{"id":381,"date":"2009-10-06T02:31:18","date_gmt":"2009-10-06T02:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=381"},"modified":"2014-04-03T19:30:16","modified_gmt":"2014-04-04T00:30:16","slug":"la-cuba-amarga-de-cabrera-infante-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/06\/la-cuba-amarga-de-cabrera-infante-2\/","title":{"rendered":"La Cuba amarga de Cabrera Infante"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Guillermo Cabrera Infante, fallecido el pasado 21 de febrero a la edad de 75 a\u00f1os, era un amante visceral de Cuba, y sobre todo de La Habana. Su exilio en Londres durante cuarenta a\u00f1os le acrecent\u00f3 el amor por su patria, de donde el r\u00e9gimen de Fidel Castro lo ten\u00eda desterrado no s\u00f3lo en forma f\u00edsica sino tambi\u00e9n espiritual: sus libros estaban prohibidos en la isla y ni siquiera su nombre aparec\u00eda en el <em>Diccionario de Literatura Cubana <\/em>publicado por el Ministerio de Cultura. Sus paisanos no pod\u00edan leerlo, pero lo miraban desde lejos como un s\u00edmbolo de protesta democr\u00e1tica, que reprimida en las propias fronteras se ha extendido por otros lugares del planeta.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cMuri\u00f3 sin patria, pero sin amo\u201d, dijo su esposa, la exactriz cubana Miriam G\u00f3mez, repitiendo palabras de Jos\u00e9 Mart\u00ed. En 1952, bajo la dictadura de Batista, Cabrera fue a dar a la c\u00e1rcel por haber publicado un cuento que se consider\u00f3 indebido. En el r\u00e9gimen castrista fue director del Instituto de Cine, director de la revista <em>Lunes de revoluci\u00f3n<\/em>, que fue cerrada por el gobierno en 1961, y agregado cultural de la embajada cubana en Bruselas. La distancia con el gobierno de Castro surgi\u00f3 poco a poco, a medida que se acentuaba el rigor de la tiran\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">En 1968, a ra\u00edz de dura declaraci\u00f3n suya contra Castro en la revista argentina <em>Primera Plana, <\/em>se produjo la ruptura definitiva. Desde entonces sus libros quedaron prohibidos en Cuba. Trasladado a Londres, sobresali\u00f3 all\u00ed como intelectual de prestigio. Un d\u00eda reconoci\u00f3 que gracias a su destierro lleg\u00f3 a ser escritor profesional. Labor iniciada en 1947 en forma secundaria, y a la que se dedicar\u00eda por completo despu\u00e9s de interrumpir sus estudios de medicina y apasionarse por las letras, el periodismo y la cr\u00edtica de cine.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuba estuvo siempre viva en su coraz\u00f3n. Por amigos de la isla se enteraba de las noticias internas de su patria, y la prensa mundial le dibujaba la amarga realidad de ese pa\u00eds que hab\u00eda perdido la libertad.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Tres tristes tigres, <\/em>su novela m\u00e1s representativa, ganadora en 1964 del premio Biblioteca Breve, es una larga noche habanera. Noche iniciada en 1941, a\u00f1o en que por primera vez lleg\u00f3 con su familia a la capital. El descubrimiento de La Habana lo transport\u00f3 por el cosmos y fue el inspirador de toda su obra. El protagonista de <em>Tres tristes tigres <\/em>es La Habana, con su m\u00fasica, sus cabar\u00e9s inundados de humo, su nostalgia y sus pasiones fren\u00e9ticas. Libro estremecedor y sorprendente, donde vibra el alma popular en la densidad de la noche, bajo la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica del lenguaje, el colorido ingenioso de los ambientes, el penetrante toque de humor y la cabal caracterizaci\u00f3n de los actores.