{"id":3674,"date":"2011-10-04T21:50:20","date_gmt":"2011-10-05T02:50:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3674"},"modified":"2014-05-01T13:37:26","modified_gmt":"2014-05-01T18:37:26","slug":"guerra-de-generaciones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/guerra-de-generaciones\/","title":{"rendered":"Guerra de generaciones"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han pasado ya los tiempos en que el \u00abse\u00f1or alcalde\u00bb era una figura inmensa, respetable y \u00adrespetada. A la primera posi\u00adci\u00f3n municipal se eleg\u00eda a per\u00adsonas maduras y de virtudes acrisoladas, forjadoras del progreso comarcano y que, como tales, llegaban a regir el destino de la comunidad respal\u00addadas por la autoridad de lar\u00adgas ejecutorias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos se\u00f1ores patriarcales en quienes se identificaba el esp\u00edritu de sus territorios han ido borr\u00e1ndose para dar paso a nuevos estilos de mando donde prevalece la presencia de la juventud con reducci\u00f3n de la etapa oto\u00f1al que nos narraron los costumbristas, otra escuela desaparecida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que los tiempos han variado. Las generaciones anteriores ten\u00edan moldes muy diferentes a los actuales. La mayor\u00eda de edad se adquir\u00eda, te\u00f3ricamente, a los veinti\u00fan a\u00f1os, pero solo despu\u00e9s de los veinticinco la persona comen\u00adzaba a ser incorporada en los puestos p\u00fablicos. El se\u00f1orito de aquellas calendas hasta enton\u00adces no se sent\u00eda comprometido con la sociedad, luego de haber\u00adse quemado las pesta\u00f1as entre profundos tratados y de haber estructurado su personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de edad se consigue hoy, te\u00f3ri\u00adcamente tambi\u00e9n, a los die\u00adciocho a\u00f1os, pero el \u00edmpetu de la nueva era hace que el muchacho \u2013y tambi\u00e9n la mujer, que se dice liberada\u2013 abran los ojos a los secretos del mundo antes de los quince a\u00f1os y vayan penetrando a las posiciones claves.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en otros tiempos hubiera sido inconcebible, por ejemplo, un \u00abse\u00f1or alcalde\u00bb de vein\u00adtiocho a\u00f1os, en los actuales tambi\u00e9n parece fuera de sitio uno de cincuenta, y menos el de sesenta, de panza majestuosa y aspecto rubicundo. Este personaje est\u00e1 sustituido por l\u00edneas estilizadas y contornos din\u00e1micos. La juventud lleg\u00f3 al mando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasados los cuarenta a\u00f1os \u2014barrera inc\u00f3moda, que la sociedad ha tornado ver\u00adgonzante, sin serlo\u2014, hay algo invisible, ambiental, que frena al individuo. La empresa, sin pregonarlo, lo rechaza. Hasta en los avisos que ofrecen em\u00adpleos ejecutivos (\u00bfpor qu\u00e9 ejecutivos, si hay tan pocos ejecutores?) se pide, fuera de uno o dos t\u00edtulos acad\u00e9micos y de una s\u00f3lida experiencia, una rebosante juventud de treinta a\u00f1os. O sea, se exigen re\u00adquisitos imposibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley colombiana, inexis\u00adtente en muchos casos, dispone en alguno de esos art\u00edculos que nadie recuerda y menos prac\u00adtica, que las n\u00f3minas de las empresas deben estar compuestas por un porcentaje de personas mayores de cuarenta a\u00f1os. Las solici\u00adtudes de empleo \u2013una farsa m\u00e1s\u2013 han suprimido el rengl\u00f3n de la edad, como si esta no se llevara en la cara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaya usted a pedir colocaci\u00f3n con cuarenta calendarios a cuestas y ver\u00e1 cu\u00e1ntos por\u00adtazos recibe. Es, como con\u00adtrasentido, la \u00e9poca en que comienza a adquirirse mayor dominio y mejores aptitudes. La personalidad entra en la etapa del raciocinio, del temple para discernir los problemas, del rigor para formar el car\u00e1c\u00adter. Pero el prematuro \u201canciano\u201d, con alientos y lucidez para largas jornadas, se ve desalojado por caduco e incapaz. Est\u00e1 por fuera de la moda. Por fuera del mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las riendas del poder, en cambio, las asumen joven\u00adzuelos encasillados por los c\u00e1nones del nuevo estilo, de pronto sin habilidades para el trabajo, pero con exceso de juventud. Esta guerra de ge\u00adneraciones est\u00e1 trastocando a la sociedad. Se desprecian las luces y las experiencias de los \u00abviejitos\u00bb de cuarenta a\u00f1os y se da entrada de honor a l\u00edderes in\u00admaduros. En algunos casos resulta el experimento, porque no siempre se fracasa. Se pen\u00adsar\u00e1 que por eso las cosas van as\u00ed, en contrav\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds necesita volver a posesionar al \u00abse\u00f1or alcalde\u00bb de los tiempos idos. Este s\u00edm\u00adbolo no puede declinar. Se echan de menos, en los des\u00adpachos grandes y peque\u00f1os, personas con autoridad, con ex\u00adperiencia, con talante. La edad y la experiencia marchan unidas. \u00bfPor qu\u00e9 pretender se\u00adpararlas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 24-IV-1978.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Han pasado ya los tiempos en que el \u00abse\u00f1or alcalde\u00bb era una figura inmensa, respetable y \u00adrespetada. 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