{"id":3753,"date":"2011-10-05T00:04:36","date_gmt":"2011-10-05T05:04:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3753"},"modified":"2014-03-15T14:32:54","modified_gmt":"2014-03-15T19:32:54","slug":"adel-y-su-gloria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/adel-y-su-gloria\/","title":{"rendered":"Adel y su Gloria"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda una vida consagrada a la literatura otorga a Adel L\u00f3\u00adpez G\u00f3mez el titulo de maestro. El distintivo de maestro, re\u00adservado en otras \u00e9pocas a los peritos en las distintas ramas del saber humano, est\u00e1 hoy degradado por el abuso. Ahora se le dice maestro a cualquiera y por el hecho m\u00e1s simple. El poetastro que acaba de pecar contra la est\u00e9tica al publicar un sartal de sandeces que nadie leer\u00e1, queda graduado como maestro. Tambi\u00e9n es maestro el novelista ingenuo con vora\u00adcidad de triunfo prematuro. Y lo es el cuentista aventure\u00adro, y el m\u00fasico desentonado, y el emborronador de lienzos, y el comedi\u00f3grafo barato, y has\u00adta el diablo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como iron\u00eda, ha perdido esa distinci\u00f3n el m\u00e1s aut\u00e9ntico de los maestros, el que ense\u00f1a las primeras letras, no s\u00f3lo porque se acabaron los maestros, sino por no conformarse el de escuela con ribete distinto al de profe\u00adsor o catedr\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el maestro Adel L\u00f3pez G\u00f3mez&#8230; ese s\u00ed es maestro. Due\u00f1o de ejemplar lenguaje castizo, sobresale co\u00admo uno de los escritores m\u00e1s fecundos y m\u00e1s notables, au\u00adtor de cuentos de inspira\u00adci\u00f3n campesina e int\u00e9rprete de costumbres y paisajes ver\u00adn\u00e1culos que traslada a su am\u00adplio p\u00fablico en amenas notas pe\u00adriod\u00edsticas, convertidas en c\u00e1\u00adtedra del buen decir. Desde su columna diaria de <em>La Patria<\/em> ha recorrido distancias que ya no es posible retro\u00adceder, para orgullo de las letras y premio a sus esfuerzos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy mirar\u00e1 el escritor esas correr\u00edas desde la cima de su gloria, con la emoci\u00f3n del ca\u00adminante aprovechado que fue sembrando vientos de amor y esperanza, de fres\u00adcura y enso\u00f1aci\u00f3n. Los perso\u00adnajes de sus obras est\u00e1n pegados a la tierra como seres de la esencia misma del hombre que ama, que odia y vive entre gozos y penas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Infatigable en la b\u00fasqueda est\u00e9tica del hombre, ha hecho de lo cotidiano y lo trivial el canto de cada d\u00eda. Pule su ins\u00adpiraci\u00f3n con pulso de ciruja\u00adno y ennoblece lo prosaico con toques de genialidad. Pocos lo\u00adgran una trayectoria de tan mar\u00adcada perseverancia y tan bri\u00adllante destino Hu\u00e9sped de los peri\u00f3dicos y las revistas m\u00e1s prestigiosos de Colombia, la pluma docta de Adel L\u00f3pez G\u00f3mez es como un penacho de esta nacionalidad nuestra que se precia de su vocaci\u00f3n human\u00edstica, la mayor embes\u00adtida contra las asperezas del ru\u00addo vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Penetre usted, maestro, a los nimbos de la inmortalidad de manos de sus personajes. Son ellos los que lo empuja\u00adr\u00e1n \u2013y el d\u00eda est\u00e9 lejano\u2013 al cen\u00e1culo de los convidados de la gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Jos\u00e9 Restrepo Restrepo, director de La Patria, recoge como \u00abhomenaje de admiraci\u00f3n y aprecio al maestro y al amigo\u201d algunas de las colaboraciones con que Adel ha enaltecido la existencia de uno de los peri\u00f3dicos m\u00e1s selec\u00adtos de Colombia, se siente en\u00advidia por el maestro. <em>La sanda\u00adlia y el camino<\/em>, un certificado de buen comportamiento en las letras, es mensaje de honda amistad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En feliz encuentro con el maestro y el amigo, y al amparo de la hospitalidad de Eduardo Arango Palacio, personaje en\u00adtra\u00f1able de los libros y la vida de Adel, acabamos de compar\u00adtir con mi mujer, en la frescura de estos predios quindianos de tan pl\u00e1cidos atardeceres, gratos momentos de efusi\u00f3n. Es admirable la plenitud f\u00edsi\u00adca de quien, plet\u00f3rico en sus a\u00f1os intensos, mira atr\u00e1s s\u00f3lo para nutrirse de vivencias, al lado de la amant\u00edsima compa\u00f1e\u00adra de todas sus traves\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tam\u00adbi\u00e9n se hallaba en la tertulia Ram\u00f3n Londo\u00f1o Pel\u00e1ez, otro b\u00e1culo del maestro, eximio hombre p\u00fablico que un d\u00eda, como gobernador de Caldas, fund\u00f3 la biblioteca de autores caldenses, con la asesor\u00eda y la presi\u00f3n de Adel como jefe de la imprenta oficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como trasfondo de la tar\u00adde campesina, estaba la dicha del escritor de vientos y atajos quindianos, el creador de amo\u00adres y reyertas comarcanas, es\u00adte Adel L\u00f3pez G\u00f3mez que transita sereno las luces del oto\u00ad\u00f1o, con la gloria en los ojos y en el coraz\u00f3n. Gloria, la hija dilecta, es su galard\u00f3n y su mejor conquista. La fiel disc\u00edpula, ya con nombre pro\u00adpio como escritora de limpio estilo, puede rubricar la obra de quien le transmiti\u00f3 la ternu\u00adra humana y la tall\u00f3 a su gusto como prolongaci\u00f3n de sus venas y de su estirpe literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 22-X-1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Toda una vida consagrada a la literatura otorga a Adel L\u00f3\u00adpez G\u00f3mez el titulo de maestro. El distintivo de maestro, re\u00adservado en otras \u00e9pocas a los peritos en las distintas ramas del saber humano, est\u00e1 hoy degradado por el abuso. 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