{"id":3686,"date":"2011-10-04T22:06:45","date_gmt":"2011-10-05T03:06:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3686"},"modified":"2014-03-15T14:23:00","modified_gmt":"2014-03-15T19:23:00","slug":"al-rescate-de-luis-tejada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/al-rescate-de-luis-tejada\/","title":{"rendered":"Al rescate de Luis Tejada"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veintisiete a\u00f1os de vida son referencia incierta para medir una obra. Son por lo general una frustraci\u00f3n. La personalidad comienza apenas a madurar. Es la \u00e9poca de la indecisi\u00f3n, de los sue\u00f1os, de los planes a largo plazo. Se dice que el hombre no es hombre del todo sino despu\u00e9s de los 30 a\u00f1os. Cristo comenz\u00f3 su obra cumbre a los 33 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia \u2013la verdadera dimensi\u00f3n del mundo\u2013 nunca se ha obtenido en la juventud. Alber\u00adto \u00c1ngel Montoya, despegando hacia s\u00f3lidos ho\u00adrizontes, pensaba que se comienza a dejar de ser ni\u00f1o cuando se principia a ser hombre. El juego del hombre, esa modelaci\u00f3n de la inconsistencia en sig\u00adnos coherentes y valederos, es el tr\u00e1nsito forzado de lo quim\u00e9rico a lo compacto, de lo fugaz a lo eterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte, que todo lo desquicia, hasta la m\u00e1s absurda senectud, no debiera interceptar el paso de quienes, apenas en el embri\u00f3n de probables realizaciones, se asoman al porvenir con un caudal de espe\u00adranzas. Tal la nota desconcertante que impresion\u00f3 al pa\u00eds de 1924, \u00e9poca de fecundas tertulias literarias y de relativo reposo, al conocerse el fallecimiento de Luis Tejada, considerado el mejor cronista de to\u00addos los tiempos. En la estupenda vitalidad de sus 27 a\u00f1os y cuando se aprestaba a iniciar jornadas intelec\u00adtuales de m\u00e1s vasto alcance, cay\u00f3 truncada por el destino esta mente nacida para el raciocinio y frustra\u00adda en plena fertilidad de ideas y proyecciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda, con todo, escrito ya p\u00e1ginas asombrosas movidas por su l\u00facida inteligencia y trabajadas con arranques juveniles y sentido cr\u00edtico. Este fil\u00f3sofo de lo cotidiano que bien pronto despert\u00f3 el inter\u00e9s del pa\u00eds con sus notas amenas y eruditas, estaba clavado en el coraz\u00f3n de su \u00e9poca y comprometido con un fer\u00advor comunista y algo aventurero que ten\u00eda en \u00e9l al propulsor y al ide\u00f3logo sin dubitaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta sorprendente repasar el itinerario de este joven metido a periodista sin propon\u00e9rselo, y de all\u00ed a revolucionario, que logra en s\u00f3lo tres a\u00f1os formar liderazgo al lado de figuras como las de Luis Ca\u00adno, Alberto Lleras, Ricardo Rend\u00f3n, Le\u00f3n de Greiff o Jos\u00e9 Mar, y provocar revuelo con sus incursiones ideol\u00f3gicas. Es la patria de los literatos y de la cla\u00adse pensante que se proyectar\u00eda con enorme trascen\u00addencia sobre las generaciones futuras y le dar\u00eda renombre a la suya propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es Tejada tan s\u00f3lo el int\u00e9rprete y el abande\u00adrado de filosof\u00edas que llegaban al pa\u00eds desde ultramar, sino el tajante buceador de lo min\u00fas\u00adculo y hasta lo insignificante, que transforma lo tri\u00advial en relieves de meditaci\u00f3n y donaire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el discurrir de la \u00e9poca fr\u00edvola como la que vivimos en 1978, rodeados de extravagancias y lige\u00adrezas de todo orden, tan diferente a la de Tejada, es intolerable para generaciones no seducidas por las inquietudes del esp\u00edritu dispersar tiempo que pueden consumir en los embelecos de la moda, estudiando la personalidad del cronista ya medio desterrado de los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos. \u00bfPara qu\u00e9 Luis Tejada, se pensar\u00e1, borroso periodista perteneciente a una bohemia generaci\u00f3n de escritores, cuando tene\u00admos ahora a los genios que exploran los mundos del sexo, la droga y el erotismo? \u00bfPara qu\u00e9 Luis Tejada, tan distante del planeta veloz que se est\u00e1 quedando sin poes\u00eda a cambio de fugas inter\u00adplanetarias y emociones supers\u00f3nicas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las juventudes actuales no conocen a Tejada, ni les interesa conocerlo. El mundo es ahora m\u00e1s rau\u00addo, y por consiguiente menos profundo. Las precipitudes de una juventud ligada m\u00e1s con las fantas\u00edas de la era mecanizada y febril, que con la cultura que va extinguiendola embestida de los d\u00edas, no tiene por qu\u00e9 detenerse en cap\u00edtulos desdibujados por los preceptos de este mundo de tecn\u00f3cratas. El humanista pertenece al pasado. Y es a ese pasado, por desgracia, al que no se recurre cuan\u00addo los deca\u00eddos valores, y no s\u00f3lo los morales, sino tambi\u00e9n los est\u00e9ticos, aguijonean la conciencia de los nuevos tiempos, fosilizados por espantosa iner\u00adcia mental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso hay que revivir a Luis Tejada. Hay que rescatarlo de entre las capas de olvido en que duer\u00admen sus cr\u00f3nicas, que parecen haberse detenido en el tiempo por no