{"id":4029,"date":"2011-10-09T16:36:28","date_gmt":"2011-10-09T21:36:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4029"},"modified":"2014-07-22T19:56:02","modified_gmt":"2014-07-23T00:56:02","slug":"madame-bovary-soy-yo-flaubert","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/madame-bovary-soy-yo-flaubert\/","title":{"rendered":"Madame Bovary soy yo: Flaubert"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 8 de mayo de 1880 muere, en su retiro de Croisset, Gustavo Flaubert, cuya fama literaria, cien a\u00f1os despu\u00e9s, se conserva intacta y sigue siendo ob\u00adjeto, como en sus mejores d\u00edas, de admiraci\u00f3n y cui\u00addadoso an\u00e1lisis. Ten\u00eda 58 a\u00f1os de edad y mucho se esperaba a\u00fan de \u00e9l, a pesar de haber logrado un \u00e9xito rotundo. Su obra, la menos extensa de los grandes novelistas franceses del siglo XIX, es de las m\u00e1s ricas en fecundidad espiritual, en contenido humano, en brillo literario, en t\u00e9cnica idiom\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trabajaba en una novela como el tallador de finas maderas o de piedras preciosas que sabe engarzar, con certeros golpes maestros, la pieza precisa que va estructurando el conjunto. Es posible que se tomara una semana para concluir una p\u00e1gina, pues su esp\u00edritu exigente no toleraba la ligereza ni la mediocridad y le impo\u00adn\u00eda, por el contrario, rigurosas disciplinas hasta lle\u00adgar a la perfecci\u00f3n del lenguaje. Hu\u00eda del pensa\u00admiento vago lo mismo que de la palabra imprecisa, y por eso, tras duras reflexiones habr\u00eda de encontrar los t\u00e9rminos adecuados para que la frase no s\u00f3lo que\u00addara clara sino que tambi\u00e9n poseyera emoci\u00f3n y rit\u00admo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De frase en frase as\u00ed cinceladas avanzaba con paso firme, despreocupado por las carreras pero con af\u00e1n de descubrir la belleza. La b\u00fasqueda del adjetivo, de la palabra justa, de la frase armoniosa, se con\u00advert\u00eda en angustioso ejercicio mental que lo conduc\u00eda a explorar los veneros inagotables de la inteligencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Maestro de la perfecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como para \u00e9l no exist\u00edan los sin\u00f3nimos id\u00e9nti\u00adcos, a cada palabra le buscaba su propio peso, su exacta densidad. Si tal fuera la norma general del escritor, sobre todo en estos tiempos superficiales, qu\u00e9 diferente compromiso ser\u00eda el de la literatura. Hoy, en lugar de trabajar la obra con ah\u00ednco, y co\u00adrregirla y depurarla, el escritor es dado a chapucear, a producir basura literaria, sin miramiento por el p\u00fa\u00adblico al que va a torturar, pero ni siquiera por \u00e9l mis\u00admo, que no cuida su prestigio; o acrecienta su des\u00adprestigio con tanta necedad que por ah\u00ed pone a circu\u00adlar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de extra\u00f1ar, entonces, que este maestro de la perfecci\u00f3n gastara a\u00f1os en cada una de sus obras. <em>Madame Bovary<\/em> la escribi\u00f3 en seis a\u00f1os; <em>Salamb\u00f3,<\/em> en cuatro; <em>La educaci\u00f3n sentimental<\/em>, en siete; <em>La tentaci\u00f3n de San Antonio,<\/em> en treinta. No hay niung\u00fan libro suyo que no sea ejemplar y que no haya suscitado, lo mismo en su tiempo que en las si\u00adguientes generaciones, los m\u00e1s ponderados concep\u00adtos. Ampliada la lista anterior con dos t\u00edtulos m\u00e1s y con su c\u00e9lebre <em>Correspondencia<\/em>, cl\u00e1sica en la lite\u00adratura epistolar, queda claro que no fue escritor prol\u00edfico como sus contempor\u00e1neos Balzac, V\u00edctor Hugo o Zola, y el mismo Stendhal, cuya correspon\u00addencia constituye todo un monumento lite\u00adrario. Los libros de Flaubert no son muchos, pero to\u00addos son joyas de la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La novela realista<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera mitad del siglo XIX predomina la novela realista, una reacci\u00f3n contra el romanticismo, y de ella es precursor Gustavo Flaubert. <em>Madame Bovary<\/em> es la obra realista por excelencia, que