{"id":3757,"date":"2011-10-05T00:12:04","date_gmt":"2011-10-05T05:12:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3757"},"modified":"2014-03-15T16:11:03","modified_gmt":"2014-03-15T21:11:03","slug":"miserias-de-la-literatura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/miserias-de-la-literatura\/","title":{"rendered":"Miserias de la literatura"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Morales Riveira, joven escritor de <em>El Espectador<\/em>, ha logrado en corto tiempo afortuna\u00addos enfoques sobre hechos menudos. Hay que aplaudirlo por su incursi\u00f3n en los archi\u00advos cargados de polvo y recuerdos de la colombiana Milena Esguerra, que como jefe del departamento de grabaciones de la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9jico se convirti\u00f3 en pun\u00adto de referencia de las angustias econ\u00f3micas de gran\u00addes escritores continentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran ellos escritores de alg\u00fan renombre que estaban despegando hacia horizontes insospe\u00adchados, hasta llegar a ser figuras notables de la literatura latinoamericana, y miembros algunos del sonado <em>boom<\/em>, instituci\u00f3n detestable para mu\u00adchos, pero al fin y al cabo cofrad\u00eda de influjo hemisf\u00e9rico. Por m\u00e1s excluyente y antip\u00e1tico que sea este c\u00edrculo cerrado que pretende apoderarse de la literatura, con desconocimiento de otros valores que no logran descollar entre las cortinas de humo creadas por las vacas sagradas, constituye una res\u00adpetable fuerza de presi\u00f3n regional y un hecho cierto de impulso a las letras latinoamericanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no hablemos aqu\u00ed de circunstancias distin\u00adtas a las miserias del escritor, una faceta que no por conocida es tratada con el realismo que merece. La literatura y el dinero no son compatibles. Parece que la fortuna material hubiera declarado guerra a muer\u00adte al escritor. Este se resigna a los hados de la parvedad, aunque consigue, como contrafuego, armar su mejor obra rodeado de estrecheces. Con el est\u00f3mago vac\u00edo se han escrito los libros m\u00e1s valiosos de la lite\u00adratura. \u00a1Vaya consuelo! La palabra \u00abescritor\u00bb ha si\u00addo siempre sin\u00f3nima de pobre, y por lo general, de pobre de remate.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El cerco de las deudas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recu\u00e9rdese a un Garc\u00eda M\u00e1rquez deambulando con su literatura a merced del hambre por las calles de Ciudad de M\u00e9jico y lanzado, por insolvente, de m\u00edseras pensiones. Un portero lo alberga en secreto en su insignificante guarida, sin sospechar que estaba sirviendo de mecenas al scritor que no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con el mamotreto que llevaba a cuestas, nada menos que <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dostoiewski, esp\u00edritu inquieto, vive sus \u00falti\u00admos a\u00f1os acosado por las enfermedades y los acree\u00addores. A pesar de que sus obras se cotizan en am\u00adplios c\u00edrculos, los triunfos econ\u00f3micos se quedan en el bolsillo de los editores. Y es tanto el cerco de las deudas, que en \u00e9poca dram\u00e1tica no se atreve a regre\u00adsar a Rusia por miedo a la c\u00e1rcel. En Colombia, por lo menos, no pagamos c\u00e1rcel por deber, loado sea Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te\u00f3filo Gautier, gran aficionado a la prosa y a la poes\u00eda, tiene que desviar su vocaci\u00f3n al periodismo, forzado por las dificultades econ\u00f3micas. Escritos apresurados, folletones, cr\u00f3nicas a dos manos, salen de esta pluma abundante que, para no extinguirse, produce a como d\u00e9 lugar, as\u00ed sean nader\u00edas. En los entreactos de su oficio remunerado contin\u00faa con su producci\u00f3n literaria, que lo lleva a la celebridad. Vencido por terrible enfermedad, el m\u00e9dico le proh\u00ed\u00adbe trabajar. Est\u00e1 casi paralizado. Ya ha escrito <em>El capit\u00e1n Fracasa<\/em> que a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda tenido que vender por m\u00edseros pesos a un editor explotador, pa\u00adra no morir de indigencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo trabajar? \u00bfY c\u00f3mo po\u00addr\u00eda vivir y sostener a los suyos? Oigamos lo que dice uno de sus bi\u00f3grafos: \u00abTercamente, reuniendo todas sus fuerzas, Gautier se refugia en la evocaci\u00f3n del pasado y emprende <em>Historia del romanticismo<\/em>. Cuando la mano