{"id":346,"date":"2009-07-26T21:46:16","date_gmt":"2009-07-26T21:46:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=346"},"modified":"2014-05-16T14:34:38","modified_gmt":"2014-05-16T19:34:38","slug":"biografia-de-una-angustia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/07\/26\/biografia-de-una-angustia\/","title":{"rendered":"Biograf\u00eda de una angustia"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/B_angustia1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-347\" title=\"B_angustia\" alt=\"B_angustia\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/B_angustia1-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El hombre siempre ha sentido espanto ante la muerte. Lo horroriza la sangre. Muchos se desvanecen ante ella. La sangre es la vida, y perderla es morir. Cuando sale a borbotones y no se detiene como en la escena dantesca que se acaba de narrar, a uno se le hiela la propia sangre.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita-150x70.jpg\" width=\"150\" height=\"70\" \/><\/a><strong><span>Pr\u00f3logo<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><span id=\"text1\"> <strong><em>DIMENSI\u00d3N DE LA ANGUSTIA<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice el fil\u00f3sofo dan\u00e9s S\u00f6ren Kierkegaard que \u00absi el hombre fuese un animal o un \u00e1ngel, no ser\u00eda nunca presa de la angustia.\u00bb. \u00c9sta es connatural al ser humano y arranca desde Ad\u00e1n con el concepto del pecado. El mismo autor se\u00f1ala que \u201cquien ha aprendido a angustiarse en debida forma, ha aprendido lo m\u00e1s alto que cabe aprender\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas deducciones permiten deducir que el hombre no lograr\u00e1 librarse nunca de la angustia, aunque es posible administrarla para que no le arruine la existencia. Si no se sabe manejar la angustia, y para esto no existen f\u00f3rmulas infalibles, la infelicidad es desastrosa. Sufren m\u00e1s los esp\u00edritus sensibles, los so\u00f1adores y los genios, ya que la ansiedad crece en proporci\u00f3n al grado de hiperestesia del individuo. Cuanto m\u00e1s esp\u00edritu, tanta m\u00e1s angustia. Y en sentido contrario, la falta de esp\u00edritu produce felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conozco un ser angustiado desde la cuna. Su desgracia, lejos de curarse o mitigarse, siempre fue en ascenso. Dominado por la perturbaci\u00f3n del esp\u00edritu, se abri\u00f3 las venas. Lo salv\u00f3 la casualidad, y otra vez continu\u00f3 sufriendo, ahora con m\u00e1s inquietud. La v\u00edctima de esta zozobra creciente no ha muerto todav\u00eda, de muerte natural, pero muere todos los d\u00edas de amargura pavorosa. Vive m\u00e1s en la tumba que en el mundo. Pronto cumplir\u00e1 89 a\u00f1os, edad longeva para cualquier mortal, incluso para Germ\u00e1n Arciniegas, que ya pas\u00f3 de los 90 y sigue siendo joven. La diferencia entre ambos consiste en que el uno aprendi\u00f3 a manejar la angustia y el otro no. Los dos comenzaron al tiempo sus carreras literarias en la misma Bogot\u00e1 gris y meditativa. Ambos son grandes talentos de Am\u00e9rica. Pero el uno es feliz y el otro desdichado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sic\u00f3logos y los siquiatras han fracasado con Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, el poeta que no logr\u00f3 dominar sus neuronas. Habr\u00eda que censurar en este caso no al paciente sino a la ciencia, la cual no ha sido capaz de cantar victoria sobre una mente trastornada en lindes con la locura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este libro es el reflejo de una angustia. Y de una angustia c\u00f3smica, para mayor precisi\u00f3n. Cuando pretend\u00eda escribirlo me hall\u00e9 frente a este dilema: \u00bfhay que ensalzar al poeta, a quien le sobran elogios, o dignificar su angustia, encumbrar