{"id":3443,"date":"2011-10-03T00:01:06","date_gmt":"2011-10-03T05:01:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3443"},"modified":"2014-04-14T16:23:48","modified_gmt":"2014-04-14T21:23:48","slug":"los-domicilios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/03\/los-domicilios\/","title":{"rendered":"Los domicilios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><em>(Cuando en el pa\u00eds casi no se conoc\u00eda este servicio)<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los ingredientes m\u00e1s amables que tiene Armenia es el de los domicilios. A trav\u00e9s de este medio existe un amable sentido de colaboraci\u00f3n, servicio y simpat\u00eda. Bastaba (hoy es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil conseguirlo) con levantar el tel\u00e9fono y pedir que el pan, la gaseosa o cualquier menuda necesidad en la vida de los hogares se enviaran a domicilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pocos minutos se ten\u00eda frente a la puerta de la residencia a un acucioso muchacho portando el encargo y provisto de las vueltas que ya hab\u00edan quedado convenidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era tal el grado de servicio, que un simple mejoral volaba a lomo de la bicicleta. Lo mismo se atend\u00eda el mercado abundante que el art\u00edculo min\u00fasculo. Lo que interesaba era complacer al cliente. El mu\u00adchacho \u00e1gil y despierto, dedicado s\u00f3lo a visitar residencias, no pod\u00eda, por l\u00f3gica, llamarse sino \u00abdomi\u00adcilio\u00bb. As\u00ed se ha quedado. Era, aunque con restricciones cada vez m\u00e1s evidentes, una imagen del due\u00f1o del negocio, un personaje atento y servicial, un portador de amistad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio de los tiempos ha venido dis\u00adminuyendo esta costumbre. La ciudad, sin darse cuenta, pierde uno de sus lados m\u00e1s atractivos y pintorescos al permitir que sus domicilios desaparezcan. No nos quejemos de que en las grandes ciudades, tan espaciosas como deshumanizadas, no exista esta figura que recorre las calles dispensando colabo\u00adraci\u00f3n. Pero lamentemos que Armenia, ciudad humana, se ol\u00advide de sus domicilios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy son pocos los negocios que a\u00fan conservan la tradici\u00f3n. Ya no queda f\u00e1cil, como anta\u00f1o, descolgar el tel\u00e9fono para conseguir que el due\u00f1o de la tienda sit\u00fae la mercanc\u00eda en el hogar, bien por haber suprimido el cargo, bien por considerar que el pedido no justifica el esfuerzo. Aquel sentido de atenci\u00f3n se ha condicionado a situaciones especiales. Por eso mismo, Armenia ha dejado de ser tan servicial como en otras \u00e9pocas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio tiene explicaciones. La imposici\u00f3n del salario m\u00ednimo invadi\u00f3 los predios de peque\u00f1os negocios que no pod\u00edan soportar sus efectos. Para muchos comerciantes o tenderos no quedaban alternativas, as\u00ed los empleos fueran tan menudos como los de estos mensajeros que se ve\u00edan retribuidos, en forma adicional al sueldo, con las recompensas que les conced\u00edan los hogares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y antes que exponerse a pleitos, les resultaba mejor prescindir del cargo, el que al fin y al cabo s\u00f3lo exist\u00eda a t\u00edtulo de liberalidad y no iba a afectar la marcha del negocio. Eso lo pensaron muchos propietarios, y as\u00ed procedieron. La llegada del salario m\u00ednimo marc\u00f3 otro rumbo para los domicilios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos buenos muchachos, que redondeaban un salario razonable a base de propinas, de un momento a otro se quedaron sin trabajo. Muchos fueron a dar a lugares de vicio y cambiaron la bicicleta por la papeleta de marihuana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quedan, por fortuna, propietarios que todav\u00eda se preocupan por los domicilios. Algunos ya entraron en la regla del salario m\u00ednimo. La instituci\u00f3n del mensajero todav\u00eda no ha desaparecido, aunque se ha limitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien valdr\u00eda la pena que no se dejara borrar esta cara amable de la ciudad. Los due\u00f1os de negocios podr\u00edan hacer un es\u00adfuerzo si consideran que el domicilio es un medio de ventas. Muchos lo saben y es\u00adt\u00e1n ganando ventaja sobre el vecino, que no entiende que la competencia se monta ofreciendo atractivos para el cliente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Satan\u00e1s, <\/strong><\/em>Armenia, 23-IV-1977.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Cuando en el pa\u00eds casi no se conoc\u00eda este servicio) \u00a0Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Uno de los ingredientes m\u00e1s amables que tiene Armenia es el de los domicilios. A trav\u00e9s de este medio existe un amable sentido de colaboraci\u00f3n, servicio y simpat\u00eda. 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