{"id":3741,"date":"2011-10-04T23:49:33","date_gmt":"2011-10-05T04:49:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3741"},"modified":"2014-03-10T20:41:28","modified_gmt":"2014-03-11T01:41:28","slug":"zarpazo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/04\/zarpazo\/","title":{"rendered":"Zarpazo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evelio Buitrago Salazar ha sido el \u00fanico suboficial de Co\u00adlombia condecorado con la Cruz de Boyac\u00e1 por actos heroi\u00adcos en la lucha contra la violen\u00adcia. Eran los d\u00edas en que las v\u00edctimas de un destino absurdo ca\u00edan sacrificadas bajo el peor instinto sanguinario de que se tenga noticia. Guillermo Le\u00f3n Valencia, el \u00abpresidente de la paz\u00bb, devolvi\u00f3 a Colombia la tranquilidad que le hab\u00edan robado los facinerosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los campos del pa\u00eds, arrasa\u00addos por los odios y las eternas venganzas, quedaron hu\u00e9rfa\u00adnos de manos y de afectos. El \u00e9xodo de campesinos marcados por el infortunio desfilaba en silencio y con el pavor a cuestas hacia los infiernos de cemento, sin presentir que all\u00ed terminar\u00edan desmembr\u00e1ndose m\u00e1s a\u00fan. Se viv\u00eda en tierra de can\u00edbales. Se mataba al vecino por conservador, y el hijo de este repet\u00eda en el de m\u00e1s all\u00e1, por liberal, y tambi\u00e9n para co\u00adbrar sus muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Personas que no han logrado superar este trauma de genera\u00adciones recuerdan todav\u00eda con horror las hileras de muertos que amanec\u00edan en las calles como la cuota nocturna que hab\u00eda pues\u00adto uno de los partidos, la que quedaba vengada a la noche si\u00adguiente con igual o superior n\u00famero de v\u00edctimas del bando opuesto. A quienes dudan del Frente Nacional habr\u00e1 que re\u00adcordarles las masacres ocurridas en regiones como las del Quind\u00edo, Antioquia, Valle, los Santanderes&#8230;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente Valencia, que no era ni financista, ni magis\u00adtrado, ni acad\u00e9mico, y a quienes muchos confund\u00edan con un rom\u00e1ntico poeta incapaz para el mando, demostr\u00f3 su garra de le\u00f3n y su temple de colombiano al medirse con el mayor enemigo del pa\u00eds: la violencia. La mano con la que ofreci\u00f3 castigar a un hijo suyo si resul\u00adtaba inferior a su estirpe, la aplic\u00f3 con todo rigor sobre los violentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de estas conmocio\u00adnes surgi\u00f3 en mitad del campo un imberbe muchacho que jur\u00f3 junto al cad\u00e1ver de su padre, sacrificado en b\u00e1rbaro atentado, perseguir la cuadrilla asesina y rescatar la tranquilidad y el tra\u00adbajo honrado para su comarca. Aparec\u00eda Evelio Buitrago Salazar, el enemigo n\u00famero uno \u00adque iban a tener las bandas que merodeaban por el Valle y el Quind\u00edo. A poco tiempo se ini\u00adciaba, desde el Ej\u00e9rcito, la carrera de este hombre intr\u00e9pido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocedor de los secretos del monte, por haber nacido all\u00ed, y due\u00f1o de innata malicia aumentada por su afligido sen\u00adtimiento, Buitrago se convirti\u00f3 en el temible contraatacan\u00adte de los guerrilleros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cabecillas fueron cayen\u00addo uno a uno, atrapados entre incontenibles escaramuzas. El Ej\u00e9rcito avanzaba en su misi\u00f3n pacificadora y devolv\u00eda la confianza en el campo y en la aldea. El Quind\u00edo, el mayor foco de la revuelta, se sobrepon\u00eda al p\u00e1nico. El Presidente le ha\u00adb\u00eda situado una brigada como demostraci\u00f3n de garant\u00eda; ade\u00adm\u00e1s contaba con un hombre fie\u00adro para el combate, Evelio Buitrago Salazar, que se\u00a0 qued\u00f3 como un leyenda en las p\u00e1ginas de la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo guerrillero, el m\u00e1s temerario y que parec\u00eda inven\u00adcible, fue dominado al fin por las balas de la ley. Condecorado m\u00e1s tarde el sargento Buitrago con la Cruz de Boyac\u00e1 y por la propia mano del \u00abPresidente de la paz\u00bb, su nombre es me\u00admorable en estos episodios. Al caer en sus manos alias Zarpazo, el tristemente recordado ban\u00addolero, Buitrago se apoder\u00f3 hasta del mo\u00adte con el que hoy se le conoce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente se olvida de sus h\u00e9\u00adroes. Es preciso revivirlos. La violencia, flagelo atroz que ojal\u00e1 haya desaparecido para siempre, no es historia de fic\u00adci\u00f3n. Algunos la llevan a\u00fan viva en el recuerdo. Pero no todos hacen memoria de quienes con\u00adsiguieron el camino a la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es casual mencionar aqu\u00ed lo que para muchos va a pare\u00adcer asombroso. Este resuelto soldado de las filas colombianas recogi\u00f3 sus vivencias en el libro <em>Zarpazo<\/em> y hoy obtiene el ho\u00adnor de ser traducido al ingl\u00e9s por la Universidad de Alabama, que acaba de lanzar una edi\u00adci\u00f3n gigante de 160.000 ejem\u00adplares para Am\u00e9rica. Tres edi\u00adciones anteriores que circularon en nuestro pa\u00eds, sobre todo entre los miembros de las Fuer\u00adzas Armadas, se encuentran agotadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro <em>Zarpazo<\/em>, apasionante rela\u00adto de la violencia colombiana, sorprender\u00e1 a muchos que solo creen en Garc\u00eda M\u00e1rquez como autor consagrdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 31-VIII-1978.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Evelio Buitrago Salazar ha sido el \u00fanico suboficial de Co\u00adlombia condecorado con la Cruz de Boyac\u00e1 por actos heroi\u00adcos en la lucha contra la violen\u00adcia. Eran los d\u00edas en que las v\u00edctimas de un destino absurdo ca\u00edan sacrificadas bajo el peor instinto sanguinario de que se tenga noticia. 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