{"id":3778,"date":"2011-10-05T10:10:31","date_gmt":"2011-10-05T15:10:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3778"},"modified":"2014-11-04T14:25:34","modified_gmt":"2014-11-04T19:25:34","slug":"un-hombre-de-empresa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/05\/un-hombre-de-empresa\/","title":{"rendered":"Un hombre de empresa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00d3scar Jaramillo Jaramillo ha demostrado a lo largo de toda una vida de trabajo, de visi\u00f3n y constancia, hasta d\u00f3nde puede llegar un objetivo industrial. Recibi\u00f3 de su padre la empresa Juan N. Jaramillo, una de las pocas muestras industriales que florecieron en esta ciudad de marcado destino agr\u00edcola, y no se conform\u00f3 con la tradi\u00adci\u00f3n familiar, sino que la hizo crecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el Quind\u00edo es conocido por su caf\u00e9, lo es tambi\u00e9n, y en esto no hay exageraci\u00f3n, por esta sencilla y al propio tiempo pujante f\u00e1brica de Armenia que acaba de cerrar sus puertas despu\u00e9s de medio siglo de efi\u00adcaces servicios al pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto de hablar de servicios nacionales en una ciudad no industrializada, hay que aclararlo. El nombre de Juan N. Jaramillo, industria procesadora de la madera, le dio la vuelta al pa\u00eds y puede decirse que hasta en los m\u00e1s remotos confines queda constancia de esta acometida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de intensa trayectoria en la transformaci\u00f3n de la madera, \u00d3scar Jaramillo, pionero del trabajo y la simpat\u00eda, especializ\u00f3 su firma en la adaptaci\u00f3n de bancos y logr\u00f3 tanto presti\u00adgio, que de todas partes lo buscaban como una autoridad indiscutible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Experto no solo en manejar excelentes relaciones p\u00fablicas, sino en dar el consejo exacto para ensamblar a distancia los despachos bancarios, se convirti\u00f3 en sorprendente ejecutivo del pa\u00eds, acaso el que m\u00e1s haya viajado por aire, agua y tierra. Su capacidad de desplazamiento le permit\u00eda visitar una obra en C\u00facuta a las nueve de la ma\u00f1ana; volar luego al Meta o al Putumayo en inspecci\u00f3n de nuevos locales; cumplir en la tarde la cita en Bogot\u00e1 o en Cali y pernoctar ese mismo d\u00eda en Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los presidentes y altos funcionarios de los bancos, conocedores de sus habilidades y la calidad de sus productos, sab\u00edan que \u00d3scar no pod\u00eda fallarles, as\u00ed se tratara de los encargos m\u00e1s complicados y de los sitios m\u00e1s inaccesibles, porque para todos ten\u00eda calendario y la f\u00f3rmula maestra. Diestro en las medidas y las exigencias bancarias, se retira de su profesi\u00f3n como un verdadero mago que aprendi\u00f3 a coordinar la parte funcional de los bancos, con la misma destreza con que decoraba un espacio y se acomodaba a cualquier gusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un momento a otro tom\u00f3 la decisi\u00f3n, muy en privado, de retirarse. Antes, ensay\u00f3 varias veces montar una escuela de su actividad, pero no encontr\u00f3 \u00a0\u00bbmadera\u00bb. Necesitaba, ante todo, un segundo con sus mismas o parecidas condiciones administrativas y personales, pero le fall\u00f3 la gente. Aunque no sea razonable que las indus\u00adtrias se extingan con sus hom\u00adbres, bien claro resulta en este caso que \u00d3scar era la empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consider\u00f3 que no deb\u00eda expo\u00adner el prestigio de su firma a imprevisibles contingencias al perder su capacidad ejecuti\u00adva, y por eso prefiri\u00f3 cerrarla. Fue responsable su decisi\u00f3n, para qu\u00e9 dudarlo. Muy en se\u00adcreto vendi\u00f3 el terreno, las ins\u00adtalaciones y la maquinaria, y cuando la ciudad comenz\u00f3 a darse cuenta, ya se estaban pa\u00adgando las prestaciones sociales del personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La industria se desintegr\u00f3 en ocho d\u00edas. Triste fin, pero ad\u00admirable este \u00d3scar Jaramillo hasta en la precisi\u00f3n para no prolongar un r\u00e9quiem que a \u00e9l, el mayor afectado, le dol\u00eda profundamente. En la operaci\u00f3n de marcha entr\u00f3 tambi\u00e9n la tradicional Fune\u00adraria Jaramillo, otra empresa de su propiedad, que es tambi\u00e9n patrimonio de Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00d3scar dice que se ha jubilado porque necesita descanso. Es, sin duda, una jubilaci\u00f3n bien merecida. Hay que deplorar, sin embargo, con cierto ego\u00eds\u00admo, que as\u00ed termine una indus\u00adtria floreciente y tan vinculada a los sentimientos de la ciudad. Pero las decisiones justas hay que respetarlas, si bien no es posible dejar cerrar estas puertas industriales sin rendir tributo de admiraci\u00f3n y respeto a este hombre vigoroso, amable, viajero incansable del trabajo y la amistad, que deja ejemplo de rendimiento y servicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien por \u00e9l que se jubila cargado de merecimien\u00adtos, para continuar siendo productivo en otras actividades menos extenuantes, y mal por Armenia y el Quind\u00edo que pier\u00adden una industria insignia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 31-I-1979.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00d3scar Jaramillo Jaramillo ha demostrado a lo largo de toda una vida de trabajo, de visi\u00f3n y constancia, hasta d\u00f3nde puede llegar un objetivo industrial. Recibi\u00f3 de su padre la empresa Juan N. 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