{"id":3952,"date":"2011-10-08T13:22:06","date_gmt":"2011-10-08T18:22:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3952"},"modified":"2020-01-15T10:23:12","modified_gmt":"2020-01-15T15:23:12","slug":"navidad-tesoro-perdido","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/navidad-tesoro-perdido\/","title":{"rendered":"Navidad, tesoro perdido"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una revista bellamente editada ofrece una Navi\u00addad en colores. Todo cuanto pueda apetecerse en el mundo revolucionario de la tecnolog\u00eda del juguete all\u00ed se encuentra. Trenes airosos se deslizan sobre caminos magn\u00e9ticos, con penachos de atractivos mo\u00advimientos y arriesgadas maniobras. Mu\u00f1ecas primorosas, simulando las formas m\u00e1s atrevidas de la co\u00adqueter\u00eda femenina, que hablan y r\u00eden y caminan, sal\u00adtan aqu\u00ed y all\u00e1 como princesas hechizadas. Veloces motocicletas, todav\u00eda en miniatura, gracias a Dios, pero provistas de todos los se\u00f1uelos del planeta fre\u00adn\u00e9tico que nos est\u00e1 tocando vivir, provocan los de\u00adseos reprimidos del peque\u00f1o travieso de la casa que sue\u00f1a ser, como sus amigos volantones, un acr\u00f3bata suicida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pasan hojas y m\u00e1s hojas de la revista. Y se si\u00adgue descubriendo un mundo movido por cuerdas in\u00advisibles y soplos el\u00e9ctricos. Pistolas autom\u00e1ticas desocupan sus dep\u00f3sitos de balas con la rapidez del oeste legendario, y es posible que el peque\u00f1o se sienta ya h\u00e9roe perdonavidas a quien hay que correr\u00adle. En otro \u00e1ngulo aparece la escuadra de peligrosos buques guerreros, prontos para la invasi\u00f3n \u2013como su\u00adcede en la realidad con las flotas de los Estados Uni\u00addos que avanzan sobre Ir\u00e1n\u2013, jugueter\u00eda que causar\u00e1 emociones con s\u00f3lo accionar una pila y que producir\u00e1 destrozos y masacres, por fortuna imaginarios, aun\u00adque incitadores de ocultos instintos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rev\u00f3lveres, carabinas, tanques destructores, aviones mort\u00edferos, presentado todo con naturalidad desconcertante, cautivan la atenci\u00f3n juvenil y ense\u00ad\u00f1an los caminos de la violencia. Los j\u00f3venes de hoy no quieren desentonar dentro del artificioso universo del juguete mecanizado que nos trajo la falsa civiliza\u00adci\u00f3n. Aspiran no s\u00f3lo a lo m\u00e1s pomposo sino tambi\u00e9n a lo m\u00e1s perjudicial, sin interesarles de d\u00f3nde ni c\u00f3\u00admo saldr\u00e1 el dinero para adquirirlo. El alma limpia del juguete de anta\u00f1o est\u00e1 hoy carbonizada por el modernismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el angustiado padre de familia, que haciendo esfuerzos sobrehumanos logr\u00f3 ponerse al d\u00eda en las cuotas escolares y que se siente asfixiado entre deu\u00addas y carest\u00edas, se descorazona ante tanto brillo in\u00fatil y tanta extravagancia da\u00f1ina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos diciembres deste\u00f1idos e insulsos para los adultos, pero excitantes para los muchachos, dejaron de ser una fiesta hogare\u00f1a para convertirse en una algarab\u00eda mercantil. Por eso las revistas y las vitri\u00adnas lanzan sus art\u00edculos con ostentaci\u00f3n, para succio\u00adnar los precarios presupuestos familiares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nuevos tiempos sacrificaron la inocencia de las navidades y les robaron su encanto. La sana ale\u00adgr\u00eda de los diciembres desenvueltos se deshizo entre las ficciones de esta \u00e9poca ligera que atropella la vida y asalta el bolsillo. Hoy ya no nace el Ni\u00f1o Dios por\u00adque el mundo no quiere recibirlo: dej\u00f3 acabar el musgo y no encuentra calor para albergarlo Las hu\u00admildes pajas del pesebre se trocaron por el oropel de la vanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el alma pura de los ni\u00f1os no se de\u00adrraman caricias sino paquetes deformadores de la personalidad. El juguete ya no es sencillo y did\u00e1cti\u00adco, sino complicado y turbulento. Y la mente del ni\u00ad\u00f1o, as\u00ed maltratada, adquiere resonancias b\u00e9licas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante este panorama deformado tiene que atri\u00adbularse el hogar pobre \u2013la mayor\u00eda de las familias co\u00adlombianas\u2013 y permanecer adolorido cuando los hijos tambi\u00e9n esperan, como los ricos, un diciembre fas\u00adtuoso. La moda, por m\u00e1s inaceptable que sea, es contagiosa y pocos se libran de su influjo. La capacidad econ\u00f3mica del colombiano com\u00fan, reducida to\u00addos los d\u00edas por alzas incontenibles, no permite la vida decorosa, menos el derroche de los diciembres mercantilistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y