{"id":3923,"date":"2011-10-08T10:00:40","date_gmt":"2011-10-08T15:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3923"},"modified":"2014-04-28T12:25:42","modified_gmt":"2014-04-28T17:25:42","slug":"revista-aleph","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/revista-aleph\/","title":{"rendered":"Revista Aleph"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rara vez un ingeniero siente vocaci\u00f3n de humanista. Las matem\u00e1ticas son una ciencia precisa y rigurosa que, por lo fr\u00edas, pr\u00e1cticamente son incompatibles con la literatura. La mente del matem\u00e1tico, formada entre logaritmos y precisiones milim\u00e9tricas, no se acomoda f\u00e1cilmente al cultivo de las letras. No es lo mismo hacer un edificio que escribir una novela o un poema. Ambas obras son de altura, pero tienen ingredientes distintos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mente del literato exige flexibilidad y no est\u00e1 regida por conceptos fijos. Es por esto sorprendente hallar a un ingeniero dirigiendo una revista cultural. Casi es tan extra\u00f1o como el escritor que adem\u00e1s construyera trazados de ingenier\u00eda. El hecho, por lo singular en cualquiera de los dos casos, es relevante.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Una haza\u00f1a cultural<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Enrique Ruiz, ingeniero civil, orienta en Manizales una excelente publicaci\u00f3n de estricto tipo cultural, nacida en 1966 y que luego de algunos recesos ha llegado a sus treinta ediciones. Aleph es un s\u00edmbolo matem\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de los fundadores de la revista, un inquieto grupo de estudiantes universitarios que hoy deben de ser profesionales respetables, fue crear un \u00f3rgano que conjugara las ciencias, la t\u00e9cnica y las humanidades como soporte del progreso. La primera car\u00e1tula fue dedicada a Albert Einstein y trajo unos materiales \u00abcontrastados\u00bb que indicaban el prop\u00f3sito, acaso todav\u00eda incierto, de fundir la cabal\u00edstica con las humanidades para buscar la supervivencia de la cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aquel grupo queda Carlos Enrique Ruiz, profesional de la ingenier\u00eda que no ha salido de los predios universitarios, ahora desde el \u00e1rea docente, como catedr\u00e1tico de la Universidad Nacional en Manizales. La revista subsiste gracias a su tenacidad, a sus inmejorables condiciones de hombre batallador de las ideas. <em>Aleph<\/em> representa una bandera, un derrotero por la superaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada n\u00famero constituye una haza\u00f1a econ\u00f3mica. Lo primero que hice al caer un ejemplar en mis manos fue buscar los anuncios comerciales, no porque estos me importen un bledo, sino para identificar a los patrocinadores de la cultura, cada d\u00eda m\u00e1s ausentes. La revista no cuenta con apoyo econ\u00f3mico \u00a0oficial ni privado. Esto es enaltecedor, desde luego, pero&#8230; \u00bfc\u00f3mo se sostiene la revista? La financiaci\u00f3n corre por cuenta de ciertos mecenas, que todav\u00eda no han desaparecido de este planeta tan materializado, con suficiente quijotismo \u2013y don Quijote, despu\u00e9s de Cristo, es salvador del mundo\u2013 para no naufragar en estas corrientes de la apat\u00eda cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Asociados en el arte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oigamos estas palabras en boca del director: <em>\u00abEsto ser\u00e1 posible si logramos reunir dineros suficientes para asumir los costos. \u00bfC\u00f3mo conseguirlo? Se ha sorteado un tapiz donado por su autora, la artista argentina Anielka Gelemur-Rend\u00f3n, con resultados relativamente satisfactorios, en cuanto a las finanzas de las <\/em>aleph<em> 29 y 30. \u00bfY lo otro? Veremos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo n\u00famero, que contiene cultura de pasta a pasta, atestigua la vigencia del postulado inicial. La car\u00e1tula es un dibujo a l\u00e1piz de un muchacho con expresi\u00f3n indescifrable, signo del mundo contempor\u00e1neo, de Merceditas Mej\u00eda de Bola\u00f1os, dibujante, pintora y ceramista. Hay un manuscrito aut\u00f3grafo del escritor uruguayo Mario Benedetti y una entrevista que le hace el director. Otro manuscrito aut\u00f3grafo del poeta-folclorista argentino Atahualpa Yupanqui, en su paso por Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En p\u00e1ginas centrales y en papel de honor est\u00e1 el bambuco Nostalgia, en pentagrama, de Ram\u00f3n Cardona Garc\u00eda, m\u00fasico y compositor caldense, muerto en 1959, una de las figuras grandes de la expresi\u00f3n musical del pa\u00eds. Ligia Alc\u00e1zar, escritora centroamericana, esposa del poeta colombiano Jorge Artel, escribe un poema en la contracar\u00e1tula. Es como un susurro, como una r\u00fabrica para rematar el material selecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>En torno al folclor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como tema de investigaci\u00f3n est\u00e1 el pensamiento de cuatro eximios escritores nacionales, oriundos del Viejo Caldas: Jes\u00fas Mej\u00eda Ossa, Octavio Marulanda Morales, Euclides Jaramillo Arango y Juli\u00e1n Bueno Rodr\u00edguez, en torno al folclor: su filosof\u00eda, su actualidad y sus aportaciones, Son cuatro trabajos maduros, de amplio vuelo y enjuiciadores de una realidad cultural tanto en Am\u00e9rica como en Colombia y en el Viejo Caldas. Se