{"id":3967,"date":"2011-10-08T14:06:33","date_gmt":"2011-10-08T19:06:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3967"},"modified":"2014-03-22T06:48:53","modified_gmt":"2014-03-22T11:48:53","slug":"soata-%e2%80%9cciudad-del-datil%e2%80%9d","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/soata-%e2%80%9cciudad-del-datil%e2%80%9d\/","title":{"rendered":"Soat\u00e1, \u00abCiudad del D\u00e1til\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He vuelto a Soat\u00e1, mi pueblo natal, despu\u00e9s trece a\u00f1os de ausencia. Ausencia solo f\u00edsica, cuando la patria chica late en el sentimiento como una arteria vital. El hombre, siempre en v\u00eda de regreso e introspecci\u00f3n, vuelve una y mil veces al solar nativo por los caminos del afecto, la manera m\u00e1s aut\u00e9ntica de reencontrar\u00adse con uno mismo, con la propia gleba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os atr\u00e1s, en un Festival del D\u00e1til \u2013y que de vez se recuerde que mi pueblo natal, capital de la provincia del norte de Boyac\u00e1, es la <em>Ciudad del D\u00e1til<\/em>\u2013 recib\u00ed gentil invitaci\u00f3n de las autoridades locales a hacerme presente en la Fiesta del Retorno, bonito pretexto para que los soatenses regados por todos los confines de la patria nos acord\u00e1ramos de la madre tierra. Pregon\u00e9 entonces, desde estas acogedoras co\u00adlumnas de <em>El Espectador,<\/em> que mi tierra, por m\u00e1s peque\u00f1a que sea y por m\u00e1s distante que la vean quienes no la conocen \u2013y que el cielo los perdone\u2013 es sitio amable y pintoresco, limpio y ordenado, tibio para el afecto y constante para la hospitalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regreso ahora de sorpresa, silenciosamente. No es la Fiesta del Retorno con cu\u00f1as y alga\u00adrab\u00edas, pero es el aut\u00e9ntico reencuentro con la tierra, el paisaje y las emociones, de este soatense, ahora vuelto escritor, que se siente muy a gusto mirando desde una ventana sobre la plaza la majestad del pueblo sosegado que ca\u00admina despacio, es cierto, pero que no se ha dejado robar sus encantos. No es que los ojos del afecto lo hagan ver as\u00ed: es que en los pueblos silenciosos, no invadidos a\u00fan por el modernismo, la vida, por tranquila, es m\u00e1s vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que esta cr\u00f3nica llegue a mi pueblo cuando ya con mi mujer y mis hijos haya regresado a otros lares. Para entonces podr\u00e1n darse cuenta mis paisanos, al ver el nombre de Soat\u00e1 en letras grandes de imprenta, que les cumpl\u00ed la cita. En breve y vitalizante estad\u00eda me encontr\u00e9 de nuevo con la filosof\u00eda pueblerina, movida por menudos y al propio tiempo caracter\u00edsticos perso\u00adnajes locales, con sus quejas y sus angustias, sus desvelos y sus aspiraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es apenas elemental rendirle honores al tu\u00adrismo de mi departamento. Al exterior se viaja con humos de superioridad y se olvida que es Co\u00adlombia, por excelencia, tierra pr\u00f3diga para la contemplaci\u00f3n. Se vuelve por lo general del exte\u00adrior con fatigas e indigestiones, sin asimilar na\u00adda cuando se carece de bases para meterse en otros ambientes y otras culturas. Al colombiano le falta conocer mejor su patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Boyac\u00e1, rica lo mismo en epopeyas que en ho\u00adrizontes tur\u00edsticos, es uno de los mayores atracti\u00advos del pa\u00eds. El paisaje se vuelve embrujado con solo tocar la primera piedra del camino. Eso lo saben muy bien quienes transitan las carreteras de Tunja, Paipa, Duitama, Sogamoso o Villa de Leiva, entre trigales y aires campesinos. Alg\u00fan d\u00eda \u2013y parece que no en este siglo, \u00bfverdad, don Eduardo?