{"id":3600,"date":"2011-10-04T16:46:40","date_gmt":"2011-10-04T21:46:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3600"},"modified":"2014-04-30T16:38:08","modified_gmt":"2014-04-30T21:38:08","slug":"hombre-rico-hombre-pobre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/hombre-rico-hombre-pobre\/","title":{"rendered":"Hombre rico, hombre pobre"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He de advertir que distingo muy bien el dinero bueno del malo. Me gusta el dinero bueno, el que produce bienestar social, el que levanta emporios de riqueza para ayudar a la humanidad, el que empuja el desarrollo del pa\u00eds, el que es capaz de arrancar una sonrisa y mitigar una necesidad. Detesto los billetes ego\u00edstas, los que se consiguen y se multiplican en los r\u00edos de la corrupci\u00f3n y la avaricia, los que solo sirven para comprar conciencias y vapulear al hombre. Hay abismos de diferencia entre el dinero honesto y el dinero envilecido. El uno engrandece, mientras el otro corrompe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humanidad, por los siglos de los siglos, seguir\u00e1 dividida entre ricos y pobres. Es la causa m\u00e1s poderosa que enemista a los hombres. Por ella se arman guerras y se destruyen pa\u00edses. Francia tuvo monarcas opulentos que deterioraron el imperio entre derroches e impudicias, gulas y voracidades, hasta la decadencia total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Balzac, testigo de las vilezas de aquella sociedad degradada, nos pint\u00f3 en su <em>Comedia humana <\/em>\u00a0los destrozos que sufren las comunidades del mundo cuando se debilita la dignidad de la persona. Aquel pueblo, uno de los m\u00e1s erguidos de la historia, un d\u00eda encendi\u00f3 la revoluci\u00f3n cuando vio que sus reyes dilapidaban las arcas del Estado a costa del hambre p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar de hambre, de desigualdades sociales, en pleno diciembre, entre la farsa de los colorines y las fantas\u00edas, es proponer un examen de conciencia. No vayamos m\u00e1s lejos de Colombia. Es aqu\u00ed, en nuestro bello pa\u00eds tropical, atracci\u00f3n para los gringos que gustan cambiar de playa a\u00f1o por a\u00f1o, donde el sufrido colombiano \u2013el del mont\u00f3n y el de un poco m\u00e1s arriba\u2013 ha soportado uno de los a\u00f1os m\u00e1s duros de los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha habido, con todo, bonanza cafetera. Los d\u00f3lares reverdecieron en los mercados capitalistas. Grandes cifras se montaron sobre las exportaciones del grano. Se vieron cargamentos inmensos que transportaban la riqueza de Colombia sobre los mares del mundo. El boato se advirti\u00f3 en el cambio del autom\u00f3vil y de la casa, siempre con cifras multiplicadas, y en los viajes al exterior y las holganzas para los hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho en otras palabras, en la danza de los millones. Millones causantes de gran malestar social. Millones que hicieron ricos, m\u00e1s ricos a\u00fan, a los privilegiados, y pobres, m\u00e1s pobres a\u00fan, a los marginados de la suerte. Las necesidades fueron m\u00e1s agudas conforme aumentaba la divisa internacional. Todo crec\u00eda bajo la proclama de la riqueza del pa\u00eds. \u00a1Tonta ilusi\u00f3n! Apenas unos pocos se beneficiaban de los mercados, mientras la mayor\u00eda desintegraba sus salarios entre la arremetida de los precios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bonanza trep\u00f3 el costo de la vida e impuso niveles inabordables. Term\u00f3metro fatal que desquici\u00f3 la tranquilidad de los hogares. El costo de la vida se fue a las nubes, mientras los salarios siguen a rastras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las zonas m\u00e1s afectadas por la bonanza \u2013como ejemplo t\u00edpico, las capitales del antiguo Caldas\u2013 quedan hechos inobjetables. En ellas todo se distorsion\u00f3 bajo la fiebre del dinero. Hoy, en la destorcida, hasta los ricos critican el remez\u00f3n y se atemorizan ante la noticia del secuestro o el chantaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la bonanza una cuadra de buena tierra cafetera val\u00eda $ 60.000; hoy vale $ 300.000. La casa de $ 600.000, hoy cuesta $ 2\u2019000.000. El arriendo de $ 3.000 pas\u00f3 a $ 10.000. Los productos de la plaza de mercado siguieron la misma tendencia. Nos acostumbramos a hablar en tono mayor. Los ricos recibieron nuevos ingresos y forzaron la inflaci\u00f3n. \u00bfY los pobres&#8230;?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pobres contin\u00faan con su salario de infelicidad. El dinero por lo general no produce felicidad, pero la falta de \u00e9l es causa de desgracia. Diciembre es el mes de la reflexi\u00f3n, del examen de cuentas. Meditar en la crisis econ\u00f3mica del colombiano com\u00fan, sobre todo por parte de quienes administran grandes responsabilidades p\u00fablicas, es detener la marcha, a veces demasiado alegre, para buscar otros caminos en 1978. La humanidad seguir\u00e1 sin remedio dividida entre ricos y pobres. Pero hay que proporcionar las cargas. 0 por lo menos, no acentuar tanto las desigualdades, el mayor pecado del capital indolente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dinero por s\u00ed solo no es malo. Todo depende del nodo como se administre. Hay riquezas modestas, y hay pobrezas soberbias. La fortuna debe propiciar el bien y nunca fomentar el odio y la disoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 14-XII-1977.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar He de advertir que distingo muy bien el dinero bueno del malo. 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