repasa la cultura de estos tres departamentos que han aportado signos valederos dentro del acervo nacional. Hay un inventario de escritores, artistas, promesas regionales, y un enjuiciamiento cr\u00edtico de los nuevos tiempos y sobre todo del futuro, que es de reto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n del folclor no siempre precisa su verdadero alcance. Hay quienes confunden lo cursi, lo populachero, con el alma del pueblo. El folclor es el conjunto de las tradiciones y las costumbres de un pa\u00eds, con sus poemas, leyendas, modos de encarar la vida. Es tema extenso que se aborda a veces sin ning\u00fan bagaje, como s\u00ed ocurre por parte de los escritores invitados y del director de la revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Voces respetables<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos algunas opiniones sobre el folclor, recogidas en <em>Aleph:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNuestras ra\u00edces est\u00e1n en el legado de civilizaciones anteriores, en los secretos que a\u00fan guardan los ind\u00edgenas recostados en la monta\u00f1a, donde siguen siendo el alma ritual y cantora de la naturaleza\u00bb (Carlos Enrique Ruiz). \u00abEl folclor, como sociolog\u00eda de lo cotidiano, se manifiesta en el hacer, en el pensar, en el decir de ese mismo pueblo. En todo aquello que tiene vigencia tradicional y hondura de tiempo por generaciones\u00bb(Jes\u00fas Mej\u00eda Ossa).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa cultura para Colombia debe empezar desde la escuela, por no decir desde la cuna; debe tener su alborada en los arrullos maternos, en las rondas, en los juegos. El ni\u00f1o que no es sensibilizado para el arte desde los primeros a\u00f1os, pierde flexibilidad espiritual y emocional para sentir la m\u00fasica, la pintura, la danza, la poes\u00eda y todo cuanto tenga que ver con la percepci\u00f3n est\u00e9tica\u00bb (Octavio Marulanda Morales).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa gente est\u00e1 convencida de que el folclor no existe sino en m\u00fasica. Nuestra televisora, por medio de animadores ignorantes en grado sumo, se ha encargado de llevar a los colombianos una permanente infusi\u00f3n entre lo folcl\u00f3rico y lo popular. Una de estas animadoras, la m\u00e1s bonita pero la m\u00e1s ignorante, supongo, nos dijo en estos d\u00edas: \u2018En el pr\u00f3ximo programa vendr\u00e1n los ni\u00f1os a hacernos folclor\u2019 (sic), como quien dice, a ense\u00f1arnos a hacer pan-de-queso. Como si el folclor se fabricara como fabricar tiraos\u00bb (Euclides Jaramillo Arango). \u00abEl hombre es libre en la medida que se descubre a s\u00ed mismo y se proyecta con fuerza hacia afuera, al tiempo que devolvi\u00e9ndose al pasado para escudri\u00f1ar sus herencias culturales se lanza hacia adelante, y contribuye as\u00ed a la liberaci\u00f3n de los dem\u00e1s\u00bb (Juli\u00e1n Bueno Rodr\u00edguez).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El motor de la provincia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdadera cultura nace en la provincia y emigra a los centros, donde por lo general termina sofisticada, mientras lo realmente vern\u00e1culo contin\u00faa conserv\u00e1ndose intacto en su fuente de origen. <em>Aleph<\/em> es un motor de la cultura regional. Esto s\u00f3lo justifica su existencia. Pocos, en realidad, se dedican a defender y propagar el patrimonio de los pueblos. A los m\u00e1s les gusta irse por las ramas, por lo frondoso, descuidando las ra\u00edces. Lo aut\u00e9ntico est\u00e1 en la provincia colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Enrique Ruiz, una mente inquieta que se va a lo hondo de nuestros problemas, propone en su revista temas controvertidos, para sopesarlos y digerirlos. No hay duda sobre la calidad de sus debates. Este \u00f3rgano bata\u00adllador del pensamiento es una de las mejores revistas culturales de la actualidad colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Algo m\u00e1s que un signo matem\u00e1tico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto, y mucho m\u00e1s, pone de presente lo que es <em>Aleph,<\/em> la revista fundada hace trece a\u00f1os en los re\u00adcintos de una universidad de provincia. No quiere salirse de su esencia universitaria, porque el saber no podr\u00e1 desvincularse nunca del terreno investigativo. Pero no es afectada, y adem\u00e1s es accesible a todos. <em>\u201cLa entendemos<\/em> \u2013dice su director\u2013 <em>como un \u00f3rgano de provincia, sin ambiciones del saber metropolitano, ni poses de genialidad, no alineada a vertientes del pensamiento que hoy disputan su prevalencia en terrenos no propiamente culturales\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00e1 que agregar, para rematar, que universitario no es solo el que estudia en una universidad, sino tambi\u00e9n el que rastrea la universalidad del conocimiento. Ya se ve que <em>Aleph,<\/em> con su referencia borgiana, es algo m\u00e1s que un s\u00edmbolo matem\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 13-VII-1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Rara vez un ingeniero siente vocaci\u00f3n de humanista. Las matem\u00e1ticas son una ciencia precisa y rigurosa que, por lo fr\u00edas, pr\u00e1cticamente son incompatibles con la literatura. La mente del matem\u00e1tico, formada entre logaritmos y precisiones milim\u00e9tricas, no se acomoda f\u00e1cilmente al cultivo de las letras. 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