{"id":4042,"date":"2011-10-09T19:25:27","date_gmt":"2011-10-10T00:25:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4042"},"modified":"2015-03-11T11:52:07","modified_gmt":"2015-03-11T16:52:07","slug":"salambo-o-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/salambo-o-la-guerra\/","title":{"rendered":"Salamb\u00f3 o la guerra"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo Flaubert, novelista de imaginaci\u00f3n portentosa, muerto hace cien a\u00f1os, el 8 de mayo de 1880, no escribi\u00f3 s\u00f3lo para su tiempo, en el que sus\u00adcit\u00f3 ardorosas pol\u00e9micas, sino que cre\u00f3 una obra de proyecci\u00f3n imperecedera. <em>Salamb\u00f3<\/em>, escrita a con\u00adtinuaci\u00f3n de <em>Madame Bovary,<\/em> es el arquetipo de la novela hist\u00f3rica. En la primera describe con gran realismo la tragedia del hombre, tomando como pre\u00adtexto los arrebatos y la sensualidad de una amante impetuosa, y en la segunda, con fondo violento, pinta el drama de la guerra. Puede pensarse que Salamb\u00f3, una especie de diosa humana incrustada en la historia de Cartago, es la metamorfosis de Emma Bovary, la hero\u00edna de una miserable aldea francesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salamb\u00f3 ser\u00e1 la mejor referencia de Cartago la guerrera, una de las capitales m\u00e1s famosas del mun\u00addo antiguo, que busc\u00f3 ser due\u00f1a del planeta, al igual que Roma, su enemiga indomable. Cartago, due\u00f1a del mar y cuna de fieros combatientes, para defender su territorio y atacar al enemigo adiestr\u00f3 temibles ej\u00e9rcitos y arm\u00f3 poderosas flotas mar\u00edtimas; ten\u00eda que ser grande, aun destruida, porque naci\u00f3 para ser colosal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Am\u00edlcar Barca, amo violento y forjado pa\u00adra la guerra, que nunca retroced\u00eda, de no ser para volver a embestir, es la personificaci\u00f3n del valor, de la furia humana. Muerto \u00e9l, aparece su hijo An\u00edbal, otro bravo de la historia, con vocaci\u00f3n de h\u00e9roe, que s\u00f3lo nueve a\u00f1os hab\u00eda jurado ante los altares de su patria que nunca dejar\u00eda de odiar a Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las guerras p\u00fanicas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">An\u00edbal es el hombre prudente y valeroso, sagaz y calculador. Se trata del mayor estratega del mundo en todos los tiempos. Con s\u00f3lo 25 a\u00f1os de edad se pone al frente de los suyos y se lanza a las gue\u00adrras del horror y la esclavitud, las famosas guerras p\u00fanicas, de nunca acabar, como que la primera du\u00adrar\u00eda 23 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el genio militar por excelencia, a quien nadie hab\u00eda superado. Cartago, amurallada e inexpugnable, con 700.000 habitantes que viv\u00edan en funci\u00f3n de guerrear, desaf\u00eda el \u00edmpetu del enemigo y se sostiene como capitana del mar, altiva y des\u00adde\u00f1osa. Si al fin cae dominada tras largas sangr\u00edas de parte y parte, tambi\u00e9n termina con ella el imperio y nace la leyenda. Y An\u00edbal, que no hab\u00eda nacido para ser dominado, apura el veneno que portaba co\u00admo soluci\u00f3n de \u00faltima hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre las ruinas de Cartago escribi\u00f3 Flaubert su novela monumental. Y esto no es s\u00f3lo una figura. Primero se entreg\u00f3 a vastas y minuciosas investigaciones, se meti\u00f3 entre archivos confusos y contra\u00addictorios, y luego se fue, como investigador inconforme, a los propios escombros, todav\u00eda humeantes, a oler la historia misma. Consult\u00f3 tratadistas, puls\u00f3 la historia, escudri\u00f1\u00f3 el paisaje y la \u00e9poca, y s\u00f3lo des\u00adpu\u00e9s de muchos a\u00f1os y de profundas meditaciones puso sobre el papel la primera palabra de su obra gi\u00adgante, cuando estaba seguro de poder ambientar aquel formidable drama humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfMujer o diosa?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cartago se volvi\u00f3 una obsesi\u00f3n para Flaubert. Su pluma logr\u00f3 plasmar los hechos no tanto como el arque\u00f3logo que destapa piedra por piedra en busca de vestigios humanos, sino como el artista consuma\u00addo que llega m\u00e1s lejos al poder fabricar un ambiente. Entendidos los contornos de aquel cuadro fabuloso, el novelista se imagina la intensidad del momento hist\u00f3rico y crea a Salamb\u00f3 como la protagonista su\u00adblime que estimula apetitos y desencadena batallas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se sabe si es mujer o es diosa, y acaso esa misma mitolog\u00eda contribuye a suponer a Cartago como un eco fant\u00e1stico, por m\u00e1s turbulencia que haya ca\u00eddo en sus entra\u00f1as. En c\u00e9lebre pol\u00e9mica sostenida con Sainte-Beuve, le dice Flaubert: \u00abCreo realmente ha\u00adber hecho algo que se parece a lo que debi\u00f3 ser Cartago\u00bb. Es m\u00e1s: no se podr\u00e1 comprender hoy la his\u00adtoria de Cartago sin leer <em>Salamb\u00f3<\/em>. Tampoco se entender\u00e1 la revoluci\u00f3n rusa sin leer a sus novelistas, ni se captar\u00e1 la historia de Francia sin las novelas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Salamb\u00f3<\/em> es un cuadro hist\u00f3rico, m\u00e1s que la historia misma. Es el nombre de una ba\u00adtalla, de muchas batallas. Cuando se quiera saber qui\u00e9nes eran los b\u00e1rbaros, y qu\u00e9 significaban los ej\u00e9rcitos mercenarios, y por qu\u00e9 los pueblos anti\u00adguos eran aguerridos, con su fondo de torturas, de ni\u00f1os sacrificados, de esclavos pisoteados, de muje\u00adres ultrajadas, ser\u00e1 preciso leer <em>Salamb\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor, que al propio tiempo es paisajista y sic\u00f3logo, historiador y poeta, y esencialmente artista, recoge las costumbres, las creencias religiosas, el respeto a los dioses y la exageraci\u00f3n de los mitos, o sea, el alma del pueblo, para novelarnos la \u00e9poca. Con gran precisi\u00f3n se\u00f1ala a cada cosa por su nombre, en tarea de envidiable penetraci\u00f3n. Las armas, los arreos militares, los usos y estilos, todo tiene ma\u00adravillosa identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Pintura de la \u00e9poca<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por encima de todo est\u00e1 la \u00e9poca. Ej\u00e9rcitos te\u00admibles que vuelan por las monta\u00f1as, arremeten en las encrucijadas y derrotan al enemigo; maniobras navales que hacen encrespar los mares; camellos amaestrados que rompen distancias y aplastan al ad\u00adversario: he ah\u00ed la fiereza del hombre cuando se vuelve huracanado. Los dioses empujaban a la gue\u00adrra y \u00e9sta se convert\u00eda en un grito de la sangre. Las ciudades se levantaban sobre hitos de grandeza. Los hombres, templados en el valor, ofrendaban a sus dioses con el sacrificio de sus arterias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salamb\u00f3, la hija de Am\u00edlcar, surge sobre este panorama como la impoluta deidad a la que se respe\u00adta y se ama, se teme y se desea. Es la diosa de carnes voluptuosas, de grandes ojos tranquilos, de ape\u00adtencias ocultas, que acaso por su misma sublime ca\u00adtegor\u00eda vive alejada de los placeres, entre perfumes y gasas relajantes, y cuya existencia discurre en medio de abstinencias, ayunos y purificaciones, como la vir\u00adgen asombrosa a quien el pueblo quiere incontami\u00adnada. Pero ella siente sus soledades, sin conseguir dominar los \u00edmpetus de la carne, cada vez m\u00e1s in\u00adtranquilos. Apenas la cuidan y la miman la esclava sol\u00edcita y la serpiente sensual, pit\u00f3n inofensivo que le transmite voluptuosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Epopeya del amor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El velo que el b\u00e1rbaro Matho, su enamorado, ro\u00adba a la diosa Rabbet ante los ojos at\u00f3nitos de Salam\u00adb\u00f3, agitar\u00e1 la vida de la ciudad porque los dioses no pueden ser despojados de sus sagradas vestiduras. Ese velo, emblema de la fe del pueblo adorador de sus \u00eddolos, ser\u00e1 su castigo si no aparece. El propio Am\u00edlcar lanza sobre su hija una maldici\u00f3n, y ella, que no ignora las astucias de la mujer, termina rescat\u00e1n\u00addolo, pero al costo de su virginidad. Entrega col\u00e9rica, clamorosa como la voz misma del pueblo que no se resigna a la desprotecci\u00f3n de los dioses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salamb\u00f3 es una batalla, y no s\u00f3lo de ej\u00e9rcitos, sino tambi\u00e9n de la conciencia. Esta mujer fulguran\u00adte, otra madame Bovary transplantada a escena\u00adrio distinto, se alza sobre la historia de Cartago y de la humanidad entera como faro luminoso. Ama y odia, como las grandes hero\u00ednas. As\u00ed sufre. A su vista se despedaza el pueblo y en sus o\u00eddos retumba el clamor de la guerra. Ella lleva en su pecho otro eco, el de la venganza, que no logra consumar hasta la saciedad que la enardec\u00eda, porque el amor es m\u00e1s potente. El amor puede ser un solo instante, una mirada o un pensamiento, como lo consagra esta obra cumbre que termina escribi\u00e9ndole a la historia, en el rescoldo de las pasiones b\u00e9licas, un intenso dra\u00adma del alma. Es la epopeya del amor, que se hace m\u00e1s grande sobre el conflicto de la guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Patria, Revista Dominical,<\/em> <\/strong>Manizales, 11-V-1980.<br \/>\n<em><strong>Revista Mefisto,<\/strong><\/em><strong> <\/strong>N\u00b0 78, Pereira, marzo\/2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Gustavo Flaubert, novelista de imaginaci\u00f3n portentosa, muerto hace cien a\u00f1os, el 8 de mayo de 1880, no escribi\u00f3 s\u00f3lo para su tiempo, en el que sus\u00adcit\u00f3 ardorosas pol\u00e9micas, sino que cre\u00f3 una obra de proyecci\u00f3n imperecedera. Salamb\u00f3, escrita a con\u00adtinuaci\u00f3n de Madame Bovary, es el arquetipo de la novela hist\u00f3rica. 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