{"id":3591,"date":"2011-10-04T16:31:50","date_gmt":"2011-10-04T21:31:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3591"},"modified":"2014-06-12T19:36:40","modified_gmt":"2014-06-13T00:36:40","slug":"bajo-la-piel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/bajo-la-piel\/","title":{"rendered":"Bajo la piel"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Omar Morales Ben\u00edtez, escritor como sus hermanos, es adem\u00e1s eminente jurista que alterna su profesi\u00f3n con el ejercicio de la narrativa. Diez cuentos breves y de profundas dimensiones, enmarcados en itinerarios de angustia, transmiten el grito del hombre asediado por la desesperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son cuentos de dolor que pintan la tragedia de un mundo contradictorio que cerca al individuo de toda clase de frustraciones y penalidades, mientras en el horizonte apenas se otean lloviznas con pocas claridades. Refundido entre brumas se percibe la presencia del pueblo solariego que entrecruza sus caminos para empujar la soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada uno de los relatos se siente, se palpa la brusquedad de la vida. El hombre, perdido en un laberintos de odios, l\u00e1grimas y lacras sociales, no quiere encontrar la salida. Todo lo torna ca\u00f3tico y torturante. De pronto, una luz en el camino trata de redimirlo, pero tal parece que el mal se emponzo\u00f1ara para crear tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Omar Morales Ben\u00edtez, cuentista afortunado que fabrica con intenci\u00f3n el caos del mundo confuso, consigue el prop\u00f3sito de entretejer bajo la piel el drama de la sociedad adolorida. Los caminos de sus personajes se deslizan por pedregales insufribles, y el horizonte, siempre sombr\u00edo, oscurece la mirada. Canes asustados, machetes relucientes, botas agresivas, jirones de piel que se desgarran y se estremecen, brotan en la contienda del hombre lobo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son figuras que hieren el esp\u00edritu y piden justicia. El autor, que por jurista comprende la sinraz\u00f3n de tanto desequilibrio, se apodera del \u00e1nimo de su lector para situarlo en el campo de la desesperaci\u00f3n, del dolor a secas, donde las heridas se abren como con un machetazo en la conciencia. Y no se crea que es libro desolado y est\u00e9ril, sino todo lo contrario: acusador y justiciero. Quiz\u00e1s el autor escarba en la intimidad do sus propias incursiones de jurista para redimir, con sus c\u00f3digos y sus convicciones humanistas, la tragedia que circunda su bufete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada distinto hizo Balzac con los desechos humanos de su \u00e9poca, hasta legarnos un c\u00f3digo \u00e9tico en medio de miserias y podredumbres. \u00abA quienes me acompa\u00f1an en el duro ejercicio de vivir\u00bb, la dedicatoria del libro de Omar, es de por s\u00ed una sentencia y un clamor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los diez relatos, orientados todos en la b\u00fasqueda de amor y comprensi\u00f3n, me ha impresionado sobre todo el que lleva por t\u00edtulo <em>El espejo.<\/em> El pobre beodo, lacerado por la amargura, tropieza en su torpe recorrido por calles inh\u00f3spitas con el almac\u00e9n de espejos que lo muestran sin cabeza. Las im\u00e1genes bailan en delirio de carcajadas hist\u00e9ricas, de ojos chispeantes, de nervaduras crispadas, de diablos revueltos, y por m\u00e1s que el m\u00edsero borracho intenta descubrir su rostro, solo aparecen en los espejos escombros descomunales. Desesperado por el suplicio de verse descabezado, rompe el vidrio y lo destruye en mil pedazos. Los trozos despedazados hacen formar, ahora s\u00ed, el rostro n\u00edtido, que se multiplica t\u00e9tricamente en miles de rostros, de rostros angustiados. Es el yo acusador que se levanta en la demencia del monstruo que no puede soportar su presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No da\u00f1o el relato al dejar para el lector que \u00e9l mismo descubra la secuela. Pero no puedo privarme de la libertad de pregonar la maestr\u00eda de este cuento de enorme impacto sicol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Bajo la piel<\/em> es el testimonio de esta \u00e9poca golpeada por la ferocidad del hombre contra el hombre. No se trata de la constancia de protesta que tantos ensayan con repeticiones inocuas, sino de la afirmaci\u00f3n de que el mundo, a pesar de sus fieras desencadenadas, puede recomponer sus v\u00edas tortuosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si las lacras se muestran con crudeza y al desnudo, existen por ah\u00ed, solitarias acaso, y por eso mismo vigilantes, l\u00e1grimas que no siempre son de dolor, sino tambi\u00e9n de esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 15-XI-1977.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 22-XII-1977.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Omar Morales Ben\u00edtez, escritor como sus hermanos, es adem\u00e1s eminente jurista que alterna su profesi\u00f3n con el ejercicio de la narrativa. 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