su locura? \u00a1Dignificar su angustia, encumbrar su locura! Por eso, mi libro es la biograf\u00eda de una angustia. No es la biograf\u00eda de un hombre, en el estricto sentido de ponerlo a caminar sobre el planeta con precisi\u00f3n de fechas y con acomodo de datos (a veces, esto es la historia), sino que es la ampliaci\u00f3n de un concepto: el dolor. En el dolor de este poeta se compendia el dolor de toda la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda no habr\u00eda plasmado, sin su tragedia, su obra portentosa. Es \u00e9sta una de las m\u00e1s bellas manifestaciones del esp\u00edritu que se hayan escrito en el mundo. Si como Rimbaud no hubiera descendido al infierno, la humanidad se habr\u00eda perdido de este destello genial que, para honra de Colombia, ilumina hoy el concierto de las naciones. \u201cLa desgracia \u2013dijo Rimbaud\u2013 ha sido mi dios. Me revolqu\u00e9 en el fango. Me sequ\u00e9 con el aire del crimen. Y le jugu\u00e9 buenas partidas a la locura\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda, Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda intent\u00f3 suicidarse. Lo delat\u00f3 un hilo de sangre que alg\u00fan vecino, despavorido, hizo detener para que la poes\u00eda lanzara uno de los gritos m\u00e1s hondos que hayan salido jam\u00e1s de las cavernas de la muerte. Esos cantos, recogidos en el libro <em>Tempestad<\/em>, representan el drama del hombre desvertebrado que cae en las sombras del sepulcro y luego, para infortunio suyo, resucita. La intensidad de esta tragedia no gira hacia el hecho pasado sino a que el acto pueda repetirse, como varias veces ha tratado de suceder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta estaba loco. Y gracias a su angustia demencial le brotaron los versos m\u00e1s asombrosos sobre el trance sin regreso, que \u00e9l super\u00f3, cuando no ha debido desandar el camino. \u00c9sa es su mayor desgracia: seguir viviendo angustiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra faceta generadora de graves conflictos es la vida del poeta en su confusi\u00f3n religiosa. De m\u00edstico sereno salta a arrebatado poeta de la ciencia. Dios, en su m\u00e1s extenso sentido, inspir\u00f3 su primera poes\u00eda. Vienen despu\u00e9s tiempos de escepticismo e incredulidad religiosa. Por \u00e9pocas deja ir a Dios y m\u00e1s tarde, como un desesperado, lo busca y lo encuentra. Y otra vez se le escapa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo individuo tiene un fondo religioso que no puede negar porque hace parte de su especie y de su inmortalidad. Si se abjura de la fe ancestral, la personalidad se desorienta y el esp\u00edritu se trastorna. Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, a pesar de sus desconciertos, siempre se ha reconciliado con Dios; incluso, y por ello mismo, en sus m\u00e1s terribles trances frente a la soledad y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ponerme a escribir las p\u00e1ginas de este libro hab\u00eda le\u00eddo un ilustrado ensayo de Vicente Land\u00ednez Castro sobre lo que debe ser la biograf\u00eda moderna. All\u00ed aprend\u00ed que no s\u00f3lo se escriben biograf\u00edas sobre hombres, sino tambi\u00e9n sobre r\u00edos, animales, estados del alma y toda clase de acontecimientos humanos. \u201cEn la actualidad \u2013dice Land\u00ednez Castro\u2013, la biograf\u00eda tiene el encanto de la novela, la erudici\u00f3n de la historia, la gracia de la cr\u00f3nica y la profundidad de un tratado de psicolog\u00eda. Persigue ella entregarnos la veraz y viva imagen del hombre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este libro, m\u00e1s que la historia de un poeta, es el retrato que busca ser de su alma. Me he esforzado por captar con estas pinceladas su ansiedad cr\u00f3nica, y ojal\u00e1 que el resultado no sea inferior al prop\u00f3sito de