{"id":3871,"date":"2011-10-07T08:39:18","date_gmt":"2011-10-07T13:39:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3871"},"modified":"2014-04-01T17:35:49","modified_gmt":"2014-04-01T22:35:49","slug":"defensa-del-libro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/07\/defensa-del-libro\/","title":{"rendered":"Defensa del libro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo alguna p\u00e1gina de Azor\u00edn que habla de\u00adleitosa, filos\u00f3ficamente, de los libros que se buscan, se manosean, se conquistan y terminan confundidos con la propia personalidad del lector. En ese ir y ve\u00adnir por los caminos librescos nos vemos contagiados de af\u00e1n exploratorio, de ansia cultural, de inquisici\u00f3n sobre autores y t\u00edtulos, para desembocar finalmente, cuando hay penetraci\u00f3n, en la calle angosta del libro decantado, ese que se adquiere con celoso empe\u00f1o y se lee silenciosamente con degustaci\u00f3n y provechoso an\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro es el mayor medio de cultura que ha in\u00adventado la humanidad y resistir\u00e1 los embates de todas las tecnolog\u00edas, aun las m\u00e1s audaces, comprendi\u00adda la sofisticada que pretende transmitirnos el saber por medios audiovisuales o mediante comprimidos televisados, como si fuera posible adquirir erudici\u00f3n de prisa o ingiriendo grageas instant\u00e1neas. La cultu\u00adra, veloces innovadores, es cosa seria. No viene en p\u00edldoras y no se vende, claro est\u00e1, en las farmacias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los computadores pueden vomitar cifras incre\u00edble\u00admente precisas con s\u00f3lo oprimir botones, y hacer planeaciones desconcertantes, y remplazar al hombre en m\u00faltiples actividades, y hasta hablar y de pronto mandar, pero no lograr\u00e1n desplazarlo. Estos cere\u00adbros mecanizados de la \u00e9poca, aptos para resumir un libro a su contenido elemental, con ahorro de par\u00e1\u00adfrasis y de in\u00fatiles divagaciones, seg\u00fan se piensa, es\u00adt\u00e1n en v\u00eda de permitir que el hombre adquiera una vi\u00adsi\u00f3n del contexto con la rapidez de la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a1Tranquilo, se\u00f1or Cervantes!<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEsto dar\u00e1 cultura y dejar\u00e1 conocimiento? \u00bfEs posible acaso inyectar cultura por soplos milagrosos? \u00a1Tonta ilusi\u00f3n! Si de un vistazo se llegara a \u00ableer\u00bb el Quijote visualiz\u00e1ndolo en una pantalla por donde desfilaran los pasajes que se desean, po\u00addemos desde ahora compadecernos del pobre don Miguel que tanto mag\u00edn consumi\u00f3 escribiendo su obra cumbre, sin calcular que sucesivas generacio\u00adnes la abreviar\u00edan cada vez m\u00e1s hasta convertirla en una cinta milim\u00e9trica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pero tranquilo, se\u00f1or Cer\u00advantes, que esto es m\u00e1s especulativo que eficaz! La m\u00e1quina puede minimizarlo a usted, descuartizarlo y quiz\u00e1 ponerlo a andar a velocidades ignoradas por sus calmosas caballer\u00edas, pero no conseguir\u00e1n extin\u00adguirlo, porque en cualquier anaquel culto continuar\u00e1 su obra viva y gloriosamente desde\u00f1osa del af\u00e1n mutilador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1quina, sempiterno se\u00f1or, trata de en\u00adse\u00f1arnos a leerlo de af\u00e1n, con premuras de estudian\u00adte desaprovechado en v\u00edsperas de ex\u00e1menes, pero ni su Quijote, ni su Sancho, ni su Rocinante, ni su Galatea, ni su Sigismunda, seguidos de los numerosos personajes que usted cre\u00f3 para que lo protegieran, se dejar\u00e1n disminuir por una humanidad precipitada, \u00e1vida de velocidades y falta de raciocinios, a la que usted, como buen caballero, no quiere indigestar con estas revolturas de los libros triturados y a medio en\u00adgullir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siga, por tanto, durmiendo su justo sue\u00f1o y olv\u00eddese de los cerebros electr\u00f3nicos y de las mentes humanas deshumanizadas, que entre todos no ser\u00e1n capaces de rasgar la pluma y producir un pensamien\u00adto profundo, porque s\u00f3lo se mueven por impulsos y carecen de cerebro pensante.