{"id":3643,"date":"2011-10-04T21:03:21","date_gmt":"2011-10-05T02:03:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3643"},"modified":"2014-03-02T19:01:33","modified_gmt":"2014-03-03T00:01:33","slug":"dinastia-poetica-de-los-gamboa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/dinastia-poetica-de-los-gamboa\/","title":{"rendered":"Dinast\u00eda po\u00e9tica de los Gamboa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Gamboa, cuya profesi\u00f3n es la arrier\u00eda, compra en 1832 unos terrenos en cercan\u00eda de Cali, que destina al descanso de sus bestias de carga cuando hacen el recorrido desde Buenaventura. Dichos terrenos tienen el nombre de Cerro de los Cristales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nieto de Andr\u00e9s Gamboa construye all\u00ed la primera casa, de bahareque y techo de paja, y la bautiza con el nombre de El Mameyal, como referencia a la cantidad de \u00e1rboles de mamey que crecen en aquellos contornos. Esta casa es consumida por un incendio en 1910. En 1920, a corta distancia del inmueble arrasado por el fuego, se levanta la segunda casa, esta vez con techo de zinc y amplios corredores, la que todav\u00eda se encuentra en pie y sigue llam\u00e1ndose \u00a0El Mameyal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay sitios llamados a adquirir nombrad\u00eda al paso de los a\u00f1os, y esto es lo que sucede con El Mameyal. \u201cCasa y cuna de la poes\u00eda\u201d, la denomin\u00f3 el poeta Octavio Gamboa (1923-1990), uno de los descendientes de aquel lejano fundador de la finca, quien, habi\u00e9ndola adquirido para el descanso de sus bestias de carga, nunca lleg\u00f3 a suponer que all\u00ed nac\u00eda un templo de la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El apellido Gamboa, junto con las ramas familiares que se han cruzado con\u00a0 esta prosapia, ostenta hoy una dinast\u00eda cercana a los treinta poetas, seg\u00fan recuento que hace Vicente P\u00e9rez Silva, conspicuo investigador de este hecho singular. \u00c9l fue encargado por la familia para efectuar la compilaci\u00f3n po\u00e9tica, escribir las rese\u00f1as de los autores y hacer la memoria hist\u00f3rica sobre este suceso tan poco frecuente en el mundo de las letras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo esto da cuenta Vicente P\u00e9rez Silva en el libro titulado <em>Los Gamboa, una dinast\u00eda de poetas<\/em>, de que es coautor junto con Hugo Cuevas-Mohr, otro miembro de la dinast\u00eda, perteneciente a la cuarta generaci\u00f3n y residente hoy en Estados Unidos. Alg\u00fan ingrediente misterioso se ha inoculado en la sangre de esta familia para producir tantos cultores del arte po\u00e9tico, a partir de la primera generaci\u00f3n, que arranca en 1866 con los hermanos Gamboa Herrera (Francisco Antonio, Isa\u00edas, Mateo, Ezequiel), hasta los d\u00edas actuales, cuando se abre campo la quinta generaci\u00f3n con vocaciones ya manifiestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la dinast\u00eda sobresalen algunas figuras ya consagradas en la bibliograf\u00eda nacional, cuya rese\u00f1a, as\u00ed fuera somera, desbordar\u00eda la brevedad y la intenci\u00f3n de esta nota. Ante todo, deseo destacar la trascendencia de esta familia cale\u00f1a ramificada en distintos sitios del pa\u00eds e incluso del exterior, que a trav\u00e9s de diversas expresiones ha escrito todo un historial en el cultivo de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en todos ellos un hilo conductor, y es la sensibilidad rom\u00e1ntica, el esp\u00edritu \u00a0terr\u00edgeno y el apego a los valores de la familia, que se han transmitido de generaci\u00f3n a generaci\u00f3n. Los primeros poetas, sobre todo, ubicados en \u00e9poca de encendido romanticismo \u2013bajo la sombra de Jorge Isaacs y su inmortal <em>Mar\u00eda<\/em>\u2013,\u00a0 dejaron versos imbuidos de emoci\u00f3n y ternura. Muchas de esas piezas son de antolog\u00eda, entre ellas, el poema <em>Ante el mar<\/em>, de Isa\u00edas Gamboa, sensitivo y atormentado l\u00edrico fallecido a la edad de 32 a\u00f1os, cuando ven\u00eda de regreso de Santiago de Chile. Hasta las composiciones m\u00e1s sencillas poseen un h\u00e1lito de sensibilidad art\u00edstica. Varias de ellas fueron recuperadas in\u00e9ditas en poder de sus autores o de su familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Mameyal perdura en Cali como s\u00edmbolo de la poes\u00eda. Es como una sombra tutelar que llega a las nuevas generaciones de los Gamboa y los anima a seguir por el mismo camino del arte que impulsaron sus antepasados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 1-XII-2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 3-XII-2010.<br \/>\n<strong><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> <\/strong>Armenia, 4-XII-2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Andr\u00e9s Gamboa, cuya profesi\u00f3n es la arrier\u00eda, compra en 1832 unos terrenos en cercan\u00eda de Cali, que destina al descanso de sus bestias de carga cuando hacen el recorrido desde Buenaventura. Dichos terrenos tienen el nombre de Cerro de los Cristales. 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