{"id":3662,"date":"2011-10-04T21:30:59","date_gmt":"2011-10-05T02:30:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3662"},"modified":"2014-04-03T17:15:29","modified_gmt":"2014-04-03T22:15:29","slug":"el-fragor-de-la-batalla","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/el-fragor-de-la-batalla\/","title":{"rendered":"El fragor de la batalla"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds viene padeciendo de una enfermedad conocida como triunfalismo. Una cosa es el triunfo y otra el triunfalismo. El triunfo es categ\u00f3rico, confor\u00adtante, seguro. Viene como con\u00adsecuencia del esfuerzo rea\u00adlizado con tenacidad y est\u00e1 sos\u00adtenido por nobles ideales. El triunfalismo es arrogante. Nun\u00adca el triunfo, el verdadero triun\u00adfo, se ha logrado a corto plazo. Las victorias de los ej\u00e9rcitos han soportado muchas adver\u00adsidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El triunfalismo es un estado incierto. Un partido puede resultar victorioso, una causa puede ganar ventajas, lo que no significa que todos sus adherentes est\u00e9n seguros de su triunfo personal. La victoria es un sello de la conciencia. Las explo\u00adsiones moment\u00e1neas de j\u00fabilo, cuando no se merecen, se de\u00adrrumban y acosan el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Churchill, disminuido por los desastres de la guerra, pidi\u00f3 a su pueblo sangre, sudor y l\u00e1grimas como requisito indis\u00adpensable para llegar de de\u00adrrota en derrota al triunfo fi\u00adnal. El pueblo le respondi\u00f3 por\u00adque cre\u00eda en causas grandes. No desfalleci\u00f3 porque lo conduc\u00eda un fiero capit\u00e1n. Conoci\u00f3 la vic\u00adtoria luego de muchas in\u00adclemencias, y fue una victoria resonante y n\u00edtida que dio estructura a un pa\u00eds fuerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al triunfalismo se matriculan muchos aparentes triunfadores. Pregonan a los cuatro vientos el predominio de sus ideas y se embriagan con la ficci\u00f3n. Al enemigo lo ven aniquilado y sobre \u00e9l se yerguen impetuosos y soberbios. No se atreven a preguntarse si su victoria es aut\u00e9ntica y tampoco pueden evitar que el \u00e9xito lo sientan caduco y enfermizo. Despre\u00adcian al conductor cuando lo ven postrado y olvidan que las convicciones, cuando son dig\u00adnas y obstinadas, jam\u00e1s se renuncian. Resisten muchas tempestades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el campo de batalla de la pol\u00edtica colombiana se ha de\u00adtenido un gran conductor. Al\u00adgunos lo consideran derrotado. Tal vez la mejor definici\u00f3n sobre el doctor Carlos Lleras Restrepo es la de ser un com\u00adbatiente. Naci\u00f3 con temple de espartano. Alguna vez expres\u00f3 que sus ideas las trabaja a remo de galeote. No des\u00adfallece en la lucha y, por el con\u00adtrario, se vigoriza en ella para avanzar. No puede estar ven\u00adcido, si las ideas justas no pier\u00adden ninguna batalla, y solo experimentan tropezones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por encima de cualquier con\u00adsideraci\u00f3n partidista, es apenas un gesto gallardo que se guarde un minuto de silencio, antes de la desbandada, a quien defendi\u00f3 con vigor el imperio de la moralidad y atac\u00f3 la corrup\u00adci\u00f3n. Para rendir tributo a las ideas no se requiere ser conser\u00advador o liberal. Solo colombiano honesto. Ese minuto de respeto deber\u00eda ser el requisito m\u00ednimo en las reglas de los partidos. Es un rasgo de decencia. Bien cier\u00adto resulta que la victoria tiene muchos padres, mientras la derrota es hu\u00e9rfana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia escribir\u00e1 alg\u00fan d\u00eda que el doctor Lleras fue desaprovechado por Colombia en momentos excep\u00adcionales. Es l\u00edder de inmen\u00adsas proporciones democr\u00e1ticas envidiadas por otros pa\u00edses. La obnubilaci\u00f3n pol\u00edtica no ha permitido distinguir al dirigente de grandes jornadas del liberalis\u00admo y del pa\u00eds, y ha querido lan\u00adzarlo a las tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ideas esgrimidas con bizarr\u00eda y con altura de obje\u00adtivos no pueden perecer. Tam\u00adpoco \u00e9l ha entregado sus ban\u00adderas. El escritor que siempre ha sido reforzar\u00e1 sus trincheras para continuar combatiendo la corrupci\u00f3n y no se dar\u00e1 tregua para ser cr\u00edtico temible de los vicios y errores de nuestra dudosa democracia, como lo fue en otras \u00e9pocas otro coloso de la moralidad p\u00fablica, el doctor Laureano G\u00f3mez. Quienes miramos la patria por encima de los partidos, confiamos que la moral sea defendida con campa\u00f1as implacables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds gana cuando hombres de tales dimensiones se convier\u00adten en vigilantes de nuestras costumbres. Colombia necesita una cr\u00edtica tenaz e impetuosa, ejercida con autoridad y no\u00adbleza. La verdadera derrota es aquella que uno mismo quiere admitir. El triunfo es un permanente estado de \u00e1nimo. Y el triunfalismo ofusca en lugar de fortificar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 18-III-1978.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El pa\u00eds viene padeciendo de una enfermedad conocida como triunfalismo. Una cosa es el triunfo y otra el triunfalismo. El triunfo es categ\u00f3rico, confor\u00adtante, seguro. Viene como con\u00adsecuencia del esfuerzo rea\u00adlizado con tenacidad y est\u00e1 sos\u00adtenido por nobles ideales. El triunfalismo es arrogante. Nun\u00adca el triunfo, el verdadero triun\u00adfo, se ha [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[46],"tags":[104],"class_list":["post-3662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-lideres","tag-lideres"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3662"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3662\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11366,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3662\/revisions\/11366"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}