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El libro no morir\u00e1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay quienes suponen, y lo pregonan jubilosa\u00admente, que el libro desaparecer\u00e1. Juventudes albo\u00adrozadas esperan cargar a los cl\u00e1sicos entre cartuchos de microfilm. \u00a1Al diablo con los vol\u00famenes tedio\u00adsos!, se dir\u00e1n los estudiantes del ma\u00f1ana, y desde ahora los est\u00e1n acorralando en el \u00faltimo rinc\u00f3n de la casa y para qu\u00e9 decir que menospreciando. Los tiempos modernos son de brevedad, de ligereza, de liberaci\u00f3n de lo antiguo y lo pesado, de rapidez y frenes\u00ed. La lectura de un libro famoso \u2013un art\u00edculo cada vez m\u00e1s desconocido\u2013 no cabe en estas mentes vol\u00e1ti\u00adles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aun as\u00ed el libro no morir\u00e1. Si d\u00eda a d\u00eda las bibliotecas hogare\u00f1as son m\u00e1s decorativas que formadoras, los lectores verdaderos \u2013una instituci\u00f3n en decadencia, aunque no extinguible\u2013 caminan despa\u00adcio, devoran p\u00e1ginas nutritivas y protegen al mundo contra el comej\u00e9n iconoclasta. La lectura r\u00e1pida, otra invenci\u00f3n de la \u00e9poca, caracteriza muy bien el af\u00e1n, la angustia del hombre contempor\u00e1neo por ir de pri\u00adsa, sin demasiadas reflexiones, en esta era de la pro\u00adpulsi\u00f3n a chorro que invade espacios ultraterrestres y que ir\u00f3nicamente est\u00e1 desnaturalizando al propio hombre, al reducirle su capacidad de pensar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El auge de la cibern\u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desistan, se\u00f1ores revolucionarios, tecn\u00f3cratas insaciables, de intentar que el mundo se vuelva m\u00e1\u00adquina. El computador que ustedes perfeccionan con tantas minucias para meterlo en la cabeza del hom\u00adbre no lograr\u00e1 \u00abpensar\u00bb m\u00e1s all\u00e1 de su programa\u00adci\u00f3n. Al acab\u00e1rsele la cuerda, enmudecer\u00e1 como un ente ca\u00eddo, como un mu\u00f1eco hueco.La tecnolog\u00eda, todos los d\u00edas m\u00e1s asombrosa pero cada vez m\u00e1s des\u00adhumanizada, ha realzado la m\u00e1quina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos en el auge de la cibern\u00e9tica, monstruo deformador de la humanidad que quiere manejarlo todo con palan\u00adcas y soplos mec\u00e1nicos, desalojando a su inventor; pero no conseguir\u00e1 sustituirlo cabalmente, porque el hombre es \u00fanico e irremplazable. El meollo consiste en que el cerebro de la m\u00e1quina no ser\u00e1 nunca el ce\u00adrebro del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suponer la muerte del libro es idea err\u00f3nea. El mundo del futuro, se dice, ser\u00e1 manejado electr\u00f3ni\u00adcamente y por tanto no se necesitar\u00e1n mayores conocimientos. Todo llegar\u00e1 \u00abenlatado\u00bb, otro t\u00e9rmino de la traviesa tecnolog\u00eda actual. Ya la televisi\u00f3n, con sus incursiones seudoculturales, trata de impresionar y hasta de montar c\u00e1tedras eruditas, que con todo y sus artificios, y por eso mismo, se desvanecen con la fragilidad de lo fugaz y lo inconsistente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La te\u00adlevisi\u00f3n, hoy por hoy y sobre todo en el futuro, tiene m\u00e1s de diversi\u00f3n moment\u00e1nea que de sistema educa\u00addor, contagiada como se encuentra de frivolidades, sutilezas y violencia. Pero siendo un im\u00e1n poderoso para la molicie, y lamentablemente para la