mientras en las residencias opulentas se com\u00adplacen con largueza hasta los deseos m\u00e1s desmedi\u00addos, y los padres de escasos recursos deben sacrifi\u00adcar su tranquilidad y su peculio para que los hijos re\u00adciban algo, una legi\u00f3n de seres castigados por la suerte recorren las calles y tiemblan de fr\u00edo y hambre en medio del bullicio decembrino. Para ellos no al\u00adcanzar\u00e1 el Ni\u00f1o Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice de tres millones de ni\u00f1os colombianos que trabajan por necesidad. Lo hacen en oficios hu\u00admildes, duros, torturantes, a veces s\u00f3rdidos. Para ellos tampoco llegar\u00e1 el Ni\u00f1o Dios, porque la alegr\u00eda se les fue del coraz\u00f3n. Y muchas familias no tendr\u00e1n tiempo ni motivo para acordarse de que est\u00e1n en di\u00adciembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pero no! El Ni\u00f1o tiene que venir. Y que no sea un ni\u00f1o triste ni solitario. Lo necesitamos para que nos alegre, para que se compadezca de Colombia. Si las costumbres se distorsionan hasta el extremo de cambiar el musgo por la guerra, y ya no se baten bu\u00ad\u00f1uelos y natillas, ni se congregan y se reconcilian las familias, ni los peque\u00f1os retozan con las alegr\u00edas simples de otros tiempos, hay que abrirle las puertas al personaje desterrado. Recorrer\u00e1 los caminos desolados por terremotos y miserias, visitar\u00e1 hospitales y hospicios, reir\u00e1 con las viudas y los hu\u00e9rfanos y se acostar\u00e1 con los desheredados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y se olvidar\u00e1 del menosprecio con que lo trata la humanidad, comprometida como se halla en guerras y ren\u00adcillas, en boatos y vanidades, y sin tiempo, por eso, para encontrar la paz de la conciencia. Ojal\u00e1 los hombres no terminen apagando la luz de Bel\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 23-XII-1979.<br \/>\n<em><strong>Aristos Internacional,\u00a0<\/strong><\/em><em>n.\u00b0 26, 26-XII-2019, Torrevieja (Alicante, Espa\u00f1a).\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<br \/>\n<\/strong>(Navidad de 2019)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy buena cr\u00f3nica. La radiograf\u00eda de la Navidad actual est\u00e1 muy clara. Para colmo,\u00a0el Ni\u00f1o Jes\u00fas ha sido desplazado por Pap\u00e1 Noel.\u00a0Como bien dices, se perdi\u00f3 la inventiva de los peque\u00f1os, con la llegada de fabulosos juguetes. Recuerdo los tiempos en que los chicos hac\u00edan carritos\u00a0 con las\u00a0 cajas de bocadillo y las ruedas se armaban con latas de cerveza. Armaban con tablas viejas, o con unas que sal\u00edan del bolsillo de pap\u00e1, una especie de patineta y hasta barcas con mitades de canecas met\u00e1licas, que utilizaban en el riachuelo. En mi ni\u00f1ez, fabricaba las mu\u00f1ecas de trapo con los retazos de la canasta de costura de mam\u00e1. Bueno, son remembranzas de tiempos idos.\u00a0<strong>Elvira Lozano Torres, <\/strong>Tunja.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La descripci\u00f3n de las navidades actuales es tal como est\u00e1 en el escrito, lastimosamente. Nuestras navidades conservan la esencia de la luz de Bel\u00e9n y las disfrutamos en familia sin grandes pretensiones econ\u00f3micas, sino centrados en el amor, que hace que sean \u201cun estado del alma\u201d. <strong>Liliana P\u00e1ez Silva, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es. Tristemente la Navidad se ha convertido en un verdadero y cruel negocio para satisfacer los irrefrenables deseos de los ni\u00f1os de hoy. La sociedad ha cambiado, las costumbres tambi\u00e9n, y debiera optarse por un regalo sencillo y necesario, poniendo de presente que, en la mayor\u00eda de los casos, el dinero no alcanza ni es posible satisfacer esos pedidos estrafalarios y agobiantes. Esa actitud ser\u00eda parte de la formaci\u00f3n que los padres est\u00e1n obligados a dar a sus hijos: si no hay dinero y ellos no razonan, habr\u00e1 que explicarles amorosamente que un pantal\u00f3n y una camiseta o un su\u00e9ter son un lindo y \u00fatil regalo, as\u00ed los dem\u00e1s se llenen de cosas in\u00fatiles, costosas e innecesarias. <strong>In\u00e9s Blanco, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta columna es la resonancia perfecta de la Navidad actual y el lamento justo por lo perdido de la celebraci\u00f3n de anta\u00f1o,\u00a0esa que nos correspondi\u00f3 disfrutar en nuestra bella y lejana \u00e9poca.\u00a0<strong>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/strong>Armenia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Una revista bellamente editada ofrece una Navi\u00addad en colores. Todo cuanto pueda apetecerse en el mundo revolucionario de la tecnolog\u00eda del juguete all\u00ed se encuentra. 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