\u2013 la carretera asfaltada, tan lenta y tan esquiva, llegar\u00e1 finalmente a C\u00facuta. En\u00adtonces se apreciar\u00e1n mejor los atractivos de Soat\u00e1 y Tipacoque, sitios que ahora disfrutamos quienes, desafiando el polvo y los trotes del camino, sabemos extraer lo mejor de estos parajes buc\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pueblos tranquilos, sembrados al paso de la v\u00eda, con sus placitas dormidas y sus iglesias tristres, saludan al viajero y lo empujan a seguir la marcha. Tunja, Paipa, Duitama, Santa Rosa de Viterbo, Bel\u00e9n, Cerinza, Susac\u00f3n&#8230;. y \u00a1Soat\u00e1! Veinte minutos m\u00e1s y estaremos en Tipacoque, el fort\u00edn sentimental de don Eduardo Caballero Calder\u00f3n, antes corregimientos de Soat\u00e1 y ahora independiente por obra y gracia de don Eduardo, su primer alcalde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de llegar a Tipacoque, donde Caballero Calder\u00f3n me espera gentilmente, pespunto estas l\u00edneas sobre mi pueblo. Reverdecida por \u00e1rboles frondosos que alguna autoridad quiso echar al suelo \u2013que Dios y la ecolog\u00eda se lo perdonen\u2013, se extiende la plaza pulcra y aco\u00adgedora, bien pavimentada, con sus faroles so\u00f1adores y su pileta rumorosa. \u00a1Quiera el cielo que, de progreso en progreso, no se llegue nunca al gigantismo destructor que acaba con el alma de los pueblos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un magn\u00edfico hotel de turismo que puede en\u00advidiar cualquier poblaci\u00f3n tropical invita al viajero a pernoctar y quedarse. Dotado de todas las comodidades, atrae turistas de muchos sitios pr\u00f3ximos y lejanos. Las calles del pueblo, empolvadas en otra \u00e9poca, ahora relucen por el pa\u00advimento. En el parque de la entrada, otro bello lugar siempre florecido, est\u00e1 la efigie del patriota Juan Jos\u00e9 Rond\u00f3n, hijo de Soat\u00e1 seg\u00fan afirmaci\u00f3n del can\u00f3nigo Pe\u00f1uela. En la historia local se le considera tan soatense como Laura Victoria, Cayo Leoni\u00addas Pe\u00f1uela, los Villarreal o los Escobar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De resto, todo permanece igual, maravillo\u00adsamente igual. Solo se extra\u00f1a la ausencia de raizales familias que tuvieron que radicarse en otras ciudades en busca de universidades para sus hijos. Pero su recuerdo permanece vivo, una manera de estar presentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo habr\u00e1 que decir, para terminar, sobre la carretera. Seg\u00fan la regla de tres expuesta en <em>El Espectador<\/em> por Caballero Calder\u00f3n, la calle real de Colombia, que va desde Bogot\u00e1 hasta C\u00facuta, se terminar\u00e1 de recti\u00adficar y pavimentar hacia el a\u00f1o 2020. Yo la encontr\u00e9 aceptable, a pesar de la polvareda. Fue grata la sorpresa, despu\u00e9s de trece a\u00f1os de ausencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo pensaba, y casi me marcho con una mentira a bordo, hasta que al\u00adguien me coment\u00f3 que la v\u00eda estaba \u201cpasable\u00bb por haber sido arreglada con motivo del viaje del Ministro de Obras P\u00fablicas, quien dej\u00f3 a los soatenses con las ganas de hacerle comer tierra. A \u00faltima hora, como suele ocurrir, suspendi\u00f3 la visita, decisi\u00f3n muy sentida por el ve\u00adcindario y muy aplaudida por el periodista, quien pudo gozar, si no del asfalto del a\u00f1o 2020, s\u00ed de la ficci\u00f3n de un sue\u00f1o mentiroso. Redoble\u00admos, por lo tanto, las bater\u00edas, desde Tipacoque y desde Soat\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mis paisanos me perdonar\u00e1n si me les vine furtivamente, por fuera de programa. Pero aqu\u00ed les dejo la constancia del retorno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 7-VII-1979.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar He vuelto a Soat\u00e1, mi pueblo natal, despu\u00e9s trece a\u00f1os de ausencia. Ausencia solo f\u00edsica, cuando la patria chica late en el sentimiento como una arteria vital. El hombre, siempre en v\u00eda de regreso e introspecci\u00f3n, vuelve una y mil veces al solar nativo por los caminos del afecto, la manera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[124],"class_list":["post-3967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-boyaca","tag-boyaca"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3967"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3967\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10755,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3967\/revisions\/10755"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}