llevar a los colombianos, sobre todo, el cuadro palpitante de un alma afligida que hoy languidece, como aquella llama al viento de Porfirio Barba-Jacob, en lejana tierra. \u00c9ste es un tratado sobre la angustia. Y aspira a ser, por consiguiente, un espejo del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por razones obvias, en este trabajo aparecen muchas veces las palabras M\u00e9jico y sus derivados, que el autor escribe con j, incluso cuando proceden de cartas y peri\u00f3dicos recibidos de la tierra azteca, en la cual la graf\u00eda de tales vocablos se usa con x a pesar de pronunciarse con j. En estas p\u00e1ginas sigo la regla de la Real Academia seg\u00fan la cual no hay en espa\u00f1ol palabras que se escriban de un modo y se pronuncien de otro. <em>M\u00e9xico<\/em>, con x, es una graf\u00eda de uso mejicano, que tiene adem\u00e1s sentido nacionalista y traiciona la fon\u00e9tica. En mi escritura defiendo el uso colombiano de la jota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong>GUSTAVO P\u00c1EZ ESCOBAR<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita-150x70.jpg\" width=\"150\" height=\"70\" \/><\/a><span>Un fragmento de la obra <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong><em>PRESENCIA DE LA MUERTE<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"right\"><em>Vi al cuervo de Edgar barren\u00e1ndome la nuca con su<br \/>\ntaladro c\u00f3rneo,<br \/>\ny me abr\u00ed las arterias para el trance infinito.<br \/>\n<\/em>Libro Tempestad<em>, <\/em>1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">El 29 de septiembre de 1979, una noticia brusca le da la vuelta al mundo: Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda se ha abierto las venas. El mundo se sorprende. Colombia se estremece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las 5 de la ma\u00f1ana ocurre la tragedia. El poeta, \u201cdestrozado materialmente por la imagen de una mujer a la que sigue amando\u201d, seg\u00fan lo declara m\u00e1s tarde, presa de infinita angustia, se abre las arterias. La sangre ha ca\u00eddo en una vasija preparada para el efecto, y cuando \u00e9sta se llena, forma un cauce que llega a la calle. El poeta, en medio de tremendo pavor, presencia su propia agon\u00eda. Alg\u00fan amigo coincidencial advierte el flujo de la sangre, derriba la puerta y conduce al agonizante hacia la Cruz Roja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente de la Rep\u00fablica, licenciado Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, amigo y admirador del poeta, pone a su cabecera los mejores m\u00e9dicos del pa\u00eds. El coraz\u00f3n est\u00e1 a punto de detenerse: apenas tiene 25 pulsaciones. La muerte retrocede mientras un soplo de vida inunda la habitaci\u00f3n. Los carbones del sepulcro no alcanzan a prenderse. El poeta sale vivo de la tumba. Al a\u00f1o siguiente publicar\u00e1 <em>Tempestad<\/em>, terrible testimonio de aquellas horas de p\u00e1nico. \u201cEse libro es el infierno bramando en m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre siempre ha sentido espanto ante la muerte. Lo horroriza la sangre. Muchos se desvanecen ante ella. La sangre es la vida, y perderla es morir. Cuando sale a borbotones y no se detiene como en la escena dantesca que se acaba de narrar, a uno se le hiela la propia sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un cuento maravilloso de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez \u2013<em>El rastro de tu sangre en la nieve<\/em>\u2013, publicado por la editorial Oveja Negra en 1983, donde un hilo de sangre que no se estanca mantiene petrificado al lector durante todo el relato. Es un cuento terr\u00edfico, y por fortuna un hermoso cuento de amor, en el cual la lenta agon\u00eda de Nena Daconte, ocasionada por una herida que no cesa de sangrar, invade al propio lector. Parece que Garc\u00eda