{"id":3943,"date":"2011-10-08T13:05:14","date_gmt":"2011-10-08T18:05:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3943"},"modified":"2014-04-15T06:41:07","modified_gmt":"2014-04-15T11:41:07","slug":"belleza-quindiana","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/belleza-quindiana\/","title":{"rendered":"Belleza quindiana"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cielo la cre\u00f3 hermosa. En sus ojos le puso estrellas, y una llama en el coraz\u00f3n. Los cafetos en flor se estremecieron cuando Mar\u00eda Cristina les dio el primero beso. Despunt\u00f3 como una ma\u00f1ana briosa y para siempre se qued\u00f3 contagiada de paisaje quindiano. Por sus venas corren exuberancias inc\u00f3gnitas y en sus carnes se alborotan misteriosas aleaciones que esculpen la mujer perfecta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cien mil personas salieron a las calles Armenia a aclamar a su reina. Las brisas marinas la hab\u00edan transportado por los horizontes il\u00edmites donde se engarzan sue\u00f1os de colores y se conocen emociones in\u00e9ditas. El Quind\u00edo todo, en una sola entonaci\u00f3n, le cant\u00f3 a la mujer de su raza, bella entre las bellas, que parece amasada con el barro insurgente de cafetales que aprendieron a ser altivos para conservar su lozan\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Cristina, coronada virreina nacional, no podr\u00e1 ser sino la reina indiscutible para este pueblo que no admite rivalidades. Pueblo que la lleva en el coraz\u00f3n, y esto es suficiente. Una pluma ilustre ha dicho que es virreina por jurado y reina por consenso. Fue Colombia toda, con sus escrutadores del alma nacional, la que dio el fallo. M\u00e1s all\u00e1 de juicios indescifrables estar\u00e1 siempre la belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or\u00edo, el porte real, la distinci\u00f3n de la raza fulgurante y fecunda, dones espont\u00e1neos como los r\u00edos de leche que ba\u00f1an las praderas del Quind\u00edo esplendoroso, concurren en la elegida de los dioses para plasmar la f\u00f3rmula m\u00e1gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las calles de Armenia fueron insuficientes para recibir el entusiasmo del pueblo que deseaba testimoniar su admiraci\u00f3n a la preciosa soberana. Ya se quisieran los pol\u00edticos estas manifestaciones. Ojal\u00e1 aprendan a llegar al sentimiento del pueblo. Nunca la ciudad hab\u00eda conocido un fervor tan entra\u00f1able ni una alegr\u00eda tan aut\u00e9ntica. Son motivos de sano esparcimiento que regocijan el esp\u00edritu y rompen la aridez del pesado vivir. Y no se piense que los reinados de belleza son \u00fanicamente frivolidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Cristina es un fruto de la tierra. Brot\u00f3 de ella con la savia de las f\u00e9rtiles cosechas. Vaporosa como un atardecer quindiano y leve como los vientos campe\u00adsinos, cautiva y deslumbra al instante. La naturaleza la dot\u00f3 de alma sencilla y rom\u00e1ntica y le exigi\u00f3 que fuera reina. Ella se deja mecer por los aires de sus monta\u00f1as y se siente flor y \u00e9ter. Le corresponde a su pueblo con los atractivos y las virtudes de la mujer quindiana, como s\u00edmbolo que es de la raza se\u00f1orial. Es la mujer extra\u00edda de p\u00e1ginas fant\u00e1sticas y convertida en est\u00edmulo\u00a0 para engrandecer la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 23-XI-1979.<br \/>\n<em><strong>El Quindiano, <\/strong><\/em>Armenia, 24-XI-1979.<br \/>\n<strong><em>El Bolivariano,<\/em> <\/strong>Los \u00c1ngeles (Estados Unidos), diciembre\/1979.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El cielo la cre\u00f3 hermosa. En sus ojos le puso estrellas, y una llama en el coraz\u00f3n. Los cafetos en flor se estremecieron cuando Mar\u00eda Cristina les dio el primero beso. Despunt\u00f3 como una ma\u00f1ana briosa y para siempre se qued\u00f3 contagiada de paisaje quindiano. 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