se impone como realizaci\u00f3n imperecedera de este g\u00e9nero que pronto encuentra destacados expositores y entu\u00adsiastas adeptos. Flaubert, que procede de la escuela rom\u00e1ntica, funda el realismo o naturalismo y se con\u00adsagra como abanderado de una tendencia que desde entonces se vuelve dogma en el mundo de las letras. El realismo pinta la vida con objetividad, d\u00e1ndole realce a la condici\u00f3n humana. Esto no se opone a que los personajes sean rom\u00e1nticos, pero de carne y hueso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Madame Bovary,<\/em> la m\u00e1xima producci\u00f3n no s\u00f3lo del autor sino de este g\u00e9nero, es una novela de costumbres, a la par que sicol\u00f3gica, l\u00edrica y densa\u00admente humana, y en la que adem\u00e1s existe el experto dominio de la iron\u00eda, la s\u00e1tira, el drama y la comici\u00addad. Ambientes todos manejados con gran estilo, o sea, por la pluma docta del literato refinado y el agudo observador de la humanidad que se da el lujo de alejarse del mundo y recogerse en Croisset \u2013convertido hoy en museo a su memoria\u2013, en los alrededo\u00adres de Rouen, para entregarse por completo a la lite\u00adratura. Cont\u00f3 con medios generosos de fortuna que le permitieron sustraerse a las miserias comunes del escritor, para vivir un clima espiritual de intensas lecturas y permanente creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Se margina del mundo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parec\u00eda un vikingo por su complexi\u00f3n atl\u00e9tica. Era, sin embargo, de salud precaria, nervioso, t\u00edmi\u00addo y sensitivo. No le gustaba la gente en general, quiz\u00e1 por haberla conocido a fondo, para luego de\u00adsenga\u00f1arse. Aislado en su refugio, miraba el mundo de lejos, pero lo entend\u00eda y sobre todo sab\u00eda interpre\u00adtarlo. Sus personajes son aut\u00e9nticos, producto de sus largas meditaciones e implacables escrutinios. Pudiera decirse que se margin\u00f3 de la sociedad para verla mejor. No era hura\u00f1o y, al rev\u00e9s, pose\u00eda un co\u00adraz\u00f3n efusivo que dispensaba con generosidad a los suyos y a unos cuantos amigos entra\u00f1ables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viv\u00eda, en s\u00edntesis, en completa armon\u00eda interior. Mantuvo interesante correspondencia con Jorge Sand, c\u00e9lebre autora sentimental y protagonista de impe\u00adtuosos amores \u2013tambi\u00e9n lo fue <em>madame<\/em>\u2013, cartas que luego fueron recuperadas como patrimonio lite\u00adrario. Turgueniev lo conoci\u00f3 en 1866 y le profes\u00f3 c\u00e1lido afecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este marco de compenetraci\u00f3n y estudio pro\u00addujo sus mejores obras. Naci\u00f3 aqu\u00ed <em>Madame Bova\u00adry,<\/em> novela monumental movida por hondas pasio\u00adnes, trabajada con paciencia benedictina, casi con desespero, y finalmente lograda como testimonio in\u00adconmovible de la mejor literatura mundial. Solo una mente tan escrutadora y penetrante como la de Flaubert ser\u00eda capaz de crear personajes de tal firmeza si\u00adcol\u00f3gica como los que comparten la mezquina aldea francesa por \u00e9l escogida como teatro de m\u00faltiples y borrascosos episodios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella provincia de su patria, tan pegada a su sensibilidad, es el mismo c\u00edrculo estrecho existente en todas las latitudes de la tierra, donde el hombre se consume entre pasiones, se asfixia entre angustias y no consigue liberarse de sus miserias. La pintura que hace el autor de los \u00e1speros contornos al\u00addeanos, donde sus moradores discurren entre mono\u00adton\u00edas incurables y mezquindades que oscurecen la vida, es perfecta.