M\u00e1rquez se hubiera basado en el hilo de sangre salido de las venas del poeta en aquella madrugada de horror que se repleg\u00f3 por los aires de Am\u00e9rica, para escribir su cuento fant\u00e1stico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pardo Garc\u00eda siente desde los lejanos d\u00edas de su juventud especial atracci\u00f3n por la muerte. El suicidio de Silva es para \u00e9l una imagen fascinante que despu\u00e9s traslada a sus propios versos con extra\u00f1o placer. El acercamiento de Pardo Garc\u00eda al poeta muerto es obra de la seducci\u00f3n. En \u00e9l ve su derrotero. Sobre el bardo de los Nocturnos anota lo siguiente Rufino Blanco Fombona: \u201cSilva pertenec\u00eda a la gran familia de los neur\u00f3patas: delirante, ansioso, erot\u00f3mano y, por \u00faltimo suicida (\u2026) El poeta, no m\u00e1s feliz que el h\u00e9roe, apur\u00f3 tambi\u00e9n la copa socr\u00e1tica. Se hab\u00eda partido el coraz\u00f3n con una bala. Elegante hasta sus \u00faltimos momentos, se mat\u00f3 con tan estudiadas precauciones que su lecho no estaba desarreglado. Del coraz\u00f3n, herido, hab\u00eda brotado un arroyito que empurpur\u00f3 las blancas s\u00e1banas. Un hilo de sangre, como una culebrita roja, serpenteaba en el suelo\u201d. Ese mismo arroyito de sangre es el que denuncia el intento suicida de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCoincidencias del destino? \u00a1No! Pardo Garc\u00eda llevaba en el cerebro, desde sus visitas al cementerio bogotano, la idea fija de la muerte. La \u00fanica diferencia entre ambos suicidios es que a Pardo Garc\u00eda no lo acompa\u00f1\u00f3 la suerte para morir. No fue, en su fatal determinaci\u00f3n, llamado por los dioses que asistieron a S\u00f3crates cuando con admirable serenidad bebi\u00f3 la cicuta. El poeta colombiano se abre las venas, como Petronio, pero luego se las tapona la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-192\" title=\"cenefita\" alt=\"cenefita\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/cenefita-150x70.jpg\" width=\"150\" height=\"70\" \/><\/a><strong><span>Comentarios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\"><strong>Fragmentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un libro amargo, pero intenso y estremecedor. Qu\u00e9 afortunado y bien logrado paralelo el que hiciste de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda con Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva, los m\u00e1s fieles retratistas de la Bogot\u00e1 de anta\u00f1o, del fr\u00edo del p\u00e1ramo y de la niebla triste y g\u00e9lida que envolv\u00eda como un sudario tanto los cuerpos como las almas de los ensimismados habitantes. <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em> est\u00e1 llamada a ser considerada como una obra cl\u00e1sica en su g\u00e9nero, y como una fuente de ineludible consulta <strong>Vicente Land\u00ednez Castro<\/strong>, Barichara, 15 de marzo de 1995. <em>Repertorio Boyacense,<\/em> junio de 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tan dram\u00e1tica la historia de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, que alguna vez dud\u00e9 que fuera cierta. Leyendo tu libro, ya no puedo poner en duda que fue el poeta magistral y tr\u00e1gico. De qu\u00e9 fatal manera sign\u00f3 la vida de Germ\u00e1n aquel p\u00e1ramo de hielo de su aterrorizada infancia. Esta biograf\u00eda me tiene hechizada. Tal vez mucho m\u00e1s ahora que cuando de labios del maestro escuchaba la narraci\u00f3n de su vida vac\u00eda. Pero ni la soledad ni el destino mismo, ni su propio exc\u00e9ntrico modo de vida, pusieron barrera al talento fuera de serie de uno de los m\u00e1s grandes poetas del mundo. <strong>Gloria L\u00f3pez de Robledo<\/strong>, Manizales, 15 de marzo de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trabajo como corrector en la Imprenta