encajar en la evoluci\u00f3n que hoy trata de dislocar los moldes tradicionales de la literatura. Los literatos modernos, si as\u00ed pueden llamarse, pre\u00adtenden transmitir su mensaje no s\u00f3lo con ausencia de puntuaci\u00f3n sino con empleo de un vocabulario entre\u00adcortado y epil\u00e9ptico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy la literatura m\u00e1s parece de sofoco que de recreaci\u00f3n. Los escritores con pruritos de novedad y tentados por la jactancia sacrifican la modulaci\u00f3n de nuestra hermosa lengua espa\u00f1ola por signos estent\u00f3reos y estrafalarios que irritan la sensi\u00adbilidad y que aparte de no decir nada, ni siquiera lo insin\u00faan. Estamos de regreso a la edad primitiva, donde la comunicaci\u00f3n era por se\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que sospechar del periodista que no lea a Tejada. Sus <em>Gotas de tinta,<\/em> que destilan sabidu\u00adr\u00eda, una sabidur\u00eda elemental que sin embargo pocos periodistas son capaces de verter en sus art\u00edculos, son dictados de la mejor escuela. Tejada no ten\u00eda ne\u00adcesidad de encumbrarse por regiones misteriosas, como lo hace tanto predicador de falsas erudiciones, para estructurar pensamientos s\u00f3lidos y al alcance de todos entre breves l\u00edneas y precisas puntadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tesis que le inspiraba una aguda observaci\u00f3n del mundo circundante las expon\u00eda con amena dicci\u00f3n y envidiable brevedad. De los motivos m\u00e1s sencillos, como el del perro sin cola que todos desprecian, o de la mujer mal vestida en quien nadie repara, expri\u00adm\u00eda, como saciado en oportunidades que otros deja\u00adban pasar, pensamientos y conclusiones movidos por sutil cuerda po\u00e9tica y penetrante sicolog\u00eda. Cualquier d\u00eda se pone a filosofar con una butaca y fabrica un tratado de tanta profundidad, que logra convertir aquel elemento inerte en ser an\u00edmico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tejada, con su prodigiosa inspiraci\u00f3n afinada a fuerza de meditar e imponerse ri\u00adgores mentales, y no tanto por h\u00e1litos extraordina\u00adrios, sublimiza los sucesos comunes coloc\u00e1ndoles el alma que la mayor\u00eda de escritores no encuentra. Crea, a golpes de cincel, situaciones y personajes imperecederos. Es, sin duda, para quienes fracasan ante la hoja en blanco, ejemplo de periodismo recursivo y henchido de ideas. En <em>El Espectador<\/em>, donde dicen que aprendi\u00f3 a leer, dej\u00f3 c\u00e1tedras de gracia y talento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conciso y penetrante, se impone la firmeza de eliminar y seleccionar, de redondear el concepto y pulir la expresi\u00f3n. Huye de lo ef\u00edmero, de lo accidental, y rechaza temas que no tengan lar\u00adgo alcance. No puede seducir la materia fr\u00e1gil a quien ten\u00eda como disciplina avanzar, de cr\u00f3nica en cr\u00f3nica, hasta la confecci\u00f3n de un libro, el \u00fanico que logr\u00f3 editar. Los dem\u00e1s se quedaron perfilados en la mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su actitud doctrinaria lo empuja a escribir temas sociales donde se confunde su sensibilidad con el prop\u00f3sito de mantener vivas las convicciones que abrigaba por la redenci\u00f3n del proletariado y la digni\u00adficaci\u00f3n del hombre. Su <em>Oraci\u00f3n para que no muera Lenin<\/em> evidencia el fervor revolucionario con que se propon\u00eda acaudillar la transformaci\u00f3n pac\u00edfica que fraguaba con otros l\u00edderes para contrarrestar los efectos del imperialismo norteamericano y defender a los humildes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus objetivos quedaron interrumpidos por la muerte sin l\u00f3gica que conmovi\u00f3 a la sociedad. Era una juventud de 27 a\u00f1os, f\u00e9rtil como pocas, que pro\u00admet\u00eda inmensas realizaciones. Es absurdo que una sociedad que s\u00f3lo de vez en cuando encuentra inteli\u00adgencias tan luminosas y excepcionales como la de Tejada, se prive de sus luces. Lo que escribi\u00f3 es, por fortuna, bastante para aprender lecciones de hondo contenido y tomarlas como br\u00fajula de inspiraci\u00f3n pa\u00adra los periodistas y escritores que carecen de tiempo y m\u00e9todo para ejercitar la mente en fines perdura\u00adbles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La juventud sugestionada por los destellos del espacio y el frenes\u00ed del erotismo y la droga que envi\u00adlece, necesita de Tejada para curar el hast\u00edo y la desesperanza. Habr\u00e1 quienes dudan de que la signifi\u00adcaci\u00f3n de Tejada puede liberar a la juventud del va\u00adc\u00edo y el escozor de esta \u00e9poca liviana que est\u00e1 embotando la inteligencia y deshumanizando al hombre. Pero si logran encontrarlo, el descubrimiento les sa\u00adciar\u00e1 su curiosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 28-V-1980.<br \/>\n<em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>septiembre de 1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Veintisiete a\u00f1os de vida son referencia incierta para medir una obra. Son por lo general una frustraci\u00f3n. La personalidad comienza apenas a madurar. Es la \u00e9poca de la indecisi\u00f3n, de los sue\u00f1os, de los planes a largo plazo. 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