{"id":3997,"date":"2011-10-08T15:25:43","date_gmt":"2011-10-08T20:25:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=3997"},"modified":"2016-02-17T20:48:04","modified_gmt":"2016-02-18T01:48:04","slug":"las-llaves-falsas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/08\/las-llaves-falsas\/","title":{"rendered":"Las llaves falsas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 V\u00e9lez S\u00e1enz, maduro columnista del peri\u00f3dico <em>La Patria,<\/em> es escritor claro y rigoroso. Habla su verdad, lo que \u00e9l siente y defiende, sin esguinces y con convicci\u00f3n. Uno de los vicios frecuen\u00adtes del escritor colombiano es el de expre\u00adsar las cosas a medias, tapo\u00adnando los vac\u00edos del pensa\u00admiento con frases rebuscadas y poses doctorales. Es f\u00e1cil an\u00addar por las ramas, con retru\u00e9canos y giros ampulosos, cuando se carece de lucidez y certeza pa\u00adra expresar bien las ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Las llaves falsas<\/em> es libro franco y valiente. Tal la principal impresi\u00f3n que me queda al darle vuelta a la \u00faltima p\u00e1gina. Acometer el tema de las drogas alucinan\u00adtes no es tarea f\u00e1cil, y menos lo es tomar como personaje de una aparente aficci\u00f3n a la mari\u00adhuana, el pernicioso h\u00e1bito so\u00adcial que se condena en p\u00fabli\u00adco y se practica en secreto. Puesta la narraci\u00f3n en boca de un consumado practicante, que se muestra real por la propie\u00addad con que aborda la materia, surge el submundo de la droga en di\u00e1logo constante con la conciencia y en reto a los c\u00e1nones morales que proh\u00edben su uso pero no lo\u00adgran liberarse de su influen\u00adcia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la vida alborotada de las ciudades se desliza en silen\u00adcio, en el parque o en la esqui\u00adna, y tambi\u00e9n en el colegio y en el campo de trabajo, la \u00abyer\u00adba maldita\u00bb que inflama las pasiones y cautiva consumido\u00adres subordinados a este vicio de dif\u00edcil erradicaci\u00f3n. Los j\u00edba\u00adros, o expendedores, se mul\u00adtiplican seg\u00fan aumenta la demanda, y ya se sabe que el co\u00admercio gana nuevos adeptos, a pesar de las c\u00e1rce\u00adles y las reprobaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La\u00a0<em>chicharra<\/em>, o <em>la mota<\/em>, como se le conoce en el argot propio, anda por los bajos fondos de la socie\u00addad y no se detiene ah\u00ed: pene\u00adtra en las clases altas y lo\u00adgra atrapar a j\u00f3venes desorien\u00adtados que por curiosidad o afi\u00adci\u00f3n terminan engrosando las legiones an\u00f3nimas pero ciertas que componen los reductos hu\u00admanos del h\u00e1bito envilece\u00addor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La marihuana forma adictos. Definida comovicio solita\u00adrio, avanza en la sombra, an\u00adte la mirada at\u00f3nita de las fa\u00admilias y el poder ineficaz de las autoridades que no logran con\u00adtrarrestar sus funestas conse\u00adcuencias. Si este libro de V\u00e9\u00adlez S\u00e1enz (el mismo autor de <em>Vidas de Ca\u00edn,<\/em> otra obra importante) no pretende sos\u00adtener tesis ni a favor ni en con\u00adtra de un producto que es me\u00adnos nocivo que l alcohol, seg\u00fan se sostiene, el prop\u00f3sito es alertar sobre los peligros que acarrea sobre la personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor, que pisa terreno conocido, y que por otra parte es experto en el manejo del idioma y en la claridad de las ideas, a las que les revuelve\u00a0 filosof\u00edas salidas de su propia experiencia, condena este escapismo que \u00abaniqui\u00adla la voluntad, destruye la