Patri\u00f3tica del Instituto Caro y Cuervo; tuve el honor de trabajar en su excelente libro <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em> desde la revisi\u00f3n del original (entre los m\u00e1s pulcros y leg\u00edtimamente profesionales que hayan pasado por mi humilde escritorio), prosiguiendo con las sucesivas pruebas que se van elaborando hasta garantizar la impecabilidad de la edici\u00f3n. Al recorrer la biograf\u00eda escrita por usted, pude llegar a conocer \u00edntimamente el alma de precipicio del poeta, con lo cual mi admiraci\u00f3n por \u00e9l y mi comprensi\u00f3n de su obra alcanzaron un alto nivel, m\u00e1s profundo y entra\u00f1able. <strong>Roberto Pinz\u00f3n Galindo,<\/strong> Bogot\u00e1, 3 de abril de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em>, usted se consagra como tremendo bi\u00f3grafo de uno de los m\u00e1s grandes poetas que ha dado Hispanoam\u00e9rica. Usted se sublim\u00f3 al haber tenido el coraje de exprimir material tan abrupto, tan divino-diab\u00f3lico, tan antisocial, tan rudo y tan c\u00f3smico. Sus p\u00e1ginas brillan por la fluidez de su estilo, la facilidad de decir cosas dif\u00edciles, la habilidad de enderezar lo torcido. La personalidad de don Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda es extremadamente polifac\u00e9tica, y yo, personalmente, tengo ideas muy encontradas y opuestas acerca de la naturaleza de este monstruo del mundo \u00e9tico y del clima po\u00e9tico. <strong>Vicente Jim\u00e9nez<\/strong>, Orlando, Estados Unidos, 10 de abril de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1ez Escobar nos entrega una apasionante biograf\u00eda del poeta Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, fallecido en la ciudad de M\u00e9xico, donde vivi\u00f3 y trabaj\u00f3 a lo largo de 60 a\u00f1os, el 23 de agosto de 1991. Atra\u00eddo por la lectura de Pardo Garc\u00eda y por la revista <em>Nivel,<\/em> P\u00e1ez Escobar inici\u00f3 la redacci\u00f3n de la obra citada hace algunos a\u00f1os. Para mayor informaci\u00f3n, escribi\u00f3 al poeta y entre ellos se produjo una serie de cartas maravillosas, cartas que se incluyen en el libro. Por fin, acompa\u00f1ado de su esposa, el bi\u00f3grafo vino a M\u00e9xico para conocer personalmente al poeta y hablar con \u00e9l. En s\u00edntesis, una obra extraordinaria y muy necesaria, \u00e9sta que P\u00e1ez Escobar pone en nuestras manos ya que, como bien lo afirma Plinio el joven, \u201ces una misi\u00f3n noble rescatar del olvido a los que merecen ser recordados. <strong>Luis D. Salem<\/strong>, <em>Excelsior, \u00daltimas Noticias,<\/em> Ciudad de M\u00e9jico, 23 de marzo de 1995. <em>Revista Manizales,<\/em> mayo de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta lectura me ha hecho remontarme a 1969 cuando, siendo yo c\u00f3nsul general de Colombia en Ciudad de M\u00e9xico, conoc\u00ed al gran poeta Pardo Garc\u00eda y tuve el privilegio de ser recibido por \u00e9l en su morada. Soy de las pocas personas a quienes \u00e9l distingui\u00f3 con amistad, era muy hura\u00f1o (como dice P\u00e1ez Escobar) y muy celoso de su intimidad, pero muy c\u00e1lido cuando se lograba llegar a su fina, delicada sensibilidad. <strong>\u00d3scar Echeverri Mej\u00eda<\/strong>, <em>Diario del Ot\u00fan,<\/em> Pereira, 3 de julio de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada m\u00e1s acertado que una gran pluma como la suya se ocupe de otra grande, como fue la del creador de una escuela po\u00e9tica que, por sus caracter\u00edsticas propias, yo la llamar\u00eda \u201cpardogarciana\u201d. El maestro Germ\u00e1n Pardo sab\u00eda del gran aprecio que usted siempre le profes\u00f3 \u2013sentimientos que estuvieron correspondidos\u2013, por lo que a \u00e9l no le sorprender\u00eda, si acaso hay percepciones en el m\u00e1s all\u00e1, este justo homenaje post mortem. <strong>Henry