e9n trabaja y que la bonanza no es, definitivamente, para los cafeteros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay recolectores. Pero s\u00ed hambre, y desem\u00adpleo, y malestar social&#8230; Miles de brazos se necesitan en el momento. Los aspirantes no contestan a lista porque prefie\u00adren presionar. Se han conver\u00adtido en burgueses del salario que se escoden entre el transis\u00adtor en espera de que la bonanza siga regando nuevas ben\u00addiciones, que ellos cobrar\u00e1n con tarifas tasadas para la ocasi\u00f3n. Bien puede perderse, mientras tanto, buena cantidad de caf\u00e9, pues la bonanza da para todo, hasta para el despilfarro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las t\u00e1cticas para dominar es\u00adta revuelta del campo no pare\u00adcen dif\u00edciles. Con dos o tres d\u00edas a la semana que se llevaran los colegios a contagiarse de agricultura, se dar\u00eda buena lecci\u00f3n a los explotadores. Recoger caf\u00e9 es una tarea de m\u00fasculo, y nada m\u00e1s. La m\u00e1quina, esta vez, no ha lo\u00adgrado desplazar al hombre. Por eso los burgueses del salario se consideran insustituibles. Remplazarlos por estudiantes, por soldados, por voluntarios de todas las edades y todas las categor\u00edas, ser\u00e1 la contraofen\u00adsiva que reclama la hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-IV-1977.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Suena a broma la noticia de que el caf\u00e9 amenaza perderse por falta de brazos. En distintos lugares viene sinti\u00e9ndose en estos d\u00edas el grito de alarma ante la escasez de obreros para exprimirles el fruto a los cafetales. 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