{"id":3474,"date":"2011-10-03T09:38:47","date_gmt":"2011-10-03T14:38:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3474"},"modified":"2014-03-12T18:06:03","modified_gmt":"2014-03-12T23:06:03","slug":"talleres-de-la-infancia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/03\/talleres-de-la-infancia\/","title":{"rendered":"Talleres de la infancia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Euclides Jaramillo Arango, el excelente maestro de la literatura que desde el Quind\u00edo labora incansablemente su universo literario y que es adem\u00e1s uno de los m\u00e1s autorizados folcloristas del pa\u00eds, penetra con devoci\u00f3n, con verdadero empe\u00f1o amoroso, en el mundo il\u00edmite de la infancia y nos descubre todo un venero de nostalgias y remembranzas en el alma del juguete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fabrica, para su propio goce \u00edntimo, que \u00e9l quiere compartir con los viejos de su generaci\u00f3n, y que acaso se convierta en entretenimiento para los j\u00f3venes de hoy, su ya c\u00e9lebre obra <em>Talleres de la infancia<\/em> que en a\u00f1os pasados fue distribuida por nuestras embajadas en el mundo y que ahora acaba de ser reeditada por los comit\u00e9s cafeteros de Antioquia y el Quind\u00edo como homenaje a la Federaci\u00f3n Nacional Cafeteros en sus cincuenta a\u00f1o de existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un acopio impresionante de datos y particularidades sobre los juegos y juguetes que anta\u00f1o divert\u00edan a la chiquiller\u00eda, la emocionaban y la hac\u00edan gozar del mundo misterioso y encantado, el autor, con el ingenio que lo caracteriza, descu\u00adbre en cada entretenci\u00f3n, en cada part\u00edcula del juguete, la propia presencia de Dios que se recrea con los retozos de una \u00e9poca descomplicada que ha sido deslucida por la irrupci\u00f3n de tanto invento mec\u00e1nico y electr\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s gozaba la juventud de hace a\u00f1os con el ratoncito de trapo, el tractor de oruga o la gallina ciega, diversiones trabajadas con la imaginaci\u00f3n abierta y con los materiales fabricados por las manos limpias del ni\u00f1o, que con el kilom\u00e9trico tren que pita desaforado en cada vuelta del camino, y que a los pocos d\u00edas quedar\u00e1 arrinconado en cualquier sitio por falta de combustible, es decir, de inter\u00e9s pura seguirlo rodando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los juguetes modernos, que requieren para ser entendidos de la lectura atenta de instrucciones que por lo general no vienen en castellano, se diferencian de los antiguos en que estos manten\u00edan la emoci\u00f3n, y que acaso por su sencillez resultaban manejables, y en cambio los modernos llegan provistos de enredados y fr\u00e1giles mecanismos, de mucha vistosidad y poca resistencia, que los vuelven latosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son dos mundos distantes y contradictorios: uno sencillo y elemental, y el otro, fastuoso y fugaz; uno retoz\u00f3n, el otro, aburrido. El ni\u00f1o de hoy, v\u00edctima de tiempos agitados donde se juega a la guerra at\u00f3mica y a la aparici\u00f3n de poderosos aparatos c\u00f3smicos, vive sobresaltado y err\u00e1til. Aprende, desde los primeros a\u00f1os, a enredarse con pistolas y municiones \u2013as\u00ed sean de juguete\u2013 y al paso del tiempo se sumerge en una atm\u00f3sfera cargada de venenos sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No lo sorprende el sexo que le descubre el televisor, ni la sangre y atrocidades que chorrean las revista que consigue libremente en cualquier esquina, ni las frivolidades que se usan entre sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n, y que incluso encuentra en sus propios padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o de anta\u00f1o, el monta\u00f1erito que revive con nostalgia Jaramillo Arengo y que pretende que nunca muera, aquel que ignoraba las complicaciones y los vicios del mundo, el que viv\u00eda como un \u00e1ngel de la calle, maestro de su ingenuidad y art\u00edfice de travesuras y enredos inocentes, est\u00e1 hoy proscrito por esta sociedad que prefiri\u00f3 fabricar aprisa los juguetes. El modernismo, sembrado de monstruos, porque no ha sido capaz de conservar el alma limpia del juguete, ha dislocado al mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede ser hoy m\u00e1s \u00e1gil la mente, y acaso m\u00e1s precoz, pero nunca m\u00e1s infantil. El ni\u00f1o actual, desde los primeros saltos por la vida, comienza a tener ficciones de mayor. Lo circunda una sofocante atm\u00f3sfera de libertades y vicios que eran vedados en las apocas viejas y, a poco de su recorrido, no solo es un aut\u00f3mata entre diversiones peligrosas, sino que se lanza en carreras inveros\u00edmiles al mando de la motocicleta o del autom\u00f3vil que no le niegan sus padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser capaces de preservar la moral de los tiempos idos para una sociedad infantil que aprende de prisa las costumbres de los mayores y que nace con g\u00e9rmenes de rebeli\u00f3n, es empe\u00f1o colosal. La juventud de hoy es iconoclasta por vocaci\u00f3n. Le gusta la independencia, independencia absurda que la desubica y la atrofia dentro de sus propios linderos, y que m\u00e1s tarde termina desadaptada dentro del medio ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de Euclides Jaramillo Arengo, como \u00e9l lo dice, es \u00abun deseo de regreso, de anhelo de volver a una \u00e9poca de bondad, de mansedumbre, de sana lucha por el subsistir\u00bb. Los juegos que \u00e9l comparti\u00f3 en sus d\u00edas de muchacho y le dejaron impresionada el alma, forman esta extraordinaria antolog\u00eda donde se confunde el ingenio del autor con la sencillez de aquella \u00e9poca sana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humanidad se nos volvi\u00f3 mecanizada y cambi\u00f3, de un momento a otro, la dulce mu\u00f1eca de trapo por la reina sofisticada. Prefiri\u00f3 la metralleta de balas interminables a los maderos de San Juan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso, de cuando en vez, regresar a los talleres de la infancia, si no a los propios, a los que nos recuerdan los mayores, y entresacar del pasado los soplos de inteligencia, deleite y amor que pretende robarnos \u2013y ojal\u00e1 fuera mentira\u2013 un mundo precipitado y loco que se olvid\u00f3 de armar juegos de ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 3-VIII-1977.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Euclides Jaramillo Arango, el excelente maestro de la literatura que desde el Quind\u00edo labora incansablemente su universo literario y que es adem\u00e1s uno de los m\u00e1s autorizados folcloristas del pa\u00eds, penetra con devoci\u00f3n, con verdadero empe\u00f1o amoroso, en el mundo il\u00edmite de la infancia y nos descubre todo un venero de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[89],"class_list":["post-3474","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-otro-genero","tag-otro-genero"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3474"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10310,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3474\/revisions\/10310"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}