{"id":3989,"date":"2011-10-08T15:10:31","date_gmt":"2011-10-08T20:10:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3989"},"modified":"2014-06-01T20:44:38","modified_gmt":"2014-06-02T01:44:38","slug":"los-tres-pedros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/los-tres-pedros\/","title":{"rendered":"Los tres Pedros"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Asociaci\u00f3n de Amigos de Sogamoso acaba de rescatar, con la acertada asesor\u00eda del doctor Vicente P\u00e9rez Silva, una de esas rarezas bibliogr\u00e1ficas que el tiempo mantiene escondidas y que se perder\u00edan para la literatura si no existieran empe\u00f1os culturales capaces de interrumpir el olvido humano. Se trata de la novela hist\u00f3rica <em>Los tres Pedros<\/em>, del escritor boyacense Tem\u00edstocles Avella Mendo\u00adza, personaje a quien ya no se nombra, a pesar de que en su \u00e9poca fue figura destacada como poeta, periodista, novelista e historiador de singulares dotes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy pocas personas saben que en la novela colombiana existen <em>Los tres Pedros,<\/em> obra publicada por <em>El Mosaico<\/em> en las ediciones comprendidas entre el 2 de abril y el 16 de julio de 1864. Javier Arango Ferrer da cuenta de este hecho en sus <em>Horas de literatura colombia\u00adna<\/em> (p\u00e1gina 99 del libro de Colcultura, recientemente editado), en r\u00e1pido repaso sobre c\u00f3mo naci\u00f3 el follet\u00edn industrial con la <em>Revista de Par\u00eds<\/em>, en 1829, la primera en dar novelas por entregas, seguida m\u00e1s tarde por <em>El Papel Peri\u00f3dico Ilustrado<\/em>, <em>El Mosaico<\/em> y otras publicaciones del siglo pasado. Estas gacetas, de donde arranc\u00f3 el periodismo en nuestro pa\u00eds, alberga\u00adron muchos temas rom\u00e1nticos que cautivaban la atenci\u00f3n de lectores \u00e1vidos de desenlaces apasionantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy la gente ya no se acuerda de aquellos episodios novelados y los propios textos de literatura pasan por alto el estudio de las obras as\u00ed condenadas al silencio, que tambi\u00e9n es ingratitud. Hay que aplaudir el inter\u00e9s de la Asociaci\u00f3n de Amigos de Sogamoso por remover la quietud de esos folios semidestruidos y salvar de ellos, como sucede con la buena noticia que ahora se anuncia, la memoria de Tem\u00edstocles Avella Mendoza, escri\u00adtor olvidado, y para decirlo con la necesaria sinceridad, desconocido en los nuevos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vicente P\u00e9rez Silva, paciente remendador de la historia, pespunta en la presentaci\u00f3n del libro las circunstancias que dieron vida a la historia de <em>Los tres Pedros<\/em>, aconte\u00adcimiento memorable en los anales de Tunja durante la \u00e9poca de la Colonia. Si hay un personaje que se mantiene n\u00edtido en la memoria de los tunjanos, m\u00e1s acaso que los propios pr\u00f3ceres de la Independencia, lo es do\u00f1a In\u00e9s de Hinojosa, viuda bella y rica, siniestramente seductora y cruel\u00admente perdedora de los hombres, que escribi\u00f3 para la posteridad una de las p\u00e1ginas m\u00e1s impresionantes de la pasi\u00f3n femenina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si su tr\u00e1nsito por la dormida epidermis de la Tunja legen\u00addaria conmovi\u00f3 las fibras del conglomerado erizado ante la aciaga belleza de esta mujer deslumbrante y pecadora, hoy, en este mundo convulso y disipado que parece no impresionar\u00adse por nada, un hecho como el que inspira la novela tendr\u00eda el mismo estr\u00e9pito si volviera a protagonizarlo do\u00f1a In\u00e9s, la \u00abmujer soberanamente bella, con un semblante de los que no pueden olvidarse\u00bb, como la define Herminia G\u00f3mez Jaime de Abad\u00eda en la <em>Historia de Tunja<\/em>, libro editado por don Ram\u00f3n C. Correa en 1945 y que habr\u00e1 necesidad de consultar siempre que se quiera escudri\u00f1ar el pasado de la noble villa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 visto que el libro no muere. Aqu\u00ed tenemos una obra min\u00fascula, aparentemente fugaz, que vuelve por los fueros de nuestra literatura 115 a\u00f1os despu\u00e9s de haber aparecido en fragmentos, como quien dice, casi que descuartizada, en una revista salvado\u00adra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 1-II-1980.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La Asociaci\u00f3n de Amigos de Sogamoso acaba de rescatar, con la acertada asesor\u00eda del doctor Vicente P\u00e9rez Silva, una de esas rarezas bibliogr\u00e1ficas que el tiempo mantiene escondidas y que se perder\u00edan para la literatura si no existieran empe\u00f1os culturales capaces de interrumpir el olvido humano. 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