Kronfle<\/strong>, M\u00e9jico, D. F., 4 de mayo de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Usted retrata a Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda en la realidad cotidiana con prolija exactitud: su impecable atuendo, sus maneras, su hospitalidad presente en los peque\u00f1os detalles, y, sobre todo, su dolorosa soledad. Me conmovi\u00f3 el paralelismo que establece usted entre Asunci\u00f3n Silva y Germ\u00e1n. Temporalmente Pardo Garc\u00eda era un rom\u00e1ntico. Usted se centra en algo que para m\u00ed es fundamental: la angustia c\u00f3smica de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda. All\u00ed reside su singularidad y genialidad. La hermandad del poeta con Einstein desmesura su poes\u00eda; en su libro usted trata el tema con sabia ecuanimidad. Tal vez ese g\u00e9nero de poes\u00eda no sea la que le d\u00e9 la inmortalidad. Mas el que sepa leer hallar\u00e1 en Germ\u00e1n al poeta del Apocalipsis y en sus poemas \u00faltimos la comuni\u00f3n con lo Absoluto. <strong>Carmen de la Fuente<\/strong>, Lomas Verdes, Estado de M\u00e9jico, 30 de julio de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1ez Escobar, esp\u00edritu alerta y sensitivo, se document\u00f3 cuidadosamente, explor\u00f3 zonas tenebrosas, indag\u00f3, busc\u00f3, confront\u00f3 y, sobre todo, reley\u00f3 y estudi\u00f3 con atenci\u00f3n la poes\u00eda huracanada en la que el maestro deja inn\u00fameras r\u00e1fagas testimoniales del dolorido y espantoso existir. Pardo Garc\u00eda queda en este libro muy fielmente reflejado. Pocas veces un t\u00edtulo fue mejor puesto que el de P\u00e1ez Escobar. <em>Biograf\u00eda de una angustia <\/em>es la vida vista desde adentro, desde lo abisal, desde el infierno mismo del dolor eternamente rugiente y acompa\u00f1ante. <strong>Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda<\/strong>, <em>El Colombiano, Dominical,<\/em> 30 de julio de 1995. <em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> Armenia, 6 de agosto de 1995. <em>Prensa Nueva Cultural<\/em>, Ibagu\u00e9, agosto de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una biograf\u00eda excepcional, con un protagonista excepcional: Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda. Gustavo P\u00e1ez Escobar ha logrado una obra singular, gracias a dos factores fundamentales: la versatilidad y el estilo literarios, de una parte; y la profundidad psicol\u00f3gica, de otra. Esta biograf\u00eda es la penetraci\u00f3n sutil, pero exacta, en los hechos y en los factores psicol\u00f3gicos que incidieron en su realizaci\u00f3n. En este caso, en la creaci\u00f3n po\u00e9tica de Pardo Garc\u00eda, uno de los m\u00e1s grandes poetas colombianos y, quiz\u00e1s, el m\u00e1s fecundo de todos ellos <strong>Sergio Mej\u00eda Echavarr\u00eda<\/strong>, <em>El Colombiano,<\/em> Medell\u00edn, 9 de agosto de 1995. <em>Platea, 33<\/em>, No. 119, Medell\u00edn, septiembre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo con sumo inter\u00e9s la biograf\u00eda de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda. Yo conoc\u00eda su obra sobre todo por las antolog\u00edas de Andr\u00e9s Holgu\u00edn y me ha sorprendido el relato de su vida. <strong>Helena Ara\u00fajo<\/strong>, Lausana, Suiza, 9 de agosto de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pardo Garc\u00eda nos leg\u00f3 una obra po\u00e9tica de magnitud y riqueza sin pares. Alimentada por esa angustia existencial que analiza acertadamente su bi\u00f3grafo. P\u00e1ez Escobar nos lleva a los desolados p\u00e1ramos de las inmediaciones de Choach\u00ed, en donde transcurri\u00f3 para el poeta su amarga infancia que dejar\u00eda profundas huellas en su devenir vital. <strong>Roberto Uribe Pinto<\/strong>, <em>El Nuevo Siglo,<\/em> 22 de agosto de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la lectura de