no puede escribir, dicta; y muchas noches, atormentado por el insomnio, garra\u00adpatea febrilmente con l\u00e1piz en la cama\u00bb. Muere d\u00edas m\u00e1s tarde con la pluma en los dedos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chateaubriand, de noble linaje, pasa a\u00f1os de in\u00admensa penuria defendi\u00e9ndose con traducciones, trabajos period\u00edsticos y clases particu\u00adlares de franc\u00e9s. Solo despu\u00e9s lograr\u00eda relativo bienestar econ\u00f3mico, pero en la vida p\u00fablica de Francia, donde llega a ser figura destacada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cervantes pasa hambres<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Cervantes es patrimonio de la lite\u00adratura universal y al mismo tiempo s\u00edmbolo de la vida esforzada. Se dice de su padre, cirujano errabundo y bohemio por los pueblos de Espa\u00f1a, que en va\u00adrias ocasiones se vio procesado por las deudas. En este ambiente estrecho crece el genio de las letras, que deseoso de conocimientos se matricu\u00adla como alumno pobre en el colegio de los jesuitas en Sevilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al correr del tiempo y ya literato reconocido, es nombrado recaudador de impuestos de su Majes\u00adtad el Rey, apremiado por la necesidad. Termina en la c\u00e1rcel al no poder responder por los fondos que le birla un banquero inescrupuloso. Escribe Cervan\u00adtes las primeras p\u00e1ginas del <em>Quijote<\/em> en medio de su\u00adma pobreza. Llegado a Madrid, debe cambiar de ca\u00adsa con frecuencia por falta de cumplimiento del arriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los editores se benefician de sus obras mientras el autor pasa hambres. Son miserias desco\u00admunales de la literatura, que no respetan ni al primer cl\u00e1sico de la lengua hispana, autor de vasta obra como poeta, dramaturgo y novelista. Es su producci\u00f3n alimento del esp\u00edritu y orgullo para la humanidad, as\u00ed ignore \u00e9sta que el pobre de don Mi\u00adguel por poco se queda sin prote\u00ednas por aguzar de\u00admasiado la inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El augusto silencio de los libros<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHabr\u00e1 que citar m\u00e1s tristezas? Es un recorrido al vuelo que se hace tomando apenas una hilera de li\u00adbros famosos. Ah\u00ed est\u00e1 la literatura mundial lujosa\u00admente empastada y protegida, nutriendo las ra\u00edces del esp\u00edritu. Varias veces he acariciado los lomos de estos libros de augustos silencios y elocuentes mensajes, y acaso mis descendientes y los descen\u00addientes de \u00e9stos sepan apreciar la majestad de las bi\u00adbliotecas. Pero en el fondo de \u00e9stas, y agazapadas, muchas hambres se esconden con sus corolarios de angustias, de sofocos, de incomprensiones, de enfer\u00admedades, de muerte&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El burdo almac\u00e9n de baldosas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfRecuerda usted a Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva cuando tuvo que ponerse al frente del menguado negocio para salvar la dignidad de la familia? Son tiempos de luchas abrumadoras que lo llevan a la ruina total. Y como si no fuera suficiente el fracaso econ\u00f3mico, muere de repente su hermana Elvira, la noble confidente del poeta que le deja cicatri\u00adces incurables y le inspira \u2013\u00a1bendita literatura!\u2013 el c\u00e9lebre <em>Nocturno<\/em>, una de las m\u00e1s bellas poes\u00edas de la lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ausenta del pa\u00eds poco tiempo despu\u00e9s, queriendo superar la pena; y a su regreso pierde en alta mar la casi totalidad de su obra litera\u00adria. Aun as\u00ed hace esfuerzos por mantener la calma y de nuevo intenta otro negocio, un burdo almac\u00e9n de baldosas que debe estremecer la sensibilidad del poeta. La empresa quiebra y los acreedores no dejan en paz al hombre liquidado. Atormentado por la ma\u00adla suerte y vencido moralmente, se dispara un tiro. Tiro certero en mitad del infortunio, que con\u00admueve a esta sociedad no consciente de que ha perdi\u00addo a un genio de la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El mundo escondido<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada nuevo, por consiguiente, nos cuenta Anto\u00adnio Morales Riveira en su cr\u00f3nica. Pero lo hace con novedad y gracia, con sabor a <em>boom<\/em>, con disparo de nombres c\u00e9lebres. Es un hallazgo venturoso \u00e9ste de sacar del ba\u00fal de los recuerdos unas cuantas cartas conservadas con naftalina y sentar a su propie\u00adtaria, Milena Esguerra, que algo o mucho tiene de mecenas, a narrarnos intimidades sobre los afanes de c\u00e9lebres personajes de las letras que buscaron, entre discretos y menesterosos, la con\u00adquista del\u00a0 peque\u00f1o cheque en d\u00f3lares como pago \u00absimb\u00f3lico\u00bb por la grabaci\u00f3n de fragmentos de sus obras. Se me antoja que el escritor es un personaje forrado entre vestido de pa\u00f1o y con el est\u00f3mago cruji\u00e9ndole.