me\u00admoria, esclaviza y embota la imaginaci\u00f3n, paraliza la activi\u00addad del individuo\u00bb. \u00c9l, co\u00admo hombre pensante, sabe tambi\u00e9n que \u00absus efectos, co\u00admo estimulante cerebral, son casi siempre perdidos para la creaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las c\u00e1rceles y las salas de curaci\u00f3n est\u00e1n llenas de con\u00adsumidores ca\u00eddos en las garras del vicio. Con todo, la mari\u00adhuana se incrementa como art\u00edculo de consumo, y acaso su progreso se deba a la pro\u00adhibici\u00f3n, porque lo misterioso estimula el apetito. Su existencia en nuestro tiempo no nueva. La humanidad la co\u00adnoce hace m\u00e1s de tres mil a\u00f1os. Se nos volvi\u00f3 un fen\u00f3me\u00adno cuando a ella le atribuimos\u00a0 las taras sociales y contra ella estrellamos nuestras quejas, sin fijarnos que el mal es de mayor anchura. A la ma\u00adrihuana, como al alcohol o a los t\u00f3xicos, se acude por frus\u00adtraci\u00f3n, por desacomodo en el mundo y sobre todo en el ho\u00adgar. En varios sitios de los Es\u00adtados Unidos se ha legalizado su comercio y ha disminuido el consumo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema no est\u00e1 en la yerba sino en la mente. Los muchachos de hoy son err\u00e1tiles y desarraigados si sus ho\u00adgares son inestables. Pero cre\u00adcer\u00e1n con equilibrio emocional e inmunes a los halagos y las evasiones de la \u00e9poca si hallan ambientes propicios. De nuestros propios errores no culpemos a la marihuana, ni al licor, ni a los barbit\u00faricos, ni a la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vale la pena leer la confesi\u00f3n de un adicto a la \u00abyerba maldita\u00bb que intenta regenerarse y que en duros coloquios con su ego, matizados de toques m\u00edsticos y con fondo rom\u00e1ntico que le da encanto a la obra, busca la presencia de Dios, el encuentro con la felicidad. Luego de hondas reflexiones filos\u00f3ficas queda flotando en la mente esta frase: <em>\u00abno pretend\u00e1is entrar al cielo con llaves falsas\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 2-III-1980.<br \/>\n<strong>El Espectador,<\/strong> Bogot\u00e1, 29-I-2016.<br \/>\n<strong>Eje 21,<\/strong> Mannizales, 1-II-2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos decir que estamos rodeados tambi\u00e9n de puertas falsas, que no conducen a ning\u00fan lugar diferente al vac\u00edo existencial. Cuando miro a mis peque\u00f1as nietas pienso en el dif\u00edcil camino que las aguarda. Los j\u00f3venes son maravillosos, en la actualidad, pero el mundo en el cual se mueven y deben competir para triunfar o subsistir est\u00e1 lleno, como bien lo dices, de \u00abllaves falsas\u00bb. Magn\u00edfica tu p\u00e1gina, concreta y con una conclusi\u00f3n cierta. <strong>Esperanza Jaramillo,<\/strong> Armenia, febrero 1\/2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed con deleite tu art\u00edculo sobre <em>Las llaves falsas<\/em>. Jos\u00e9 V\u00e9lez S\u00e1enz fue de alguna manera amigo m\u00edo pues era amigu\u00edsimo de mi gran compa\u00f1ero Alberto Londo\u00f1o \u00c1lvarez. Jos\u00e9 era un m\u00edstico, hab\u00eda escrito el gran libro <em>Vidas de Ca\u00edn<\/em> del que alguien se apoder\u00f3 cuando me saquearon la biblioteca y se llevaron libros que apreciaba mucho.<strong> Alberto G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal,\u00a0<\/strong>revista\u00a0<em>La P\u00edldora,\u00a0<\/em>Cali, febrero de 2016.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Jos\u00e9 V\u00e9lez S\u00e1enz, maduro columnista del peri\u00f3dico La Patria, es escritor claro y rigoroso. 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