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La vor\u00e1gine mundana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flaubert toma del mont\u00f3n a cada uno de sus per\u00adsonajes, los moldea, les imprime car\u00e1cter y, luego de ponerles alma inequ\u00edvoca, con sus atributos y flaquezas, los suelta a sus propios instintos. Estas p\u00e1ginas magistrales describen la tragedia humana, con imaginaci\u00f3n portentosa. El hombre sufre su frustraci\u00f3n, se mueve con ahogos, a veces r\u00ede, y bus\u00adca amor para poder subsistir. El alma que tiende hacia la altura, no siempre logra le\u00advantar el vuelo, y as\u00ed, deforme y sangrante, se desga\u00adrra entre asperezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 aqu\u00ed representada la comedia del hombre. No necesit\u00f3 el autor los 97 libros de Balzac para dibu\u00adjar con realismo los conflictos de la humanidad. Lo hizo en una sola novela, y con ella gan\u00f3 la gloria. Si no hubiera escrito m\u00e1s, tambi\u00e9n habr\u00eda conseguido la inmortalidad. Qu\u00e9 dif\u00edcil arte el de plasmar la vida vali\u00e9ndose apenas de un pu\u00f1ado de protagonistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desfilan el marido incapaz de darle satisfacci\u00f3n a su mujer, este m\u00e9dico de provincia, inane e idiota, que s\u00f3lo llega a sentir celos cuando ya ha culminado el drama; el boticario anticlerical y alborotador, con pretensiones de fil\u00f3sofo, que es el molde del pol\u00edtico pueblerino; el cura acosador, a quien se le teme pero no siempre se le oye; el amor discreto del t\u00edmido enamorado que no se atreve a arrebatar la mujer de su pr\u00f3jimo y que s\u00f3lo a\u00f1os despu\u00e9s, en las vueltas del camino, termina posey\u00e9ndola; el seductor refina\u00addo, experto en los entresijos del amor, que explota la traici\u00f3n conyugal. Y no puede faltar el prestamista voraz, inevitable en la vor\u00e1gine mundana; ni la criada observadora, confidente a la fuerza, llamada Feli\u00adcidad acaso por su misma simpleza; ni el ciego que conturba el sentimiento, y tampoco el cojo que casti\u00adga la conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el centro de esta urdimbre est\u00e1 la dama ful\u00adgurante que no se conforma con la vida ordinaria y que, due\u00f1a de impetuoso coraz\u00f3n, no habr\u00e1 de importarle la infidelidad con tal de ser feliz. \u00bfLo es? Emma, la ad\u00faltera ideal, que gusta del lujo y no des\u00adprecia los halagos, redime sus aturdimientos, apat\u00edas y cansancios a espaldas del marido ins\u00edpido. Aunque siente miedo y temores, se expone a todo para cal\u00admar sus apetitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda, cuando el mundo se le cie\u00adrra al esconderse sus amantes y clavarle el \u00faltimo aguijonazo el tambi\u00e9n insaciable especulador, echa mano del ars\u00e9nico y consume su belleza de un tajo, con la decisi\u00f3n de las amantes nacidas para no dete\u00adnerse. Es ya al final cuando el marido siente celos, como si \u00e9stos valieran la pena. Y para impedirle nue\u00advos deslices, encierra el ata\u00fad entre dos cajas m\u00e1s, para que no se escape la ad\u00faltera, por si acaso le han quedado deseos para otras aventuras. Le encima un corte de terciopelo para que disfrute del lujo que \u00e9l no le dispens\u00f3 en vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flaubert sabe penetrar a las profundidades del alma al crear su personaje inmortal. No mueren, ni ella ni \u00e9l, como lo corrobora el tiempo. <em>\u201cMadame Bovary soy yo\u201d,<\/em> exclam\u00f3 en famosa respuesta. Y no estaba equivocado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 11-V-1980.<br \/>\n<em><strong>Revista Nivel, <\/strong><\/em>Ciudad de M\u00e9jico, diciembre de 1986.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El 8 de mayo de 1880 muere, en su retiro de Croisset, Gustavo Flaubert, cuya fama literaria, cien a\u00f1os despu\u00e9s, se conserva intacta y sigue siendo ob\u00adjeto, como en sus mejores d\u00edas, de admiraci\u00f3n y cui\u00addadoso an\u00e1lisis. Ten\u00eda 58 a\u00f1os de edad y mucho se esperaba a\u00fan de \u00e9l, a pesar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[83,50],"tags":[7,5],"class_list":["post-4029","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ensayo","category-novela-articulos","tag-ensayo","tag-novela"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4029"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13222,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4029\/revisions\/13222"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}