{"id":3575,"date":"2011-10-04T16:05:39","date_gmt":"2011-10-04T21:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3575"},"modified":"2014-04-07T12:21:46","modified_gmt":"2014-04-07T17:21:46","slug":"la-incredulidad-nacional","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/la-incredulidad-nacional\/","title":{"rendered":"La incredulidad nacional"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando a una sociedad como la colombiana comienza a faltarle la fe, algo\u00a0 grave est\u00e1 ocurriendo. El ciudadano raso, que solo desea trabajar en paz, mira con angustia el futuro que cada d\u00eda se presenta m\u00e1s incierto, agravado por la disoluci\u00f3n de los valores morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pol\u00edticos, enfrentados en una guerra encarnizada donde la \u00fanica meta pareciera ser la de satisfacer apetitos inllenables, tienen at\u00f3nito al pueblo con sus arengas arrebatadas que se caracterizan por el general intercambio de ofensas e in\u00fatiles palabrer\u00edas. El lenguaje elevado, con contadas excepciones, ya no se usa en la plaza p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros tiempos los caudillos esgrim\u00edan con vehemencia las causas comunes y no se enredaban con personalismos. Por encima estaba la salud de la Rep\u00fablica. Hoy el pol\u00edtico agraviado, o simplemente aludido, contesta con dos piedras en la mano y gasta la mitad de su campa\u00f1a, para no decir que la campa\u00f1a entera, en refutar acusaciones y devolver ultrajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha descendido al terreno del insulto y del desaf\u00edo cuerpo a cuerpo, como si en lugar de una contienda democr\u00e1tica animada por nobles ideales se tratara de una ri\u00f1a de gallos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY los programas? \u00bfY las soluciones para tanto malestar social? El pueblo, deprimido por alarmante crisis de los dos apremios m\u00e1s importantes del hombre \u2013la moral y el est\u00f3mago\u2013, mira con desasosiego el paso inclemente de los d\u00edas y, en cambio de esperanzas, solo ve nubarrones. El pa\u00eds camina hacia abismos insondables. Todo se agrieta cada d\u00eda m\u00e1s. La fe falla, y cuando eso ocurre, se aproxima el caos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia no cree. El pueblo solo entiende sus propias dolencias. El hambre, el desempleo, el empleo a medias, la voracidad fiscal, la angustia por la canasta familiar que no se resiste, carcomen la resistencia del colombiano y le causan desesperanza. Mientras tanto, los bur\u00f3cratas trituran el presupuesto, y los mafiosos descuartizan a Colombia. Grandes negociados se ejecutan a la luz del d\u00eda, y quedan impunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda es Gabriela Zuleta, representante a la C\u00e1mara, la que desaparece del panorama con la c\u00e1rcel decretada. La gente ya no habla de Gabriela Zuleta, lo mismo que se olvid\u00f3 de un contralor de la Rep\u00fablica que permanece oculto, con un expediente a sus espaldas, en un pa\u00eds vecino. No hay tiempo de detenerse en tanto cap\u00edtulo de la delincuencia colombiana. Se matan polic\u00edas y se plagian hacendados e industriales. Todo queda cobijado por el olvido y la incapacidad para imponer justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un periodista valeroso destapa la olla podrida de las c\u00e1maras legislativas. No solo son ausencias cotidianas y falta de qu\u00f3rum, de voluntad y de capacidad para dictar normas en provecho de las clases necesitadas, sino el reparto escalofriante de la botija presupuestal. Todos los d\u00edas salen a la luz contratos oscuros con los usufructuarios de la incontinencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente de la C\u00e1mara es demandado penalmente y los jueces se preparan para un proceso espinoso. Mientras esto ocurre, la prensa\u00a0 informa sobre los cargamentos de marihuana, sobre los contrabandos del caf\u00e9 o de la sal \u2013\u00a1la sal est\u00e1 podrida!\u2013, sobre los asaltos a bancos y las muertes de los secuestrados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo no cree en el juicio contra el presidente de la C\u00e1mara. Llegar\u00e1 la pol\u00edtica y todo lo disfrazar\u00e1. Se acuerda de Gabriela Zuleta y del\u00a0 contralor fugitivo, como ella, de las garras de la justicia. \u00bfCu\u00e1ntos inocentes, en cambio, se pudren en las c\u00e1rceles?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHacia d\u00f3nde vamos? \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 salvar al pa\u00eds? Los candidatos est\u00e1n trenzados en reyertas personales mientras la patria agoniza. Se ofrecen reformas y contrarreformas para que los pobres tengan una vida m\u00e1s decorosa; para que los ricos paguen impuestos justos; para que la tierra sea para los campesinos; para abaratar la vida, para combatir a los demagogos, los explotadores y los delincuentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el pueblo no cree. Se ha llegado a tal estado de escepticismo, de desconfianza en los dirigentes, de apat\u00eda electoral, de crisis de todos los valores, que se trata, sin duda, del gran reto de estos tiempos. Las promesas est\u00e1n desacreditadas. La gente solo entiende hechos reales. Solo creer\u00e1 en la justicia cuando vea en la c\u00e1rcel a los peces gordos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La patria est\u00e1 agonizando, se\u00f1ores pol\u00edticos. La Rep\u00fablica se disuelve entre corrupciones, hambres, politiquer\u00edas e impuni\u00addades. Cuando falla la fe, se acerca la negra noche. Caer en las fauces del lobo es monstruoso para este pa\u00eds que repudia el salvajismo. \u00a1Salven ustedes la patria, se\u00f1ores pol\u00edticos!, hay que clamar como Bol\u00edvar en estos dram\u00e1ticos momentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 2-XI-1977.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando a una sociedad como la colombiana comienza a faltarle la fe, algo\u00a0 grave est\u00e1 ocurriendo. El ciudadano raso, que solo desea trabajar en paz, mira con angustia el futuro que cada d\u00eda se presenta m\u00e1s incierto, agravado por la disoluci\u00f3n de los valores morales. 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