{"id":3977,"date":"2011-10-08T14:49:33","date_gmt":"2011-10-08T19:49:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3977"},"modified":"2014-04-30T17:07:20","modified_gmt":"2014-04-30T22:07:20","slug":"%c2%a1feliz-ano-bisiesto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/%c2%a1feliz-ano-bisiesto\/","title":{"rendered":"\u00a1Feliz a\u00f1o bisiesto!"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No repuestos a\u00fan los colombianos de las adversidades de 1979, entramos con recelo, y esto es inevitable, en los augurios del a\u00f1o bisiesto. Nada confor\u00adtable resulta el inventario de esta jornada donde a los apremios de la vida econ\u00f3mica en constante crisis se sumaron los desastres del crudo invierno y de dos terremotos devasta\u00addores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien el final de a\u00f1o representa motivo de satisfacci\u00f3n cuando se ha realizado una labor \u00fatil y se han cumplido con dignidad los compromi\u00adsos con el pa\u00eds y la familia, la mayor\u00eda de los hogares colombianos, aunque puedan hacer este balance, experi\u00admentan sensaci\u00f3n de alivio al llegar a la otra orilla. Es como si se atravesara un r\u00edo tormentoso que estuvo a punto de hacernos naufragar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en el otro lado nos espera, y mejor, nos desaf\u00eda, el incierto peregri\u00adnar de la nueva etapa que no se ofrece promisoria, y no por el influjo que pueda tener el calumniado a\u00f1o bisiesto, sino por los signos negativos que se abren en el porvenir que ya comenzamos a transitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconociendo los esfuerzos guber\u00adnamentales por frenar la inflaci\u00f3n que parece inmanejable, los expertos de la econom\u00eda sostienen que en 1980 habr\u00e1 que buscar f\u00f3rmulas mucho m\u00e1s agresivas, o sea, m\u00e1s sabias, para evitar los desastres sociales que estamos sufriendo y que se ciernen m\u00e1s inclementes sobre el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien es sabido que la inflaci\u00f3n desmesu\u00adrada apura las revoluciones. Y es que la consecuencia natural de la inflaci\u00f3n es la carest\u00eda de la vida, proceso mundial que, sin embargo, no debe servirnos de consuelo para dejarnos llevar por la corriente. Con el argu\u00admento de que las alzas son inevitables, todos los d\u00edas nos hallamos con nuevas y ruinosas sorpresas en los precios del consumo dom\u00e9stico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unas alzas encadenan otras, y para todas hay resignaci\u00f3n. Pero el pueblo no soporta m\u00e1s. Se hab\u00edan pedido sacrifi\u00adcios para 1979, los que se dieron con largueza, y tambi\u00e9n se ofrecieron mejores horizontes, pero estos se ven nublados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds necesita mayor producci\u00f3n. El cr\u00e9dito debe generar m\u00e1s cosechas y la industria mover el verdadero engranaje econ\u00f3mico que dista mucho de conquistarse. Los cafeteros se quejan de la baja rentabilidad del producto, debilitada por su precio inequitativo y la presi\u00f3n de alzas continuas en los insumos y en la mano de obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bancos, afectados por restricciones y severas medidas mone\u00adtarias, para subsistir elevan las tasas del inter\u00e9s corriente y todos sus servicios, y los usuarios, por l\u00f3gica, hacen lo propio con sus art\u00edculos. Ante la estrechez del cr\u00e9dito bancario, con el eterno argumento de que as\u00ed se controla la inflaci\u00f3n, los usureros hacen de las suyas y crean otra distorsi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se aplicara mano fuerte a los intermediarios, otros pulpos insacia\u00adbles que est\u00e1n acabando con la tranquilidad de las familias, muchas sorpresas gratas nos traer\u00eda el a\u00f1o bisiesto. Un producto pasa por cuatro o cinco manos, siempre revendido, has\u00adta el consumidor final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el campo, una naranja vale $0.15, y $1.50 en la plaza; una mandarina, $0.50, y $5.00 en la plaza; el racimo de bananos, $15.00, y $200.00 despu\u00e9s de transitar por las cadenas de intermediarios. Se echan de menos cooperativas agr\u00edcolas bien organizadas para sal\u00advar las cosechas y abaratar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00eda que decretar la muerte civil a los especuladores, si en realidad hay el prop\u00f3sito de defender al pueblo. Los comerciantes inescrupulosos su\u00adben a diario sus mercanc\u00edas y nadie los controla. La medida efectiva no es otra que cerrarles los establecimientos y negarles la licencia para que ejerzan el comercio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el drama de la miseria colom\u00adbiana el pa\u00eds se desgasta en politique\u00adr\u00edas y enredos menudos. En lugar de debatir nuestros pol\u00edticos normas so\u00adciales de sabias proyecciones, viven trenzados en rencillas personales y preocupados por el \u00faltimo puesto de la comarca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed entramos a 1980, a\u00f1o bisiesto que a pesar de las supersticiones podr\u00eda salvarnos si hay mayor conciencia de nuestros males. No obstante los vientos contrarios que corren por el suelo colombiano, lo recibimos con optimismo y la esperanza de que Dios ilumine a nuestros gobernantes para conseguir la mejor\u00eda que necesitamos y que reclamamos con angustiado af\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3-I-1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar No repuestos a\u00fan los colombianos de las adversidades de 1979, entramos con recelo, y esto es inevitable, en los augurios del a\u00f1o bisiesto. 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