esta magn\u00edfica obra, admiro una vez m\u00e1s el sentido que para usted tiene la amistad. Puede sentirse orgullo de que la palabra promesa est\u00e9 incluida en su c\u00f3digo \u00e9tico de caballero. Usted lo ha logrado, maestro P\u00e1ez Escobar, con toda plenitud. El mismo poeta vislumbr\u00f3 lo que ser\u00eda su estudio y anticip\u00f3 las gracias por su trabajo: \u201cTiene usted una poderosa grandeza de alma para ver lo que est\u00e1 sumergido bajo capas geol\u00f3gicas que acumularon sobre mi alma un derrumbe de amargura\u201d, le escribi\u00f3 el poeta. <strong>Francelina Villalobos de Pico<\/strong>, <em>El Espectador,<\/em> 29 de agosto de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un libro valioso, s\u00f3lido desde todo punto de vista. La forma en que lo estructuras me pareci\u00f3 magn\u00edfica, porque los hechos, la correspondencia entre Germ\u00e1n y t\u00fa, sus poemas que escogiste precisos para momentos o etapas cruciales de su vida; y la angustia, siempre presente, siempre ahondando los acontecimientos, van d\u00e1ndole a tu obra profundo inter\u00e9s y atractivo. <strong>Beatriz Segura de Mart\u00ednez de Hoyos<\/strong>, M\u00e9jico, D. F., 18 de septiembre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sab\u00eda que hab\u00eda escrito la biograf\u00eda del excelso poeta Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, con quien me uni\u00f3 una generosa amistad por m\u00e1s de 50 a\u00f1os, pero la realidad super\u00f3 mi expectativa al encontrar un relato minucioso escrito en un castellano limpio y transparente por el buen prosista Gustavo P\u00e1ez Escobar. El esp\u00edritu del poeta golpeado fuertemente por tantas desdichas le suministr\u00f3 los elementos de rebeld\u00eda y angustia necesarios para inspirarle una obra atormentada, densa y valiosa. Libro rico en an\u00e9cdotas, algunas de las cuales hacen estremecer. Vale la pena leer esta excelente biograf\u00eda de uno de los valores literarios m\u00e1s puros y cimeros de la poes\u00eda colombiana de todos los tiempos. <strong>\u00c1lvaro Orduz Le\u00f3n<\/strong>, <em>El Espectador<\/em>, 3 de octubre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda no ha recibido la atenci\u00f3n cr\u00edtica que merece, a pesar de haber sido propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura. \u00bfSer\u00eda en parte por su larga residencia en M\u00e9xico? \u00bfO por nunca haber querido \u201ccomerciar con sus libros\u201d, como acostumbraba insistir? Ahora este poeta mal comprendido y mal apreciado, que llev\u00f3 una vida atormentada, tiene su bi\u00f3grafo ideal en Gustavo P\u00e1ez Escobar, quien estudia a fondo al hombre en su <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em>.<strong> James W. Roob <\/strong>(profesor emeritus, Washington), <em>El Espectador,<\/em> 23 de octubre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta obra testimonia con entrevistas, an\u00e1lisis, ensayos, poemas, cartas personales entre el poeta y el autor de este interesante libro que requiri\u00f3 un seguimiento muy met\u00f3dico y la investigaci\u00f3n de una biograf\u00eda intensa. <em><strong>Prensa Nueva Cultural<\/strong>,<\/em> Ibagu\u00e9, noviembre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ensayo del notable escritor Gustavo P\u00e1ez Escobar es sin duda el estudio m\u00e1s amplio y profundo que se ha hecho sobre el gran poeta Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda. El autor ha seguido paso a paso las influencias del medio, las influencias literarias y la tremenda soledad que acompa\u00f1\u00f3 durante su larga existencia al poeta de <em>Pankr\u00e1tor<\/em>. Una t\u00e9cnica y una instrumentaci\u00f3n literaria y estil\u00edst<strong><\/strong>ica adecuadas y originales para la realizaci\u00f3n de un trabajo meritorio y muy valioso dentro de la bibliograf\u00eda