pereza de masas, est\u00e1 atrapando el inter\u00e9s colectivo y cada vez penetra con mayor dominio el \u00e1mbito del hogar y desde luego la atenci\u00f3n del estudiante, que tira el aburrido texto de ense\u00f1anza ante el magnetismo de una pantalla divertida. Uno de los mayores enemi\u00adgos de la formaci\u00f3n es el televisor, ante el cual el hombre moderno renuncia a ser culto, y adem\u00e1s aprende a ser superficial, con tal de estar c\u00f3modo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El gran maestro de la vida<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que repetir hasta la saciedad que el des\u00adtierro del libro significa vac\u00edo espiritual. Siendo el gran maestro de la vida \u2013y que alguien desmienta con fundamento esta tesis\u2013, no puede aspirarse a adqui\u00adrir conocimientos, a dominar un oficio o una especializaci\u00f3n, y sencillamente a ser cultos, sin la lectura. Por ah\u00ed en alguna parte se dice que si una persona dedicara dos horas diarias a la lectura, llegar\u00eda a ser sabia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que esto no resulte tan f\u00e1cil en un mun\u00addo como el actual movido por densos fen\u00f3menos cul\u00adturales, por nuevos conflictos y dispersas doctrinas, pero habr\u00e1 que admitir que la disciplina de lecturas perseverantes y bien orientadas proporcionar\u00e1, cuando menos, s\u00f3lida estructura intelectual. La definici\u00f3n de sabio, en esta \u00e9poca de tan enredados caminos, puede ser debatible y no viene al caso; lo cierto es que el sabio lleva no pocos vol\u00famenes im\u00adpresos en el cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inteligencia, un don natural, se cultiva y se endereza para fines \u00fatiles educ\u00e1ndola. Los l\u00edderes del pueblo, los conductores de un pa\u00eds o de una empresa cualquiera, fracasar\u00e1n si no son cultos. Y la cultura, hay que insistir, no se vende en las farma\u00adcias ni se conquista en poco tiempo; es consecuencia de arduas disciplinas y de profundos ejercicios men\u00adtales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00e1s preparados son los que gobernar\u00e1n, los que siempre han gobernado al mundo. Los incapaces caen tarde o temprano por su propio peso. No puede aspirarse a ser alguien en la sociedad, ni por mucho dinero que se posea, que tambi\u00e9n se derrum\u00adba, si no existen ideas. La personalidad se robustece y adquiere bagaje no ante un televisor ligero ni apretando botones y misteriosos engrana\u00adjes, sino form\u00e1ndola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro es insustituible. No existe mejor canal de cultura. Tiene la propiedad de ense\u00f1ar divirtiendo y de despertar la mente hasta ajustarla e impri\u00admirle consistencia. Aun en estos tiempos de frivoli\u00addad y disoluci\u00f3n en que el estudiante y el profesional se desentienden de pulir la inteligencia, el libro si\u00adgue haciendo sabios; y la ignorancia produciendo ne\u00adcios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro ser\u00e1 siempre el mejor maestro, el mejor consejero, el mejor amigo. Si el humanismo tiende a agotarse, el libro, y no la m\u00e1quina, ni el televisor, ni el transistor, ni los \u00abenlatados\u00bb, nos salvar\u00e1 del de\u00adsastre. Un planeta sin humanismo no vale la pena y destruir\u00eda al propio hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Revista El Impresor, Editorial Bedout, <\/strong><\/em>Medell\u00edn, agosto\/1980.<strong><br \/>\n<em>Revista Nivel, <\/em><\/strong>Ciudad de M\u00e9jico, julio\/1987, noviembre\/1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Recuerdo alguna p\u00e1gina de Azor\u00edn que habla de\u00adleitosa, filos\u00f3ficamente, de los libros que se buscan, se manosean, se conquistan y terminan confundidos con la propia personalidad del lector. 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