{"id":3630,"date":"2011-10-04T18:00:39","date_gmt":"2011-10-04T23:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3630"},"modified":"2014-03-22T05:31:52","modified_gmt":"2014-03-22T10:31:52","slug":"soata-ciudad-del-datil","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/soata-ciudad-del-datil\/","title":{"rendered":"Soat\u00e1, Ciudad del D\u00e1til"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje de Bogot\u00e1 a Tunja, sujeto en otros tiempos a una carretera lenta y mal conser\u00advada, se realizaba en cinco horas. Hoy se hace en dos, por una de las mejores autopistas con que cuenta el pa\u00eds, en per\u00adsecuci\u00f3n de horizontes tur\u00edsticos que brotan al natural y que se convierten en una de las m\u00e1s espectaculares atracciones de Colombia. Esa carretera, rauda y al propio tiempo trampa mor\u00adtal para los viajeros desafo\u00adrados, se prolong\u00f3 m\u00e1s tarde hasta Paipa y Duitama, y de all\u00ed salieron vertientes que bo\u00adrraron los viejos caminos hacia Sogamoso, Belencito, Villa de Leiva, Mongu\u00ed y T\u00f3paga, ha\u00adciendo surgir todo un escenario de riquezas naturales y un venero de reliquias hist\u00f3ricas que arrastran desde todos los puntos de Colombia, y tambi\u00e9n del exterior, caravanas pre\u00adsurosas de turistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Duitama en adelante, sigui\u00e9ndole el paso a la vieja carretera trazada hasta C\u00facuta, la traves\u00eda se torna pausada, y apenas el progreso del asfalto ha logrado prolon\u00adgar, en algo as\u00ed como veinte a\u00f1os, algunos tramos de v\u00eda confortable. Bien vale la pena que el Gobierno revise tanta parsimonia. El transe\u00fante, que ha venido devorando distancias desde la salida de Bogot\u00e1, debe aminorar la marcha cuan\u00addo la cordillera da su primer zarpazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacen, entonces, otros pai\u00adsajes y nuevas emociones. Es ya el p\u00e1ramo, con sus frailejones taciturnos y su presencia h\u00fameda, el que brota de las en\u00adtra\u00f1as de una comarca pr\u00f3diga, lo mismo para formar lagos ar\u00adtificiales, como el de Paipa; lagunas naturales, como la de Tota; pueblos hechizados, como el de Villa de Leiva, que es\u00adcenarios sedosos como los que comienzan a desgranarse conforme se afianza la cordillera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por en medio de las fascinantes acuarelas del p\u00e1ramo se van atravesando poblaciones silenciosas que parecen arrancadas de p\u00e1ginas m\u00e1gicas, e irrumpe, de pronto, una pausa en el camino, que se llama Soat\u00e1. En Boyac\u00e1 todav\u00eda se les da importancia a las cabeceras de zona. Y ojal\u00e1 siempre la tengan. Es una manera de mantener puntos de progreso dentro de un territorio\u00a0 espacioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soat\u00e1 es la capital del Norte de Boyac\u00e1. Pueblo se\u00f1orial, vigilante de extensa zona, que se levanta altivo entre pe\u00f1ascos y horizontes mag\u00adn\u00edficos. Cuna de pol\u00edticos, de in\u00adtelectuales, de gente honrada y trabajadora. Por sus calles resuenan las admo\u00adniciones de Cayo Leonidas Pe\u00f1uela, los \u00edmpetus parlamen\u00adtarios de Sotero Pe\u00f1uela, los afanes patri\u00f3ticos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Villarreal, la voz rom\u00e1n\u00adtica de Laura Victoria, el liderazgo pol\u00edtico de Camilo Villarreal. A poca distancia, Eduardo Caballero Calder\u00f3n, maestro de la pluma, cuida su heredad y le da contornos a Tipacoque, su para\u00edso rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soat\u00e1 es tambi\u00e9n la <em>Ciudad del D\u00e1til<\/em>. Es en el \u00fanico sitio del pa\u00eds donde la palma se peg\u00f3 a la tierra con tanto arraigo y se\u00f1or\u00edo, que se ha convertido en un emblema. Una palmera de Soat\u00e1, por misterios que solo conoce la naturaleza, es madre. Y esto es ya bastante. A simple vista, ser\u00eda lo natural. Pero en muchos lugares de la tierra las palmeras son est\u00e9riles. Para que haya fecundaci\u00f3n se re\u00adquiere que en la misma planta existan flores masculinas y femeninas y que, como en la naturaleza humana, el polen transmita la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soat\u00e1 celebra en estos d\u00edas el <em>F<\/em><em>estival del D\u00e1til.<\/em> Hermoso homenaje a la naturaleza. Se complementa el programa con la <em>Fiesta del Retorno.<\/em> De sus autoridades he recibido una gentil\u00edsima invitaci\u00f3n para que, como hijo de Soat\u00e1, conteste a lista. As\u00ed lo hago en esta nota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alg\u00fan d\u00eda la perezosa carretera que parece detener\u00adse en cada curva de la monta\u00f1a para hacer m\u00e1s pl\u00e1cida la contemplaci\u00f3n del paisaje, ter\u00adminar\u00e1 quit\u00e1ndole el polvo a la traves\u00eda. Cuando ello suceda, acaso se habr\u00e1 perdido el en\u00adcanto. Se abrir\u00e1n, con la mar\u00adcha del progreso, caminos m\u00e1s veloces, y es posible que los pueblos solariegos tiren su marasmo y se vistan de pre\u00admuras. Por ahora hay tiempo todav\u00eda de estirar el panorama, de retener el manto buc\u00f3lico. Y de hacer una parada en Soat\u00e1, tierra grata, con sabor a d\u00e1til, que se solaza entre palmeras y que ignora, por fortuna, velo\u00adcidades distintas a extender a propios y extra\u00f1os su abrazo de confraternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 21-XII-1976.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El viaje de Bogot\u00e1 a Tunja, sujeto en otros tiempos a una carretera lenta y mal conser\u00advada, se realizaba en cinco horas. 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