nacional. <em><strong>La Rep\u00fablica<\/strong>,<\/em> Bogot\u00e1, 19 de noviembre de 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, sin duda, de una obra desgarradora, escrita con prosa magistral, sobre uno de los grandes de nuestra poes\u00eda. Adem\u00e1s de aporte, significa reparaci\u00f3n moral y, tambi\u00e9n, literaria a un valor de dimensi\u00f3n continental. Con esta biograf\u00eda te sit\u00faas como escritor de alt\u00edsima categor\u00eda y, sobre todo, como un analista que ha sido capaz de acompasar el sentimiento con el rigor. <strong>Jorge Mario Eastman V\u00e9lez<\/strong>, embajador de Colombia en Chile, 26 de enero de 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar conduce al lector por los laberintos que lo llevaron a las profundidades del artista, en ocasiones oscuras y en ocasiones luminosas. Es esta una contribuci\u00f3n \u00f3ptima a la cultura colombiana, no solo porque con su trabajo el autor rescata al poeta para las nuevas generaciones, sino porque redime en parte el aura de dureza que han ido adquiriendo a trav\u00e9s del cinismo literario muchos de nuestros escritores. <strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez<\/strong>, desde Miami. <em>Prensa Nueva Cultural,<\/em> Ibagu\u00e9, febrero de 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu libro sobre Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda es una verdadera maravilla; es el homenaje m\u00e1s emocionado y emocionante que pudiera rend\u00edrsele a ese gran hombre singular que vivi\u00f3 el dolor humano en todas sus dimensiones y supo, a trav\u00e9s de ese dolor, entender al hombre y a Dios. Has hecho un trabajo espl\u00e9ndido y en ello encontrar\u00e1s tu mejor recompensa.<strong> A\u00edda Jaramillo Isaza<\/strong>, directora de la revista <em>Manizales,<\/em> 19 de abril de 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obras as\u00ed, escritas con la fren\u00e9tica pasi\u00f3n de quien redime a uno de los m\u00e1s categ\u00f3ricos, atormentados y olvidados poetas latinoamericanos; libros sin giros te\u00f3ricos que opaquen al personaje o conviertan su tragedia en literaria estructura; libros as\u00ed, se\u00f1alan sin pudor, como lo reconoce P\u00e1ez Escobar citando a Sartre en el ep\u00edgrafe de su obra, que \u201cla biograf\u00eda es un arrume de miserias\u201d. <em>Biograf\u00eda de una angustia<\/em> no s\u00f3lo es el m\u00e1s sincero y profundo homenaje que se le haya tributado al poeta ibaguere\u00f1o, sino tambi\u00e9n una visi\u00f3n metaf\u00edsica y psicol\u00f3gica del acto po\u00e9tico. <strong>Humberto Senegal<\/strong>, <em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> 7 de agosto de 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato que hace usted de la vida y las m\u00faltiples facetas del poeta es realmente maravilloso. Yo ten\u00eda un muy prejuiciado concepto sobre este escritor y lo imaginaba t\u00edmido y aislado, casi sumiso ante el destino que le toc\u00f3 vivir desde muy peque\u00f1o. Usted retrata, por el contrario, un alma impetuosa y de una firmeza extraordinaria en toda su existencia. La tenue l\u00ednea Ibagu\u00e9, Choach\u00ed, El Verj\u00f3n, el Bogot\u00e1 macilento de 1918 y finalmente su expatriaci\u00f3n voluntaria al gran pa\u00eds mexicano, deja entrever el profundo dolor de su alma, que debe ser la columna vertebral de su poes\u00eda. <strong>Eduardo Arcila Rivera<\/strong>, Siglo del Hombre Editores, Bogot\u00e1, 15 de noviembre de 2007.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre siempre ha sentido espanto ante la muerte. Lo horroriza la sangre. Muchos se desvanecen ante ella. La sangre es la vida, y perderla es morir. Cuando sale a borbotones y no se detiene como en la escena dantesca que se acaba de narrar, a uno se le hiela la propia sangre. 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