<\/p>\n<p align=\"justify\">A esta obra se unen otras de la misma \u00edndole, como <em>Vista del amanecer en el tr\u00f3pico, La Habana para un infante difunto, Delito para bailar el chachach\u00e1, Ella cantaba boleros. <\/em>Seg\u00fan revelaci\u00f3n de su esposa, otras dos novelas, forjadas hace largos a\u00f1os en el mismo ambiente cubano, quedaron in\u00e9ditas: <em>\u00cd<\/em><em>taca vuelta a visitar <\/em>y <em>La ninfa inconstante.<\/em> Esta \u00faltima, sobre la que trabajaba en forma intensa en los \u00faltimos d\u00edas, posee fondo autobiogr\u00e1fico.<\/p>\n<p align=\"justify\">El afecto que Cabrera sent\u00eda por Cuba se tradujo en desafecto hacia la gente simpatizante con el gobierno castrista. En junio de 1992, en reportaje concedido al suplemento mejicano <em>La Jornada Semanal, <\/em>manifestaba que Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez \u201cse ha ligado tanto a Fidel Castro que es imposible establecer un juicio literario sin separar al escritor de la persona\u201d, y subrayaba que, siendo imposible verlo en forma imparcial, no pod\u00eda evitar el considerarlo \u201cmuy, pero muy, desagradable\u201d. Tal circunstancia abri\u00f3 una cisura profunda entre estos\u00a0 grandes escritores del continente, situados ideol\u00f3gicamente en orillas opuestas.<\/p>\n<p align=\"justify\">A pesar de que los miembros del boom latinoamericano buscaron que Cabrera hiciera parte de su movimiento, \u00e9l se mantuvo marginado. Su temperamento independiente lo distanciaba de la mayor\u00eda de sus colegas y no ve\u00eda en algunos de ellos las notas excelsas que les dispensaba la fama. Sobre Carlos Fuentes dijo una vez que no lo consideraba buen novelista sino un pol\u00edtico que escrib\u00eda. A Octavio Paz lo calificaba como extraordinario ensayista, y no pensaba lo mismo como poeta. La calidad de Vargas Llosa la circunscrib\u00eda a sus primeros libros, <em>La ciudad y los perros <\/em>y <em>Los cachorros. <\/em>Admiraba la obra de Alejo Carpentier, pero su inter\u00e9s por \u00e9l llegaba hasta <em>El siglo de las luces, <\/em>debido a su vinculaci\u00f3n posterior con el gobierno castrista.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sobre dos escritores guardaba especial consideraci\u00f3n: Borges, \u201cel \u00fanico que ser\u00e1 le\u00eddo con inter\u00e9s dentro de cien a\u00f1os\u201d, y Juan Rulfo, quien a pesar de vivir alejado de la publicidad y no figurar en los salones internacionales, conquist\u00f3 la inmortalidad con <em>Pedro P\u00e1ramo,<\/em> una de las mejores novelas latinoamericanas.<\/p>\n<p align=\"justify\">El gobierno cubano guard\u00f3 absoluto silencio sobre la muerte de Cabrera y no expedir\u00e1, por supuesto, ninguna moci\u00f3n de duelo. El \u00fanico medio estatal que registr\u00f3 la noticia ha sido la revista cultural <em>La Jiribilla<\/em>. Mientras los cubanos no tienen acceso a los libros de su compatriota, estos circulan en diferentes idiomas y han despertado amplio inter\u00e9s en muchos pa\u00edses, sobre todo de Am\u00e9rica y Europa. Grandes intelectuales del mundo, lo mismo que una inmensa red de peri\u00f3dicos y revistas, han comentado el fallecimiento con sentidas notas de admiraci\u00f3n hacia uno de los escritores americanos de mayor val\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Miriam G\u00f3mez, su compa\u00f1era inseparable durante tantos a\u00f1os, cuenta que su esposo muri\u00f3 escuchando m\u00fasica cubana, salida de un disco del cineasta espa\u00f1ol Fernando Trueba. Y agrega que alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1n trasladadas las cenizas a Cuba, cuando la isla sea libre.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3 de marzo de 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Guillermo Cabrera Infante, fallecido el pasado 21 de febrero a la edad de 75 a\u00f1os, era un amante visceral de Cuba, y sobre todo de La Habana. 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