{"id":4073,"date":"2011-10-09T20:28:51","date_gmt":"2011-10-10T01:28:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4073"},"modified":"2014-04-15T07:23:13","modified_gmt":"2014-04-15T12:23:13","slug":"una-nueva-armenia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/09\/una-nueva-armenia\/","title":{"rendered":"Una nueva Armenia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quisi\u00e9ramos una nueva Armenia, distinta a la que se est\u00e1 levantando, muy briosa, pero con olvido de la dignidad humana. Todos los d\u00edas vemos una casa vieja que se echa al suelo con ansias de modernismo, mientras los edificios y las mansiones emulan por ser m\u00e1s airosos. En la plaza de Bol\u00edvar qued\u00f3 flotando, desde a\u00f1os atr\u00e1s, una mole de cemento con pretensiones de gigante y sin alma por dentro. Es la constancia de lo que hace la inestabilidad oficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad crece por todos los poros, los veh\u00edculos ya no caben en las call\u00ades y los servicios p\u00fablicos no alcanzan para el conglomerado que avanza con ritmo desesperante. Todo se torn\u00f3 grande, monstruoso, y el hombre se reduce cada vez m\u00e1s entre las arremetidas del cemento y las longitudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los planeadores de Armenia, que hoy no se ven, descuidan al hombre. Le roban espacio para d\u00e1rselo al urbanismo. Le escamotean las v\u00edas, la respiraci\u00f3n, y le niegan la tranquilidad. Cuando son insuficien\u00adtes el agua, la luz y el tel\u00e9fono y no existen empleo ni oportunidades para la vida decorosa, el progreso material no cuenta. Primero el hom\u00adbre, despu\u00e9s el urbanismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso reclamamos una Armenia mejor. Preferir\u00edamos la antigua, quieta y confortante. Entonces la vida se tej\u00eda con reposo y hab\u00eda tiempo para la delectaci\u00f3n. Las costumbres eran sa\u00adnas y se ignoraban los acechos de los piratas urbanos. Ahora, con el pro\u00adgreso, las calles se volvieron enemi\u00adgas. Comienza a recelarse de todo y de todos, porque la cara amable de la ciudad est\u00e1 desdibuj\u00e1ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las nuevas generaciones les corresponde detener esta metamorfosis amarga. Armenia debe crecer, pero con ritmo proporcionado. Prime\u00adro hay que poner servicios, antes que lujosas mansiones. Primero las v\u00edas, despu\u00e9s el torrente de veh\u00edculos. Las calles son el medio para permitir el desahogo y no deben ser cicateras como las actuales, que revientan los nervios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Armenia se debe pensar con criterio grande. Enredados los pol\u00ed\u00adticos en menudas apetencias burocr\u00e1\u00adticas, descuidan lo primordial. Se ne\u00adcesitan industrias para reme\u00addiar el agudo d\u00e9ficit ocupacional. Se echa de menos una clase dirigente de avanzada, sin ego\u00edsmos ni in\u00fatiles ban\u00adder\u00edas, que mueva los resortes de las altas esferas oficiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni si\u00adquiera contamos con un ministro, porque no nos dejamos o\u00edr. Y hay que volver por los fueros de la moral p\u00fabli\u00adca. A las posiciones deben llegar las personas m\u00e1s pulcras y capa\u00adces. Hoy los cargos son para los pol\u00edticos, que por lo general no son ni los m\u00e1s honorables ni los m\u00e1s eficientes. El presupuesto es el soporte de las necesidades pri\u00admarias de la comunidad. Cuando se vuelve la caja de milagros de los oportunistas, todo se derrumba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ambos partidos hay juventudes promisorias. Pero no se atreven, o no las dejan avanzar. Algunos comienzan a figurar con timidez. A esas juventudes, la esperanza del ma\u00f1ana, les corresponde to\u00admarse el mando para que Armenia sea la ciudad que todos ambicionamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La Patria, <\/strong>Manizales, 30-VII-1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Quisi\u00e9ramos una nueva Armenia, distinta a la que se est\u00e1 levantando, muy briosa, pero con olvido de la dignidad humana. Todos los d\u00edas vemos una casa vieja que se echa al suelo con ansias de modernismo, mientras los edificios y las mansiones emulan por ser m\u00e1s airosos. 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