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cartas que los escritores y poetas se cruzan con Milena son testigos del mundo escondi\u00addo de los intelectuales que, disminuidos por regal\u00edas que no fluyen, acuden al favor del exiguo patroci\u00adnio cultural que debe buscarse y obtenerse, no im\u00adporta que sea simb\u00f3lico, si tambi\u00e9n es econ\u00f3mico. Hermosa p\u00e1gina humana, de profundo conte\u00adnido. Las necesidades del poeta, o del escritor, o del artista, son vergonzantes. El mundo las ignora y las pisotea. El intelectual, mientras m\u00e1s intelectual, m\u00e1s refinado y m\u00e1s renombrado, tiene que ahogar sus apuros entre el humo de su inspiraci\u00f3n. Es el tributo que pagan las letras, y muy caro, porque es en carne propia, al vil metal que todos desprecian pero todos necesitamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor es duro animal de combate, de re\u00adcias bregas, de desiguales resistencias contra el me\u00addio ambiente que lo rodea y lo asalta. Su dignidad corporal, de tan sensible miramiento, la protege a hurtadillas del mundo huidizo y despectivo que no entiende ni entender\u00e1 jam\u00e1s las dolencias ajenas y se solaza, en cambio, con sus propias holganzas. Por eso acude al correo secreto de las Milenas dispensa\u00addoras de peque\u00f1os guarismos y sobre todo de dulces expectativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El grito vergonzante de la literatura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por estas cartas que guarda el ba\u00fal abierto de repente, casi contra la voluntad de su due\u00f1a y al am\u00adparo de una vodka acariciante, desfila la vida del es\u00adcritor, sea \u00e9ste famoso o escritorzuelo de provincia, con sus angustias, sus iron\u00edas, sus urgencias de vi\u00advir. Cuando un Garc\u00eda M\u00e1rquez, o un Jorge Zala\u00admea, o un Vargas Llosa, o un Fuentes, o un Cort\u00e1zar, o un de Greiff revelan sus aprietos econ\u00f3micos, sale un grito vergonzante de las entra\u00f1as de la literatura. No importa si quienes sufrieron penurias llegaron m\u00e1s tarde a poseer chequeras abultadas, si de todas maneras el hambre es hambre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si tales miserias abundan en el mundo alto de la literatura, qu\u00e9 no ocurrir\u00e1 con el menudo escritor que deambula por peri\u00f3dicos y revistas ofreciendo una mercanc\u00eda que no tiene cotizaci\u00f3n. El talento es mendicante. Las tarifas rentables, capaces de com\u00adprar un vestido a plazos, son para unos pocos. El real estipendio por un \u00abart\u00edculo\u00bb, la literatura, que se suda y se cincela con l\u00e1grimas de sangre, es esca\u00adso. Para ser cotizado se necesita fama. Fama es\u00adquiva como las Milenas convertidas en d\u00f3lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Defi\u00e9ndame el cielo de estar metido en un be\u00adrenjenal! Pero no lo digo s\u00f3lo por los peri\u00f3dicos de Colombia, ni por nuestros editores, que no existen, sino por la apat\u00eda universal hacia el escritor. La ins\u00adpiraci\u00f3n vuela con las revelaciones de este cronista in\u00adquieto que sabe hablar entre l\u00edneas sugiriendo pro\u00adtecci\u00f3n dentro del mundo metalizado y b\u00e1rbaro. Tanto por nuestros art\u00edculos como por nuestros libros que nadie compra porque se quieren regalados y has\u00adta con dedicatorias mentirosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1L\u00e1stima grande que el consuelo de las Milenas sea tan irreal!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, Revista Dominical, <\/strong><\/em>Manizales, 21-I-1979.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 28-I-1979.<br \/>\n<em><strong>Revista Nivel, <\/strong><\/em>No. 272, Ciudad de M\u00e9jico, febrero de 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Antonio Morales Riveira, joven escritor de El Espectador, ha logrado en corto tiempo afortuna\u00addos enfoques sobre hechos menudos. 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