{"id":3616,"date":"2011-10-04T17:17:28","date_gmt":"2011-10-04T22:17:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3616"},"modified":"2014-06-13T18:53:18","modified_gmt":"2014-06-13T23:53:18","slug":"el-bueno-mozo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/el-bueno-mozo\/","title":{"rendered":"El bueno mozo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso de ser buen mozo tiene sus bemoles. Unos manejan su esbeltez con desenvoltura, caminan empinados pero sin afectaci\u00f3n y poseen el suficiente talante para demos\u00adtrar que son todos unos hombres. Otros, en cambio, que nacieron tambi\u00e9n apuestos pero sin la misma consisten\u00adcia y que, como los anteriores, cautivan a primera vista, sufren alguna descompensaci\u00f3n en el reparto hormonal y, sin quererlo ni hab\u00e9rselo propuesto nunca, se fueron para el otro lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estar en tal posici\u00f3n, con todo y ser un t\u00e9rmino inc\u00f3\u00admodo de ubicaci\u00f3n en la vida, porque la gente por des\u00adgracia no siempre entiende lo que es natural, trae tambi\u00e9n sus ventajas. F\u00edjese usted en aquel muchacho curvil\u00edneo y medio esponjoso que con su caminar menudito y sus contorneos \u00e1giles deja boquiabiertas a las mujeres. Ob\u00ads\u00e9rvelo bien. Su figura es arrogante, no s\u00f3lo porque as\u00ed naci\u00f3 y as\u00ed contin\u00faa cultiv\u00e1ndose, sino adem\u00e1s por vivir en la moda, o en la onda, como dicen por ah\u00ed, con su melena revuelta, sus patillas enroscadas y sus frondosos mostachos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siga observ\u00e1ndolo. Los pantalones estrecha\u00admente ajustados a la cadera no se le caer\u00e1n por m\u00e1s escurridizos que est\u00e9n, pues una de sus caracter\u00edsticas es la de saber manejar la cintura. La guayabera, cruzada por cintillas y pliegues ondulantes, le imprime donosura. Las zapatillas de charol le permiten ese andar airoso. No faltan los colgandejos y amuletos, la piedra encha\u00adpada en el me\u00f1ique y la pulsera de cuero forrando su mu\u00f1eca de gladiador romano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este muchacho peripuesto, a quien usted desea cono\u00adcer, es Dionisio. Pero no un Dionisio cualquiera, de los tantos que abundan en el anonimato. Todo en \u00e9l es gar\u00adbo. Su figura es r\u00edtmica. Naci\u00f3 para conquistador, no hay duda, porque las mujeres lo asedian y se lo pelean. Se lo pelean, as\u00ed como suena, y si quiere saber m\u00e1s le cuento que entre sus haza\u00f1as se contabilizan cuatro ri\u00ad\u00f1as callejeras, tres damiselas aporreadas, un matrimonio disuelto y otro a punto de disolverse. Dionisio, sin em\u00adbargo, y sin duda en virtud de su posici\u00f3n privilegiada sobre el com\u00fan de los tenorios \u2014o de los que parecen ser\u00adlo\u2014, se da el lujo de hacerse rogar del bello sexo como ni usted ni yo seguramente lo har\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus razones tendr\u00e1, y a la gente debe respet\u00e1rsele su manera de ser. Con todo, una de sus admiradoras \u2014y esto se lo cuento a usted en secreto\u2014 descubri\u00f3 que el muchachote no era tan hombre como se ve\u00eda por fuera. Ella, que lo hab\u00eda perseguido y que al fin lleg\u00f3 muy cerca de sus sentimientos, se defraud\u00f3. Pero no por eso ser\u00eda justo disminuirle atributos, si es humano equivocarse, sobre todo cuando la ambici\u00f3n o el exceso de aspiracio\u00adnes hacen ver o sentir las cosas de manera diferente. Es lo cierto que Dionisio, a pesar de la murmuraci\u00f3n, no pod\u00eda perder piso si de todas maneras continuaba siendo el rey de la gallada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cuando a una opini\u00f3n se agregan otras, ah\u00ed s\u00ed cambian las apariencias. La imagen del seductor poco a poco se fue deteriorando, y cuando quiso evitar el des\u00admoronamiento total, ya no era sino una birria. Se encon\u00adtr\u00f3, de la noche a la ma\u00f1ana, destronado de su nicho de hombre fuerte. Duro golpe para \u00e9l, tan hecho a la lisonja y acostumbrado a suponerse el m\u00e1s gallo de los ga\u00adllos. \u00abUna calumnia, una infamia\u00bb, gru\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la fama, ese tesoro que debe saberse conservar, se deteriora cuan\u00addo menos se espera. Tarde lo comprendi\u00f3, y por m\u00e1s que se dedic\u00f3 a enamorar, y a no ser tan rogado, y a portarse como hombre de verdad, las mujeres no vol\u00advieron a creer en su autenticidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Devaluado por completo, se fue con sus arreos a otros predios. \u00abAdi\u00f3s, vil barriada\u00bb, exclam\u00f3 en la huida. Y enfil\u00f3 sus bater\u00edas hacia mejores horizontes. Bien lo hizo, pues lejos del chismorreo volver\u00eda a levantar el pena\u00adcho, y no en aquel sitio donde se jugaba con su honra \u2014como \u00e9l la llamaba\u2014 y ya no se le permit\u00eda mariposear como antes. A pesar de lo que repet\u00edan las malas len\u00adguas, \u00e9l se consideraba todo un macho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo no iba a serlo con esa estampa de castigador de cine, y con esa musculatura de luchador, y con esa bizarr\u00eda de espadach\u00edn? \u00bfC\u00f3mo no iba a ser as\u00ed, \u00e9l, que pose\u00eda cuerpo pecaminoso, y l\u00edneas esculturales, y todo un com\u00adplejo de perfecci\u00f3n; \u00e9l, que atra\u00eda, y que excitaba, y que avasallaba? \u00a1No sab\u00edan ellas, las muy tontas, de lo que se perd\u00edan! All\u00e1, muy lejos, levantar\u00eda de nuevo su im\u00adperio y las mujeres se rendir\u00edan a su paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00edrelo usted ahora, due\u00f1o de otro patio. Se pavonea como si nada hubiera sucedido. All\u00ed est\u00e1 el mismo seduc\u00adtor de mirada conquistadora y ademanes prontos. Las mujeres se derriten a su paso. Y tambi\u00e9n los hombres, porque de todo hay en la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser bien plantado trae sus ventajas. Con todo y ser para muchos una postura ingrata, para otros que como Dionisio saben manejar sus encantos, es un blas\u00f3n para ganar batallas. S\u00f3lo le bast\u00f3 adoptar un aire desde\u00f1oso para asegurar el nuevo liderato. Acaso con el tiempo llegue otra de sus pretendientes a pisarle los talones y, entre pisada y pisada, a descubrir que alguna cuerda no funciona y a sospechar o comprobar que hay gl\u00e1ndulas atrofiadas. Pero de ocurrir esto, para lo que est\u00e1 preve\u00adnido, lo m\u00e1s seguro es que se marche con su hermosura a otro patio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, Revista Dominical, <\/strong><\/em>Manizales, 30-V-1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Eso de ser buen mozo tiene sus bemoles. Unos manejan su esbeltez con desenvoltura, caminan empinados pero sin afectaci\u00f3n y poseen el suficiente talante para demos\u00adtrar que son todos unos hombres. 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