{"id":3765,"date":"2011-10-05T00:31:04","date_gmt":"2011-10-05T05:31:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3765"},"modified":"2014-04-29T07:20:31","modified_gmt":"2014-04-29T12:20:31","slug":"belleza-por-centimetros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/belleza-por-centimetros\/","title":{"rendered":"Belleza por cent\u00edmetros"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Van y vienen las reinas por los caminos del <em>glamour. <\/em>Ni\u00f1as esbeltas, apenas en su em\u00adbri\u00f3n mujeril, se miden por belle\u00adza en Cartagena, la quemante si\u00adrena del Caribe que incita la sen\u00adsualidad. Hermosas representan\u00adtes de todos los sitios del pa\u00eds exhiben encantos y se\u00f1uelos que hubieran trastornado a los dioses de Atenas, y que a nosotros, m\u00e1s humanos, nos cortan la res\u00adpiraci\u00f3n. Son moldes femeninos elaborados para la dulce contien\u00adda de las formas y los cent\u00edmetros, los perfiles y el <em>sex-appeal<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las encantadoras candidatas que imbuidas de sue\u00f1os princi\u00adpescos brindar\u00edan un imperio por una corona, danzan en las calles cartageneras y en cuanto recinto descubren vac\u00edo, a merced de un p\u00fablico que no acepta la modera\u00adci\u00f3n y que, por el contrario, ha de premiar a las que m\u00e1s calor\u00edas inyectan en el delirio popular. En un encuentro de fragancias y envolturas juveniles de tales con\u00adtornos, no aconsejable para viejos verdes ni beatas asustadizas, el tr\u00f3pico se exalta y se estremece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de las contorsiones y el grito del carnaval, es la mujer \u2013elemento de adoraci\u00f3n y una dei\u00addad cuando as\u00ed se le trata\u2013 la que excita y le da sabor a la fiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pantalla del televisor vibra con las redondeces \u2013en su buen entendimiento\u2013 de estas so\u00adberanas que mantienen cautivo al pa\u00eds, y no sin justificaci\u00f3n, cuando la aridez es tanta. Buscan las candidatas una corona esquiva en re\u00ad\u00f1ida competencia de espont\u00e1neos atributos y sofisticados aderezos, mostrando unas su se\u00f1or\u00edo al na\u00adtural, y otras, ademanes y postu\u00adras menos convincentes. No todas recapacitan en que los solos atrac\u00adtivos corporales, aunque imprescindibles, no son suficientes para ganarse la admiraci\u00f3n total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las preciosas ni\u00f1as, antes de ser candidatas en sus territo\u00adrios, se sab\u00edan de memoria los c\u00f3\u00addigos que juzgan la hermosura por cent\u00edmetros, y a fuerza de gimnasias y dietas torturantes ajustaron sus peligrosas anato\u00adm\u00edas al rigor del metro para no ex\u00adponerse a la descalificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se repasan las medidas gene\u00adrales se ver\u00e1 que son parecidas. Cada una, por consiguiente, lleg\u00f3 siendo reina nacional de la belleza. Todas se consideran reinas. Y son reinas, para qu\u00e9 dudarlo. Cent\u00edmetro m\u00e1s o cent\u00edmetro menos, poco importa. Acaso la carne faltante en el pecho saque la cara en la zona de reta\u00adguardia. O la invisible protube\u00adrancia en la cadera se compense con el ligero hundimiento en la pantorrilla. Prescrita as\u00ed la belle\u00adza, todo ser\u00eda f\u00e1cil. Cualquiera ser\u00eda reina, y no solo cada una de estas delicadas mu\u00f1ecas de cristal y alabastro, de carne y emoci\u00f3n, de roca y cuarzo, de \u00e9ter y viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer, a lo largo de los si\u00adglos, ha sido motivo de curiosi\u00addad. Cuando es exaltada como diosa, el hombre, capaz de subli\u00admarla, no le permite que dure \u00a0mucho tiempo en el nicho. Y cuando es explotada como hem\u00adbra f\u00edsica, dispensadora de place\u00adres y erotismos, cae en las profun\u00addidades del ser irracional. Estos dos extremos existen desde todos los tiempos y es imposible acer\u00adcarlos, si tal es la contextura hu\u00admana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observando el reinado de Car\u00adtagena, un par\u00e9ntesis que nece\u00adsitamos los colombianos en el du\u00adro oficio de vivir, pienso que sin formas anat\u00f3micas bien reparti\u00addas, ni talles esbeltos, ni protube\u00adrancias divinamente combinadas, no existir\u00eda la belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exhibici\u00f3n de cuerpos escul\u00adturales metidos entre diminutos bikinis no es pecaminosa, por Dios, si sirve para realzar la est\u00e9tica y halagar la mente entre gratas evasiones, una cura para dismi\u00adnuir la acidez ambiental de los impuestos y las penurias, las pe\u00adque\u00f1eces y las politiquer\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya ven los lectores que en una cuartilla bien medida cabe un rei\u00adnado de belleza. La nueva sobe\u00adrana, un pimpollo susurrante co\u00admo el tr\u00f3pico sensual de Cartagena, derram\u00f3 las l\u00e1grimas ri\u00adtuales antes de ce\u00f1irse la corona. Los colombianos tenemos motivo para sentimos vanidosos de tanta hermosura y desde ahora hacemos c\u00e1lculos para cuando llegue el mo\u00admento de competir en los merca\u00addos, perd\u00f3n, en los concursos in\u00adternacionales de belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El metro deja de ser miope cuando no solo mide la hermosura por cent\u00edme\u00adtros, sino descubre otros atributos indispensables de la realeza. Sin gracia, sin cultura, sin se\u00f1or\u00edo, sin majestad, no podr\u00edamos ga\u00adnar, como lo ganaremos, el cetro del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante tanta finura y tanta l\u00ednea estilizada, solo siento que el pro\u00addigioso Rubens, creador de formas rollizas y exuberantes, pict\u00f3ri\u00adcas de vigor y desbordantes de redondeces arm\u00f3nicas, no est\u00e9 presente para sostenernos que la belleza es caprichosa y no se deja aprisionar entre cent\u00edmetros cicateros. Es un mensaje que env\u00edo a las mujeres que envidian las l\u00edneas ajenas, sin consentir las propias, briosas y bien marcadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Loor a la bella soberana, Ana Milena, a la virreina y princesas primorosas, sobre todo a Mar\u00eda Elena, nuestra reina quindiana, la del caf\u00e9 brav\u00edo y legendario, por quienes yo sacrificar\u00eda un imperio si lo tuviera!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 27-XI-1978.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Van y vienen las reinas por los caminos del glamour. Ni\u00f1as esbeltas, apenas en su em\u00adbri\u00f3n mujeril, se miden por belle\u00adza en Cartagena, la quemante si\u00adrena del Caribe que incita la sen\u00adsualidad. 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